Publicado originalmente
en Tariyata
el 23/1/2025
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En rojos, la imagen del siglo... el nuevo Yalta (mayo 16 y 2024-Beijing) En dorados las bases para un posible renacimiento del Islam (enero 17 y 2025-Teherán) |
China y algunos paralelismos
En China, la lucha Palestina por el fin de la ocupación israelí se compara mucho a la guerra civil que vivió bajo la ocupación japonesa. Se suelen comparar a Hamás y a sus dirigentes, como Yahia Sinwar, con las fuerzas de Mao Zedong, y a Chiang Kai-shek con los líderes de la Autoridad palestina, particularmente el corruptísimo Mahmoud Abbas. En su origen, el movimiento por la Liberación Nacional Palestina fue fundado
por Yasir Arafat como un movimiento descolonizador, pero tras su
muerte, e incluso antes (Acuerdos de Oslo), se fue corrompiendo hasta el
día de hoy que aparece como un colaborador de Israel en la ocupación ilegal de Cisjordania.
Antes de continuar, quisiera recordar que los seres humanos jugamos en un mundo de grises. Que en la vida y en la guerra hay alianzas y traiciones. Las historias oficiales suelen absolutizar las ideas y los hechos. El dolor, comprensiblemente, también pasa por los absolutos; y que tomar partido, muchas veces se lee, o señala, como herejía que hay que combatir. Quizás por ello, por dolor, por pereza, por simplificación o por cálculo político, la diversidad, de lo que me gusta llamar la "geometría de las ideas", se convierte en cuentos de buenos contra malos. Nunca hay que olvidar, empero, que la realidad siempre es más compleja y que las historias humanas entrañables—que le encantan a la literatura— siempre se cuentan desde los grises y las contradicciones humanas.
Cuentan las historias del Imperio del centro (como se le llamaba antiguamente), que Sun Yat-sen, primer presidente de la República china y considerado uno de los padres de la China moderna, vivió la mayor parte de su vida en el exilio. Soñaba con un gobierno democrático y republicano en su país. En Japón testificó el proceso de emancipación asiático y la liberación colonial de occidente. Lo admiró hasta su deriva imperialista que combatió.
Fue amigo de la revolución de los bolcheviques rusos, por ello conservó a su lado y hasta su muerte a Borodine, un bolchevique del grupo de Lenin y miembro del Komintern, una organización encargada de difundir la revolución proletaria por el mundo. Borodine hablaba inglés, pero no Chino, por ello le fue asignado por los camaradas del Komintern, un traductor vietnamita. Un hombre delgado y discreto que hablaba correctamente cantonés, inglés, francés y ruso; se hacía llamar Ly Thuy, pero el mundo lo conocería más tarde por el pseudónimo de Hô Chi Minh. Cuando algunos envidiosos le preguntaron a Sun Yat-sen si conocía el verdadero nombre del ruso, Mikhail Grusemberg Borodine que develaba un apellido de origen judío, el líder chino respondió: "Claro, se llama Lafayette".
Hoy, que los gobiernos empresariales están de moda y los fascismos se revelan como a principios del siglo XX, valdría la pena recordar que los industriales y élites europeas, tradicionalmente antisemitas, solían señalar de "sectas judías" a los movimientos sociales, particularmente a la revolución rusa que definían como una "secta judía mesiánica".
Antes de continuar, quisiera recordar que los seres humanos jugamos en un mundo de grises. Que en la vida y en la guerra hay alianzas y traiciones. Las historias oficiales suelen absolutizar las ideas y los hechos. El dolor, comprensiblemente, también pasa por los absolutos; y que tomar partido, muchas veces se lee, o señala, como herejía que hay que combatir. Quizás por ello, por dolor, por pereza, por simplificación o por cálculo político, la diversidad, de lo que me gusta llamar la "geometría de las ideas", se convierte en cuentos de buenos contra malos. Nunca hay que olvidar, empero, que la realidad siempre es más compleja y que las historias humanas entrañables—que le encantan a la literatura— siempre se cuentan desde los grises y las contradicciones humanas.
