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Publicado originalmente en
We Stand With Francesca Albanese-FB
el 27/04/2026
Versión al español Zyanya Mariana
78 años del asesinato del primer mediador de la ONU en Palestina: Una lección sobre la impunidad.
Introducción
El 17 de septiembre de 1948, el conde Folke Bernadotte, diplomático y humanitario sueco, y primer mediador oficial de las Naciones Unidas en Palestina, fue asesinado en Jerusalén. El ataque fue perpetrado por miembros del grupo paramilitar sionista Lehi (conocido como la Banda Stern) en una operación meticulosamente planificada y aprobada por su mando central, del que formaba parte Yitzhak Shamir, quien décadas después se convertiría en primer ministro de Israel.
Este no fue un acto de violencia aislado. Fue una respuesta directa a los esfuerzos de Bernadotte por negociar una paz justa basada en el derecho internacional, los derechos de los refugiados y el equilibrio territorial. Como primer alto funcionario de la ONU enviado para mediar en el conflicto palestino —un papel equivalente al que desempeña hoy Francesca Albanese como Relatora Especial sobre los territorios ocupados—, Bernadotte representó desde el primer día la voz de la legalidad internacional frente a la violencia organizada. Su asesinato, setenta y ocho años después, sigue siendo un precedente dolorosamente claro de la extrema violencia con la que operaban los grupos armados sionistas y de cómo esa historia fundacional, al parecer, ha sido convenientemente olvidada o minimizada.
Este caso arroja luz sobre los desafíos estructurales que han acompañado a los mediadores de la ONU desde el origen mismo del conflicto y la larga sombra proyectada por los acontecimientos que marcaron la fundación del Estado de Israel durante la Nakba (la catástrofe palestina de 1948). (Marton, 1994; Persson, 1979)
1. La llegada de Folke Bernadotte a una tierra dividida
Folke Bernadotte fue nombrado mediador de la ONU en mayo de 1948 mediante la Resolución 186 de la Asamblea General, justo cuando el Mandato Británico se derrumbaba e Israel declaraba su independencia. En ese momento, más de 700.000 palestinos ya habían sido desplazados como resultado de las operaciones militares, la destrucción de aldeas y el miedo generado por las masacres documentadas. Los historiadores estiman que más de 500 aldeas palestinas fueron destruidas o despobladas en lo que muchos estudiosos describen como un proceso sistemático de transformación demográfica (Pappé, 2006; Morris, 2004).
Bernadotte llegó a una región marcada por una profunda asimetría. Las milicias sionistas (Haganá, Irgún y Lehi) estaban bien organizadas, armadas y coordinadas. La población palestina, en cambio, carecía de una estructura militar comparable y se encontraba aún más debilitada por las divisiones políticas. En sus primeros informes, Bernadotte reconoció que no se trataba de un conflicto entre iguales, sino de uno configurado por una dinámica colonial que buscaba remodelar la demografía y el control del territorio (Shlaim, 2000; Naciones Unidas, 1948a).
2. La visión de paz de Bernadotte: Propuestas equilibradas que le costaron la vida
Bernadotte logró negociar dos treguas temporales en 1948. Posteriormente, presentó dos planes de paz integrales basados en el realismo y las normas internacionales.
Su informe final (Documento A/648), presentado el día antes de su muerte, se fundamentaba en siete principios claros: coexistencia pacífica, reconocimiento de la existencia de facto de Israel, fronteras negociadas, coherencia geográfica para ambos pueblos, derecho de los refugiados a regresar a sus hogares con compensación, un estatus internacional especial para Jerusalén y garantías para los derechos humanos y las fronteras.
Entre sus recomendaciones concretas figuraban: el Néguev bajo control árabe, la Galilea Occidental bajo control judío, Jerusalén bajo supervisión de la ONU con autonomía local, puertos francos en Haifa y el aeropuerto de Lydda, y el retorno urgente de los refugiados palestinos «a la mayor brevedad posible» bajo supervisión de la ONU (Naciones Unidas, 1948b).
Estas ideas chocaron directamente con los objetivos territoriales y demográficos maximalistas de ciertos sectores de la dirección sionista. Bernadotte se convirtió en un obstáculo y, trágicamente, fue eliminado.
3. El asesinato y sus consecuencias inmediatas
El 17 de septiembre de 1948, un convoy de la ONU fue emboscado en el barrio de Katamon, en Jerusalén, por cuatro operativos de Lehi disfrazados de soldados israelíes. La operación fue planeada por Yehoshua Zettler y aprobada por la dirección de Lehi, que incluía a Shamir, Nathan Yellin-Mor e Yisrael Eldad (Marton, 1994; Persson, 1979).
