martes, 31 de diciembre de 2024

Solsticio 2024

La gota de agua del mar,
desprendida y solitaria,
en playa inhospitalaria,
triste se puso a llorar. 

: Omar Jayam


El ángel Ruh sosteniendo las esferas celestiales, ilustración de Ajaib al-Makhluqat (Maravillas de la creación) de Qazwini, c.1550-1600
(Imagen que le robé de su muro a Jorge Reynoso Pohlenz)


La gota de agua del mar, desprendida y solitaria, en playa inhospitalaria, triste se puso a llorar.
El Océano al sentir tan tierna lamentación de aquella separación, la piedad le hizo sonreír.
-«Hija mía, entre los dos hay una sola unidad, y sobre esta inmensidad no hay más grandeza que Dios.
«Entre tu cuerpo y el mío nunca la extensión verás: nadie medirá jamás la inmensidad del vacío».
: Omar Jayam


Este año, lento y rápido, ha sido difícil. Ninguno de los proyectos planeados ha podido materializarse o se han materializado mal. No he podido cosechar mis siembras y he cosechado lo inesperado. Podría decir que ha sido un año de "fracasos" y despedidas, pero también de vislumbres, de encuentros y sobre todo de reencuentros. He aprendido muchas cosas, como si volviera a ser niña. Sé que estoy en las faldas de la montaña y subiré a la cima con alegría. 

Quizás ha sido la guerra en Medio Oriente y el genocidio en Gaza que han afectado todo. El diciembre pasado, yo tomé partido rápidamente por Palestina —cual palestina— y decidí publicar una nota diaria al respecto en mi blog. Estaba consciente que Palestina-Israel es un laboratorio y que si la primera víctima del sionismo han sido los palestinos, la segunda son las personas de confesión judía. Las notas las he seleccionado pensando en un historiador del futuro: ¿qué fuentes y datos necesitaría esa persona para reconstruir esta nueva intifada contra los palestinos? No imaginaba que se convertiría en un genocidio abierto, televisado y aceptado por occidente. Nunca pensé que la carnicería televisada en Gaza diluiría la alegría de ver a Claudia Sheinbaum vestida de blanco —cual novia— devenir la primera mujer presidenta de México —presidenta con a. Más aún, que se convertiría en un modelo para otros mandatarios y comentaristas de geopolítica. Ella promete cambios en un mundo cambiante.  

Sin embargo, esta esperanza local — con sus respectivas sombras—no fue suficiente para enfrentar la guerra en Medio oriente que aplastaba mi pecho. Al principio me abrumé y entristecí muchísimo. Las imágenes de los bombardeos afectaron mi vida cotidiana. La muerte estaba ahí y me preguntaba acerca del horror humano, de todo aquello que somos capaces de inflingirle a otro ser humano. Una noche en una boda, mientras bailaba La vida es un carnaval de Celia Cruz, de repente imaginé bombas que caían y destruían toda la alegría que me rodeaba. ¿Pueden los muertos salvar a los vivos? pensé.

Me resigné a la muerte y a la impotencia hasta la noche del 11 de diciembre que mis ojos cambiaron. Quizás fue la virgen de Guadalupe y su inmenso abrazo. En su santuario, como en el shintoísmo o en el budismo, se permiten todos los credos, todos los creyentes, todas las devociones. Esa madrugada, regresando de mi peregrinar al cerrito de la virgen, me detuve en el "monumento a los peregrinos", una cruz inmensa rodeada de franciscanos. Normalmente, ahí inicio mentalmente mi peregrinación hacia la Villa, pero este año al regresar me detuve y vi el espacio que me rodeaba. Los cuatro puntos cardinales, y ese lugar conmigo, eran en ese momento el centro del mundo.

Pensé que otra guerra había cambiado el lago por cemento y el cruce de la isla, el lago y la calzada por una cruz franciscana. Más adelante, me detuve en la Aduana de Peralvillo y pensé que otras guerras, varias, habían metamorfoseado ese espacio, límite de la ciudad virreinal, en museo de arte popular indígena. Seguí mi tránsito hasta "la casa de piedra" donde estaba el gran mercado de Tlatelolco y hoy se levanta la unidad habitacional Santiago Tlatelolco, con su plaza de las Tres culturas y su matanza del 68 y su temblor del 85.


Kufiyah y Virgen de Guadalupe, para una pagana


Llegué al cruce con avenida Hidalgo, donde está hoy el museo Kaluz. Pensé que antes de ser un museo, fue una vecindad donde nació Tin Tan; y después un hotel decadente y, mucho antes, un hospicio para jóvenes clérigos que llegaban a las Indias trayendo en sus atuendos el cristianismo, la cruz y el colonialismo. Que en esa esquina, antes un canal que limitaba la ciudad de Tenochtitlan, huyó Cortés vencido por el gran gran Cuitláhuac. A Cortés y sus huestes se les cayó el oro que habían tomado, mientras huían por la calzada México-Tacuba hacia el bosque de los ahuehuetes, hoy popotla, donde dicen que lloró. La historia hispanista le llama "la noche triste", pero otros historiadores le llaman a ese día "la última victoria mexica". Las guerras como los dioses tienen muchos rostros. Pensé que otra guerra más reciente contra el agua y el lago de Texcoco destruyeron el bosque de ahuehuetes que rodeaba Azcapotzalco. Ya no queda nada, ni bosque ni lago, ni siquiera el ahuehuete simbólico; fue quemado y hoy nadie se detiene a ver su tronco negro.

