Publicado originalmente
en Tariyata
el 29/1/2025
de sus cenizas, que empezó en las cámaras de gas de la Europa dominada por los nazis y terminó en las colinas que rodean Jerusalén. Aunque sin duda hubo excepciones, en general
el objetivo de aquellas enseñanzas no era convertirnos
en un pueblo que combatiera el siguiente genocidio,
allá donde se produjera.
El objetivo era convertirnos en sionistas.
Entre distopías, realidades y paradojas
Trump, con su estilo irreverente, habló de la buena localización de Gaza frente al mar para convertirla en una zona turística (ya hablé de ese proyecto que fue presentado en Londres) y de "mover" el "problema gazatí", un millón y medio de seres humanos, a Egipto y Jordania. Trump que a veces pareciera mal asesorado o informado, en realidad está proponiendo un viejo proyecto que, para él, podría concluir el genocidio en Gaza y esa política exterior estadounidense dirigida por Israel que señalan muchos como Jeffrey Sachs.
El proyecto apareció en el siglo XIX
con los acuerdos Sykes-Picot (1916) y la declaración Balfour (1917). Está última, implicaba matar dos pájaros de un tiro. Arthur James Balfour, un personaje evangelista de formación, y profundamente antisemita, como la mayoría de los aristócratas británicos de su tiempo, propuso un plan para deshacerse en Europa del "problema judío" y desestabilizar el Imperio Otomano. En efecto, en su origen, el proyecto se pensaba como una forma de alentar los deseos nacionalistas de árabes y de europeos de confesión judía en la región para fragmentar los territorios otomanos. Los británicos prometieron a árabes y sionistas un Estado, eso implicaría una deuda con los ingleses, que calculaban les ayudarían a pelear contra los otomanos utilizando a esos dos grupos. Y de hecho, los árabes participaron junto al militar y arqueólogo británico Thomas Edward Lawrence (Laurence de Arabia), personaje ambiguo, en los ataques a posiciones otomanas en la región. La imagen protagónica de un desierto despoblado trascenderá, no sólo en la película de Laurence de Arabia donde árabes luchaban contra turcos, sino en Dunes de Villeneuve donde los oprimidos se enfrentan a los ocupantes.
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| Declaración Balfour (1917) |
Si los occidentales abrevan del siglo XIX para solucionar conflictos y presentes, los árabes miran a los BRICS y al futuro. Egipto no aceptó el proyecto de Trump. Implicaría, una vez más desplazar el conflicto de territorio y terminaría por convertirse en el
nuevo problema de "un millón y medio de desplazados palestinos" en Egipto. La Liga árabe también lo rechazó, sabe que el proyecto no soluciona la situación palestina y además alimenta el deseo de expansión genocida de Israel en otros países
árabes y musulmanes. Sería como premiar a Israel por los crímenes de guerra, por
las infamias y las ignominias cometidas. Por su parte, Hamás, evidentemente fortalecido en el intercambio de rehenes —rehenes israelíes son entregados con salud, en cambio, los palestinos, encerrados muchas veces sin juicio, han sido torturados— denunció, con razón, la idea de
continuar con una "limpieza étnica" y reafirmó el deseo
y derecho de los palestinos a vivir en SUS TIERRAS.
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| El mundo de 1984 divido entre los tres superestados |
"Nada es nuevo bajo el sol", dice el Eclesiastés. Si la idea de Trump no es nueva, la disputa por el control del Medio oriente tampoco. Ya Orwell hablaba de ello. Su novela 1984 puede leerse en
tiempos de paz como distópica, pero en tiempos de guerra como
metáfora de la realidad. En efecto 1984 habla de una guerra perpetua por el control de una zona en Medio oriente que se parece al territorio del imperio otomano. La región la disputan tres grandes regiones o super
estados: Océania, Euroasia y Estasia. Oceanía corresponde
a EU, que vía la doctrina Monroe, incluye al continente americano; la anglósfera (Canadá,
Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña), Sudáfrica donde se habla inglés y el
apartheid la incluía en la lógica de la anglósfera colonial, y varias islas del
Atlántico que incluyen Dinamarca, Islandia y Groenlandia. Cómo ven Groenlandia
no es un deseo de Trump o de Elon Musk, sino un viejo deseo de expansión de los
EU. Euroasia incluye la Europa de Gaulle, que iba de Portugal a los
Urales, pero se extiende hasta el estrecho de Bering. Finalmente, Estasia está conformada por los tres países confucianos Japón, China, y Corea. A ellos tres se les añade Mongolia, India,
Tibet y la región de Manchuria hoy dividida entre Mongolia, Rusia y China. Lo
disputado por las potencias corresponde al actual Medio Oriente y se extiende hasta las fronteras con
India y el norte de África, es decir el Islam que EU ha bombardeado durante los
últimos 30 años; la tierra de las materias primas imprescindibles para el desarrollo capitalista; la nueva ruta de la seda de China o la región de Medio oriente donde se impuso un Estado sionista para desestabilizar la
región y llevar una guerra perpetua. Ese Islam, en la novela como hoy, está en
disputa, no por la religión sino porque en esas tierras está el petróleo y son históricamente
el paso entre Asia y Europa.
