651 días de genocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Publicado originalmente
(jurista francés)
el 29/6/2025
versión al español Zyanya Mariana
[Esta nota de Régis de Castelnau, jurista francés, toca los paralelismos coloniales entre Argelia y Palestina, entre los 'pied noir' y los colonos israelíes, todo dentro del ataque de Israel a Irán.
Incluí un video de Churchill cuando decide crear imperialmente el Estado sionista. Ya era un Imperio decadente, pero necesitaban controlar la zona del petróleo y limitar las veleidades independentistas de Egipto. Al final de la nota un video de Max Blumenthal explicando como el M16, el servicio secreto inglés, se había infiltrado en la Agencia para la energía nuclear (IAEA, por sus siglas en inglés). Lo que le permitió a Israel asesinar científicos iraníes. Una serie de asesinatos que se suman a los científicos sirios, a los periodistas libaneses y palestinos, a los médicos gazatíes y población civil palestina (niños, mujeres, poetas...) ZM]
Incluí un video de Churchill cuando decide crear imperialmente el Estado sionista. Ya era un Imperio decadente, pero necesitaban controlar la zona del petróleo y limitar las veleidades independentistas de Egipto. Al final de la nota un video de Max Blumenthal explicando como el M16, el servicio secreto inglés, se había infiltrado en la Agencia para la energía nuclear (IAEA, por sus siglas en inglés). Lo que le permitió a Israel asesinar científicos iraníes. Una serie de asesinatos que se suman a los científicos sirios, a los periodistas libaneses y palestinos, a los médicos gazatíes y población civil palestina (niños, mujeres, poetas...) ZM]
Las derrotas de Israel:
en Palestina no habrá Mandela
El teatro Kabuki, en palabras de Pepe Escobar, que acaba de desarrollarse como la "Guerra de los 12 días", se devela a medida que la información disipa la niebla de la guerra. Exponiendo los caprichos de los charlatanes de Washington por lo que son, simulacros que pretenden construir una realidad que sólo los tontos y los fanáticos continúan tomando al pie de la letra. Acompañado por aquellos que sienten que nada va bien, pero intentan tranquilizarse reprimiendo en lo más profundo de sí mismos el espectáculo de la derrota. Porque lo que aparece más allá de la jactancia mutua es el nuevo revés de un Occidente en proceso de dislocación, una derrota más de Estados Unidos tras la letanía de las sufridas por el hegemón desde 1945, pero sobre todo la nueva derrota estratégica de Israel. Y esta derrota que rompe el mito del invencible poder militar del Estado hebreo, es absolutamente terrible.
Israel: una letanía de falsas victorias militares y derrotas estratégicas
A pesar de lo que puedan pensar, Israel padece una auténtica desventaja estratégica desde el comienzo de su historia. Capaces de conseguir victorias tácticas que podían parecer brillantes, es evidente que no fueron capaces de explotarlas al servicio de un objetivo estratégico, que debía ser el de perpetuar un Estado normal en esa región del mundo, elegida por los creadores del sionismo.Los israelíes también han sido cegados por las imbecilidades de los historiadores militares anglosajones que adoran las "hazañas" tácticas de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, olvidando que los soviéticos la superaron estratégicamente. La historiografía occidental dedicó su tiempo a centrarse en estos "éxitos tácticos" que se mantuvieron en el punto más alto, olvidando las operaciones de Moscú, Stalingrado, Kursk y Bagration. Los israelíes, apoyados, armados y financiados por Occidente, dieron la impresión de virtuosismo militar, superando brillantemente a los árabes, que eran inferiores por naturaleza.
De verdad esa era la realidad?
En 1956 unieron fuerzas con socialistas franceses y gánsteres británicos para lanzar una operación de piratería internacional contra Egipto. Una alianza miope con antiguas potencias en decadencia, sin tener en cuenta el equilibrio de poder global, que acabará miserablemente en un fracaso. En 1967 atacaron a sus vecinos sin declarar la guerra, aprovechando la sorpresa para obtener una victoria táctica. Aunque fue aclamado por Occidente, paradójicamente resultó ser una enorme derrota estratégica. Ebrios de este éxito que alimentaba su sentimiento de superioridad, se negaron a escuchar a De Gaulle, llamándolo antisemita, aunque les contaba todo; creyendo que podían hacer cualquier cosa nunca fueron capaces de utilizar esta "victoria" para concretar objetivos claros para su país.
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Todo lo que siguió no fue más que una sucesión de aventuras sangrientas, ninguna de las cuales contribuyó a fortalecer la "seguridad de Israel" y todas terminaron en derrotas militares y morales. La mayoría de los israelíes llevaron entonces regularmente al poder a Netanyahu y a su banda más o menos ampliada, rodeados por una banda de fanáticos corruptos. Quien, de huida en huida, acaba de demostrar al mundo que la masacre sistemática de poblaciones civiles y el genocidio en Gaza se han convertido en la verdad última de este Estado, ahora paria.