Otra guerra trazó el Paseo de la Reforma. Los conservadores del siglo XIX trajeron un príncipe europeo de la rama de los Hasburgo para gobernar a México. No han cambiado. Carlota, su esposa,
mandó trazar una avenida
para ver desde el castillo de Chapultepec, la carreta de su marido Maximiliano que se dirigía al centro de la ciudad. De ese sueño imperial, sólo queda la avenida. Maximiliano de Habsburgo fue fusilado por Juárez. Las últimas horas de su vida siguió estudiando náhuatl, quizás porque prefería a los jóvenes varones indígenas para sus amoríos que a su noble esposa belga. 

Entendí, entre mañanitas a la Virgen, gratitudes materializadas y peregrinos, que la guerra también crea mundos. Posiblemente, llevada por la convulsión del mundo no pude cosechar, sólo sembrar. Sé que este fin de ciclo tiene cola. Empezó con la pandemia, la guerra en Ucrania, el Mundial de Qatar y ahora se radicaliza con el genocidio en Gaza. Se anuncian  crepúsculos y
amaneceres. Para empezar, muchas máscaras han caído, empezando por la sionista y la civilidad europea. También se acabó el silencio al que han estado sometidos los palestinos, la diáspora palestina y los descendientes de la Nakba. Un genocidio ha sido necesario para poder hablar abiertamente de los crímenes israelíes y señalar la ocupación que lleva 100 años. Cien años, pues empezó antes de la creación del Estado de Israel.

No sé cómo será el nuevo mundo, pero estoy convencida que la reconfiguración nacerá en el Islam; que a China no le interesa ser una potencia única (monoísta); que México tiene mucho que decir y que tendremos que reconstruir lo humano y su diversidad frente a la IA.

Deseo que hayan tenido armoniosas fiestas de solsticio y que los dioses nos sigan siendo propicios este 2025... tenemos vida y salud ¿acaso se necesita más?

Un 31 diciembre y 2024

 


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lunes, 30 de diciembre de 2024

247b. ELECTRONIC INTIFADA/ Nora Barrows-Friedman/ Gaza “se ha convertido en un cementerio para niños”, denuncia UNICEF: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Publicado originalmente
en THE ELECTRONIC INTIFADA
(Publicación en línea, fundada en Chicago en el 2001, dedicada a la cobertura del conflicto israelí-palestino)
el 12/12/2024
Versión al español Zyanya Mariana

El ejército israelí obliga a familias palestinas a huir de Beit Lahiya, en el norte de Gaza,
a campamentos improvisados ​​de tiendas de campaña en la ciudad de Gaza,
el 10 de diciembre.
Hadi Daoud Imágenes de la APA



Gaza “se ha convertido en un cementerio para niños”, denuncia UNICEF


Nora Barrows-Friedman

 

Lo que sigue es un resumen de noticias durante la transmisión en vivo del 11 de diciembre. Vea el episodio completo aquí.



La campaña israelí de matanza sistemática, desplazamiento forzado, destrucción y hambruna en el norte de Gaza, se encuentra ahora en su décima semana, mientras se llevan a cabo ataques aéreos y masacres en todas las áreas del enclave costero.

Los palestinos en el norte de Gaza sufrieron más rondas de desplazamiento forzado la semana pasada, ya que las fuerzas israelíes ordenaron, a aproximadamente 5.500 personas que se refugiaban en las escuelas de Beit Lahiya, que se fueran a la ciudad de Gaza.

El periodista Ibrahim al-Khalili informó desde el norte de Gaza cómo la gente se vio obligada a irse, en medio de bombardeos de tanques israelíes, el 5 de diciembre.

Las Naciones Unidas dijeron que alrededor de 8.000 personas han sido desplazadas por la fuerza a la ciudad de Gaza desde las áreas del norte desde fines de noviembre.

El 11 de diciembre, un ataque israelí en Beit Lahiya mató al menos a 20 personas que vivían en la casa de varios pisos de la familia Abu Tarabish.

El martes, el ejército israelí bombardeó un edificio residencial en Beit Hanoun, en la esquina del noreste de Gaza, matando a 25 personas e hiriendo a docenas más.

La oficina de prensa del gobierno de Gaza afirmó que “el ejército de ocupación sabía que en ese edificio residencial había decenas de civiles, y que la mayoría de ellos eran niños y mujeres que habían sido desplazados de sus hogares y de los barrios residenciales civiles”.

En Beit Lahiya, las fuerzas israelíes llevaron a cabo una serie de masacres en el hospital Kamal Adwan y sus alrededores en los últimos días.

Última hora:
En una nueva masacre: más de 30 muertos o desaparecidos bajo los escombros de la casa de la familia Abu Tarabeesh, que fue bombardeada por aviones de guerra israelíes hace unos momentos cerca del Hospital Kamal Adwan en el norte de Gaza.




El viernes 6 de diciembre, Israel lanzó otro ataque contra el propio hospital, incluso disparando directamente contra una ambulancia cercana al recinto hospitalario.


Las imágenes
muestran al ejército de ocupación atacando directamente con disparos una ambulancia cerca del Hospital Kamal Adwan en el norte de Gaza.






Los equipos de campo de Euro-Med Human Rights Monitor informaron que las tropas israelíes utilizaron a palestinos detenidos como escudos humanos, “obligándolos a advertir al personal del hospital que todas las personas desplazadas y los acompañantes de los pacientes debían abandonar las instalaciones y dirigirse a zonas controladas por las fuerzas israelíes. Muchos fueron arrestados al llegar, mientras que otros se vieron obligados a huir a un puesto de control en la zona de la Administración Civil [un organismo militar israelí] y eventualmente a la ciudad de Gaza”.

Israel bombardeó las inmediaciones del hospital al tiempo que ordenaba al personal médico y a los pacientes que se marcharan, según Euro-Med. El asedio duró varias horas, dejando entre 30 y 50 personas muertas en las calles y casas cercanas.

Una delegación quirúrgica de Indonesia también fue evacuada a la fuerza del hospital por el ejército israelí, dejando el hospital sin un solo cirujano.


