miércoles, 15 de mayo de 2024

25. RESEAU VOLTAIRE/ Thierry Meyssan/ La Historia contradice la narración del 7 de octubre: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA


Publicado originalmente
en Réseau Voltaire
(diario electrónico que se concentra en análisis de las relaciones internacionales, presidido por Thierry Meyssan, periodista francés)
el 7/05/2024

Versión del francés al español de ZM
(hay traducciones al español, inglés, portugués en el portal, hechas por IA,
pero son aún deficientes. NT)



  

Thierry Meyssan*


La narrativa del 7 de octubre
contradice la Historia


Reproducimos el texto de la conferencia pronunciada el 4 de mayo en Boulogne-sur-mer. En ella, Thierry Meyssan explica que el actual conflicto en Palestina no pude ser atribuible a las poblaciones árabe y judía. Fue organizado, a partir de 1915, por la poder colonial con la idea de que el o los futuros Estados nunca pudieran garantizar su seguridad. Sin que ellos lo sepan y a sus expensas, los palestinos e israelíes, al representar la operación del 7 de octubre y su respuesta, sólo están implementando este esquema político. Al no detener la limpieza étnica de los habitantes de Gaza, los anglosajones no demuestran su insensibilidad, sino que consideran las masacres como simples variables de ajuste.




Aunque las masacres en Sudán y en el Congo son mucho más mortíferas que en Palestina, hoy les hablaré de esta última. En efecto, es la primera vez que testificamos, en vivo, una limpieza étnica  desde nuestros teléfonos celulares. Me gustaría regresar a ciertas informaciones, que ya he abordado en otros artículos, pero que, evidentemente, algunos medios no quieren incluir en sus análisis. Me gustaría decirles que no hay fatalidad comunitaria: este conflicto no fue provocado por las poblaciones de Palestina, ya sean judías, cristianas o musulmanas, sino por potencias externas que, desde hace un siglo, han deseado que no se conozca la paz en esa región.

 

 
Detrás de la mamparas, el príncipe de Gales 
(protector de los Hermanos musulmanes), ve a Dios y se convierte en el rey Carlos III

 

La creación de Israel por los británicos.

Para hacerme entender, en primer lugar les hablaré del Reino Unido. Si asistieron a la coronación del rey Carlos III, recordaran que en plena ceremonia se quitó sus ricos vestidos y se vistió de lino. Sus pajes habilitaron unas mamparas para que el público no quedara  deslumbrado. Cuando se quitaron las mamparas, él se había convertido en rey. Entonces, le entregaron los símbolos de su poder, el cetro y el globo. ¿Qué sucedió en ese breve instante fuera de la vista del público? El Príncipe de Gales había visto a Dios, como Moisés ante la zarza ardiente [1]. Esta explicación probablemente parezca absurda y uno se pregunta cómo esos sujetos pueden creer un cuento fantástico de esa magnitud. En realidad, desde Jaime VI, en el siglo XVI, los soberanos británicos se asumen reyes de Israel [2]. Fue justamente en contra de este concepto del Derecho divino, que Oliver Cromwell derrocó al rey Carlos y proclamó el Commonwealth. Sin embargo, el Lord Protector estaba igualmente iluminado: profesó que era necesario reunir a todos los judíos en Palestina y reconstruir allí el templo de Salomón [3]. Al final, las dinastías siguieron y mantuvieron el mito. Adoptaron varios ritos e impusieron otros a sus súbditos, como la circuncisión a los judíos, practicada de oficio en las salas de maternidad del siglo XX a todos los varones recién nacidos del Reino. 

Dos años antes de la Declaración Balfour (1917), que anunció la creación de un hogar nacional judío en Palestina, un diplomático judío y futuro ministro de Asuntos Exteriores, Lord Herbert Samuel, escribió un memorando sobre el futuro de Palestina (1915). Abogó por un Estado judío que pusiera a toda la diáspora al servicio del Imperio. Un poco más tarde aclaró que este nuevo Estado nunca debería poder garantizar su seguridad por sí solo, para depender eternamente de la Corona de Inglaterra**. Esto es exactamente lo que estamos presenciando hoy. Es el destino el que ha maldecido a la población de Palestina.

