Publicado originalmente
en Midle East Eye
(periódico digital panárabe independiente, fundado en febrero de 2014 y con sede en Londres)
el 12/05/2025
versión al español Zyanya Mariana
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| Un soldado israelí camina dentro de una casa dañada en Kfar Aza, uno de los kibutzim atacados durante el ataque liderado por Hamás en 2023, el 27 de octubre de 2023 (Fadel Senna/AFP) |
Tropas israelíes "mataron a un civil durante el ataque de Hamás y lo encubrieron".
El asesinato de Tom Godo a manos del ejército es el último ejemplo de israelíes asesinados intencionalmente o por error durante el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre.
Nadav Rapaport
El ejército israelí mató a un civil israelí, Tom Godo, el 8 de octubre de 2023 mientras se escondía en la habitación de seguridad de su casa con su esposa y sus tres hijas, y encubrió el incidente, según reveló el domingo Canal 13.
Un portavoz israelí confirmó la información, afirmando que "las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) determinaron que Tom Godo aparentemente murió por disparos de las FDI dirigidos a la puerta de la habitación de seguridad".
La viuda de Godo, Limor Havdala, describió al Canal 13 los acontecimientos que llevaron a la muerte de su esposo.
A las 6:30 de la mañana del 7 de octubre, la familia Godo se apresuró a acudir a su habitación de seguridad en el kibutz de Kissufim, cerca de la frontera con Gaza, tras el inicio de los ataques liderados por Hamás contra Israel.
El ejército llegó a su casa apenas a las 4:20 de la tarde, según Havdala. Al marcharse, los soldados prometieron que la ayuda estaba en camino y que la familia sería evacuada por el ejército.
Durante el día, el ejército evacuó sanos y salvos a muchos residentes del kibutz, pero nadie acudió a rescatar a la familia de Godo, según su esposa.
Luego, durante la noche, llegaron las fuerzas israelíes y lucharon contra los combatientes de Hamás.
A las 7:30 de la mañana del domingo 8 de octubre, mientras los Godo aún se encontraban confinados en la habitación de seguridad, oyeron que llamaban a la puerta y que alguien pedía abrir.
Godo se acercó a la puerta y preguntó quién era. En respuesta, se oyeron disparos contra la habitación de seguridad.
Havdala escapó con sus tres hijas por la ventana de la habitación de seguridad y corrió por el kibutz hasta encontrarse con una unidad del ejército.
"Estoy impactada por lo que reveló la investigación", declaró Havdala al Canal 13. "Resultó que quienes mataron a Tom eran soldados de las FDI", afirmó.
"Por alguna razón que no me explicaron, [los soldados] decidieron que había un terrorista en la habitación de seguridad".
"Desprecio por la vida humana"
Según el informe militar presentado a la esposa de Godo, los soldados israelíes oyeron voces en árabe provenientes de la habitación de seguridad de la familia. Havdala afirmó que le informaron que los soldados "oyeron el grito de una niña, y entonces la fuerza decidió que había una situación de rehenes dentro de la habitación segura".
El asesinato de Godo no es el único caso en el que civiles y soldados israelíes han muerto por fuego militar israelí desde el 7 de octubre.
Haaretz reveló el año pasado que, durante el ataque, cuando Hamás capturó a decenas de israelíes, el ejército recibió instrucciones de disparar contra cualquier objetivo sospechoso que cruzara la frontera con Gaza.
"Ni un solo vehículo puede regresar a Gaza", decía la orden del ejército, de acuerdo con la Directiva Aníbal, un conocido protocolo militar israelí implementado desde mediados de la década de 1980 para evitar el secuestro de soldados israelíes a cualquier precio.
Uno de los incidentes más destacados del 7 de octubre tuvo lugar en el kibutz Kfar Aza, donde murieron 13 israelíes retenidos por combatientes de Hamás.
Una fuerza del ejército, bajo el mando de Barak Hiram, quien posteriormente fue ascendido a comandante de la División de Gaza, disparó dos proyectiles contra la casa donde se encontraban los rehenes.
Sin embargo, las conclusiones de la investigación militar no determinaron inequívocamente que los civiles murieran a causa del bombardeo.
En el caso de Godo, el ejército se negó a entregar el expediente a la División de Investigación Criminal de la Policía Militar, la unidad del ejército responsable de investigar los delitos cometidos por soldados.
"¿Cómo puedo vivir en un país donde el organismo encargado de mi seguridad no quiere autoinspeccionarse adecuadamente?", preguntó Havdala.
Ella ha solicitado una investigación exhaustiva sobre la gestión del incidente por parte de los militares, no solo "los disparos contra quienes las FDI identificaron como rehenes", sino también "el encubrimiento de la información durante un año y medio".
Según Canal 13, los soldados que mataron a Godo sabían, tras entrar en la habitación de seguridad, que habían matado a un civil israelí, pero la información no fue revelada a su familia hasta el mes pasado.
Según Havdala, la demora en proporcionar información "redobla la sensación de fracaso y desprecio por la vida humana".
"No encaja con mi mundo de valores cuando disparas a la puerta, oyes que hay una chica detrás y ocultas que un civil inocente fue asesinado", dijo.
"Si descubres que mataste por error, vas y dices: 'Ven a interrogarme, quiero que me hagan responsable'", añadió.
Si bien la madre y sus hijos han comenzado a reintegrarse a un nuevo kibutz en el valle de Beit She'an, en el noroeste del país, ahora les cuesta asimilar el descubrimiento de que "quienes mataron a Tom y amenazaron su seguridad eran soldados".
La semana pasada, medios israelíes revelaron que funcionarios del ejército y del gobierno están plenamente conscientes de que la acción militar en la guerra de Gaza ha provocado la muerte de rehenes israelíes.
Como resultado, algunas familias de rehenes han pedido al gobierno que se abstenga de implementar la llamada operación "Carros de Gedeón", un nuevo plan para una ofensiva militar ampliada que tiene como objetivo ocupar toda Gaza y expulsar a todos sus residentes palestinos a una pequeña zona en el sur.
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