lunes, 23 de diciembre de 2024

240. The Cradle/ Corresponsal/El juicio a Netanyahu: corrupción, crímenes de guerra y un Israel en crisis: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA


Publicado originalmente
en THE CRADLE
(Revista de noticias en línea. Cubre desde 2021 la geopolítica de Asia Occidental desde la región).
el 11/12/2024
Versión al español Zyanya Mariana


Foto: The Cradle

 

El juicio a Netanyahu: corrupción,
crímenes de guerra y un Israel en crisis


El juicio por corrupción a Benjamin Netanyahu se desarrolla en un contexto de acusaciones de soborno y fraude, acusaciones de crímenes de guerra internacionales, escándalos internos y una creciente condena mundial, todo ello mientras continúa alimentando guerras devastadoras sin un final a la vista.

La entrada del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un tribunal de Tel Aviv ayer no fue nada discreta. Netanyahu, que se enfrenta a un juicio como el primer ministro en funciones procesado por corrupción, aprovechó el momento para calificar su calvario de “cacería de brujas”. Fuera del tribunal, las tensiones aumentaron cuando unos 100 manifestantes se reunieron para culparlo de la muerte de prisioneros de guerra israelíes en Gaza, mientras que un número igual de partidarios acérrimos los enfrentó a través de una barrera policial.

El atribulado primer ministro, que testificará durante tres días antes de enfrentarse al contrainterrogatorio, sigue negando enérgicamente los intentos de evadir el juicio desde su acusación en 2019 por cargos de soborno, fraude y abuso de confianza.

Netanyahu, acusado de aceptar regalos de empresarios adinerados y de conceder favores a magnates de los medios de comunicación a cambio de una cobertura positiva, ignoró el consejo de su abogado de que se alejara de la política en ese momento.

En vísperas de su audiencia, Netanyahu declaró que había “esperado ocho años este momento para decir la verdad tal como la recuerda” y lanzó un ataque preventivo contra el poder judicial, la policía y los medios de comunicación en una conferencia de prensa televisada el lunes.

Años de maniobras políticas para evadir la justicia

Sin embargo, sus críticos respondieron rápidamente. El líder de la oposición, Yair Lapid, condenó el interés egoísta de Netanyahu en medio de las crecientes bajas de guerra, y calificó su conferencia de prensa como “una vergonzosa colección de mentiras”. Lapid acusó a Netanyahu de utilizar “todos los trucos posibles” en su táctica dilatoria para evitar enfrentarse a la justicia, y dijo que el primer ministro había priorizado la supervivencia personal por sobre la seguridad y la estabilidad del país. Incluso lo culpó por la Operación Inundación de Al-Aqsa del 7 de octubre, “la guerra [posterior] y el hecho de que las personas secuestradas aún no hayan regresado”.

Durante casi cinco años, Netanyahu maniobró para posponer este ajuste de cuentas judicial, citando las interrupciones de COVID-19, los retrasos procesales y el estancamiento político durante las repetidas elecciones como razones para retrasar las audiencias. Después de asegurar una coalición de línea dura en diciembre de 2022, intensificó los esfuerzos para socavar y politizar el sistema judicial, proponiendo “reformas” que provocaron protestas masivas a lo largo de 2023.

Esas protestas se redujeron sólo después de la Operación Inundación de Al-Aqsa, cuando la respuesta de Netanyahu –una campaña militar brutal y sin precedentes– provocó acusaciones de genocidio y crímenes de guerra de la Corte Penal Internacional (CPI). Cuando entró en la sala subterránea y segura del tribunal, el primer ministro estaba bajo una presión cada vez mayor en su país y en el extranjero.

Junto con su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, se enfrenta a las acusaciones de crímenes de guerra –las primeras de su tipo dentro de la alianza occidental de estados- junto con las repercusiones de una economía en colapso y el "desplazamiento" masivo de colonos en el norte debido a la temprana participación de Hezbolá en el conflicto regional.

Pero la presión interna e internacional había aumentado tanto que Netanyahu se quedó sin excusas cuando asistió a la audiencia de ayer para presentar su versión de la historia en Tel Aviv.

El primer ministro israelí entró en la sala del tribunal con una orden de arresto de la CPI sobre su cabeza por crímenes de guerra en Gaza y un amplio consenso internacional de que Israel es culpable de apartheid y genocidio que han dejado a casi 45.000 palestinos muertos, la mayoría de ellos mujeres y niños.

