Publicado originalmente
en THE CRADLE
(Revista de noticias en línea. Cubre desde 2021 la geopolítica de Asia Occidental desde la región).
el 26/10/2023
Versión al español Zyanya Mariana
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| FOTO: The
Cradle |
El silencio ensordecedor de Erdogan
sobre Palestina
[La nota es del 2023, un antecedente de la nota de mañana. Clarifica las posiciones de Turquía en Medio oriente hasta la invasión de Siria. ZM]
Mucho ha cambiado desde
el “un minuto” de Erdogan en Davos en 2009. Alguna vez ese momento fue celebrado por
defender la retórica y la acción pro palestina en la región, hoy Turquía, en
el mejor de los casos, aspira a un papel de mediación en la trastienda.
Hace tiempo que Turquía perdió "su liderazgo de la causa palestina" en la voz de Recep Tayyip Erdogan. Si bien a nivel mundial, y desde el
principio, ha habido una oleada de indignación horrorizada por el bombardeo
aéreo indiscriminado de Israel sobre Gaza, el presidente turco tardó 20 días en
"ponerse duro" con Tel Aviv.
A pesar de las fuertes
reacciones de su público, y especialmente de su base islamista, Erdogan esperó
un tiempo inexplicablemente largo antes de dar un mensaje en la reunión del
grupo parlamentario de su partido esta semana:
"Hamás no es una
organización terrorista, sino un grupo de muyahidines que luchan para proteger
a sus ciudadanos", dijo. Recordando a la multitud a los "buenos
viejos" otomanos, agregó: "Cuando los poderes sobre cuyas espaldas se
apoya Israel hoy, desaparezcan mañana, el primer lugar al que acudirá el pueblo
israelí en busca de tranquilidad será Turquía, como lo fue hace 500 años".
Erdogan dijo que, a diferencia de Occidente, Turquía no le debe nada a Israel.
Y luego equilibró su
postura diciendo: "No tenemos ningún problema con Israel, pero nunca hemos
aprobado ni aprobaremos la forma en que actúa como una organización en
lugar de un Estado".
En todo caso, su mensaje
puede interpretarse como un apoyo directo a Hamás, en lugar de una crítica a
las acciones de Israel en Gaza. Es importante destacar que, al tiempo que
subrayó la oferta de "garante" que Ankara ha estado ofreciendo a
ambas partes durante más de dos semanas, afirmó que Turquía no busca ese papel
en solitario, sino "con otros participantes".
Pero incluso esta salida
relativamente equilibrada provocó una reacción de los mercados. La bolsa turca
cayó un 5 por ciento, lo que obligó a detener las operaciones. Este anuncio
seguramente complicará el trabajo del ministro de Finanzas, Mehmet Simsek, que
está ocupado tratando de atraer capital occidental a Turquía.
De Davos al Mavi Marmara
La conducta de Turquía en
la reciente crisis de Gaza ofrece una visión de sus políticas en Asia
occidental, en relación con su giro hacia Occidente después de las elecciones.
El 29 de enero de 2009,
en la Cumbre de Davos del Foro Económico Mundial, el entonces Primer Ministro
turco Recep Tayyip Erdogan interrumpió el discurso del Primer Ministro israelí
Shimon Peres con un severo "Un minuto", diciendo: "Usted sabe
muy bien cómo matar. Yo sé muy bien cómo mata niños en las playas", antes
de abandonar abruptamente el escenario.
Este estallido
inesperado, que contravenía la postura amistosa que Ankara había mantenido
durante décadas hacia el Estado de ocupación, causó una conmoción en la
audiencia y más allá. Fue visto como un momento decisivo que puso a Erdogan en
el centro de atención mundial, convirtiéndolo instantáneamente en un icono
pro-palestino no sólo en el mundo árabe e islámico sino también en su país,
Turquía, donde fue recibido como un héroe.
En aquel momento, Erdogan
y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) eran vistos como un símbolo
del "islam moderado" y disfrutaban del respaldo de Estados Unidos y
sus aliados occidentales. Como resultado, la crisis de "Un minuto" en
Davos se calmó rápidamente. Sin embargo, las tensiones llegaron a un punto de
ebullición un año después, cuando el Mavi Marmara, de bandera turca y parte de
una flotilla que tenía como objetivo entregar ayuda a los palestinos asediados,
intentó romper el bloqueo israelí de Gaza.
El 31 de mayo de 2010,
comandos israelíes llevaron a cabo un ataque letal contra el Mavi Marmara, cuyo
viaje estaba patrocinado por la organización benéfica turca IHH Relief
Foundation y el Movimiento Free Gaza. Esta infame operación resultó en la
muerte de 10 ciudadanos turcos, heridas a otros 50 y la detención de los
pasajeros restantes.
Esta vez, la ruptura no pudo resolverse amistosamente. Los lazos diplomáticos
entre Israel y Turquía se degradaron, las relaciones militares se suspendieron
y las relaciones comerciales sufrieron una interrupción temporal.
