628 días de genocidio en Gaza
el 10/5/2025
(Canal de noticias español, dirigido por Pablo Iglesias Turrión, inaugurado en marzo de 2023)
el 6/6/2025 de donde fue tomado
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| Repugnantes bollos de crema con la inscripción «Acribilladlos», expuestos en una panadería israelí - Josie Glausiuz |
Desintegración
Franco Berardi (Bifo)
Israel es la continuación de las políticas antijudías de Europa
Europa contra los judíos. Europa con el sionismo. Tras la Primera
Guerra Mundial, primer acto del largo suicidio, que hoy está a punto de
concluir, de la civilización europea, crece el odio contra todas las
minorías, en particular contra los millones de judíos que pueblan el
continente. En Alemania, país derrotado, el odio se convierte en
determinación genocida, pero no hay que creer que únicamente este país
es responsable del exterminio. Polacos, franceses, austriacos, húngaros,
rumanos, ucranianos e italianos son cómplices en diverso grado de la
deportación y exterminio de los judíos de Europa. ¿De qué eran culpables
los judíos de Europa? De ser inspiradores del internacionalismo,
mientras los europeos se encaprichaban con las mitologías idiotas de la
patria. Con la victoria de Hitler, el exterminio de los judíos se
acerca. Tras haber derrotado a los obreros comunistas, les llegaba el
turno a los judíos. La etnicidad ocupaba el lugar de la universalidad,
como vuelve a ocurrir hoy en la Europa del siglo XXI.
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Luego, en la década de 1940, el proyecto entra en su fase operativa.
Millones de judíos son deportados (como hoy se deporta a los migrantes),
internados (como hoy se interna a los migrantes), finalmente eliminados
en masa (como hoy se elimina en masa a los palestinos). Pero la
historia no termina ahí. Después de 1945 se plantea la cuestión de qué
hacer con los judíos que Hitler no ha conseguido matar, porque llegaron
las tropas de la Unión Soviética y los liberaron de los campos de
exterminio en los que pasaban hambre (como hoy se muere de hambre en
Gaza).
¿Qué hacer con estos judíos sobrevivientes? Los europeos deciden
deshacerse de ellos, vomitarlos (como dice Amos Oz en Historia de amor y oscuridad).
Después de exterminarlos, quitémonoslos de en medio, dicen los
británicos, apoyémoslos, armémoslos y utilicémoslos para proteger
nuestros intereses en una zona repleta de petróleo. Nacionalistas judíos
como Vladimir Jabotinski, admirador de Benito Mussolini, sirven a este
propósito, mientras comunidades de judíos socialistas y anarquistas
migran a Palestina para alejarse del Occidente asesino.
Pero en esa tierra llamada Palestina vive un pueblo árabe, que acoge a
los recién llegados con recelo, pero también con interés. Se podrían
hacer negocios, alianzas, como hacen los grupos judíos
internacionalistas. Pero los europeos no enviaron a los judíos que
escaparon del genocidio para hacer amistad con los árabes. Los enviaron
allí para imponer el dominio blanco en tierra árabe. Después de haber
exterminado a seis millones de judíos, los europeos pretenden utilizar a
los supervivientes como cabeza de puente de su dominación. Por eso
Israel es una continuación del Tercer Reich: no sólo porque ha heredado
sus técnicas de exterminio, sino también porque está preparando la
segunda fase del Holocausto, aquella en la que la tarea de eliminar a
los judíos (que en el siglo XX llevaron a cabo las tropas de Hitler)
recaerá en los árabes.
Isra-Hell
Quienes enviaron a los judíos supervivientes a Palestina no podían
ignorar que Israel podía ser armado cuanto se quisiera por los
imperialistas occidentales, pero que su dominio no podía durar para
siempre y que a la postre acabaría pagando sus crímenes con intereses.
Cualquiera que estudie y analice la historia, la geografía y la
antropología lo sabe bien. El fin de Israel no será únicamente obra de
los nacionalistas árabes, cuyo comportamiento autoritario y brutal está
bien documentado por la historia y cuya cobardía es legendaria, como
demuestran su ambigua actitud hacia Israel y su olímpico desprecio por
la suerte del pueblo palestino. Será, sobre todo, obra de la guerra
civil desencadenada en Israel, la cual ya se está gestando y que tarde o
temprano estallará. Los pródromos de la guerra civil israelí ya son
visibles. El Shin Bet está en el punto de mira de Netanyahu, porque
empieza a quedar claro que sus responsabilidades tanto en la gestión del
pogromo del 7 de octubre, como de la respuesta bélica al mismo
despliegan una larga sombra sobre su presidencia y su deseo de aferrarse
al poder cueste lo que cueste. Además, esas responsabilidades se hallan
ligadas también a sus reiterados intentos efectuados durante las
últimas décadas de utilizar a Hamás para dividir la lucha del pueblo
palestino, como sostiene Adam Raz en su reciente libro.
Hoy, Israel es un lugar infernal donde prevalece el odio genocida,
pero este odio no puede ocultar el miedo de quienes saben que están
destinados a enfrentarse a un odio igualmente grande, que se desatará
tarde o temprano. Es un lugar donde asesinos como Smotrich y Ben Gvir
han distribuido cien mil ametralladoras entre los colonos depredadores.
Tan solo los criminales sedientos de sangre sobrevivirán allí después de
que el ejército más moral del mundo haya repetido las hazañas de las SS
de Hitler.
La desintegración
La desintegración del Estado sionista, creación del imperialismo blanco, es el futuro próximo, pero no podemos comprenderla, si no es en el contexto de la desintegración de Occidente en general. ¿Qué será de la Unión Europea durante los próximos meses, durante los próximos años? Los belicistas de Francia y Alemania han obligado a Rumanía a convocar de nuevo elecciones, porque ganaba un candidato que no gustaba a los guerreros de Úrsula. Las elecciones se repitieron y los guerreros de Úrsula sufrieron una segunda amarga derrota. La Unión (nunca hubo una palabra más ridículamente inadecuada para describir su objeto) se está armando a una velocidad vertiginosa contra el nacionalismo ruso. Pero el nacionalismo ruso está ganando la mayoría en todos los parlamentos de Europa. Incluso en el de Alemania, donde hubo que recurrir a los votos de Die Linke para elegir canciller, mientras que en las urnas los nazi-trumpistas de Alternative für Deutschland son mayoría.
La desintegración está a la orden del día en todo Occidente, desde
que el vicepresidente norteamericano, nieto de una abuela que tenía
catorce armas de fuego en su cocina y en su dormitorio, vino a Múnich a
decir que para él Putin es un amigo y Europa un enemigo. Desde ese
momento está claro que Occidente se halla en pleno proceso de
desintegración. ¿Deberíamos los internacionalistas alegrarnos de la
misma? Un momento. El problema es que Occidente no aceptará su declive,
que se inscribe en la demografía, la economía y la evolución cultural,
antes de haber utilizado todas las armas de las que dispone. Y entre
esas armas se cuenta aquellas que pueden provocar la aniquilación de la
civilización humana, acontecimiento que se delinea en el horizonte del
siglo.
EL DIARIO ES/ De Milosevic a Jamenei: lecciones en Irán del bombardeo ilegal de la OTAN sobre Serbia en 1999
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| Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, quien acuñara el término. ÍNDICE: |

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