Mediapart blog/ el 19/01/2024 (francés
Sophie Mendelsohn, revue par Tal Dor)
Judith Butler*
¿Ingenuo e instrumentalizado? Judith Butler sobre la cancelación por parte del alcalde de París de la reunión contra el antisemitismo y su instrumentalización
Judith Butler planeaba hablar en un evento de solidaridad con Palestina, en diciembre en París, hasta que el alcalde de la ciudad lo canceló unilateralmente. Aquí, Butler describe la cadena de acontecimientos que condujeron a la cancelación y afirma la necesidad de resistir a la censura política que rodea a Palestina.
Muchas personas me han pedido que aclare de manera precisa lo qué ocurrió cuando la alcaldía de París se puso en contacto conmigo. Es cierto que los acontecimientos me sorprendieron, que estos conflictos tienen una historia y un significado en Francia que no pude comprender del todo. Pero he tenido tiempo para reflexionar y me gustaría aclarar la cadena de acontecimientos.
A principios de diciembre, un representante de la alcaldía se puso en contacto conmigo para informarme que el evento del 6 de diciembre, sobre el tema "Contre l'antisémitisme, son instrumentalisation, et pour la paix révolutionnaire en Palestina" (“Contra el antisemitismo, su instrumentalización y por la paz revolucionaria en Palestina”) sería cancelado. En el evento, debía hablar junto a Angela Davis, que enviaría un vídeo expresando su punto de vista, en respuesta a Françoise Vergès, que preguntó si Angela Davis aceptaría dispuesta a grabar un mensaje de solidaridad para el evento.
Me explicarom que los fondos de la ciudad apoyaban al Cirque Electrique, y que el evento representaba una amenaza al "orden público" y no podían apoyar un evento patrocinado por un grupo que incluye a Houria Bouteldja [1] en su comité organizador. De hecho, el evento fue coorganizado por ese grupo, Paroles d’honneur, junto con Union Juive Française pour la Paix y Tsedek!, l’Action antifasciste Paris-banlieue, Révolution permanente y le Nouveau Parti anticapitaliste (NPA).
Dijeron que no querían ser “asociados” con Bouteldja, cuyas opiniones consideraban antifeministas, homofóbicas y antisemitas. Le expliqué que Houria no hablaría en el evento, pero eso no importaba, ya que asociarse con ella o apoyar a su grupo estaba, para ellos, fuera de discusión.
Les pregunté si sólo financian eventos que difunden el punto de vista de la oficina del alcalde; dijeron que no, pero que la libertad de expresión tiene sus límites. Reconocí que la libertad de expresión tiene límites, pero volví a señalar que Bouteldja no hablaría en el evento. Sugerí que, generalmente, es una buena idea escuchar una variedad de puntos de vista sobre asuntos de interés público. Ellos insistieron nuevamente en que su punto de vista no era admisible. Le expliqué nuevamente que ella no hablaría, pero que yo sí, que sin duda tenemos puntos de vista diferentes y que tal vez sería importante escuchar mi punto de vista.
Me sugirieron que podía pedir que se retirara Paroles d’honneur como grupo patrocinador, y me negué. Dije que era claramente “ingenua”, quise decir que no anticipé que un evento sobre un tema así, produciría tal conflicto y conduciría a una cancelación. No quise decir que fui “instrumentalizada” por ninguno de los grupos patrocinadores. Yo no era parte de ninguno de estos grupos.
Ninguno de ellos me pidió que replicara su punto de vista y cada uno de ellos me dio total libertad para hablar lo que yo quisiera. Accedí a hablar en un evento patrocinado por ellos, y lo volvería a hacer sin dudarlo. No tengo que estar de acuerdo con todos los puntos de vista que mantienen las organizaciones patrocinadoras para poder articular mis propias posiciones, con su apoyo, y por invitación.
Esta afirmación que hago ahora también es enteramente mía. Me resulta ofensivo incluso sugerir que alguien me ha instrumentalizado ingenuamente. Sólo fui ingenua en la medida en que no podía imaginar al alcalde de París cancelando un evento de este tipo. Pero ahora lo entiendo mejor.
Varios días después de la cancelación, recibí una segunda llamada de un representante de la Alcaldía de París que deseaba comunicarse y aclararme algunos puntos. Lo primero se refería a que no me habían cancelado personalmente, yo no era el “objetivo” y no volvería a ser cancelada por la alcaldía. Dijeron que era bienvenida en París y que, si lo deseaba, debía visitar sus oficinas históricas. También me dijeron que había sido un error haber mencionado el nombre de la persona a la que estaban señalando en realidad .
