sábado, 3 de octubre de 2026

881b. LA JORNADA/ Hermann Bellinghausen/ PRIMO LEVI EN GAZA: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A casi tres años de un genocidio anunciado 
1091 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 217: Ataque ilegal a Irán
Día 215: Invasión de Líbano
Holocaustos   


Publicado originalmente 
en La Jornada
(periódico mexicano fundado el 19 de septiembre de 1984)
el 21/09/2026 

En la foto, el escritor italiano Primo Levi (1919-1987)


PRIMO LEVI EN GAZA

 Hermann Bellinghausen

Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz, iba a caer en las garras nazis por una razón o por otra. En 1944, con 24 años de edad y formación de químico, fue capturado por las milicias fascistas italianas en las montañas y enviado a un campo de concentración cerca de Módena. Luchaba con la resistencia en un grupo pequeño e inexperto. Acusado de andar prófugo, creyó más seguro asumirse “judío” que “partisano comunista”. Quizás evitó ser fusilado de inmediato; en cambió, fue entregado a las SS, que lo trasladaron al campo de Auschwitz, cerca de Polonia.

Si esto es un hombre (1947), su primer gran relato sobre los campos de concentración, reconstruye con doloroso detalle la degradación de la humanidad de los prisioneros, calculada y extremadamente sádica. Su testimonio llega a ser insoportable. Detalla las razones por las cuales no fue ejecutado, en su condición de “judío útil”. Ello lo condenó a sufrir todo el proceso de humillación y aniquilación al que eran sometidos los condenados, pero sin el alivio de la muerte: “Nos dimos cuenta que nuestra lengua no tiene palabras para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre”. 


Fuga de la muerte de Paul Celan

 



Levi choca con el idioma, como Paul Celan, quien ese mismo año publica en rumano Fuga de muerte, el determinante poema de la “negra leche del alba” que inaugura la lucha existencial celaniana contra la lengua de sus verdugos, apropiada y expiada por él a partir de 1948, cuando traduce su poema y adopta el alemán para escribir poesía. A la larga, el destino de Levi y de Celan será la insoportable memoria sin amapola que la adormezca, el silencio autoinflingido.

También en 1947, el francés Robert Antelme publica La especie humana (Era-Trilce, 2002) donde recupera la experiencia en los campos de concentración y su rescate por la guerrilla de François Mitterand cuando ya era algo menos que un hombre. Activista político no judío, esposo de la escritora Marguerite Duras, fue detenido en 1944 por la Gestapo y desfiló por Buchenwald, Gadersheim y Dachau, de donde salió pesando 35 kilos y enfermo de tifus, con “un sentimiento límite de pertenencia a la especie” en infiernos donde no había enfermos, según el kapo de su cárcel, “sólo vivos o muertos”. Duras recoge su desaparición y su retorno en El dolor.

Escribe Antelme: “Sentirse cuestionado en su calidad de hombre provoca una reivindicación casi biológica de pertenencia a la especie”. Por su parte, Primo Levi testimonia la extinción del alma: “No volveremos. Nadie puede salir de aquí para llevar al mundo, junto con la señal impresa en su carne, las malas noticias de cuanto en Auschwitz ha sido el hombre capaz de hacer con el hombre”.

Llegado Israel al punto de no retorno del genocidio en Gaza, luego de convertir los territorios palestinos en cárceles durante décadas y crear un apartheid para quebrar al pueblo palestino expulsado con odio a partir de 1948, extrapolar al presente a Primo Levi puede parecer una provocación y de hecho lo es. Los medios sionistas, desesperados por “limpiar” su imagen, perseguidos por tantos fantasmas que no se dan abasto en sus argumentaciones, entre sus muchas cruzadas moralizantes tienen la de “salvar” a Levi de las garras del “antisemitismo de izquierda”, el nuevo eslogan dictado por los israelíes que ya hasta Nexos & Co. (ahora bajo la firma de un goyim, pa’ que no digan) adoptaron para sus peroratas, con eso del que “el antisemitismo pasó de la ultraderecha a la ultraizquierda”. Tal tontería sería irrelevante si no fuera la columna vertebral del parloteo de Netayahu y sus horribles corifeos.

El sionismo pugna por desbrozar a Israel del judaísmo crítico, así se trate de Arendt, Einstein o Levi, o de los incómodos historiadores actuales que desmontan los mitos y falsificaciones del Israel realmente existente (Papé, Grossman, Sand), de los Gideon Levy, Norman Finkelstein y Edith Butler, hasta llegar a los cineastas de Naza (2026), Rachel Szor y Yuval Abraham. Judíos no sionistas que no guardan silencio y ahora los acusan de “traición”.

Primo Levi sostuvo: “Preferiría que el centro de gravedad del judaísmo permaneciera lejos de Israel”, pues “lo mejor de nuestra cultura está determinado por su ser dispersa y policéntrica”. Hacia el final de su vida (se suicidó en 1987) llegó a decir: “Tenemos el derecho de disentir con las políticas de Israel: mientras las cosas sigan como ahora, no tiene derecho a pedir nuestro apoyo económico ni moral”.

Es el mismo Levi que advertía: “El fascismo, lejos de estar muerto, se enquistó, cambió de piel y reaparece con nueva cara… Nacerá un nuevo Hitler, o tal vez ya nació. Auschwitz puede repetirse”. En 1982, tras las matanzas de Sabra y Chatila en Líbano, invadido por Israel, exigió la renuncia del premier Menachem Beguin (a quien consideraba “un fascista”) y de Ariel Sharon, ministro de defensa. Con Natalia Ginzburg y otros judíos italianos firmó contra la agresión israelí, evocando un lenguaje “de triste memoria para cada judío”. En referencia a los palestinos, cuyo derecho a existir él defendía, llegó a declarar en una entrevista: “Todos somos el judío de alguien”.

Entre 1947 y 1948, mientras Levi, Celan y Antelme curaban sus heridas, la invención de Israel desataba la Nakba.


"Palestina libre" gritan entre diosas mexicas
México Tenochtitlán 
7 septiembre 2025

ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.






















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