A la declaración de Lord Arthur Balfour le siguieron los 14 puntos del presidente estadounidense Woodrow Wilson. En ellos, se inscriben los objetivos alcanzados por su país durante la Primera Guerra mundial. El punto 12 está redactado de forma extraña, pero durante la Conferencia de París donde se redactó el Tratado de Versalles, se especificó por escrito lo que debía entenderse: la creación del Estado de Israel en Palestina (y del Kurdistán en Turquía). La Guerra mundial había provocado un reequilibrio de fuerzas, de modo que a partir de ahora Washington trabajaba junto a Londres en la defensa de los intereses comunes.

Durante el período de entreguerras, la inmigración judía al mandato Palestino fue buena. Los terratenientes árabes vendieron parte de sus tierras a los judíos sin ningún problema. Sin embargo, ya en 1920, los terroristas árabes asesinaron judíos. Entre los asesinos, estaba Mohammed Amin al-Husseini quien fue condenado por los británicos a 10 años de prisión, pero nunca lo ejecutaron. Por el contrario, Lord Herbert Samuel (el que había escrito que nunca debería haberseguridad en Palestina), y que se había convertido en el Alto Comisionado británico en Palestina, lo perdonó y lo nombró gran mufti de Jerusalem, supuestamente para mantener el equilibrio entre dos grandes familias locales. 

Apareció un salafista (es decir, un musulmán que deseaba vivir como los compañeros del Profeta en el siglo VII), Izz al-Din al-Qassam, que ya había organizado una revuelta contra los franceses en Siria y que se convirtió en imán en Haifa. Se decidió por la yihad, no contra los ocupantes británicos, sino contra los inmigrantes judíos. Siguieron varios ataques y pogromos contra los judíos. Para mantener la paz civil, los británicos mataron a al-Qassam, personaje que dio nombre a las actuales Brigadas al-Qassam de Hamás.

La muerte de al-Qassam no resolvió nada en absoluto. Los británicos, fieles a su técnica colonial de “divide y vencerás”, siempre han desarrollado con una mano lo que peleaban con la otra. En 1936, Lord Willam Peel, al frente de una comisión oficial, aseguró que la paz sólo podría restablecerse separando a las poblaciones árabe y judía en dos estados distintos. Esto es lo que ahora llamamos la “solución de dos Estados”.

Durante la Segunda Guerra mundial, el gran mufti de Jerusalem se convirtió en aliado del Canciller Adolf Hitler. En particular, movilizó a los musulmanes balcánicos para que se unieran a las SS y apoyó la "solución final de la cuestión judía". Por su parte, los fascistas judíos (“sionistas revisionistas”) del ucraniano Vladimir Jabotinsky lucharon junto al Eje contra los británicos. Los sionistas, por su parte, lucharon junto a los aliados, mientras cuestionaban los límites que los británicos imponían en teoría a la inmigración judía, en teoría solamente.

Se reunieron en mayo de 1942, en el Hotel Baltimore de Nueva York, bajo la presidencia de David Ben-Gurion. Ahí, establecieron los principios del futuro Estado de Israel. Hasta ahora se nos ha asegurado que Ben Gurión era un hombre de buena voluntad. Sin embargo, había sido compañero de Jabotinsky, durante el período de entreguerras, y se había pronunciado a favor de la limpieza étnica de Palestina. Un libro, publicado en hebreo en Israel hace dos semanas y publicado por una importante casa editorial, asegura que estuvo informado de las negociaciones del húngaro Rezső Kasztner con Heinrich Himmler y Adolf Eichmann que duraron hasta la caída del Reich. Kasztner afirmaba haber comprado la huida de un millón de judíos húngaros. En realidad, sólo salvó a su familia y amigos. Sobre todo, extorsionó a familias judías adineradas de Hungría con 8,5 millones de francos suizos en oro (una suma colosal en aquella época), haciéndoles creer de una posible huida [4]. Si los documentos citados en este libro son exactos, David Ben-Gurion también sería un delincuente, al haber engañado a su propio pueblo.

