En aquel país las estrellas no estaban estabilizadas
igual podían alzar vuelo de golpe
migrar hacia regiones de felicidad menos precaria
y así sucedió
de hecho lo mismo ocurría con todo la vida misma podía
alzar vuelo el agua dejar de correr la casa y la
huerta desvanecerse así zaz en su lugar
un Muro tapa el horizonte
: Olivia Elias
Dice Humberto Maturana, biólogo y filósofo chileno, que “Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas (...) es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida”.
Hoy, día de la Nakba, la catástrofe, lloro por las 700 mil vidas de esos palestinos que hace 76 años huyeron de sus hogares; por las vidas, de ese más de millón y medio de desplazados que hoy viven en condiciones de hambruna; por las vidas, que se quedaron como cuerpos bajo los escombros. LLoro también por las vidas de esos jóvenes israelíes; regresarán de la guerra a lavarse las manos, pero no podrán quitar las manchas de sangre impregnadas para siempre en la piel, y regresarán heridos y cambiados y otros... Pero hay un cielo detrás del cielo, dice Mahmud Darwish, y le creo, bajo el olivar junto a Lorca.
ZM
YO TENGO DETRÁS DEL CIELO UN CIELO
Yo tengo detrás del cielo un cielo para regresar, pero
continúo puliendo el metal de este lugar, y vivo
una hora que percibe lo invisible. Sé que el tiempo
no será dos veces mi aliado, y sé que saldré de
mi bandera cual pájaro que no se posa en ningún árbol del jardín.
Saldré de toda mi piel, y de mi lengua
descenderán algunas palabras sobre el amor por
la poesía de Lorca que habitará en mi alcoba
y verá lo que yo he visto de la luna beduina. Saldré del
almendro como algodón sobre la espuma del mar. El extranjero ha pasado
portando setecientos años de caballos. Ha pasado por aquí el extranjero
para que el extranjero pase por allí. Saldré dentro de poco
de los pliegues de mi tiempo como extranjero de Damasco y de Andalucía.
Esta tierra no es mi cielo pero esta tarde es mía,
las llaves me pertenecen, y los alminares y las lámparas, y yo
también me pertenezco. Soy el Adán de los dos paraísos, dos veces perdidos.
Cazadme despacio
y matadme deprisa
bajo mi olivar
con Lorca.

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