Fuente: hassan.salem.gaza (IG)

La delegación médica indonesia del Hospital Kamal Adwan publicó un comunicado en el que detallaba su evacuación forzosa en medio de un intenso bombardeo del hospital. Informaron de advertencias de evacuación a medida que se intensificaban los ataques aéreos, dejando 50 mártires dentro del hospital. El personal médico permanece allí a pesar de los ataques. La delegación caminó sin problemas hasta la calle Salaheddine, donde las ambulancias los transportaron a un lugar seguro, instando a rezar por sus colegas y por la gente dentro y alrededor del hospital.







Según el director del hospital, el Dr. Hussam Abu Safiya, cuatro miembros de su personal médico fueron asesinados y muchos otros resultaron heridos.

Abu Safiya añadió que las fuerzas israelíes atacaron los generadores de oxígeno, dejando sólo a dos cirujanos inexpertos para tratar los casos críticos. A pesar de su limitada experiencia, comenzaron a realizar cirugías para salvar a 20 personas gravemente heridas.

Menos de 24 horas después de que los drones israelíes bombardearan el Hospital Kamal Adwan, las fuerzas israelíes lo atacaron de nuevo, matando a Mahmoud Abu al-Aish, de 16 años, que usaba una silla de ruedas, mientras se dirigía al departamento de radiología, según el Ministerio de Salud de Gaza.


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El Hospital Kamal Adwan sigue siendo bombardeado sin descanso. El Dr. Hussam Abu Safiya, director del hospital, se dirigió al mundo una vez más sobre los ataques a departamentos críticos como la UCI y las unidades de cirugía, así como las secciones de ingeniería y mantenimiento. Los ataques han herido a tres niños, incluido uno que ya estaba hospitalizado. El Dr. Abu Safiya calificó el ataque de bárbaro y apeló a las instituciones internacionales, incluidas la OMS y la OCHA, para que intervengan y detengan estos crímenes contra los trabajadores de la salud y los pacientes.dr.hussam73 (IG)






El sábado 7 de diciembre, Israel volvió a atacar el hospital. Este vídeo es del periodista Anas al-Sharif, grabado dentro del hospital:

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Última hora: Continuos bombardeos israelíes tienen como objetivo el Hospital Kamal Adwan en el norte de la Franja de Gaza.



El director del hospital, Hussam Abu Safiya, informó el sábado que Israel había atacado la unidad de cuidados intensivos y las salas de cirugía, así como los departamentos de ingeniería y mantenimiento. Los ataques hirieron a tres niños, incluido uno que ya estaba hospitalizado, dijo.

Describió el ataque como bárbaro.

En declaraciones al Ministerio de Salud en Gaza, Abu Safiya dijo que el hospital fue atacado con más de 100 bombas de proyectil junto con drones cuadricópteros, que dispararon contra todas las ventanas del lado oeste del edificio del hospital.

En la primera semana de diciembre, el Hospital Kamal Adwan sufrió más de 10 ataques directos, hiriendo a más de 22 personas, incluido personal médico.

Las fuerzas israelíes atacaron repetidamente el Hospital Indonesio, también en Beit Lahiya, la semana pasada, hiriendo a tres miembros del personal médico y seis pacientes el 8 de diciembre.

El 10 de diciembre, el Ministerio de Salud hizo un llamamiento urgente en favor del personal y los pacientes del Hospital de Indonesia, en el que se afirma que 60 pacientes heridos corren peligro de muerte por falta de alimentos y agua.

“La situación humanitaria en el hospital se ha vuelto extremadamente peligrosa, ya que los heridos carecen de las necesidades básicas, lo que aumenta su sufrimiento en las difíciles condiciones impuestas por las fuerzas de ocupación”, añadió el Ministerio de Salud.


Palestinos desplazados quemados vivos en Al-Mawasi

El 4 de diciembre, Israel volvió a bombardear a desplazados en Al-Mawasi, convertida en una ciudad de tiendas de campaña sobre las dunas de arena en la costa de Gaza, quemándolos vivos.


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El terror y los gritos de los desplazados en el momento del bombardeo de un terreno que contenía un grupo de tiendas de campaña en la zona de Mawasi de Khan Yunis


Según Euro-Med Human Rights Monitor, 22 palestinos, incluidos niños, fueron asesinados en el ataque y casi 20 sufrieron quemaduras.

Alrededor de las 6 de la tarde, aviones y helicópteros artillados israelíes “dispararon múltiples misiles contra las tiendas de campaña de las personas desplazadas en Mawasi Khan Younis, una zona que Israel señala como zona humanitaria segura. Las personas desplazadas fueron quemadas vivas en sus destartaladas tiendas de campaña”, afirmó Euro-Med.

Según los detalles recopilados por el equipo de campo del grupo de derechos humanos, el ejército israelí “atacó deliberadamente a los civiles”.

Euro-Med dijo que “Israel ordenó primero la evacuación de parte de la zona, y un helicóptero israelí disparó un misil contra las personas mientras estaban evacuando. Los ataques se repitieron posteriormente en un área de 700 metros, alcanzando directamente las tiendas de campaña de las personas desplazadas y prendiéndoles fuego”.

El director de Ayuda Médica para Palestinos en Gaza declaró que el ataque a al-Mawasi “ha demostrado una vez más que ningún lugar está a salvo en Gaza de los ataques militares israelíes. Allí, la gente vive en un estado constante de miedo y angustia psicológica, atormentada por el hecho de que no existe ningún lugar donde puedan refugiarse”.

Ataques incesantes en el centro de Gaza

En el centro de Gaza, Israel ha estado atacando zonas de Nuseirat, al-Bureij y Deir al-Balah.


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Los lugareños inspeccionan la destrucción causada por los ataques aéreos israelíes en una zona residencial del campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza.



