en La Jornada
(periódico mexicano fundado el 19 de septiembre de 1984)
el 28/04/2025

La gran escritora y ensayista,
Margo Glantz

Margo Glantz
El affaire Margo y la opinión responsable
La discusión sobre la desgracia de Gaza (2023-2025) tuvo aquí un ruidoso episodio en redes y medios que ilustra a qué grado el debate huye por la tangente a la hora de defender-justificar-explicar racionalmente las acciones genocidas de Israel en los territorios palestinos, hoy obliterados por la brutal invasión. La escritora y decana universitaria de origen judío Margo Glantz, muy querida y admirada, enfrentó una protesta estudiantil mientras dictaba una conferencia el 8 de abril en Ciudad Universitaria.
La anécdota ya fue contada. Y despertó la reacción de un grupo de
académicos e intelectuales defendiendo a Glantz como víctima de un
ataque a la libertad de expresión y al carácter emérito de la escritora,
abiertamente sionista. Dijeron defender su derecho a decir lo que
piensa (vamos, la libertad de cátedra), sin considerar la cantidad de
ocasiones en que por decir lo que piensa
, Glantz ofendió la
decencia humanista y difundió mentiras en redes sociales, donde ejerce
no poco impacto, tanto con opiniones propias como en retuiteos (o como
se llame la compartición por X).
Ya anteriormente, muchos de esos firmantes habían protestado por la
ruptura de El Colegio de México con la Universidad Judía de Jerusalén en
respuesta a una abrumadora exigencia estudiantil. Los términos de
aquella inconformidad son similares a su defensa de Glantz, sin
profundizar en los motivos de las protestas estudiantiles, para ellos
odiosas. Olvidando, entre otras cosas, que al menos algunos de ellos en
sus años mozos realizaron protestas similares en la misma casa de
estudios. Del 68 a los setentas sindicalistas y los 80 de izquierda
partidaria, acciones así y hasta más contundentes
formaron parte de su desarrollo político.
En un artículo sobre Augusto Monterroso para Casa del Tiempo (UAM,
noviembre-diciembre de 2021), Michelle Monter Arauz escribía: En una
época en la que parece imprescindible que los y las escritoras
desplieguen una personalidad atractiva en las redes sociales, me atrevo a
decir que Monterroso ostentaría el primer lugar del podio de Twitter,
de la mano de Margo Glantz
. O sea, la presencia de la nonagenaria
Glantz en el debate público ya distaba de ser menor hace un lustro. ¿Qué
esperaba ahora, en un asunto tan candente como la invasión de Gaza?
Quien se lleva se aguanta, es una regla polémica elemental, incluso
ahora que las sensibilidades son de cristal
en la despiadada y superficial arena de las redes sociales.
Mucho se opinó sobre el affaire Margot. De lo dicho (más
sensato y elaborado en el bando crítico que en el alegato en favor de la
escritora) me llamó la atención un comentario del actor y escritor
Gabino Rodríguez, del colectivo Lagartijas Tiradas al Sol. Recuerda que
Glantz dictaba una conferencia sobre viajes y migración; a los 40
minutos, cuando hablaba sobre masacres, guerras y campos de exterminio
en Vietnam y Colombia, fue interrumpida por manifestantes que condenan
el genocidio que Israel comete contra la población en Gaza. La escritora
fue escrachada porque lleva muchos meses propagando mentiras desde su
cuenta de X sobre los palestinos y justificando la violencia de la que
han sido objeto
.
Enseguida deplora la carta de los intelectuales que acusan a los estudiantes de fundamentalistas e intolerantes
. Rodríguez confiesa: Me entristeció. Me enojó. Me sonrojó
. Se explica: “Muchxs de lxs abajofirmantes han sido cercanos a mi vida, con varixs tengo
una deuda inmensa como lector, como artista y como persona”. Sin
embargo, “ponen el foco en el lugar equivocado… una cosa es interrumpir
una conferencia de una persona que hace apología de un genocidio y otra
el genocidio en sí”. Añade: Escriben que el asunto de la protesta es insoslayable, pero lo que hacen con su texto es justamente eso, soslayarlo
. Considera erróneo condenar
una protesta de manera tan categórica eludiendo tomar una postura clara
frente a lo que la originó. El hecho de no entrar a esa conversación
vacía de sentido la defensa que pretenden realizar
.
La carta construye una víctima donde no la hay
, opina Rodríguez. (¿No es eso lo que ha venido haciendo la propaganda sionista?) “En el fondo pienso que a lxs
abajofirmantes no les importa Margo Glantz. Porque si les importara, la
habrían aconsejado para que dejara de compartir noticias falsas. Si les
importara, hubieran dialogado con ella en su extravío apologista del
genocidio, si les importara estarían con ella más allá del desplegado.
Pero no fue así y no será. Lo que parece es que su interés está en otro
lado, en mantener un estado de cosas, en que cierta gente pueda decir lo
que quiera sin enfrentar consecuencias. En que nunca nadie se atreva a
interrumpirles”.
En México, la simpatía por Palestina, con un contenido de clase si se quiere, es mayoritaria a pesar de las televisoras y la academia reaccionaria.
En Estados Unidos los abajofirmantes cabrían en el discurso intolerante de Trump y las universidades contra los antisemitas
que abogan por la paz en Palestina. Pero estamos acá, no allá
Más del mismo hecho, por Ishtar Cardona
Publicado el 11 de abril en FB
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