Cuentan las historias del Imperio del centro (como se le llamaba antiguamente), que Sun Yat-sen, primer presidente de la República china y considerado uno de los padres de la China moderna, vivió la mayor parte de su vida en el exilio. Soñaba con un gobierno democrático y republicano en su país. En Japón testificó el proceso de emancipación asiático y la liberación colonial de occidente. Lo admiró hasta su deriva imperialista que combatió.
Fue amigo de la revolución de los bolcheviques rusos, por ello conservó a su lado y hasta su muerte a Borodine, un bolchevique del grupo de Lenin y miembro del Komintern, una organización encargada de difundir la revolución proletaria por el mundo. Borodine hablaba inglés, pero no Chino, por ello le fue asignado por los camaradas del Komintern, un traductor vietnamita. Un hombre delgado y discreto que hablaba correctamente cantonés, inglés, francés y ruso; se hacía llamar Ly Thuy, pero el mundo lo conocería más tarde por el pseudónimo de Hô Chi Minh. Cuando algunos envidiosos le preguntaron a Sun Yat-sen si conocía el verdadero nombre del ruso, Mikhail Grusemberg Borodine que develaba un apellido de origen judío, el líder chino respondió: "Claro, se llama Lafayette".
Hoy, que los gobiernos empresariales están de moda y los fascismos se revelan como a principios del siglo XX, valdría la pena recordar que los industriales y élites europeas, tradicionalmente antisemitas, solían señalar de "sectas judías" a los movimientos sociales, particularmente a la revolución rusa que definían como una "secta judía mesiánica".
Es cierto que la Rusia imperial de los zares albergó en su momento la población de confesión judía más importante del mundo. Eran askenazíes diversos, generalmente bilingües (hablaban la lengua local y el idish, una variante dialectal del alemán) que, a finales del siglo XIX y principios del XX, migraron a las ciudades para evitar los pogromos. Vivieron bajo la opresión de los zares, por ello, fueron los primeros que se levantaron en contra de ellos. Más aún, las ideas bolcheviques, socialistas y marxistas se difundieron, con amor y odio, con la migración de rusos de confesión judía por el mundo occidental, incluido Israel, y el continente americano. Esta diáspora alimentó los valores, las tradiciones y el imaginario de lo que hoy entendemos por judaísmo moderno —valdría la pena añadir que el hebreo moderno es una mezcla de gramática rusa y palabras hebreas.
Es cierto que la propuesta histórica de Marx era mesiánica, pero también lo es la idea del progreso; concepto que aparece tempranamente en La Tempestad de Shakespeare. Nada que decir del mesianismo cristiano, presente en los franciscanos del nuevo mundo y en las herejías europeas. Quizás por todo ello reconocemos en esa tradición occidental mesiánica, las raíces judeocristianas. En ella, los cristianos que tienen el poder se asumen herederos de la Roma imperial y más tarde, de un Cristo blanqueado y europeizado en el arte del renacimiento. Consideran que la única herejía aceptable es el judaísmo; el único cisma, la ortodoxia bizantina; el único rival, el imperio Otomano; el único centro Roma y la única civilización universal, la Europa cristiana.
Justamente, la tradición judeocristiana va a difundir una historia del siglo XX donde los protagonistas, héroes y enemigos, son ellos (blancos-barbados-europeos-monoteístas). Poco sabemos, por ejemplo, de los Bolcheviques no europeos. Las historias no especializadas hablan de que la mayoría de los revolucionarios eran urbanos, muchos de confesión judía, que construyeron la primera etapa de la Revolución de Octubre. Más tarde, explican, fueron ejecutados, incluido Borodine, por un Stanlin, complejo y paranoico. De él, se dice que era de origen campesino y georgiano, pero poco se dice de la influencia ortodoxa en su pensamiento y su identificación con lo que podríamos llamar "el espíritu o alma ruso": Una mezcla de Dostoievski e Iván el terrible.
