que nuestras explicaciones posteriores sobre ellas.
LO QUE PASA EN LA CAMA PASA EN LA PLAZA
Carro completo a Morena
Ayer, que mi hija vino a comer me preguntó lo clásico, por quién vas a votar. Añadió que ella iba a votar dividido. Yo respondí que seguramente iba a votar todo por Morena. Se enojó, como corresponde a su edad y la tendencia de la época, en ese momento no pude explicar mis argumentos que ahora escribo.
Quizás el voto presidencial es más fácil. Votaré por Claudia Sheinbaum, aunque su pragmatismo la haga menos idealista, menos honesta, quizás menos política y más técnica que López Obrador.
Votaré por ella porque implica, en menor y mayor medida, la continuidad de un proyecto, que personalmente considero el más apropiado para México y la mejor gobernanza de los últimos 30 años. Ha habido un cambio de mentalidad, que corre paralelo a los cambios del mundo, y que es notorio en ciertas conversaciones; en la distribución de becas artísticas y literarias, en la actitud de ciertas escuelas públicas y en algunos maestros. Por supuesto que el proyecto ha tenido errores y desaciertos. El ejercicio del poder siempre acarrea contradicciones. La seguridad es un tema, los militares otro; la corrupción sigue lacerando al país y el proyecto me queda a deber en términos de Salud y Educación como porvenir.
Por otra parte, Claudia Sheinbaum es mujer, muy disciplinada y judía. Tres atributos que sólo pueden ser benéficos para este país. Una presidenta mujer, cambiará el imaginario machista que heredamos de la Revolución mexicana y de la Época de Oro del cine mexicano. En tanto científica, su virtud del trabajo y la disciplina, la llevan a buscar soluciones y a ser eficiente. Estoy convencida que eso ayudará a generar institucionalidad. El que sea de origen judío, sólo puede profundizar las virtudes de un Estado laico. El regalo de Benito Juárez sigue dando frutos, aunque se nos olviden las bondades de la separación Iglesia Estado. En muchos sentidos, esa separación nos ha constituido como nación diversa. El mismo López Obrador es de origen y fe protestante.
Clara Brugada, tiene mi voto por otras razones. Ella viene de las luchas sociales y feministas. Su caso pertenece al esfuerzo, pero también a la inteligencia. A diferencia de otros alcaldes, Brugada entendió dos premisas y las materializó en las utopías. Primero, el uso de recursos de manera soberana y eficiente, no contrató empresas privadas, sino que gestionó una empresa de la alcaldía para construir los espacios sociales. Eso generó ahorros. Segundo, entendió que la seguridad no depende de cámaras, policías y controles, sino de reforzar el tejido social. El mejor cuidador es el vecino que te conoce y crea comunidad.
Con respecto al senado. La oposición y algunos personajes
como mi hija o de la izquierda, insisten en el voto cruzado para quitarle todo
el poder a Morena y la tentación autoritaria. Esa idea sería muy útil en otro contexto
y con una verdadera oposición que tuviera un proyecto de Estado.
Desgraciadamente,
la oposición está en declive. Los últimos 30 años han sido administradores del
dinero estatal, en el mejor de los casos, o gestores de la transferencia de
recursos públicos a manos privadas, en el peor. El caso de los hospitales nunca construidos y el
desmantelamiento del Seguro Social, sólo son un botón. Además, los EU y Europa occidental, que solían ser norte
y apoyo del PRI y del PAN —el PRD por su mercenarismo está muerto—, están en
guerra, preocupados por el supremacismo blanco y la pérdida de la hegemonía política
y cultural. Occidente, como Alito Moreno del PRI y Marco Cortés del PAN, están
preocupados por conservar el poder a cualquier costo, en algunos casos incluso pagando el precio de un genocidio. Ninguno — PRI, PAN y Occidente— ha
sido capaz de plantear posibles proyectos o relatos prometedores.Repiten la idea de un pasado mejor, donde eran la hegemonía.
