Publicado originalmente
en Jewish voice for Labour (JVL)
(Organización británica formada en 2017 por miembros del Partido Laborista de confesión judía)
el 30/08/2024
Versión al español Zyanya Mariana
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| La policía del Reino Unido exige a Sarah Wilkinson que revele la ubicación exacta de sus contactos palestinos en Gaza, Ella se negó. |
El encarcelamiento de partidarios por Palestina es el último entusiasmo de Starmer
Introducción de JVL
Con el arresto de Richard Medhurst en Heathrow la semana pasada se prendió una luz ámbar, el arresto de ayer en casa de Sarah Wilkinson enciende la luz en rojo brillante.
El supuesto “delito” de Sarah es ser partidaria del terrorismo. Esto se manifestó en publicaciones que se maravillaban ante la audacia de la fuga de Gaza del 7 de octubre, mucho antes de que se conociera la magnitud de los asesinatos y secuestros que siguieron. Otro motivo fueron sus elogios a Ismail Haniyah tras su asesinato por los israelíes. Haniyah puede ser digno de elogio o no, pero en el momento de su asesinato estaba tratando de llevar a Hamás hacia un alto al fuego negociado. La distinción entre disidencia de la política del gobierno británico y apoyo al terrorismo parece eludir a Keir Starmer.
Cualquiera que busque "el apoyo al terrorismo" en Gran Bretaña estaría mejor empleado rastreando a quienes envían fondos a los colonos terroristas que están asesinando y desalojando a palestinos en Cisjordania. Si esto resulta demasiado difícil, entonces tocar el cuello de los ministros gubernamentales pasados y presentes que suministran armas al ejército genocida israelí; sus direcciones son bien conocidas.
Keir Starmer debe ocupar un lugar destacado, si no líder, en la clasificación de abogados de derechos humanos con afinidad por el autoritarismo.
Las purgas laboristas de Starmer se han convertido en el encarcelamiento de partidarios de Palestina
El nuevo primer ministro autoritario de Gran Bretaña está ampliando el alcance de leyes ya draconianas para redefinir a sus críticos como “partidarios” del terrorismo.
Los habituales demonios del lobby israelí, como David Collier, han estado salivando por el arresto de Wilkinson. Se enfrenta con hasta 14 años de prisión por supuestamente “apoyar” a una organización proscrita, concretamente Hamás.
1. Según Jewish News, Wilkinson violó la Sección 12 al describir el ataque aéreo de Hamás contra Israel el 7 de octubre como una “infiltración increíble”. Y claramente lo fue. Desde cualquier punto de vista, fue una infiltración. Y mi diccionario da como una de las principales definiciones de “increíble”: “difícil de creer” o “extraordinario” en el sentido de “muy alejado de lo común”.
Como está bien establecido en el derecho internacional, los pueblos ocupados como los palestinos tienen derecho a resistir a un ejército que ocupa su territorio, incluso mediante el uso de la violencia. Basta con preguntarle a Starmer sobre ese derecho en relación con el pueblo de Ucrania.
Además, como incluso el Jewish News tiene que admitir en silencio, Wilkinson escribió su tuit el 7 de octubre, es decir, el mismo día en que ocurrió el ataque de Hamás. En el momento de escribir estas líneas, no podía tener ni idea de que se estaba asesinando a civiles en gran número.
(El alcance de las atrocidades de Hamás contra los civiles el 7 de octubre es mucho más discutido de lo que los medios occidentales se atreven a admitir. Pronto quedó claro que Hamás no mató bebés, como se afirmaba, y mucho menos los decapitó. Hasta ahora no se ha presentado ninguna prueba sustancial que demuestre que ese día hubo violaciones, y mucho menos que se utilizó la violación como política sistemática, como sostienen Israel y sus partidarios. Ahora sabemos que las propias fuerzas de seguridad israelíes mataron a algunos civiles israelíes cuando se invocó el llamado protocolo de Aníbal. Y otros civiles israelíes pueden haber sido el blanco de algunos de los grupos armados e individuos no aliados a Hamás que salieron de Gaza a través de las brechas creadas en la valla electrónica que rodea el enclave.)
