Publicado originalmente
en The Jerusalem Post
(periódico israelí en inglés, de extrema derecha, fundado en 1932 como The Palestine post)
el 2/02/2024
en The Jerusalem Post
(periódico israelí en inglés, de extrema derecha, fundado en 1932 como The Palestine post)
el 2/02/2024
Versión al español Zyanya Mariana
La Directiva Aníbal en la ley judía
La Directiva Aníbal es solo un recordatorio más de las peligrosas consecuencias de una política de intercambio de prisioneros bien intencionada, pero en última instancia equivocada.
Shlomo M. Brody*
El periodista israelí
Ronen Bergman ha afirmado que durante ciertos incidentes del 7 de octubre se
ordenó a los soldados de las FDI que impidieran el secuestro de ciudadanos o
soldados israelíes “a toda costa”. Las supuestas directivas eran
deliberadamente ambiguas. En la práctica, según la denuncia, se entendía que
las fuerzas dispararían en esos escenarios dados con el objetivo de matar
terroristas, incluso cuando entendían claramente que sus compatriotas israelíes
también morirían inevitablemente.
Estos supuestos incidentes han sido duramente criticados por el profesor Asa Kasher, autor del primer código de ética de las FDI. Señala que los jefes de estado mayor anteriores de las FDI, incluidos Shaul Mofaz y Benny Gantz, ordenaron que no había permiso para atacar a un rehén. Los detalles de estas acusaciones siguen siendo turbios, pero vale la pena revisar las responsabilidades de un gobierno hacia las vidas individuales dentro del contexto más amplio de una campaña militar destinada a proteger al colectivo más amplio.
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¿Hasta dónde debe llegar el gobierno para “regresar a sus muchachos a casa”? (crédito de la foto: Chaim Goldberg/Flash90) |
¿Qué es la Directiva Aníbal?
Según se informa, la Directiva Aníbal se elaboró en 1996 tras la liberación de terroristas a cambio de los cadáveres de dos soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel. El objetivo era evitar el tormento del cautiverio, así como el acalorado debate público sobre hasta qué punto debe llegar el gobierno para “traer a casa a sus muchachos”. Algunos de sus primeros defensores declararon: “Es mejor un soldado muerto que un soldado capturado”. Según esta lógica, se podría incluso disparar directamente al soldado si no hay otros medios posibles para salvarlo. Más moderadamente, permitiría asumir riesgos de alto nivel, como apuntar a los neumáticos de un coche que se escapa u ordenar a francotiradores distantes que disparen contra los terroristas, con el riesgo de matar involuntariamente al rehén.
Otra posibilidad es ordenar a los soldados rodeados que lancen una granada para matarse a sí mismos y a sus captores. Según se dice, en el pasado algunos comandantes de las FDI les dijeron a sus soldados que lanzaran una granada en lugar de ser capturados, pero este no parece ser el protocolo oficial de las FDI.
Nuestros sabios afirmaron
la prohibición bíblica del suicidio, pero en medio de una batalla perdida
contra los filisteos, el rey Saúl se echó sobre su espada en lugar de ser
tomado prisionero. Decisiones similares se tomaron a lo largo de la historia
judía, incluso por parte de aquellos que fueron rodeados en Masada o
perseguidos durante las Primeras Cruzadas.
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Los turistas
visitan la antigua fortaleza de Masada |
Algunos comentaristas afirman que Saúl cometió un error al quitarse la vida y convertirse en un modelo perjudicial para las generaciones posteriores. Otros, sin embargo, creen que el suicidio no está prohibido en esas circunstancias. El rabino David Kimchi sostuvo que, dado que la muerte de Saúl era inevitable (y profetizada por Samuel), era preferible que evitara la vergüenza nacional de ser asesinado por sus enemigos. En el siglo XVI, el rabino Shlomo Luria sostuvo que Saúl se suicidó para evitar que muchos guerreros murieran mientras intentaban liberarlo.
Basándose en estos
precedentes, el rabino Shlomo Goren postuló que los soldados capturados pueden
suicidarse en lugar de someterse al cautiverio, especialmente si corren el
riesgo de ser torturados para revelar secretos que podrían poner en peligro a
otros soldados o al frente interno. Esta posición fue firmemente rechazada por
el rabino Moshe Tzvi Neriah, quien sostuvo que el suicidio no puede ser
aprobado, ya que la historia judía enseña que los judíos siempre deben
permanecer vivos.
Independientemente de lo que puedan sugerir estas fuentes en relación con el
suicidio, no está permitido que otros soldados ataquen activamente a un
cautivo, a pesar del daño potencial que ello supondría para los intereses
nacionales. Ésta parece ser la conclusión lógica de un conocido pasaje
talmúdico en el que un convoy de viajeros judíos es atacado por merodeadores
gentiles y se les ordena entregar a un judío o enfrentarse a la aniquilación de
todo el grupo. El Talmud dictamina que se debe matar a todos en lugar de
entregar a un judío a su muerte. Un judío no debe causar activamente la muerte
de otro, incluso si este acto de omisión puede poner en peligro a otros.
En consecuencia, el
rabino Yuval Cherlow ha sostenido que la ley judía se opondría a cualquier
versión de la Directiva de Aníbal que exigiera el ataque directo al soldado
capturado. El rabino Elazar Goldstein añadió que una directiva de ese tipo
también podría socavar peligrosamente la moral y la unidad de la unidad.
Este argumento fue refutado por los rabinos Shlomo Aviner y Yaakov Epstein,
quienes sostuvieron que en tiempos de guerra debemos priorizar las necesidades
públicas por sobre los derechos de un individuo. Por esta razón, podemos
reclutar por la fuerza a soldados para un servicio militar peligroso, aun
cuando puedan ser asesinados. De la misma manera, podemos disparar
deliberadamente a un cautivo si es necesario para preservar la seguridad nacional.
El rabino Yaakov Ariel rechaza esa lógica. Sostiene que nunca podemos priorizar una vida sobre otra de esta manera. Como dice el Talmud: “¿Quién dice que tu sangre es más roja que la suya?” Permitimos maniobras u operaciones militares que puedan poner en peligro a nuestros soldados, ya sean los cautivos o quienes vengan a salvarlos.
El daño involuntario es un riesgo legítimo de la guerra, pero nunca debemos atacar deliberadamente a nuestros camaradas, civiles y soldados por igual. Otros agregan que sería mejor permitir pasivamente que los cautivos permanezcan en cautiverio que matarlos activamente.
Los profundos dilemas éticos creados por la Directiva Aníbal deberían recordarnos cómo llegamos a este punto. Desde el acuerdo de Jibril en 1985, Israel ha liberado repetidamente a cientos de terroristas encarcelados para traer a nuestros soldados a casa, vivos o muertos. La continua disposición a liberar prisioneros peligrosos sólo ha alentado más terrorismo y secuestros, incluidos los del 7 de octubre.
La Directiva Aníbal es sólo un recordatorio más de las peligrosas consecuencias de una política de intercambio de prisioneros bien intencionada pero en última instancia equivocada. Los líderes israelíes deben tener esto en cuenta, así como también abordar los dilemas que plantea nuestra guerra actual. ■
Shlomo M. Brody: director ejecutivo de Ematai y autor de Ethics of Our Fighters: A Jewish View on War & Morality (Maggid).
ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
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https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016
htps://x.com /swilkinsonbc/status/1863676596768371016
Todos somos Hussam
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