Al menos cinco palestinos fueron asesinados el 11 de diciembre en Nuseirat y Deir al-Balah cuando aviones israelíes bombardearon el centro de Gaza.


La ONU informó que 34 palestinos, incluidos al menos seis niños, fueron asesinados por un ataque israelí contra un edificio residencial el 6 de diciembre en el campo de refugiados de Nuseirat.


El 8 de diciembre, al menos 11 palestinos, incluidos niños, fueron asesinados y sus cuerpos quedaron destrozados cuando Israel bombardeó una casa en al-Bureij.

En Nuseirat, cuatro niños –tres niños y una niña de entre 5 y 11 años– fueron asesinados cerca de un punto de distribución de alimentos local, mientras hacían cola para recibir una comida el 4 de diciembre, según UNICEF.

La agencia para la infancia declaró: “Día tras día, semana tras semana durante casi 14 meses, Gaza ha sido nada menos que el infierno en la tierra. Ningún niño debería tener que soportar tales atrocidades y matanzas, y ningún padre debería tener que enterrar a su hijo”.

“Gaza se ha convertido en un cementerio para niños y familias”, añadió UNICEF.

“La respuesta humanitaria general en Gaza está al borde del colapso total. Las vidas de prácticamente todos los niños están en peligro o han sido destrozadas por traumas, pérdidas y privaciones inimaginables. Su seguridad y acceso a la ayuda humanitaria esencial no se están facilitando como exige explícitamente el derecho internacional”.

Los ataques en Deir al-Balah y sus alrededores mataron a cinco miembros de una familia, incluidos niños, la madrugada del domingo mientras dormían en un campamento para desplazados.

Y cuatro niños fueron asesinados en Maghazi el lunes mientras jugaban frente a su casa.

TWEET:

Israel ha bombardeado y matado a cuatro niños en el campo de refugiados de Al-Maghazi, una zona humanitaria segura.


Eran niños, como era de esperar, que jugaban delante de una casa.
Israel mata a niños.



Aviones de guerra israelíes han atacado un edificio en el norte de Al-Maghazi. Israel ordenó hoy a la gente que se marchara.

Los israelíes están derribando varias casas allí. Eso está a unos 3 km de donde estamos.

Va a ser una noche difícil.



Nuestro colaborador Abubaker Abed ha estado documentando los repetidos ataques de aviones de guerra, helicópteros y tanques israelíes en Maghazi, Nuseirat, al-Bureij y alrededor de Deir al-Balah durante los últimos días.

Y en Rafah, en el sur de Gaza, Israel atacó a un grupo de palestinos que hacían cola para comprar harina el domingo, matando a 10 personas.

Se intensifica la hambruna

Las Naciones Unidas afirmaron que la combinación de impedimentos para acceder a la ayuda con “las hostilidades en curso, el colapso del orden público y la seguridad, la falta casi total de entradas de productos comerciales y los precios exorbitantes de los pocos productos básicos que todavía están disponibles en el mercado han contribuido a un deterioro de la diversidad dietética” en Gaza.

En noviembre, el pan y las legumbres dominaron las dietas de los hogares por segundo mes consecutivo, mientras que casi no se consumieron verduras, carne ni huevos, añadió la ONU.


TWEET

La respuesta humanitaria en #Gaza está al borde del colapso.

Durante más de 50 días, prácticamente no ha llegado ningún alimento al norte de Gaza. Se acerca el invierno y las familias se vuelven cada día más vulnerables. Es urgente que haya un acceso seguro y sostenido.

Antoine Renard, del PMA, informa desde el terreno.





Una encuesta reciente realizada por la agencia de la ONU para la infancia, UNICEF, mostró que casi el 100 por ciento de los niños “entre 6 y 23 meses de edad, y las mujeres embarazadas y lactantes en la ciudad de Gaza, Deir al-Balah y Khan Younis, no están cumpliendo con la mínima diversidad dietética”, definida como “recibir alimentos de al menos cuatro de los siete grupos de alimentos”.

La agencia de la ONU para los derechos sexuales y reproductivos publicó un informe esta semana que dice que casi 50 de sus camiones, cargados con equipo y suministros de salud reproductiva, incluyendo medicamentos que previenen hemorragias en las mujeres durante el parto, tiendas de campaña, toallas sanitarias desechables, kits de higiene y generadores están estancados en la frontera, esperando entrar en Gaza.

Algunos camiones han estado varados desde principios de septiembre, dice la ONU. Sólo el 41 por ciento de los movimientos de ayuda planificados por la ONU se facilitaron en noviembre; ninguno fue autorizado al norte de Gaza.

Destacando a la comunidad

Por último, como siempre, queríamos compartir imágenes de personas que expresan su desafío y resiliencia frente a la campaña de destrucción de Israel.

Esta semana, Translating Falasteen y el Proyecto Sameer, redes sociales locales y grupos de ayuda, homenajearon a los trabajadores de saneamiento en el norte de Gaza.

Estos trabajadores son en su mayoría voluntarios, que reciben salarios irregulares y escasos, y Translating Falasteen y el Proyecto Sameer repartieron dinero en efectivo en sobres. El narrador dice: “Hoy es el día 430 de la guerra. Y a pesar de las difíciles circunstancias, están creando esperanza. Y al limpiar nuestras calles en Gaza, Gaza será, si Dios quiere, incluso más hermosa de lo que alguna vez fue. Los trabajadores de saneamiento son los que crean esperanza después de 400 días”.