Las Naciones Unidas propusieron:

  •   no dividir Palestina (la “solución Peel de dos Estados” no fue la propuesta); 
  •   establecer un régimen republicano, democrático y representativo; 
  • garantizar las culturas de las diferentes minorías;  
  • garantizar la libertad religiosa de judíos, cristianos y musulmanes.

Las conferencias y las negociaciones se sucedieron en vano. El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas (que entonces sólo contaba con 56 Estados miembros) aprobó el plan de reparto elaborado por una comisión especial [5]. Fue rechazado, inmediatamente, por todos los países árabes.

El 14 de mayo de 1948 (es decir, dos meses y medio antes de finalizar el mandato británico), David Ben-Gurion interrumpió las discusiones y proclamó unilateralmente la independencia del Estado de Israel. El día después de este golpe, cuando los 100.000 soldados británicos comenzaron a retirarse, Egipto, Jordania, Irak, Siria, Líbano, Arabia Saudita y Yemen del Norte enviaron sus tropas para defender a los árabes de Palestina. Los Hermanos musulmanes de Egipto también enviaron un grupo de combatientes, bajo el mando de Saïd Ramadan (yerno del fundador Hassan el-Banna y padre de Tariq Ramadan), para unirse a ellos. Sin embargo, en ese momento, ninguno de estos países tenía un ejército digno de ese nombre. Fueron rápidamente derrotados. Así nació el mito de la invencibilidad de las FDI.

Sin embargo, como me dijo mi amigo libanés Hassan Hamade, esta historia es falsa. En realidad, los jefes de los Estado árabes ya se habían comprometido con Israel y los judíos no fueron más valientes que los árabes. Así, el Emir Majid Arslan, que era Ministro de defensa libanés, dirigió sus tropas sin encontrar mucha resistencia hacia Belén, la cual liberó. En ese momento, el presidente libanés, Bechara el-Khoury, le ordenó  que abandonara inmediatamente el campo de batalla. Él se negó. Fue despedido de su puesto, pero él continuó la guerra como un simple oficial. Al final, sus tropas no fueron derrotadas por los judíos de Palestina, sino por el ejército “jordano” dirigida por un general británico, John Bagot Glubb (conocido como “Glubb Pasha”) y alrededor de un centenar de oficiales británicos.
Jordania, en realidad, no tenía soldados, pero la Legión árabe formada por los británicos durante la Segunda Guerra mundial, había cambiado el primer día de la guerra su nombre por el de "Ejército Jordano", conservando sus oficiales británicos. Fueron los ingleses y los jordanos quienes salvaron a Israel desde su creación, como lo salvaron nuevamente cuando Irán lo atacó el mes pasado. Esta guerra no fue un intento de aplastar a Israel, sino la primera manifestación del sionismo árabe. 

Las Naciones Unidas, preocupadas por estos acontecimientos, enviaron un enviado especial, el sueco Folke Bernadotte, para recuperar la situación tras la toma de poder israelí y la guerra árabe-israelí. A su llegada, comprendió que la Comisión Especial que elaboró ​​el plan de partición ignoraba las realidades demográficas: los israelíes reclaman un territorio desproporcionado en relación con su número y se benefician del apoyo de los gobiernos árabes sionistas que primero jugaron a ser negociadores y luego libraron una guerra.

El 17 de septiembre de 1948, los “sionistas revisionistas” (es decir, judíos fascistas) asesinaron a Folke Bernadotte y al jefe de los observadores de la ONU, el coronel francés André Serot. Mi abuelo materno, Pierre Gaïsset, iba en el coche de al lado. No resultó herido y reemplazó en sus funciones al coronel Serot. El asesino, Yehoshua Cohen, no fue acusado. Dos años más tarde, se convirtió en el guardaespaldas oficial del primer ministro David Ben-Gurion. El líder de los “sionistas revisionistas”, Yitzhak Shamir, fue inmediatamente nombrado jefe de un departamento del Mossad. Realizará acciones secretas bajo las ordenes del Reino Unido y de los Estados Unidos durante toda la Guerra Fría, desde Guatemala hasta el Congo, después se convertirá en Primer Ministro (1983-84 y 1986-92).