Los primeros revolucionarios, ateos por convicción, desaparecieron en las grandes purgas stalinianas, otros fueron desintegrados moralmente por el miedo o enviados a los gulags, campos de exterminio en Siberia. Después de la Segunda guerra europea y la shoa (blancos barbados monoteístas matando a blancos barbados monoteístas) como único horror posible, la Rusia bolchevique pasó a ser la "amenaza roja" staliniana. Incluso para personajes de corte socialista, como David Ben-Gurión o Golda Meir, que se habían beneficiado del apoyo de Stanlin para la creación del Estado de Israel.
Al morir Sun Yat-sen, se desató la guerra civil entre el Kuomintang de Chiang Kai-shek (Partido Nacionalista Chino) y las fuerzas de Mao Zedong (Ejército Popular de Liberación). Geopolíticamente, ambas fuerzas tenían sus partidarios extranjeros. Sin embargo, se cuenta que las fuerzas del Kuomintang eran tan corruptas que vendían las armas obtenidas de las potencias extranjeras a los miembros del ejército popular.
Los primeros revolucionarios, ateos por convicción, desaparecieron en las grandes purgas stalinianas, otros fueron desintegrados moralmente por el miedo o enviados a los gulags, campos de exterminio en Siberia. Después de la Segunda guerra europea y la shoa (blancos barbados monoteístas matando a blancos barbados monoteístas) como único horror posible, la Rusia bolchevique pasó a ser la "amenaza roja" staliniana. Incluso para personajes de corte socialista, como David Ben-Gurión o Golda Meir, que se habían beneficiado del apoyo de Stanlin para la creación del Estado de Israel.
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| Carta de Sun Yat-sen |
Dejemos la Europa de los 50 y regresemos al 11 de marzo de 1925. Sun Yat-sen en su lecho de muerte, desea agregar un tercer documento a su testamento político, una carta en inglés dirigida a los dirigentes de la Unión soviética. Traduzco el último párrafo, sólo para recordar que una alianza China-Rusa no es tan extraña como les parece a algunos: "Al despedirme de ustedes, queridos camaradas, deseo expresar la ferviente esperanza de que pronto amanezca el día en que la URSS reciba, como amiga y aliada, a una China fuerte e independiente y que los dos aliados puedan avanzar juntos hacia la victoria en la gran lucha por la liberación de los pueblos oprimidos del mundo."
Al morir Sun Yat-sen, se desató la guerra civil entre el Kuomintang de Chiang Kai-shek (Partido Nacionalista Chino) y las fuerzas de Mao Zedong (Ejército Popular de Liberación). Geopolíticamente, ambas fuerzas tenían sus partidarios extranjeros. Sin embargo, se cuenta que las fuerzas del Kuomintang eran tan corruptas que vendían las armas obtenidas de las potencias extranjeras a los miembros del ejército popular.
La misma corrupción se ha señalado en Fatah, brazo armado de la Autoridad palestina. Pero no son originales, ni los únicos. Algo paralelo sucedió en México durante el gobierno de Calderón (2006-2012). El PRIANISMO, pro occidental e intervencionistas, no contento con haber llegado al poder con un fraude o quizás por ello, permitió que entre 2006 y hasta 2011 la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos ) de Estados Unidos introdujera más de 2,000 armas a México con chip para vender a presuntos criminales. Fue un negocio para los gringos, que en México desató la guerra por el control de las calles entre diversos grupos de narcotraficantes, algunos con el apoyo de las autoridades y de García Luna. Fue un juvenicidio violentísimo. La necesidad de soldados para las armas que entraban ilegalmente de EU se convirtió en una guerra civil, que aunque no tocó la ciudad capital, si convirtió al país en un lugar de desaparecidos y muertos. Hasta el día de hoy cargamos las secuelas de esa decisión gubernamental, el triunfo de Morena no ha logrado revertir la violencia.
Chiang Kai-shek, y sus aliados occidentales, fueron derrotados en 1949, sin embargo el militar y sus más cercanos se refugiaron en la isla de Taiwán (Formosa). Su anticomunismo lo convirtió en el aliado consentido de los EU. Por eso dirigió, con mano de hierro, hasta su muerte en 1975 la isla de Taiwan. Dada su estratégica posición en el mar de china, los "democráticos occidentales", permitieron que por decreto militar, su hijo Chiang Ching-kuo le sucediera.