TWEET

 Homenaje a los trabajadores de salud del norte de Gaza: Hoy, en el día 430 de la agresión en curso contra Gaza, honramos a los trabajadores de saneamiento del barrio Al-Shujaiyah de la ciudad de Gaza con sobres de ayuda en efectivo como muestra de nuestro agradecimiento. Estos hombres trabajan de forma voluntaria y reciben salarios irregulares que distan mucho de ser suficientes para mantenerlos. Queríamos mostrar nuestro más sincero agradecimiento por su arduo trabajo y dedicación y les entregamos a 15 trabajadores una muestra de agradecimiento. Nuestro objetivo es que estas iniciativas se vuelvan habituales con su apoyo. Por favor, sigan apoyando nuestra campaña Translating Falasteen x The Sameer Project @sameerproject
en el norte de Gaza, ya que nada de esto sería posible sin esta hermosa comunidad.

Gracias por su apoyo.
 
Hoy también logramos distribuir 250 paquetes de pañales, 200 kilos de comidas calientes, 16.000 litros de agua fresca y 200 paquetes de pan. Actualizaremos la campaña en breve con todas las demás iniciativas.

Para donar al Norte y ver los desgloses de costos y las actualizaciones diarias, visite el enlace de Chuffed:

https://chuffed.org/project/help-us-deliver-vital-aid-to-gaza-families-in-need

Otras opciones incluyen:

http://paypal.me/mahertali (opción de Paypal, asegúrese de agregar un mensaje que diga "Ayuda al norte de Gaza")

https://account.venmo.com/u/Maher-Ali (opción de Venmo, asegúrese de agregar un mensaje que diga "Ayuda al norte de Gaza")

















 
















247. TRT WORLD/Hussam Abu Safiya: el médico que le ha dicho "no" a Israel: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Publicado originalmente
en TRT WORLD
(compañía de radiodifusión pública de Turquía, fundada en 1964)
el 27/12/2024

Versión al español Zyanya Mariana

Dr. Hussam Abu Safiya


Hussam Abu Safiya: el médico que le ha dicho "no" a Israel


Un pediatra palestino se ha convertido en un símbolo de la resistencia frente a la guerra de Israel contra Gaza. Fue detenido hoy, herido en un ataque con drones y su hijo murió en el hospital donde se encontraba.


Las autoridades sanitarias de Gaza han informado de que las fuerzas israelíes han detenido al director de un hospital del norte del país, que según la Organización Mundial de la Salud quedó fuera de servicio tras una incursión israelí.

"Las fuerzas de ocupación han llevado a decenas de miembros del personal médico del Hospital Kamal Adwan a un centro de detención para interrogarlos, incluido el director, Hussam Abu Safiya", afirmó el Ministerio de Sanidad en un comunicado el sábado.

No es la primera vez que Safiya es víctima de la matanza israelí en Gaza.

En diciembre del año pasado, Israel bombardeó el Hospital Kamal Adwan en Beit Lahia por primera vez en su implacable guerra contra Gaza, causando importantes daños al hospital.


Al Jazeera English

Israel detiene al doctor Hussam Abu Safiya tras asaltar el hospital Kamal Adwan en el norte de Gaza


Israel detains Dr Hussam Abu Safiya after raiding Kamal Adwan Hospital in northern Gaza

La primera detención

El 25 de octubre, el ejército israelí bombardeó el tercer piso del hospital y apagó el generador de oxígeno médico del hospital, matando a dos bebés en la unidad de cuidados intensivos.

Después de eso, las tropas israelíes invadieron el hospital y ordenaron a todos los pacientes que se reunieran en el patio central. Cientos de personas fueron arrestadas, incluido casi todo el personal del hospital.

Pero Safiya siguió desafiando los dictados israelíes y se negó a evacuar a los pacientes. Fue detenido brevemente durante la redada antes de regresar a su trabajo, informó la revista +972.

"El ejército israelí me detuvo y exigió que evacuara el hospital", dijo Abu Safiya a The Electronic Intifada.

“Me negué y les aseguré que solo había pacientes dentro. Pero arrestaron a 57 miembros del personal, dejándonos con una grave escasez de médicos, especialmente cirujanos. Ahora, solo quedamos yo y otro pediatra”, dijo después del asalto.


El Dr. Hussam Abu Safiya, director del Hospital Kamal Adwan, ha sido arrestado y detenido por las fuerzas de ocupación israelíes. A pesar de haber perdido su hogar, sus pertenencias e incluso a su hijo durante la guerra, el Dr. Abu Safiya rechazó las ofertas de abandonar Gaza e insistió en quedarse para servir a su comunidad y a los enfermos. Conocido como el "guardián de los enfermos", continuó sus rondas incansablemente en el hospital asediado, encarnando la resistencia y la firmeza hasta que ayer lo sacaron a la fuerza del hospital. (ZM)





El precio de la rebeldía

Sin embargo, esta rebeldía no le sentó bien al ejército israelí, que atacó la entrada del hospital con un dron.

El ataque mató al hijo de 15 años de Abu Safiya, que junto con su familia, como cientos de otros palestinos desplazados, se refugiaba en las instalaciones del hospital.

“Me negué a abandonar el hospital y sacrificar a mis pacientes, así que el ejército me castigó matando a mi hijo”, compartió Hussam Abu Safiya con los periodistas que lo contactaron sobre la situación en su hospital.

El 26 de octubre, el director del hospital y el pediatra dirigieron las oraciones fúnebres por su hijo en el patio del hospital.






"Esto no nos detendrá"

La noche del 23 de noviembre, el hospital sufrió otro ataque directo.

Un dron atacó la oficina de Abu Safiya momentos después de que saliera del quirófano, dejándolo gravemente herido.

Hablando desde su cama de hospital en un comunicado de prensa por Whatsapp el 24 de noviembre, Abu Safiya dijo:

"Esto no nos detendrá. Me lastimé en mi lugar de trabajo, y eso es un honor. Mi sangre no es más valiosa que la de mis colegas o la gente a la que servimos. Volveré con mis pacientes tan pronto como me recupere".