Por otro lado, la geopolítica de hoy, que concentra los recursos económicos en Asia, sostiene un relato de muchas naciones, diversas y soberanas, conviviendo en un mundo, "sometido" al Derecho Internacional. Empero, un Estado realmente soberano sólo es posible si es fuerte. El proyecto PRIANISTA respaldó un Estado gestor, a diferencia de 4T, que ha hecho los cambios pertinentes, para estructurar la fortaleza del Estado, para bien y para mal.
Eso nos llevaría al problema de los contrapesos y la
división de poderes. Pregunto, ¿realmente los tres poderes han sido ejercidos
en México para equilibrar el poder? ¿Los contrapesos en el poder han servido para disminuir las diferencias sociales? Antes de que se me acuse de antidemocrática,
diré que la división de poderes es una estructura cristiana secularizada y que,
como planteé en mi tesis de licenciatura años ha, en América Latina, y sobre
todo en México, la división de poderes no se ha materializado en un equilibrio del
poder o en beneficios sociales. El PRI era una totalidad, un ogro flantrópico, decía Paz; una dictadura perfecta, decía Vargas Llosa; que te daba trabajo y te metía a la cárcel, como cuenta el escritor José Revueltas en su novela El apando.
Por último, daré el carro completo de votos a Morena, no sólo para fortalecer al Estado soberano, sino porque estoy convencida que las verdaderas, difíciles y truculentas negociaciones se darán dentro de Morena. La oposición surgirá de Morena y se consolidará estos próximos seis años.
A diferencia del PRI que
acallaba las voces disidentes con la disciplina del partido, la diversidad de Morena
ha demostrado su activismo, sus enormes diferencias internas (Marcelo Ebrard, Adán Augusto, los Gobernadores, las tribus internas, Noroña...) e incluso su abierta oposición a ciertos elementos venidos de fuera y de linajes sospechosos. Pienso
en Eruviel, en Alejandra del Moral o en otros personajes del Estado de México. Tuvieron que irse al verde,
como símbolo de que están en el juego político, pero no dentro de Morena. Muy posiblemente algunas de estas figuras terminarán convirtiéndose en oposición.
Otros personajes, como Harfuch, dan miedo. Mucho dinero hay detrás de ese policía de dudoso pasado que muchos de izquierda no lo quisimos para la ciudad, pero que posiblemente se convertirá en el escudo de Claudia Sheinbaum para negociar con ciertos grupos de hombres y militares. Una especie de escudero, menos cotidiano y gentil que Sancho Panza, pero dispuesto a cabalgar con su caballera andante "desfaciendo entuertos". La imagen que propongo no es ingenua, en tanto mujer, Sheibaum se enfrentará a muchos monstruos que se esconden detrás de los molinos de viento.
Para terminar con los indeseables, quiero anotar dos
cosas respecto a los chapulines. En México, los chapulines son casi una tradición
desde Tenochtitlán. Diré, que los texcocanos y otros pueblos, se fueron con los
tlaxcaltecas, en el último momento, cuando supieron que negociar con los
tenochcas ya no era posible. Como si la guerra y la política fuera un ritual de
negociaciones y de tiempos, "la política son tiempos", insistió López Obrador en la marcha histórica
de noviembre del 2022. Estoy convencida, por otra parte, que a la sociedad mexicana le gusta
negociar, que nuestro discurso en las redes puede parecer binario, como el discurso
occidental de buenos y malos, pero en la realidad política y social, la de
todos los días, la de la calle y la pesera, la negociación nos es fundamental: ¿Cómo
le podemos hacer?, y nos bajamos de la moto, de la pesera y del coche para
solucionar la circulación vial que la autoridad no pudo. ¿Cómo le podemos hacer?
preguntamos siempre ante un obstáculo. ¿Cómo le podemos hacer? es la frase que inicia la negociación entre castas, ese sistema que somos, esa estructura que nos sostiene aunque nos guste negarlo. ¿Cómo le podemos hacer? será la frase
clave dentro de Morena, pues la oposición saldrá de ella.

%2020.39.19.png)
Bravo!
ResponderEliminarGracias
EliminarGracias por leer y comentar
Eliminar