Se iniciaron causas
judiciales contra cuatro israelíes, incluido el entonces jefe del Estado Mayor
de Israel, Gabriel Ashkenazi, en los tribunales turcos, pero se desestimaron en
2016 cuando Tel Aviv aceptó pagar una indemnización de 20 millones de dólares a
las víctimas, tres años después de que se emitiera una disculpa oficial.
Sin embargo, Erdogan
siguió emergiendo como un destacado defensor de la causa palestina y una figura
vocal en el mundo árabe e islámico, justo cuando Asia occidental estaba
experimentando una transformación sísmica. Turquía se encontró desempeñando un
papel fundamental durante y después de la Primavera Árabe, apoyando a los
partidos y facciones islamistas.
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Si eliminamos a Saddam, Oriente Medio finalmente conocerá la paz, se lo garantizo. Si eliminamos a Yasser Arafat, Oriente Medio finalmente conocerá la paz. Si matamos a Hassan Nasrallah, Oriente Medio finalmente conocerá la paz. Si eliminamos a Bashar al-Assad, Oriente Medio finalmente conocerá la paz. Si eliminamos a Hamás, Oriente Medio finalmente conocerá la paz. Si eliminamos a Irán, Oriente Medio finalmente conocerá la paz.
Pero la única verdad innegable es esta: si termina la ocupación israelí de Palestina, el mundo entero finalmente conocerá la paz.✌️ |
Aumento del comercio turco-israelí
Sin embargo, cuando el
malestar se extendió a la vecina Siria –el estado árabe que más apoya la causa
palestina– muchos se sorprendieron por la postura de “cambio de régimen” de
Erdogan, en particular dada la fortaleza de los vínculos de Damasco con Ankara
y la política del gobierno turco de “cero problemas con los vecinos”.
El romance árabe de
Erdogan se detuvo bruscamente cuando hizo una sorprendente acusación sectaria,
calificando al gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad de “dictadura
nusayri” (un término despectivo para los seguidores de la secta alauita, a la
que pertenecen la familia Assad, junto con las élites políticas y militares), y
afirmando que el estado estaba persiguiendo a la población siria de mayoríasunita.
Cuando Siria se sumió en
la guerra y el caos, surgieron profundas divisiones entre los patrocinadores de
los grupos armados de oposición, entre ellos Turquía, los estados del Golfo
Pérsico, Estados Unidos y Europa. Erdogan pronto se encontró cada vez más
aislado en la región, con la notable excepción de Qatar, un fiel aliado árabe
que simpatizaba de manera similar con los Hermanos Musulmanes.
Hoy, el “minuto” de
Erdogan en Davos y el incidente del “Mavi Marmara” son reliquias del pasado. A
pesar de la retórica antiisraelí y la postura diplomática de Erdogan, muchas
cosas han cambiado sobre el terreno, en particular, las prósperas relaciones
comerciales entre Turquía e Israel.
El volumen comercial
turco-israelí ha experimentado un asombroso aumento del 532 por ciento en las
últimas dos décadas, alcanzando la asombrosa cifra de 8.910 millones de dólares
en 2022. Según los datos del sistema de comercio privado del Instituto Turco de
Estadística (TurkStat), las exportaciones de Turquía a Israel en 2002 (el año
en que el AKP llegó al poder) fueron de 861,4 millones de dólares, mientras que
las importaciones de Israel fueron de 544,5 millones de dólares.
Reunidos en Nueva York
durante las sesiones de la Asamblea General de la ONU por primera vez en
persona desde el acercamiento, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu,
y el presidente Erdogan discutieron la posibilidad de que Israel utiliceTurquía como centro de tránsito de energía hacia Europa.
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La "misteriosa" relación de ISIS con EU e Israel y ahora Turquía.
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El cambiante apoyo palestino a Erdogan
A lo largo de su carrera,
Erdogan ha mantenido su apoyo a la causa palestina, empleando distintos tonos
para equilibrar sus alianzas con los países occidentales y, al mismo tiempo,
mejorar su reputación en Asia occidental y el mundo musulmán en general.
Erdogan se opuso
firmemente a la reubicación de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén,
ampliamente condenada durante la era Trump, y apoyó el estatus de “Estado
observador no miembro” de Palestina en la ONU. A lo largo de los años, ha
demostrado una notable capacidad para ajustar, de manera oportunista, su retórica para
que ajustarla a sus cambiantes intereses y alianzas.
Si bien el apoyo de
muchos países árabes a la causa del Estado palestino ha disminuido debido a las
repetidas derrotas contra Israel y su realineamiento con los intereses
estadounidenses, Erdogan se ha mantenido, al menos vocalmente, como un firme
defensor de la lucha palestina.
Tras la operación de
invasión de la zona ocupada por la resistencia palestina el 7 de octubre, en
ausencia de una respuesta israelí inmediata, el Ministerio de Asuntos
Exteriores turco emitió una declaración en la que instaba a la moderación y
condenaba enérgicamente la pérdida de vidas civiles. Enfatizaba que los actos
de violencia serían perjudiciales y llamaba a evitar acciones impulsivas, al
tiempo que abogaba por el fin del uso de la fuerza y una solución de dos
Estados.