En diciembre, las Redes de Salud Mental Palestina y Médicos Contra el Genocidio, en respuesta a las continuas comunicaciones enviadas por Hussam Abu Safiya sobre el estado de deterioro de los hospitales en Gaza debido a la agresión israelí, pidieron a la comunidad internacional que no permaneciera en silencio mientras el sistema de salud de Gaza es destruido sistemáticamente, informó Mondoweiss.

Foto Telegram




El 23 de diciembre, NBC News informó citando a Abu Safiya:

Las balas han penetrado en la unidad de cuidados intensivos, el departamento de maternidad y el departamento de cirugía especializada, y se han utilizado todo tipo de armas, incluidos disparos de francotiradores, proyectiles de tanques y cuadricópteros”, para atacar la sala de recién nacidos, la sala de maternidad y varios otros departamentos del hospital”.

Abu Safiya dijo a Reuters en un mensaje de texto que cerrar el hospital sería “casi imposible”.



No es la primera vez que Safiya es víctima de la matanza mortal de Israel en Gaza.
Foto X




El hospital calcinado

El viernes, el ejército israelí anunció que había lanzado una operación en la zona del Hospital Kamal Adwan.

Se ha confirmado la muerte de varios pacientes de cuidados intensivos después de que el ejército israelí prendiera fuego a varias secciones del Hospital Kamal Adwan en el norte de Gaza mientras evacuaba por la fuerza las instalaciones.

Las fuerzas israelíes amenazaron al director del hospital, Hussam Abu Safiya, con arrestarlo si las instalaciones no eran evacuadas por completo.

A pesar de las amenazas, Abu Safiya y varios miembros del personal médico se negaron a cumplir las órdenes de evacuación.

Varios pacientes de cuidados intensivos murieron después de que el ejército israelí les cortara el suministro de oxígeno. 





 
 
PRENSA
 
 
 
 
 


ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

bc/status/186367659676710

https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016

https://x.com/swilkinsonbc/status/1863676596768371016


domingo, 29 de diciembre de 2024

246.972M/Imad Abu Hawash/ Termina una temporada de recolección de aceitunas mortal en Cisjordania : PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Publicado originalmente
en +972 Magazine
(es una agencia de noticias israelí de izquierda fundada en 2010)
en colaboración con Local Call

el 12/12/2024
Versión al español Zyanya Mariana

Palestinos y activistas solidarios recogen aceitunas en Duma, en el norte de Cisjordania ocupada, el primer día de la cosecha de aceitunas, el 10 de octubre de 2024. (Avishay Mohar/Activestills)


“Perdí a mi esposa y mi tierra”:
termina una temporada de recolección de aceitunas mortal en Cisjordania


Las restricciones y los ataques del ejército israelí, junto con la violencia desenfrenada de los colonos, dejaron a muchos palestinos sin poder recoger la cosecha de este año.


El pueblo palestino de Faqqu’a, situado en el extremo norte de la Cisjordania ocupada, está rodeado por la barrera de separación israelí por tres de sus lados. Por ello, durante las dos últimas décadas, desde que se construyó la barrera, los residentes del pueblo han tenido que obtener la aprobación del ejército israelí antes de poder acceder a más de 4.000 dunams de sus tierras agrícolas (casi 1.000 acres).


Hussam Abu Salama posee siete dunams (1,7 acres) de tierra plantada con olivos en esta zona. Cada año, cuando llega la temporada de cosecha, espera a que el ejército les dé el visto bueno. Este año, el consejo del pueblo recibió luz verde para comenzar la cosecha el 16 de octubre. “Ojalá no hubiéramos recibido permiso”, dijo Abu Salama a +972.

A la mañana siguiente, fue con su mujer, Hanan, y su hijo a recoger aceitunas en sus tierras. “Estábamos a unos 100 metros de la barrera cuando llegó un vehículo del ejército”, contó. “Uno de los soldados disparó dos tiros al aire. Nos subimos de nuevo al coche y seguimos conduciendo”.


Hanan Abu Salama. (Cortesía de la familia)


La familia se reubicó a unos 250 metros de la barrera, pensando que sería suficiente para satisfacer al ejército. Sin embargo, alrededor de las 10 de la mañana, mientras estaban recogiendo, un vehículo de patrulla blanco se acercó y se detuvo cerca. “Estaba observando a los soldados; no se me pasó por la cabeza lo que harían a continuación”, dijo Abu Salama. “No representábamos ninguna amenaza para ellos”.


De repente, los soldados abrieron fuego directamente contra la familia. “Había balas por todas partes”, dijo Abu Salama. Momentos después, Hanan gritó: “¡Hussam, Hussam, me han dado!”.

Con Hanan sangrando por el costado derecho, Abu Salama y su hijo se apresuraron a llevarla de vuelta a su coche. Su hijo conducía mientras Abu Salama llamaba a una ambulancia. “A Hanan le empezó a salir sangre de la boca”, contó. “Me di cuenta de que la iba a perder”.

Condujeron cuatro kilómetros antes de encontrarse finalmente con la ambulancia. “Vi cómo los paramédicos intentaban resucitarla”, dijo Abu Salama. “Hanan se estaba desvaneciendo”.

Finalmente llegaron al hospital Ibn Sina en Jenin, pero en 10 minutos, los médicos informaron a Abu Salama de que Hanan había fallecido. “Fue un shock”, dijo. “Perdí a mi esposa y mi tierra”.

“La gente no quiere arriesgar su vida por los olivos”

Todos los años, alrededor de octubre, las familias palestinas se reúnen bajo sus olivos para cosechar la producción del año anterior. Pero para muchos productores de aceitunas de Cisjordania, este ha sido otro año excepcionalmente difícil, en medio de un aumento de la violencia militar y de los colonos israelíes que está obligando a los palestinos a abandonar sus tierras.