¿Qué mosca le picó a Netanyahu para hacer este absurdo ataque?
Masacre genocida consumada mediante un ataque absurdo a un país militarmente poderoso. Esto dio la oportunidad de demostrar la enorme vulnerabilidad de un pequeño Estado que sólo ha sobrevivido porque era una base de avanzada para un Occidente ahora en decadencia. Los objetivos declarados de esta nueva y flagrante violación del derecho internacional cambiaban cada día. Impedir que Irán adquiera armas nucleares, derrocar a los mulás, involucrar a Estados Unidos en la aventura, asesinar a Jamenei, etc., ninguna de esas cosas era realista.
Pero ocurrió el desastre: la broma de la cúpula de hojalata terminó, y con ella el mito de la invulnerabilidad de Israel. La censura no impidió que se revelara la debilidad de este país, un espectáculo que lo hará invivible. La solución de dos Estados que muchos salmodiaban en forma de deseo piadoso es ahora un engaño. Es política, geográfica y, sobre todo, humanamente, después de lo que se les acaba de infligirse a los palestinos, absolutamente imposible, todo el mundo lo sabe. Basta con ver de repente a todos aquellos que cerraron los ojos ante el horror de la carnicería que se llevaba a cabo en Gaza, cuando en muchos casos la apoyaron, olvidando las decisiones de la Knesset, blandiendo de nuevo la fábula de dos estados. Una historia para alejar la ansiedad ante la evidencia de que la cuestión del futuro y la supervivencia de Israel está ahora claramente planteada.
El 7 de octubre de 2023 es un acontecimiento de considerable alcance, cuyos efectos totales aún no se han medido en su totalidad, que ha cambiado la faz del Medio Oriente. El debate en Francia es difícil porque la libertad de expresión, garantizada por el artículo 11 de la Declaración de los Derechos Humanos, está bajo vigilancia policial y judicial. Con la ayuda de una circular infame, Éric Dupont Moretti lanzó una cacería contra aquellos que no adoptaban la narrativa oficial.
Pero ocurrió el desastre: la broma de la cúpula de hojalata terminó, y con ella el mito de la invulnerabilidad de Israel. La censura no impidió que se revelara la debilidad de este país, un espectáculo que lo hará invivible. La solución de dos Estados que muchos salmodiaban en forma de deseo piadoso es ahora un engaño. Es política, geográfica y, sobre todo, humanamente, después de lo que se les acaba de infligirse a los palestinos, absolutamente imposible, todo el mundo lo sabe. Basta con ver de repente a todos aquellos que cerraron los ojos ante el horror de la carnicería que se llevaba a cabo en Gaza, cuando en muchos casos la apoyaron, olvidando las decisiones de la Knesset, blandiendo de nuevo la fábula de dos estados. Una historia para alejar la ansiedad ante la evidencia de que la cuestión del futuro y la supervivencia de Israel está ahora claramente planteada.
El 7 de octubre de 2023 es un acontecimiento de considerable alcance, cuyos efectos totales aún no se han medido en su totalidad, que ha cambiado la faz del Medio Oriente. El debate en Francia es difícil porque la libertad de expresión, garantizada por el artículo 11 de la Declaración de los Derechos Humanos, está bajo vigilancia policial y judicial. Con la ayuda de una circular infame, Éric Dupont Moretti lanzó una cacería contra aquellos que no adoptaban la narrativa oficial.
Algunas lecciones del pasado
Tras el ataque de Hamás, en medio del espectáculo de una operación militar de carácter terrorista, durante la cual se perpetraron crímenes de guerra y de lesa humanidad, dos referencias vinieron a la mente para quienes tienen al menos un poco de experiencia en la historia. El 1 de noviembre de 1954, la operación terrorista organizada por el FLN en Argelia dio la señal para una insurrección anticolonial que condujo siete años más tarde a la independencia de Argelia. El 31 de enero de 1968, el ejército de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur lanzaron la "Ofensiva Tet". También adoptó formas terroristas. En cualquier caso, sabemos la importancia del acontecimiento a la luz de sus consecuencias: la derrota de Francia y la independencia de Argelia por un lado, y la derrota de Estados Unidos con un Vietnam reunificado por el otro. Y en ambos casos tuvimos que soportar las mismas lamentaciones: "Ganamos militarmente y fueron los políticos quienes nos privaron de la victoria". Un encantamiento que demuestra una sola cosa: la incompetencia radical de quienes formulan estas frases e ignoran lo que es la guerra. Sin embargo, como nos explicó Clausewitz hace mucho tiempo, la guerra persigue OBJETIVOS POLÍTICOS. Separar el aspecto militar del aspecto político es pues absurdo. Ganar una guerra significa alcanzar los objetivos políticos.