Ankara expresó
rápidamente su disposición a contribuir a los esfuerzos de mediación. Este tono mesurado era inusual teniendo en cuenta la retórica típicamente más
extravagante de Erdogan. Sin embargo, en el momento de la operación "inundación de
Al-Aqsa", el presidente turco se estaba preparando para recibir a Netanyahu y
planeaba volver a visitarlo para rezar en la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén.
Eso no quiere decir que
Ankara no esté planteando la cuestión palestina en todas las plataformas
apropiadas. Erdogan está involucrado en llamadas telefónicas diplomáticas,
mientras que el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha presentado una
propuesta que de alguna manera convierte a Turquía en garante de Hamás.
A pesar de estos gestos,
Ankara sigue manteniendo un tono moderado. Lo único que pudo hacer fue declarar
un período de luto de tres días por los palestinos. Las palabras de Fidan
resumen la situación:
"Deseo paciencia a los habitantes de Gaza. Quiero que sepan que estamos
haciendo todo lo que podemos. Si Dios quiere, estos días pasarán. Turquía
seguirá apoyándolos. Vemos este dolor y esta pena como nuestro propio dolor y
pena. No están solos".
Lo que está claro, sin
embargo, es que Turquía y Erdogan no están en el primer plano del discurso
actual. La ausencia de una visita del Secretario de Estado de Estados Unidos,
Antony Blinken, a Ankara durante su reciente diplomacia itinerante en la región
simboliza este cambio.
En este momento, la postura
de Turquía sobre la cuestión palestina está por detrás de la de muchos estados
árabes. Israel, con el apoyo de Estados Unidos, está presionando para la
"evacuación" de la población civil de Gaza para facilitar su
operación militar terrestre, obligando a Egipto y Jordania, actores regionales
clave, a rechazar los planes para este desplazamiento forzado y aparentemente
permanente de palestinos.
El rey Abdullah II de
Jordania y el presidente egipcio Abdul Fatah al-Sisi han rechazado
explícitamente esta exigencia, considerándola una línea roja.
Qatar, una potencia
financiera de los Hermanos Musulmanes, y Turquía, otrora considerada su
representante política, desempeñan ahora papeles más estáticos en los asuntos
regionales.
La participación de
Erdogan en Siria, si bien erosionó la posición históricamente favorable de
Turquía tanto a Fatah como a Hamás en la lucha palestina, ha contribuido a un
realineamiento regional en el que Irán se ha fortalecido. Erdogan, otrora
conocido por su abierta oposición a Israel, ahora se posiciona como un
“mediador de paz”.
El paso de Erdogan del idealismo a los intereses duros
Varios factores
geopolíticos, políticos y económicos subyacen a esta transformación.
La influencia de los
Hermanos Musulmanes ha disminuido significativamente después de una década
trágica de “primavera árabe”, y Erdogan ahora necesita el apoyo y la
cooperación de Egipto y los estados del Golfo Pérsico, especialmente Arabia
Saudita. También pretende lograr un delicado equilibrio con los EE. UU. y la
UE.
Su lema de política
exterior ahora gira en torno a la mediación, que ha sido evidente en varios
conflictos, como Libia y Ucrania, donde Turquía jugó un papel clave en la
distribución de granos.
En el ámbito interno,
Erdogan también enfrenta desafíos. El descontento público está creciendo debido
a la afluencia de refugiados, a medida que los sentimientos antiárabes se
profundizan en la sociedad turca.
Las aspiraciones
otomanistas fallidas de Erdogan han dado lugar a un resurgimiento del
nacionalismo turco secular entre la generación más joven. La izquierda turca,
con su historial de apoyo a la lucha palestina por un estado-nación, protesta
contra las políticas basadas en la religión, y ahora se posiciona contra las
perspectivas islamistas. En estas circunstancias, Ahmet Davutoglu, ex
arquitecto de la desastrosa política exterior de Asia occidental y ahora líder
del opositor Partido del Futuro, dijo lo siguiente:
"Conocí a un líder, un líder con el que me sentía orgulloso de estar, un
líder que me hacía latir el corazón cuando decía 'Un minuto' y cuando todo el
mundo lo amenazaba, yo le decía 'Señor Primer Ministro, no se preocupe. Hoy ha
hecho historia. Haremos lo que sea necesario' y le pedí disculpas a Shimon
Peres. Hoy, mi corazón no puede aceptar que ese líder haya estado en silencio
durante diez días. Mi corazón no acepta que no haya salido a gritar 'Oh
Israel'".
Esto refleja los
sentimientos de muchos partidarios del AKP cuando Davutoglu expresó su
decepción por la respuesta relativamente silenciosa de Erdogan a la guerra de
Gaza. Irónicamente, la política actual del presidente turco islamista es más
realpolitik que el idealismo inspirado por la Hermandad Musulmana.
Si bien algunos de sus partidarios en el país y en el extranjero pueden
añorar la retórica encendida del pasado, la actual estrategia de Erdogan parece
priorizar la estabilidad, los intereses económicos y una política exterior
equilibrada por sobre Palestina.
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