El 29 de noviembre de 1948, el gobierno de Ben Gurion, que afirmaba estar buscando a los asesinos de Folke Bernadotte y André Serot, presentó una solicitud de ingreso en las Naciones Unidas, iba acompañada de una carta en la que declaraba "el Estado de Israel acepta, por la presente y sin reserva alguna, las obligaciones derivadas de la Carta de las Naciones Unidas y que se compromete a observarlas desde el día en que pase a ser Miembro de las Naciones Unidas". El 11 de mayo de 1949, la Asamblea General de las Naciones Unidas acepta la adhesión [6]. Varios Estados piden hoy, en vista del incumplimiento sistemático de Israel de su compromiso, que se “suspenda” su membresía.



Operación “Inundación de Al-Aqsa”

Regresemos al período actual. El 7 de octubre de 2023, la Resistencia Palestina, por iniciativa de Hamás, lanzó una vasta operación contra una base militar israelí y también contra civiles. Según el derecho internacional, los árabes de Palestina constituyen una “población ocupada”, en el sentido de los Convenios de Ginebra. Por tanto, tienen derecho a atacar a Israel. Sin embargo, sólo pueden atacar objetivos militares, no pueden atacar kibutz ni raves. El objetivo de la operación era tomar prisioneros militares, y posiblemente también rehenes civiles, para negociar la liberación de los rehenes palestinos en Israel, es decir, los prisioneros administrativos. No sabemos el número de prisioneros y rehenes que tomaron, y menos aún la distribución de civiles y soldados. Según Hamás, más de 30 agentes fueron detenidos.

 Esta operación, “Inundación de Al-Aqsa”, se preparó durante los últimos tres años a la vista de todos [7]. Se cavaron cientos de kilómetros de túneles utilizando máquinas perforadoras de túneles que sólo podían entrar a Gaza con la aprobación de la aduana israelí. Al menos un millón de metros cúbicos de tierra y escombros tuvieron que ser evacuados ante la mirada de los servicios de seguridad israelíes. Se construyeron varios campos de entrenamiento y se realizaron pruebas de planeadores. No sólo los servicios de inteligencia israelí observaron todo esto, sino que lo hicieron también otras potencias, como Egipto y Estados Unidos. Se enviaron numerosos informes al primer ministro Benjamín Netanyahu. Sin embargo, él no reaccionó. Peor aún, destituyó a su Ministro de defensa, el general Yoav Galland, en agosto de 2023, porque se quejaba de esta falta de reacción en el Consejo de ministros. Sin embargo, dadas las reacciones públicas a su despido, prefirió reintegrarlo antes que tener que explicar el motivo.


 
Israel acusó al periodista Ismail Abu Omar que publicó fotografías del 7 de octubre,
mucho antes de que intervinieran los servicios de seguridad, de ser miembro de Hamás.

Las diferentes facciones palestinas (Jihad Islámica, FPLP e Iniciativa Nacional) fueron despertadas por Hamás a las 4:30 horas para participar en una operación que comenzaría a las 6:30 horas (es decir, antes del amanecer). Comenzó con la destrucción de todos los robots de vigilancia en el Muro de separación. Entonces, a las 6:30 a.m. se dio la alarma. A las 8:00 horas, las agencias de noticias de todo el mundo comenzaron a difundir imágenes del ataque [8]. Sin embargo, las fuerzas de seguridad israelíes no intervinieron hasta las 9:45 a.m.

Desde el inicio de su intervención, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aplicaron la “Directiva Aníbal”; una instrucción que ordena matar a los propios soldados antes que verlos prisioneros del adversario. Las cifras de bajas israelíes publicadas por el gobierno israelí no distinguen entre las atribuibles a los atacantes y las atribuibles a los defensores. Asimismo, el gobierno israelí ha informado de abusos que, en un ataque sorpresa, los combatientes  no tienen normalmente tiempo de perpetrar. La mauriciana [República de Mauricio, Madagasccar] Pramila Patten, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual, entrevistó a víctimas y testigos de la Operación Inundación de Al Aqsa. Llegó a la conclusión de que es posible que se hayan cometido algunos abusos sexuales, pero que las acusaciones más graves (en particular, la castración de soldados) no eran creíbles [9]. Los informes sobre decapitaciones de bebés fueron eliminados después de una investigación de Al-Jazeera. 