Pero incluso si asumimos que Wilkinson sabía que ese día habían muerto civiles, y en gran número, y que su uso de la palabra “increíble” tenía la intención de indicar que aprobaba las matanzas, no debería constituir un crimen mencionar la extraordinaria hazaña militar de escapar de Gaza.
2. The Jewish News también cita los elogios de Wilkinson a Ismail Haniyeh, jefe de la oficina política de Hamás, poco después de que éste fuera asesinado por Israel en Teherán. Se refirió a él como un “héroe”.
El asesinato de Haniyeh tenía como objetivo, por parte de Netanyahu, reforzar a los partidarios de la línea dura en las alas militar y política de Hamás. Al sabotear las esperanzas de un alto al fuego, el gobierno de Israel ha podido continuar su genocidio.
No es más irracional considerar a Haniyeh un “héroe” por llevar a cabo una lucha política para liberar al pueblo de Gaza de lo que el Tribunal Internacional ha denunciado como una ocupación ilegal y un sistema de brutal apartheid israelí, que considerar a Gerry Adams, del Sinn Fein, un héroe por su lucha política para liberar a la comunidad católica de Irlanda del Norte del régimen opresivo de Gran Bretaña y los leales del Ulster.
Se puede estar en desacuerdo con la política de Haniyeh o Adams. Se puede denunciar a cualquiera que apoye sus posiciones, pero, desde luego, no se debe estar en posición de encerrar a esos partidarios, no si queremos seguir creyendo que vivimos en una sociedad libre.
Adams fue durante muchos años miembro electo del Parlamento británico, aunque se negó a ocupar su escaño en Westminster como protesta. Nadie sugirió nunca seriamente que quienes lo apoyaban —fuera llamándolo héroe o votando por él en las elecciones— debían ser arrestados y encarcelados. Cualquiera que lo hubiera hecho habría sido calificado con razón de autoritario monstruoso y profundamente antidemocrático.
3. Por último, el periódico Jewish News sugiere que Wilkinson hizo publicaciones históricas en Internet –hace unos ocho años– que equivalían a una negación del Holocausto. Wilkinson aparentemente lo niega y ha argumentado que las acusaciones eran una campaña de desprestigio.
Recordemos también que, si las leyes antiterroristas de Gran Bretaña van a aplicarse tan expansivamente, la primera persona que debería ser arrestada por “apoyar” el terrorismo es el propio Starmer.
Hace meses insistió numerosas veces en que Israel tenía derecho a bloquear alimentos, agua y electricidad a 2,3 millones de personas en Gaza, una política que Israel ha aplicado de hecho y que ha dado como resultado una hambruna provocada por el hombre que está matando de hambre a los palestinos. El fiscal de la Corte Penal Internacional está pidiendo el arresto de Netanyahu por esa política de hambruna porque es un crimen contra la humanidad.
Starmer, el abogado de derechos humanos, sabía que la hambruna de Gaza era terrorismo –o castigo colectivo, como se lo conoce en el derecho internacional. Y, sin embargo, apoyó con todas sus fuerzas el acto terrorista. Y sus palabras tuvieron mucho más poder para influir en los acontecimientos que las de Wilkinson.
Como líder de la oposición, estaba en condiciones de añadir una presión tangible sobre Israel para que pusiera fin a su política de hambruna, señalando que equivalía a terrorismo de Estado. Como primer ministro, está en condiciones de promover el arresto de dirigentes israelíes por sus actos terroristas en virtud de los principios de la jurisdicción universal. También puede dejar de armar al genocida.
Si tuviéramos un sistema de derecho internacional que funcionara, Starmer sin duda correría un grave riesgo de acabar en el banquillo de los acusados de La Haya, acusado de complicidad en crímenes de guerra.
Ahora nos enfrentamos a la aterradora y orwelliana realidad de que un primer ministro cómplice del genocidio puede reutilizar las leyes “antiterroristas” de Gran Bretaña para encarcelar a cualquiera que se oponga al genocidio de Israel y a la complicidad de Starmer en él, acusándolos de “apoyo” al terrorismo.
Starmer quiere ser juez, jurado y verdugo. No debemos permitir que se salga con la suya.

ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
*Jonathan Cook: Escritor y periodista independiente británico que residió en Nazaret, Israel, escribe sobre el conflicto israelí-palestino. Tiene una columna habitual para The National de Abu Dhabi y Middle East Eye.

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