En 1954, Pierre Mendès-France decidió negociar porque la derrota de Dien Bien Phu, en un contexto global de descolonización, había creado una situación política inmanejable en la propia Francia. En cuanto a Argelia, De Gaulle comprendió que el objetivo de las fuerzas políticas francesas, en particular las socialistas, de preservar para siempre la Argelia francesa era una quimera. Y que su persecución había llevado a Francia a la desgracia y al borde de la guerra civil. Por lo tanto, escuchar nuevamente el encantamiento de que Israel "ganó la guerra de los 12 días" es un tanto patético. En primer lugar, no hubo una "guerra" de 12 días, sino una operación militar lanzada imprudentemente por Israel, que reveló su vulnerabilidad y le obligó a pedir ayuda a Estados Unidos. Entonces todo el mundo sabe muy bien que el alto el fuego aceptado por los iraníes, probablemente por consejo ruso-chino, y presentado como una gran victoria de Donald Trump, no resuelve nada. Finalmente, el objetivo estratégico de Israel de asegurar su sostenibilidad en esta región del mundo, primero como Estado judío y luego desde 2018 como Estado-nación étnico de judíos, no sólo no ha avanzado ni un milímetro, sino que se ha alejado. Pero vayamos más allá, en 1973, en el momento de la "guerra del Yom Kippur", Michel Jobert, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Georges Pompidou, decía: "la lógica de Israel es la guerra". Los siguientes 52 años le dieron la razón. Pero hoy parece que ese objetivo no sólo se ha alejado, sino que resulta inalcanzable en el contexto global y de decadencia del Occidente colectivo. Del cual Israel es el representante en esta región del mundo.
Esta serie de derrotas estratégicas conduce al pesimismo sobre el futuro de Israel y el proyecto sionista. Por supuesto, ninguna persona razonable puede predecir las formas que podría adoptar esta finalización, o siquiera imaginar un cronograma. Pero está claro que, desde la conmoción mundial provocada por la intervención rusa en Ucrania y el shock del 7 de octubre de 2023, la historia se ha acelerado y no parece ir en la dirección correcta para la sostenibilidad del Estado hebreo en su forma actual.
La comparación no es razón, sino...
Así pues, quizá el estudio del pasado podría proporcionarnos algunas indicaciones, aunque la comparación no sea razón de ser. Israel no es sólo eso sino, y ante todo, un proyecto colonial. La famosa “villa occidental en medio de la selva” expresa esta realidad.
El autor de estas líneas recuerda con precisión el final de la guerra de Argelia que puso fin a un proyecto colonial si alguna vez lo hubo. Yo pertenecía a una familia cuya carrera militar había despertado la mayor simpatía, incluso el compromiso con la causa de la "Argelia francesa". Yo mismo nací en el norte de África en una familia de europeos para quienes la pérdida de Argelia fue una tragedia.
Argelia obtuvo su independencia el 5 de julio de 1962. Podemos dar testimonio del estado de ánimo en enero de 1960 de quienes apoyaban la permanencia de Francia en Argelia. Durante la "semana de las barricadas", que vio a los argelinos franceses irse a la insurrección para oponerse a cualquier cambio. Muchos, y no solo en Argel, creían firmemente que podrían lograr la capitulación de las autoridades parisinas, como había ocurrido en 1956 con los tomates lanzados al socialista Guy Mollet y en 1958 con la creación de un comité de seguridad pública el 13 de mayo. Los organizadores del motín, responsables del asesinato de 14 gendarmes, se beneficiaron de una increíble indulgencia judicial al ser juzgados unos meses después en la metrópolis. Luego vino el intento de golpe de Estado del 22 de abril de 1961, el famoso "pronunciamiento de los cuatro generales retirados", al que De Gaulle puso fin bastante rápidamente. Más tarde, una vez completa la derrota y Argelia convertida en independiente, se afirmó complacientemente que la aventura de Challe, Jouhaux, Salan y Zeller fue una "última resistencia". Esto es falso. El autor puede dar testimonio de que en los círculos militares y políticos partidarios de conservar la colonia, estaban convencidos del éxito de este golpe y de la adhesión de la metrópoli a esta causa. Fue sólo con la firma de los acuerdos de Evian, el 19 de marzo de 1962, y la masacre de la calle d'Isly, que la comunidad europea en Argelia se dio cuenta de que la derrota era completa y que era necesario irse. Después de 132 años de presencia…
Y hubo una prisa. Entre abril y julio de 1962, abandonándolo todo, casi tres cuartas partes de la población europea de Argelia se fueron a la metrópoli para ser mal recibidos allí.
El alcalde de Marsella, Gaston Defferre, que como buen socialista había capitulado hasta entonces ante todas las reivindicaciones de los partidarios de la Argelia francesa, declaró elegantemente en julio de 1962 respecto al pueblo francés de Argelia obligado a exiliarse: «Dejad que se vayan a instalar en otro lugar».
Escuchar las mismas frases desde el 7 de octubre que entonces, a veces palabra por palabra, ver el mismo miedo del otro y la violencia inconmensurable infligida sobre él, presenciar la misma ceguera asesina, lleva a pensar que tal vez en la Historia, las mismas causas producen a veces los mismos efectos.
Sabía que en Palestina, por desgracia, no habrá Mandela.



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