La oposición israelí se niega actualmente a abordar la cuestión del posible papel del Primer Ministro en la organización de esta operación. Sin embargo, cabe preguntarse: Benjamín Netanyahu es hijo del fascista Benzion Netanyahu, secretario privado de Vladimir Jabotinsky (el aliado de Benito Mussolini, fallecido al comienzo de la Segunda Guerra Mundial). Siempre expresó su admiración por Jabotinsky.

Benjamín Netanyahu siempre ha apoyado a Hamás, como aliado táctico para luchar contra la figura de Yasser Arafat. Sin embargo, hasta 2017, Hamás se presentó como la “rama palestina de los Hermanos Musulmanes”. Esta organización fue reestructurada en 1949 por los servicios secretos británicos siguiendo el modelo de la Gran Logia Unida de Inglaterra [10]. En 1950 se integró al sistema anglosajón de la Guerra Fría. Fue entonces cuando Sayyed Qutob, el teórico de la yihad, se convirtió en su estrella. Ciertamente, en 2017, los habitantes de Gaza que querían defender a su país se unieron a él, pero exigieron que Hamás rompiera con los Hermanos Musulmanes y los británicos. Al final, las dos tendencias coexistieron [11]. El 19 de octubre de 2022, el presidente sirio Bashar al-Assad recibió a Khalil Hayya, líder del movimiento revolucionario Hamás. Pero se negó a recibir a Ismaël Haniyeh y Khaled Mechaal, líderes del movimiento Hermandad de Hamás [12]. Desde el punto de vista árabe, por lo tanto, no hay un Hamás, sino dos. De hecho, durante toda la guerra en Siria, Hamás luchó junto a Al-Nusra (la rama siria de Al-Qaeda), las FDI y las fuerzas especiales de la OTAN, contra la República Árabe Siria. El 9 de diciembre de 2012, elementos de Hamás asesinaron a líderes del Frente de Liberación de Palestina (FPLP) en Yarmouk (suburbio de Damasco), entre ellos uno de mis amigos [13].



 No sólo es un error atribuir el ataque del 7 de octubre a Hamás únicamente, sino que también es un error ignorar que hay dos Hamás. Estas mentiras permiten presentar la operación “Inundación de Al Aqsa” como un gran pogromo antisemita, en palabras del presidente Emmanuel Macron, cuando se trata de un acto de resistencia, como señaló Francesca Albanese, relatora de la ONU sobre los derechos humanos en el territorio palestino ocupado.

 

La masacre de los Gazatuis y los anglosajones

Somos testigos de la masacre de 35.000 personas, de la desaparición bajo los escombros de otras 13.000, de las graves lesiones físicas de otras 120.000. Cualquiera que tenga sentimientos humanos sólo puede quedar horrorizado. Esto no tiene nada que ver con la identidad de las víctimas, es sólo una cuestión de humanidad.

Según el primer ministro Benjamín Netanyahu, se trata sólo de una operación policial destinada a detener a los atacantes del 7 de octubre, pero todos han comprendido que no hay conexión entre este ataque y la operación actual de Israel. La respuesta pretende hacer que la vida de los habitantes de Gaza sea insoportable hasta que se vayan del territorio por su propio pie. Este programa era el de Vladimir Jabotinsky y su secretario, Benzion Netanyahu. Había sido validado por el negociador con los nazis y, también fundador de Israel, David Ben-Gurion.

A lo largo de esta masacre y todavía hoy, los anglosajones proporcionan armas a Israel para llevarla a cabo. 

