domingo, 6 de abril de 2025

343. DARIO RED/Franco Berardi (Bifo)/ Arrogancia yanqui, derrota europea, tragedia ucraniana: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Publicado originalmente
 en Diario Red 
(Canal de noticias español, dirigido por Pablo Iglesias Turrión, inaugurado en marzo de 2023) 
el 2/3/2025
Volodímir Zelenski y Donald Trump — Carol Guzy / Zuma Press / ContactoPhoto



[Este artículo de Bifo habla de Ucrania, pero hay que leerlo como una radiografía del mundo. En ese sentido el paralelismo entre Ucrania-Zelenski y Gaza-Netanyahu aparece evidente]


Arrogancia yanqui, derrota europea, tragedia ucraniana

Musk en la política doméstica estadounidense, Trump en la arena internacional y la UE en el continente europeo son el condensado perfecto de la sed de sangre, la incompetencia, el cinismo y brutalidad del orden actual y de la crisis irreversible del capitalismo


Franco Berardi (Bifo)



Uno contiene la respiración mientras los dementes blancos del Ku Klux Klan mundial desatan su última danza, bloqueando y expoliando recursos esenciales para miles de millones de personas. Preparan el genocidio a gran escala y entretanto se pelean entre ellos, mientras los incendios y las inundaciones se tragan la tierra y lo que queda de la civilización se desmorona.

La arrogancia de los vencedores imaginarios

En Vuelta de siglo (2006) Bolívar Echeverría explicaba que la transición al siglo XXI consiste esencialmente en la instauración de la cosmovisión barroca en lugar de la arquitectura gótica de la sociedad industrial. Jean Baudrillard ya lo sabía cuando en 1977 escribió el libro más importante de aquella década, L’échange simbolique et la mort. Mario Perniola lo dijo también muy claramente en La società dei simulacri (1980): en el mundo que viene, el simulacro ocupará el lugar de la realidad. El mundo que estaba por venir ya ha llegado.

Un programa informático ha generado el vídeo que pone las cosas en su sitio en el desolado páramo de Gaza. En la Documenta Kassel de 2017 me permití proponer en uno de los días una performance que titulé Auschwitz on the beach, pero los medios alemanes me acusaron de antisemitismo y un ministro me tachó de provocador de mal gusto. El arrogante Donald Trump ha copiado mi idea y ha producido un vídeo que muestra Auschwitz on the beach trasladado a Gaza. Donde ayer había campos de concentración, niñas y niños muriéndose de hambre, sed y frío, tanques aplastando cuerpos ensangrentados, columnas de familias exhaustas y perseguidas por drones asesinos, por fin han brotado rascacielos, descienden dólares de una estatua dorada de Trump, los niños resucitados de las fosas comunes corren alegremente a recoger el maná que desciende bíblicamente del cielo y, para terminar, el bueno de Netanyahu toma el sol en la playa en una tumbona junto al bueno de Papá Noel Donald Trump. Ya era hora, los estaba esperando desde que un pequeño periódico llamado A/traverso declarara audazmente: la información falsa produce acontecimientos verdaderos. Corría el año 1976.


La generación que vino al mundo con un joystick en una mano y un móvil en los ojos no va a escuchar


Mientras tanto, el funambulista Musk despide a miles de personas de los ministerios, conmina a los funcionarios del FBI a revelar lo que han estado haciendo durante la última semana y lanza planes faraónicos para la colonización del espacio exterior. Atención, chicos. No es momento de escándalos. No es el momento de defender los derechos humanos, la Constitución, los buenos sentimientos, la democracia, todas ellas cosas pasadas de moda. La generación que vino al mundo con un joystick en una mano y un móvil en los ojos no va a escuchar: se va a enfilar como tantos ratones en la picadora de carne algorítmica que los convertirá en esclavos deprimidos, pero contentos hasta que despierten y entonces será demasiado tarde. El cinismo forma parte del juego barroco. La realidad gótica es eliminada por la fuerza de la enunciación algorítmica, montones de cadáveres se amontonan a su alrededor, gigantescas excavadoras los entierran junto con el siglo XX y así, por fin, podemos volar en alas de la fantasía asistida computacionalmente, la inteligencia artificial y la inmersión virtual en el Mediaverso introyectado con un dispositivo Neuralink.