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| POEMA: How do you defeat this old man? Cómo se derrota a este hombre viejo |
Dejemos a Heródoto y regresemos a Orwell. Sí, podríamos decir que 1984 describe la realidad de la
primera mitad del siglo XX cuando el imperio japonés, el inglés y el emergente imperio estadounidense se disputan el control de las materias primas. Tres imperios, pero uno de ellos diferente y en la novela descrito como lejano y estructurado a partir de la "destrucción del yo". Cabe recordar que el imperialismo japonés era visto por los occidentales con sospecha. En sus inicios representó para Asia la liberación y la búsqueda de una igualdad que los europeos les habían negado durante todo el siglo XIX, "el siglo de la humillación". De hecho, en 1919, los japoneses piden que se incluya la claúsula de
"igualdad entre las razas" en la Carta de las naciones. Los europeos que no los veían como iguales, rechazaron por supuesto la claúsula. Prefirieron darles el territorio de Manchuria a aceptar la igualdad.
En la novela de Orwell se puede ver el antecedente de la CEE y una Europa deseosa de un supraestado imperial que
le garantice el poder colonial herido. Frente al imperio asiático y europeo, el surgimiento de un EU como superpotencia. EU no está solo, le acompañan sus aliados de habla inglesa (es decir los que tradicionalmente ganaban
los oscares). También se podría decir que 1984 describe la realidad de inicios del
siglo XXI: Los imperios se disputan una vez más la región del petróleo, pero hoy hablamos sólo de dos imperios China y EU, representante esclavista de los valores occidentales. Un siglo no pasa en vano.
En 1949, cuando Orwell publica la novela, los
bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki han destruido el imperialismo japonés y el
deseo del mismo Japón de regresar a un desarrollo belicista. Me refiero a la famosa claúsula en el Artículo
9 de la constitución japonesa de postguerra (日本国憲法第9 条, Nihon koku kenpō dai kyū-jō), que indica: "Aspirando sinceramente a una paz
internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para
siempre a la guerra como derecho soberano de la nación, o a la amenaza o al uso
de la fuerza como medio para resolver conflictos internacionales." El
artículo añade que, para el cumplimiento de estos fines, no se mantendrán
fuerzas armadas con potencial de guerra.
Lo interesante de esta claúsula es su contexto y el personaje que la anunció, un aristócrata japonés que encarna esa mentalidad japonesa dividida entre el Kabuki y la danza butoh, entre la espada del samurai y la contemplación. Una mentalidad que ama los grises y las contradicciones, a diferencia de la perspectiva binaria occidental judeocristiana. En efecto, el baron Kijuro Shidehara, Primer ministro
del Japón, impuso la clásula diciéndole a sus compatriotas que la Constitución había sido una exigencia
americana. Años más tarde se sabría que fue una auto-imposición
pactada entre la nobleza japonesa, que temía una rebelión de la élite militar, por eso se le
atribuyó la paternidad a MacArthur, el representante de las fuerzas de ocupación
americanas.
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Trump no es un belicista, a la usanza de un Obama o de un
Biden, pero no me lo imagino imponiendo una cláusula que limite el espíritu belicista de los neocon. Por el contrario, el desarrollo de las guerras en Ucrania y en Gaza no le van a permitir las paces deseadas. Él quisiera recuperar la idea decimonónica de una excepcionalidad estadounidense
que puede aislarse sin perder fuerza. Sin embargo China y su desarrollo acecha, lo vimos ayer cuando las acciones de Nvidia se desplomaron frente a DeepSeek, una IA de código abierto y gratuito, con chips de baja capacidad que sólo costó 6 millones de dólares, un preció ínfimo comparado con el costo de las inversiones solicitadas por las grandes empresas tecnológicas de EU que desarrollan IA.
ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
bc/status/186367659676710
https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016
htps://x.com/swilkinsonbc/status/1863676596768371016
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