Esto me pareció extraño, puesto que mi libertad individual para expresar mi punto de vista ya había sido restringida y, por supuesto, ya habían emitido un comunicado nombrando a Bouteldja. Entonces comencé a preguntarme si las oficinas de París se habían arrepentido de su anterior declaración que señalaba y estigmatizaba a una ciudadana, suponiendo el punto de vista que hubiera tenido si hubiera hablado.
Su cancelación de Judith Butler fue un acto extraño del lenguaje, en el que efectivamente decían: “Si Houria Bouteldja estuviera hablando, la cancelaríamos”, una forma proléptica de censura. En cierto modo, estaban cancelando el discurso antes de que sucediera, incluso si no iba a suceder. ¿Estaban imaginando que yo diría las palabras de Houria? No. De hecho, me estaban instrumentalizando para atacar a Houria, así que yo sólo era el medio para lograr otro fin.
Al mismo tiempo, me estaban silenciando ya que, durante más de 20 años, he defendido una posición antisionista dentro de la política y el pensamiento judíos, incluida la publicación de un libro, Hacía la cohabitación: judeidad y crítica al sionismo (Parting Ways: Jewishness and the critique of Zionism). De hecho, esperaba explicar ese punto de vista de manera paciente y reflexiva, pero claramente mi punto de vista –por diferente que fuera del de Houria Bouteldja– también era un problema.
De hecho, sería “ingenuo” de mi parte pensar que solo estaban apuntando a Houria a través de mí. Tampoco querían que alguien como yo, relativamente conocido, adoptara una posición que se oponía, claramente, al apoyo incondicional del alcalde a Israel. De hecho, Anne Hidalgo estaba dispuesta a marchar abiertamente con Eric Zemmour y Marine Le Pen en la manifestación en contra del antisemitismo. Por mucho que aborrezca el antisemitismo, me uniría con entusiasmo a una marcha para combatirlo, no marcharía con la extrema derecha, que “instrumentaliza” el movimiento contra el antisemitismo para intensificar y “justificar” el sentimiento y las políticas anti-inmigrantes y anti-musulmanes.
Le pregunté al segundo representante de la alcaldía de qué manera el evento habría amenazado el orden público. Noté que, a pesar de la cancelación, el Cirque Electrique había sido cubierto con imágenes gráficas de las víctimas de los ataques de Hamás del 7 de octubre. Pregunté si los grupos que habían desfigurado esta institución cultural habían amenazado con manifestarse contra el evento planeado para el 6 de diciembre. ¿La amenaza al orden público no provenía del orador, ciertamente no de mí, sino de los manifestantes sionistas extremos dispuestos a dañar la propiedad y amenazar las condiciones del discurso libre y abierto?
Mi interlocutor guardó silencio ante mi nada ingenua pregunta. Mi especulación es que los manifestantes sionistas de derecha amenazaron el orden público, amenazaron con exponer la oficina del alcalde por apoyar con sus fondos un evento que era crítico con el sionismo y comprometido con la emancipación palestina. Fue en respuesta a esa amenaza que la oficina del alcalde se mostró dispuesta a restringir el debate público sobre una de las cuestiones más apremiantes de nuestros tiempos. Deberían tener cuidado de no dejarse instrumentalizar por tales grupos porque, como vimos, amenazaron con dañar el Cirque Electrique si el evento se llevaba a cabo, pero incluso después de su cancelación, lo dañaron de todos modos. Tengan cuidado con quién se hacen acuerdos, porque algunos de los compromisos fundamentales de la democracia están en juego.
Por último, ¡permítanme decir que me solidarizo con Tsedek! Y la Union Juive Française pour la Paix, que representan principios que resuenan en Jewish Voice for Peace, la organización a la que he pertenecido durante muchos años en Estados Unidos. No me instrumentalizaron en absoluto y yo estaba, y sigo estando, orgullosa de compartir sus valores.
Si hubiera tenido la oportunidad de hablar, habría explicado que la tradición judía siempre ha incluido a socialistas y a activistas sindicales que no estaban comprometidos con el proyecto sionista, que los anteriores sionistas afirmaban un Estado binacional y rechazaban los principios de la soberanía judía que ahora están consagrados en la ley israelí, que el Estado de Israel no representa a todo el pueblo judío, y que la crítica y la oposición al Estado de Israel en sus acciones genocidas es en realidad, para mí, una obligación ética judía, al igual que el compromiso de cohabitación con los no judíos.
La oposición al antisemitismo debe vincularse con la oposición a todo racismo. En este punto todas estas organizaciones están de acuerdo. Para descubrir los puntos en desacuerdo, bueno, tendríamos que tener el permiso de hablar.
ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
*Judith Butler: filósofa posestructuralista judeo-estadounidense. Ha realizado importantes aportes en el campo del feminismo, la filosofía política y la ética. Teórica fundacional de la teoría queer. Es considerada «una de las voces más influyentes en la teoría política contemporánea» y la teórica de género más leída e influyente del mundo.

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