A la sombra del continuo ataque israelí a Gaza, donde la cosecha de aceitunas se ha vuelto prácticamente imposible, los colonos israelíes han estado quemando y robando en los olivares de Cisjordania y atacando a quienes intentan cosechar su cosecha. “La gente está aterrorizada”, dijo a +972 Raafat Abu Sheikha, jefe del consejo local de la aldea de Karma, cerca de Hebrón. “No quieren arriesgar su vida por las aceitunas, incluso si es su sustento”.

El año pasado, el grupo israelí de derechos humanos Yesh Din documentó 113 incidentes de violencia contra palestinos durante la cosecha de aceitunas, incluidos 61 ataques de colonos en ausencia de soldados, 32 incidentes en los que los soldados israelíes estaban presentes mientras los colonos atacaban y 20 agresiones de los propios soldados. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el año pasado no se cosecharon 96.000 dunams (más de 23.000 acres) de tierras plantadas con olivos en Cisjordania, lo que provocó pérdidas a los agricultores palestinos por un valor aproximado de 10 millones de dólares.

Se ve a colonos judíos y soldados israelíes observando a agricultores palestinos y activistas de izquierda mientras recogen aceitunas durante la temporada de cosecha anual, en la aldea de Burqa, al este de Ramallah, Cisjordania ocupada, el 20 de octubre de 2024. (Flash90)



En el pueblo de Susiya, en las colinas del sur de Hebrón, la temporada de cosecha comenzó de forma muy similar al año pasado, con ataques regulares por parte de los residentes del cercano asentamiento israelí que lleva el mismo nombre. Sin embargo, a pesar de los mejores esfuerzos de los colonos, los agricultores palestinos pudieron hacer valer su derecho a permanecer en sus tierras.


Khader Nawaja’a, un agricultor de Susiya, describe la temporada de la aceituna como “Eid”, un momento de celebración. Este año, comenzó a cosechar sus seis dunams de tierra (alrededor de 1,5 acres) en el pueblo como de costumbre, acompañado por miembros de la familia y varios activistas israelíes que ofrecieron una “presencia protectora”. Pero las cosas dieron un giro en la mañana del 18 de octubre, cuando tres soldados llegaron corriendo desde una de las colinas cercanas.

Según Nawaja’a, los soldados comenzaron con su pregunta habitual: “¿Qué están haciendo aquí?”. “Estamos recogiendo aceitunas, y esta es mi tierra”, respondió Nawaja’a. “Dejen de trabajar hasta que inspeccionen el lugar”, ordenó uno de los soldados.

Unos momentos después, uno de los activistas israelíes que acompañaba a Nawaja’a gritó: “¡Hay colonos!”. De repente, tres hombres, uno de ellos enmascarado, emergieron de detrás de una hilera de árboles con palos de madera en la mano.


“Un colono enmascarado me golpeó en el costado izquierdo con un palo parecido a un bate de béisbol”, dijo a +972 Zoria Haddad, una activista de 62 años que estaba presente ese día. “Caí al suelo. Pensé que moriría de dolor. Nunca antes había sentido tanto dolor”.

Hoy en Susiya, Masafer Yatta, un colono enmascarado atacó a unos recolectores de aceitunas con un garrote de madera. Los soldados que estaban junto al agresor y presenciaron el ataque no lo detuvieron, sino que le permitieron regresar a uno de los puestos de avanzada del asentamiento de Susiya. La mujer herida en las costillas fue evacuada a la clínica de Yatta.
Crédito del video: @masafering
B'Tselem
 




En lugar de proteger a Haddad, los soldados salieron en defensa de su atacante, como es habitual en estas situaciones. Luego, con delicadeza, lo sacaron a él y a los demás colonos de la zona.

Nawaja’a llamó a la policía israelí para denunciar el incidente, pero perdieron el tiempo haciendo preguntas inútiles en lugar de enviar agentes a la zona lo antes posible, algo que, según Nawaja’a, es una táctica habitual diseñada para dar tiempo a los colonos a abandonar la zona antes de que llegue la policía. Después de un tiempo, una ambulancia palestina llegó al bosque y Haddad fue trasladada al Hospital Gubernamental Abu Hasan Al Qasam en Yatta, la ciudad más cercana, donde los médicos le diagnosticaron una costilla fracturada.

Después de que circulara un vídeo del ataque en las redes sociales, la policía israelí se puso en contacto con Haddad para pedirle más detalles. Al principio, ella se mostró reacia a participar, pero los residentes del pueblo la convencieron de que fuera a la comisaría del cercano asentamiento de Kiryat Arba y presentara una denuncia contra los colonos. En el momento de redactar este artículo, todavía no ha recibido ninguna actualización de la policía.

“No existe ninguna ley que les obligue a rendir cuentas”

Situada al sur de Hebrón, en el sur de Cisjordania, la aldea palestina de Karma está ahora encajonada entre el asentamiento de Otniel al sur y un nuevo puesto de avanzada que los colonos establecieron a finales del año pasado al norte.

Jibreen Al-Awawdeh, un agricultor de 60 años de la aldea, dijo a +972 que no ha podido acceder a su tierra desde que comenzó la guerra debido al aumento de la violencia y el acoso de los colonos. “No existe ninguna ley que les obligue a rendir cuentas”, se lamentó.

Debido a la proximidad del asentamiento, el ejército exige que Al-Awawdeh obtenga una aprobación previa para acceder a su propia tierra. El 5 de diciembre, finalmente pudo hacerlo. A las 9 a.m., Al-Awawdeh y su hijo Akram se dirigieron a su parcela, al este de la aldea, para comenzar a cosechar.