Sin embargo, cuando las manifestaciones surgieron en las universidades estadounidenses contra el derramamiento de sangre y se generalizaron en el país y luego en Francia, la Administración Biden consideró destituir a Benjamín Netanyahu en favor del general Benny Gantz. Por supuesto, jurídicamente esta decisión no le pertenece, pero Washington tiene una larga historia de golpes de estado y revoluciones de color. Por ello, el secretario de Estado, Antony Blinken, lo invitó a “discutir la situación”. Benny Gantz estuvo de acuerdo, pero durante su viaje de regreso concertó una entrevista con la administración de Sunak, primer ministro británico. Las cosas salieron mal [14]: Benny Gantz entendió perfectamente que Washington le pedía que detuviera la masacre, lo que aprobó, pero quiso informar a sus interlocutores de su deseo de proteger a su país destruyendo a Hamás. Sus interlocutores, desconcertados, comprendieron que no era “un hijo de puta, sino nuestro hijo de puta”, según la expresión del presidente Franklin D. Roosevelt. Notificaron inmediatamente al primer ministro británico, Rishi Sunak. Cuando Benny Gantz llegó a Londres para reunirse con el asesor especial de seguridad, Sunak se invitó a sí mismo a la reunión. Trató de explicarle a Benny Gantz, quien a su vez quedó desconcertado, que no se podía tocar a los “hijos de puta” de Hamás, porque algunos de ellos, eran “nuestros hijos de puta”. Por lo tanto, los anglosajones no derrocaron a Benjamín Netanyahu.

 

El Primer Ministro británico, Rishi Sunak,
frente a Benny Gantz al que le explicó por qué no se puede tocar a "nuestro Hamás",
el que trabaja para Occidente.

Vistas desde Londres y Washington, las masacres de civiles son deplorables, pero son sólo variables de ajuste. En el momento actual, Israel es un Estado indispensable. Si se pacificara y se volviera un Estado normal, ya no sería de ninguna utilidad. Al igual que la República de Corsarios en el siglo XVIII, Israel permite las mayores operaciones de lavado de dinero y sirve de refugio a algunos de los mayores criminales del planeta.

Un funcionario de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) me contó de cuando fue camarero en el bar del Hotel Rey David en Jerusalem. Un día presenció la llegada de varios traficantes de diamantes, que habían llegado sin pasar por la aduana y eran transportados bajo escolta militar. Estos hombres y algunos clientes intercambiaron diamantes y dinero en efectivo, luego se marcharon de incógnito. Este tipo de acuerdos no podría ocurrir en ningún otro Estado.

 

ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA



*Thierry Meyssan: Intelectual francés y consultor político, presidente fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Su último libro Sous nos yeux- Du 11 septembre a Donald Trump (Bajo nuestros ojos, Del 11 de septiembre a Donald Trump (2017).


** Algo parecido pensaba Kissinger de la política a seguir en Medio Oriente. Nunca darles a todo todo, para que siempre dependieran de los Estados Unidos para su seguridad. 

 

CITAS

[1« Deux mondes, mis en scène les 6 et 9 mai », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 9 mai 2023.

[2« Stratégies de gouvernance britanniques : sectes religieuses », Leonid Savin, Geopolilika, 10 avril 2024.

[3« Qui est l’ennemi ? », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 4 août 2014.

[4« L’affaire Kastner resurgit », Réseau Voltaire, 3 mai 2024.

[5« Plan de partage de la Palestine », Onu (Assemblée générale) , Réseau Voltaire, 29 novembre 1947.

[6« Admission d’Israël à l’Organisation des Nations Unies », Réseau Voltaire, 11 mai 1949.

[7« Ce qui se cache derrière les mensonges de Benjamin Netanyahu et les esquives du Hamas », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 28 novembre 2023.

[9« Mission report. Official visit of the Office of the SRSG-SVC to Israel and the occupied West Bank. 29 January – 14 February 2024 », Office of the special representative of the secretary general on sexual violence in conflicts.

[10J’ai présenté une histoire internationale de la Confrérie dans un de mes livres, Sous nos yeux. Elle est disponible gratuitement sur Internet en six parties.

[11A Document of Genéral Principles and Policies, Hamas, May 2017.

[12« Comment Netanyahu falsifie l’actualité », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 21 novembre 2023.

[14« Washington, Londres et Tel-Aviv empêtrés en Palestine », par Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 19 mars 2024.




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