Aunque el nuevo gobierno israelí condenó el asesinato y ordenó la disolución de Lehi, la investigación fue notablemente limitada: no se aseguró la escena, se ignoró a testigos clave y nadie fue procesado. Archivos suecos desclasificados revelaron posteriormente que las autoridades israelíes tenían conocimiento previo de las amenazas y, sin embargo, no proporcionaron la protección adecuada. Una investigación sueca de 1950 calificó la investigación de «inferior» (Informe Washington sobre Asuntos de Oriente Medio, 2013).
El mensaje era inequívoco: incluso la máxima autoridad internacional podía ser neutralizada con impunidad.
4. Las raíces de la violencia organizada: De las milicias a las instituciones estatales
Lehi no actuó aisladamente. Formaba parte de un ecosistema más amplio de milicias sionistas —junto con Irgún (liderado por el futuro primer ministro Menachem Begin) y la Haganá— que emplearon la violencia selectiva, los atentados con bomba y las operaciones de expulsión como herramientas estratégicas durante la guerra de 1948.
Estos grupos llevaron a cabo acciones como el atentado contra el Hotel Rey David (1946) y la masacre de Deir Yassin (abril de 1948), que contribuyeron al pánico generalizado y al desplazamiento masivo de población. El Plan Dalet de la Haganá contemplaba explícitamente la destrucción de las aldeas «resistentes» y la ocupación permanente de territorios (Pappé, 2006; Morris, 2004; Shlaim, 2000).
Lo fundamental de este capítulo es cómo estas milicias se integraron posteriormente en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y cómo sus antiguos líderes ascendieron a los más altos cargos del nuevo Estado. Esta integración ilustra cómo ciertas formas de violencia organizada se normalizaron como parte de la narrativa fundacional de Israel, una realidad a menudo pasada por alto en los relatos convencionales, pero esencial para comprender los orígenes del conflicto.
Conclusión
Casi ocho décadas después del asesinato de Folke Bernadotte, su muerte sigue siendo un recordatorio aleccionador de que el conflicto israelí-palestino nunca fue simplemente un choque entre iguales. Surgió de un proyecto colonial que se topó con la resistencia, durante la cual los mediadores internacionales que buscaban soluciones equilibradas pagaron el precio más alto.
Bernadotte no fue asesinado por parcialidad: fue asesinado por insistir en el derecho al retorno (codificado en la Resolución 194 de la ONU), la equidad territorial y la protección de la población civil. Su historia resuena hoy en el trabajo de quienes, como Francesca Albanese, continúan defendiendo la legalidad internacional frente a las realidades sobre el terreno.
Recordar a Bernadotte no significa quedarse en el pasado. Significa reconocer patrones de impunidad y comprometernos con un futuro en el que el derecho internacional se aplique por igual a todos. Mientras los derechos del pueblo palestino permanezcan sin ser garantizados, su legado seguirá impulsándonos a la acción.
¿Qué opinas?
¿Nos ayuda la historia de Bernadotte a comprender mejor los desafíos que enfrentan hoy los defensores del derecho internacional en Palestina?
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La historia pertenece a quienes la recuerdan con honestidad y compasión.
Referencias
Fundación para la Cooperación Económica. (2016). Primer Plan Bernadotte (1948).
Marton, K. (1994). Una muerte en Jerusalén: El asesinato del primer mediador árabe-israelí por extremistas judíos. Pantheon Books.
Morris, B. (2004). El origen del problema de los refugiados palestinos: una revisión. Cambridge University Press.
Pappé, I. (2006). La limpieza étnica de Palestina. Oneworld Publications.
Persson, S. (1979). Mediación y asesinato: La misión del conde Bernadotte a Palestina en 1948. Ithaca Press.
Shlaim, A. (2000). El muro de hierro: Israel y el mundo árabe. W. W. Norton & Company.
Naciones Unidas. (1948a). Resolución 186 (S-2). Asamblea General.
Naciones Unidas. (1948b). Informe de progreso del mediador de las Naciones Unidas sobre Palestina (Documento A/648).
Asamblea General de las Naciones Unidas. (1948). Resolución 194 (III).
Informe de Washington sobre Asuntos de Oriente Medio. (2013). Documentos del Archivo Nacional Sueco arrojan nueva luz sobre el asesinato de Bernadotte. Ver menos
— con Investigación Historiográfica Palestina.
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PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
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| Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, quien acuñara el término. |


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