Dados los paralelismos entre la historia de las fuerzas de Mao y Hamás, no es extraño que China no haya querido condenar a Hamás el 7 de octubre del 2023, y se apoye en la resolución 3070 de las Naciones Unidas (1973) que da "el derecho y la legitimidad a un pueblo sojuzgado por una fuerza extranjera de luchar por todos los medios, incluso militares, contra la ocupación". Por ello, en un esfuerzo diplomático sin precedente, Xi Jinping promovió en Beijing un acuerdo de reconciliación entre las diferentes facciones palestinas. El Acuerdo para “poner fin a la división y reforzar la unidad palestina”, se firmó entre 14 fracciones rivales, entre ellas Hamás, el llamado terrorista por Israel, y Fatah, el llamado gobierno corrupto por Israel. Una división alimentada por Israel y que sólo favorece los intereses coloniales y laocupación. Divide y vencerás afirma la experiencia colonial. Desgraciadamente esos esfuerzos diplomáticos no han servido para detener el genocidio en Gaza, ni la guerra con Líbano, ni la invasión de Siria. Quizás, el Alto al fuego sirva para detener la carnicería, pero la población se enfrentará a la destrucción de sus hogares y de su tierra.
Chiang Kai-shek, y sus aliados occidentales, fueron derrotados en 1949, sin embargo el militar y sus más cercanos se refugiaron en la isla de Taiwán (Formosa). Su anticomunismo lo convirtió en el aliado consentido de los EU. Por eso dirigió, con mano de hierro, hasta su muerte en 1975 la isla de Taiwan. Dada su estratégica posición en el mar de china, los "democráticos occidentales", permitieron que por decreto militar, su hijo Chiang Ching-kuo le sucediera.
Dados los paralelismos entre la historia de las fuerzas de Mao y Hamás, no es extraño que China no haya querido condenar a Hamás el 7 de octubre del 2023, y se apoye en la resolución 3070 de las Naciones Unidas (1973) que da "el derecho y la legitimidad a un pueblo sojuzgado por una fuerza extranjera de luchar por todos los medios, incluso militares, contra la ocupación". Por ello, en un esfuerzo diplomático sin precedente, Xi Jinping promovió en Beijing un acuerdo de reconciliación entre las diferentes facciones palestinas. El Acuerdo para “poner fin a la división y reforzar la unidad palestina”, se firmó entre 14 fracciones rivales, entre ellas Hamás, el llamado terrorista por Israel, y Fatah, el llamado gobierno corrupto por Israel. Una división alimentada por Israel y que sólo favorece los intereses coloniales y laocupación. Divide y vencerás afirma la experiencia colonial. Desgraciadamente esos esfuerzos diplomáticos no han servido para detener el genocidio en Gaza, ni la guerra con Líbano, ni la invasión de Siria. Quizás, el Alto al fuego sirva para detener la carnicería, pero la población se enfrentará a la destrucción de sus hogares y de su tierra.
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| En rojo, las zonas bombardeadas y destruidas de Gaza: 90% de casas destruidas; 1.9 millones de gazatíes desplazados, 80% de la infraestructura dañada. |
El cese al fuego No promete nada. Lo único cierto es que el genocidio en Gaza convulsionó lo que se gestó después de Yalta y que la nueva foto histórica, tipo Yalta, será la alianza entre Xi Jinping y Putin. Un acuerdo que posiciona el sur global frente a occidente. La posición de México se quiere muy muy frágil, pero también prometedora.
Dejo aquí un video acerca de la geopolítica maoísta de China, lo que aprendió con la guerra civil, la invasión japonesa y de la caída de la URSS.
| RISKINTEL MEDIA |
Comprender China y su visión del mundo, con Christian Harbulot
Comprendre la Chine et sa vision du monde avec Christian Harbulot
ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
bc/status/186367659676710
https://x.com/swilkinbc/atus/1863676596768371016
htps://x.com/swilkinsonbc/status/1863676596768371016
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