Sin embargo, lo que más preocupa a los israelíes es la huida de casi medio millón de judíos israelíes del Estado de ocupación, el desplazamiento potencialmente permanente de un cuarto de millón de personas de la frontera de Gaza y el Líbano desde octubre de 2023, decenas de miles de millones de dólares en pérdidas económicas y el cierre de hasta 60.000 empresas en 15 meses de guerra.

Escándalos internos y los “archivos Bibi”

La credibilidad de Netanyahu se ha visto empañada por un reciente escándalo de seguridad en el que está implicado su ayudante, Eli Feldstein, que filtró –o fabricó– un documento de inteligencia clasificado al periódico alemán Bild y en el Jewish Chronicle del Reino Unido.

En apariencia, su objetivo era sembrar en la mente del público la idea de que el difunto comandante de Hamás, Yahya Sinwar, planeaba sacar de contrabando a prisioneros israelíes de la Franja de Gaza, información que Netanyahu utilizaría después para convencer a los israelíes de que, a menos que su ejército permaneciera atrincherado en el Corredor Filadelfia a lo largo de la frontera entre Gaza y Egipto, los cautivos podrían acabar en el Sinaí o “aparecer de repente en Irán o Yemen”.

Cuando las autoridades israelíes arrestaron a Feldstein y a otras cuatro personas en relación con las filtraciones el mes pasado, Lapid acusó a la oficina del primer ministro de filtrar “documentos secretos falsificados para torpedear la posibilidad de un acuerdo sobre rehenes, para dar forma a una operación de influencia sobre la opinión pública contra las familias de los rehenes”.

El 3 de diciembre, los medios israelíes informaron de que Feldstein había dicho a la policía que había notificado a Netanyahu sobre el documento dos días antes de filtrarlo a Bild. El abogado de Feldstein, Oded Savoray, fue incluso más allá y dijo que Netanyahu conocía ambos documentos y el plan para filtrarlos.

Savoray acusó al primer ministro de "eludir la responsabilidad por un acontecimiento que él mismo causó" y declaró que Feldstein ya no permanecería en silencio ante el escándalo que se estaba extendiendo. El abogado dijo a la Corporación de Radiodifusión de Israel (KAN) que "hubo una fase de la investigación en la que él [Feldstein] decidió dejar de asumir la responsabilidad por el primer ministro y su oficina".

Para colmo de males, durante el juicio se estrenará el documental prohibido los llamados "Bibi Files" (documentos de Bibi), que expone imágenes sin editar de interrogatorios de 2019, relatos mordaces sobre su liderazgo egoísta y la influencia corrosiva de su mujer Sara y su hijo Yair en la toma de decisiones del primer ministro.

La supervivencia personal por encima de la estabilidad del Estado

La directora de la película, Alexis Bloom, ha indicado en varias ocasiones que las políticas de Netanyahu –el primer ministro israelí que más tiempo ha estado en el cargo en la corta historia del Estado– están impulsadas por intereses personales y “su determinación de evitar un proceso penal por cargos de corrupción que podrían resultar en prisión”, añadiendo que “esto podría explicar muchas de sus decisiones políticas, maniobras y guerras”.

Haciéndose eco de las críticas de sus oponentes, reconoció que su coalición gobernante y “la motivación principal de su gobierno es proteger el interés personal de Netanyahu”, incluyendo la continuación y expansión de la guerra de Gaza en múltiples frentes “para permitir su propia supervivencia política”.

La película incluye testimonios de destacados políticos israelíes, periodistas y amigos cercanos que describen a Netanyahu como “un arquitecto del caos” y dicen que “sobrevive en un estado de guerra, en un estado de inestabilidad”. En el documental se escucha al ex primer ministro Ehud Olmert, que había dimitido antes de ser procesado en los tribunales israelíes, decir que al resistirse al consejo de su abogado de que dimitiera, Netanyahu “estaba desafiando al sistema. Dijo: ‘No, estoy por encima, estoy más allá. Nadie puede tocarme’”. Al hacerlo, Netanyahu diseñó y estableció el gobierno más derechista y racista que ha existido en Israel, con el único propósito de aferrarse al poder.

Mientras Netanyahu enfrenta sus batallas legales, The Bibi Files captura un retrato crudo de un líder acusado de priorizar la supervivencia personal por sobre el futuro del estado.

No está claro si este juicio marca un punto de inflexión para Israel o se convierte en otro capítulo más del legado polarizador de Netanyahu. Lo que sí está claro, sin embargo, es que las fracturas políticas y sociales que ha profundizado pueden tardar mucho más en sanar que su tiempo en el estrado.


ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

bc/status/186367659676710

https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016

https://x.com/swilkinsonbc/status/1863676596768371016



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