Soldados israelíes impiden a agricultores palestinos llegar a sus olivares a través de la puerta de acceso del asentamiento israelí de Elon Moreh, durante la temporada de cosecha en la aldea de Salem, al este de Nablus, Cisjordania ocupada, el 27 de noviembre de 2024. (Nasser Ishtayeh/Flash90)




Al-Awawdeh comenzó inspeccionando los 100 plantones de olivo que había plantado hacía un año y medio, comprobando cómo habían evolucionado en su ausencia. Después se unió a Akram en la recolección de aceitunas. “No podíamos colocar esteras debajo de los árboles [para recoger las aceitunas que caían] porque las espinas habían crecido demasiado”, explicó. “Me entristeció lo que vi”.

Menos de una hora después, el padre y el hijo, que estaban solos en el valle, vieron una patrulla del ejército que se dirigía hacia ellos desde el asentamiento cercano. Tres soldados comenzaron a gritarles: “¡Quédense quietos! ¡No se muevan!”.

“En cuanto llegaron los soldados, uno de ellos me dio un puñetazo en la cara, mientras que otro atacó a mi hijo y lo tiró sobre las espinas”, dijo Al-Awawdeh. “Traté de alcanzar a Akram, pero un soldado me golpeó la espalda con la culata de su rifle”.

En ese momento, Al-Awawdeh dijo que uno de los soldados les gritó: “¡Mueran! ¡Salid de aquí! Él y Akram se levantaron y corrieron, dejando atrás las aceitunas que habían recogido. “Estábamos corriendo entre las grandes espinas”, contó. “Casi nos caímos en un agujero en el suelo”.

Los soldados los alcanzaron y ordenaron a Al-Awawdeh y a su hijo que se sentaran en el suelo. Uno de ellos confiscó el teléfono de Akram y sus documentos de identidad. Al-Awawdeh intentó explicar que había coordinado la visita a su tierra con el ejército, pero el soldado lo interrumpió gritando: “Cállate, todos van a morir hoy”. Según Al-Awawdeh, los obligaron a sentarse allí durante más de 20 minutos antes de que los soldados finalmente los dejaran ir con la condición de que abandonaran la zona. Desde entonces no se les ha permitido regresar.

“Sentí que el soldado iba a matarlo”

Al restringir el acceso de los palestinos a sus tierras, el ejército israelí permite que los colonos se aprovechen de ellas. Mohammed Sweiti, un cultivador de olivos de la aldea de Khalet Taha, al suroeste de Hebrón, finalmente recibió permiso del ejército para acceder a sus seis dunams (1,5 acres) de tierra plantada con olivos cerca del asentamiento de Negohot el 21 de octubre, solo para descubrir que los colonos ya habían robado todos los frutos.

Soldados israelíes dispersan a agricultores palestinos y activistas de izquierda, impidiéndoles recoger aceitunas durante la temporada de cosecha anual, en la aldea de Qusra, Cisjordania ocupada, el 29 de octubre de 2024. (Flash90)




Para colmo de males, los soldados israelíes detuvieron a Sweiti y a su familia ese día mientras documentaban el daño que los colonos habían causado a sus árboles. Los soldados confiscaron sus teléfonos, borraron todas las fotos que habían tomado de los árboles y los obligaron a abandonar la zona, alegando falta de “coordinación previa”.

Menos de una semana después, al otro lado de Negohot, Daoud Ehribat, un agricultor de la aldea de Sikka, vio a un colono instalar una puerta de hierro para impedir el acceso de los palestinos a sus tierras. Según él, los soldados israelíes estaban presentes, protegiendo al colono mientras instalaba la puerta.

Más al norte, en el distrito de Nablus, la aldea de Qaryut es testigo de la escalada de crímenes de los colonos israelíes. Ghassan Al-Saher, miembro del consejo de la aldea, dijo a +972 que los agricultores esperaron durante semanas la aprobación del ejército para acceder a sus tierras en la parte occidental de la aldea, conocida como Batisha, donde el denso dosel de olivos centenarios casi oculta el suelo. Finalmente recibieron el permiso el 5 de noviembre, pero lo que encontraron, según Al-Saher, fue una “masacre”.


Olivos talados por colonos israelíes en la aldea palestina de Qaryut, en el norte de Cisjordania ocupada. (Ghassan Al-Mousa)

Mujer palestina abraza un olivo que será talado, Cisjordania



“Habían talado unos 1.340 olivos, muchos de ellos quemados”, dijo. “Eso es lo que hemos podido contar hasta ahora. La conmoción nunca abandonará a los habitantes del pueblo”.

En el lado oriental del pueblo, Saher Al-Mousa, un agricultor de 74 años, y su familia esperaban con impaciencia la aprobación del ejército para cosechar los olivos centenarios que han crecido en sus cinco dunams (1,25 acres) de tierra durante generaciones. Esperaba una buena cosecha este año; lo ideal sería que sus árboles produjeran 150 kilogramos de aceite de oliva, valorados en aproximadamente 2.000 dólares.


Nuevas zonas de muerte


Tras recibir finalmente la aprobación, Al-Mousa y sus hijos, Ghassan y Jamal, fueron el 1 de noviembre a recoger sus aceitunas. A las 9 de la mañana, tras apenas 30 minutos en el terreno, vieron un vehículo todoterreno que descendía del asentamiento de Shiloh, situado en la colina de enfrente. Desembarcaron tres soldados y se dirigieron hacia Al-Mousa y sus hijos. “Gritaban y tenían las armas desenfundadas mientras se acercaban a nosotros”, recordó.

“Uno de ellos me atacó, empujándome al suelo con las manos, mientras los otros dos atacaban a mis hijos”, continuó. “Uno de los soldados tiró a Ghassan de espaldas y le puso un fusil en el pecho. Sentí que iba a matarlo. ¿Quién lo detendría?”.





Niños detenidos en Cisjordania



ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

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