Contened la respiración, chicos, y esperad sólo un poco más. No está claro que los genios de la informática hayan descifrado totalmente cómo funciona la realidad de los cuerpos, que gimen, sufren y a veces mueren. No sé cómo acabará esto (nadie lo sabe), pero hago mi profecía y, como de costumbre, me arriesgo a acertar. El aventurerismo mediático-democrático ya está produciendo un desmoronamiento de la realidad geopolítica mundial y pronto producirá efectos demoledores en la propia sociedad estadounidense. Esos millones de trabajadores estadounidenses a los que Musk amenaza alegremente tienen todos ellos un fusil en el recibidor de su casa. Decenas de miles de funcionarios del FBI humillados y tratados como escolares por una banda de alegres violadores manejan bases de datos que pueden poner en estado crítico el orden de la vida estadounidense. El Estado profundo existe de verdad, no es un invento de Steve Bannon, y tarde o temprano está obligado a vengarse para defender sus asquerosos intereses, que Elon cree que puede ignorar. (Y puede que la milicia de Steve Bannon se ponga al lado de los enemigos de Musk).

«Aquí nadie tiene agallas de verdad», dijo un empleado de la Environmental Protecion Agency [Agencia de Protección Ambienta, EPA] a la CNN. «Musk quiere cargarse la EPA, porque le importa un bledo el medioambiente. Los ejecutivos de esta intentan mostrarse condescendientes con la esperanza de evitar recortes más profundos. Pero cuando intentas apaciguar a un matón con condescendencia, solo le das permiso para que te persiga más». Los trumpistas ganaron las elecciones contra un Partido Demócrata de imbéciles e hipócritas corruptos, pero la hubris de los vencedores está agitando una némesis subterránea, que pronto estallará con la ayuda de los incendios forestales en las metrópolis y las epidemias inminentes a las que Kennedy les ha extendido la alfombra roja. Contengamos la respiración y veamos cómo acaba esto, dicen millones de trabajadores estadounidenses. Mientras tanto, no colaboramos. Desertan, se entiende. ¿Qué otra cosa pueden hacer?

La derrota europea la tragedia ucraniana

«Un pueblo aplastado y escarnecido por la cobardía de los gobiernos estadounidense y europeos tras dos años de heroísmo y derramamiento de sangre, albergará durante generaciones el resentimiento y confiará su sacrosanta voluntad de redención al nacionalismo más descarnado, incluso a nuevos fascismos, con la esperanza de anular los veredictos. Otra democracia que se derrumba, alimentando a las fuerzas antidemocráticas, que campan a sus anchas por Europa». Esto afirmaba Flores d'Arcais, «L’invasore premiato e la disfatta della democrazia, Micromega, 18 de febrero de 2025). Flores tiene razón al denunciar la traición, pero también debería hacer un mea culpa, porque él, como otros intelectuales europeos creyeron y, lo que es peor, hicieron creer que Biden era una persona digna de confianza, que los estadounidenses estaban realmente comprometidos en la defensa desinteresada de la democracia ucraniana (que, por otra parte, nunca ha existido). En enero de 2022 la señora Clinton había dicho sin ambages: tenemos la intención de enmarañar a Rusia en un nuevo Afganistán. Y Biden había afirmado: «O Alemania decide renunciar a North Stream 2 o nos ocuparemos nosotros de que ello suceda». Y vaya que, si se ocuparon, mientras Alemania se replegaba y ahora se hunde, mientras el partido nazi supera el 20 por 100 de los votos con el apoyo entusiasta de un rico racista sudafricano.

No puedo creer que Flores sea tan ingenuo como para haber creído que Estados Unidos estaba inmerso en una misión en nombre del dios de la democracia. Tampoco puedo creer que Flores sea tan ingenuo como para creer que fuera posible obligar a Rusia a aceptar la OTAN en sus fronteras sin una respuesta atómica del régimen fascista que gobierna en Moscú. La guerra de Ucrania fue desde el principio una guerra de Estados Unidos contra la Unión Europea, una guerra destinada a destruir al pueblo ucraniano y a robarle sus recursos. Estados Unidos y Rusia están estratégicamente aliados en este proyecto, a pesar de que tácticamente eran enemigos desde el 22 de febrero de 2022. Biden ha preparado el terreno provocando a Rusia para que optase por la invasión de Ucrania. Ahora, después de cientos de miles de muertos, Trump se reúne con Putin y se reparten el botín de este país, víctima sacrificial del salvajismo occidental, así como de la ferocidad rusa. Tras empujar a Ucrania a una guerra suicida, los estadounidenses la entregan a los invasores y a cambio de esta traición quieren apoderarse de sus recursos minerales con la ayuda rusa. «Ven al Donbas, que es nuestro», le dice Putin a Trump. «Juntos saquearemos Ucrania después de destruirla y humillarla».


Europa debe asumir su derrota. Derrota militar, derrota política, pero sobre todo derrota moral


En su libro de 2016 Tierra Negra: El Holocausto como historia y como advertencia (Black Earth: The Holocaust as History and as warning), Timothy Snyder recuerda que en la Segunda Guerra Mundial Hitler quiso apoderarse (y se apoderó) de las tierras negras ucranianas y advierte que el nazismo no murió con Hitler, y que el genocidio puede volver. Ahora de hecho ha vuelto: Trump quiere las tierras ucranianas como compensación por el dinero que despilfarró Biden. Putin ya ha tomado Crimea y el Donbas. Los dos Führer de la raza blanca triunfan juntos. El pueblo ucraniano ha caído en la trampa más cruel: creyó que los estadounidenses eran gente de fiar, como si no conocieran el destino que han corrido las mujeres afganas. El pueblo ucraniano ha sido destruido por esta guerra: seis millones de ucranianos (en su mayoría ucranianas) están en el extranjero y no sé si volverán a casa. Los recursos del país han sido en gran parte devastados por Putin y ahora Trump promete llevarse lo que queda. Un país traumatizado, superarmado y traicionado por todos. Zelenskyy se resiste al dictado de sus antiguos aliados: «No hay una deuda de 500 millardos con Estados Unidos, esto quiero dejarlo claro. Esta cifra es el resultado de no sé qué conjeturas. Pero supongamos que Estados Unidos quisiera de nosotros incluso sólo 100 millardos de dólares: yo seguiría sin firmar. Nadie ha venido nunca a nosotros y nos ha dicho: “Aquí están las armas, esta es la factura”. No puedo aceptar que lo que se nos dio como subvención se convierta ahora en deuda, porque sencillamente no es así».


¿Y Europa? Europa debe asumir su derrota. Derrota militar, derrota política, pero sobre todo derrota moral. La tarea de la Unión Europea, si alguna vez existió, habría sido imponer una mediación pacífica, rechazando el chantaje de Biden. En lugar de ello, hela aquí ahora de rodillas frente a Putin y especialmente frente a su compinche de la Casa Blanca. Aquí estamos en el nuevo episodio de la tragedia. La Unión Europea se pregunta cómo salvar su honor y su democracia liberal. La democracia liberal está acabada. Una tras otra, las capitales europeas se están convirtiendo al nacional-liberalismo de Musk y Bannon. En cuanto al honor, tengo que reírme. En lugar de salvar el honor de Europa, los líderes franceses, británicos y alemanes tienen que salvar su propio pellejo y la UE es un hombre muerto que camina. ¿Recuerdan el 1 de marzo de 2022, cuando el ingenuo Zelenskyy dijo en el Parlamento Europeo: «Ucrania está dispuesta a morir por Europa, ahora veremos si Europa está dispuesta a morir por Ucrania»? Ahora veremos si moriremos por Zelenskyy, pero esta vez no se trata de una metáfora poética. Esta vez moriríamos de verdad.

Razonemos: Trump envió a Vance a Múnich para decir que Estados Unidos ya no nos quiere y que Putin es su nuevo aliado. Pete Hegseth, violador y secretario de Defensa, declaró que Europa ya no debe confiar en el escudo estadounidense y que debe defenderse sola para lo cual Europa debe multiplicar su gasto militar, pero eso no es algo que pueda hacerse en un mes o dos. La señora Von den Leyen pregona que ahora nos armaremos hasta los dientes. Pero, ¿por qué va a esperar Putin a que Europa se arme, ahora que ya no hay Estados Unidos que la defienda? Mi impresión es que los rusos se están preparando para aplastar el rearme europeo antes de que se convierta en un peligro para ellos. Si yo viviera en Vilna o Riga estaría muy preocupado. E incluso si viviera en Varsovia. Flores dice que «esta tragedia para la democracia será también una catástrofe para Europa». El regalo de Trump a Putin se está haciendo a costa de Europa, al precio de su desintegración», y en este punto no cabe sino darle la razón.

Hace tiempo que sabemos que la Unión Europea está muy lejos de lo que querían sus fundadores, muy lejos de las ilusiones de los entusiastas de 1968 convertidos al europeísmo, cuando ya no tenía ningún sentido tal conversión. Hace mucho tiempo que sabemos, que la Unión Europea no es más que un capítulo de la contrarrevolución liberal. Pero ahora la Unión se hunde en la confusión mental.

Artículo aparecido originalmente en Il disertore y publicado con permiso expreso del autor.


ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

bc/status/186367659676710

https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016

htps://x.com /swilkinsonbc/status/1863676596768371016




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