jueves, 15 de mayo de 2025

Serie Netflix: El eternauta (2025) de Bruno Stagnaro



 

El eternauta
Bruno Stagnaro
Basada en El eternauta de
Héctor Germán Oesterheld
Netflix-Argentina, 2025




Un vejete se me acerca canturreando, me pide un cigarro. “¿Contento, eh?”. “¿Y por qué no? La vida son dos días”. “O menos, hombre. Y dígame, ¿de dónde saca usted la alegría?”. “Mire, del sol…”. Pensé en preguntarle: “¿Y cuando llueve?”, pero me contuve. Un hombre que obtiene su alegría del sol merece ser respetado.

: Eugénio de Andrade.
A la sombra de la memoria.



De repente, alguien después de haber visto El eternauta preguntó: Ya ví la serie, pero me gustaría saber ¿por qué fue importante para ustedes? Pensé que lo que para mí era evidente, quizás por los vínculos que tengo con Argentina, no lo era para muchos. La historia, el dolor y los restos de las dictaduras que se esconden, muchas veces, detrás de cierta arrogancia porteña (sobretodo de exportación y en México) no son tan claros. Al fin y al cabo, esa forma de arrogancia es una forma cultural de ser, como la educada hipocresía que tenemos los mexicanos. Por eso, hoy me permito hablar de El eternauta, y la serie que Netflix produjo.

 

1. Linaje de un historietista

El eternauta es la historieta argentina más influyente del siglo pasado. Su creador, Héctor Germán Oesterheld (BA, 23 de julio 1919) forma parte de los historietistas que trabajaron con grandes dibujantes como el italiano Pratts (Sargento Kirk) o el argentino Gustavo Trino (La guerra de los Artantes), y en revistas icónicas, como Maxi Historietas [1]. Con dibujos de Francisco Solano López (BA, 26 de octubre 1928), El eternauta se publicó entre 1957 y 1959, en la revista semanal “Hora Cero”, de la editorial Frontera, fundada por el mimo Osterheld.
La historieta narra que una "nevada mortal" cubre la ciudad de Buenos Aires. La nevada es una primera fase de una invasión extraterrestre a la tierra orquestada por los "Ellos". Un grupo de alienígenas cuasi invisibles que gobiernan a otras especies esclavas (Manos, Gurbos, Cascarudos, hombres-robots). En ese contexto, un grupo de amigos, donde se encuentra Juan Salvo, organizan la resistencia contra los alienígenas: "Las palabras nos dividen; la acción nos une",  dicen en algún momento.
Aunque El eternauta nace como una aventura de ciencia ficción, su lectura pronto trasciende lo fantástico. Fue censurada por la última dictadura militar argentina, formando parte de las listas negras (1976-1983). En 2012, Mauricio Macri, entonces jefe del Gobierno porteño eliminó la historieta de la curricula escolar pública. Varios políticos y educadores expresaron su rechazo a la medida; la polémica disparó las ventas de la compilación de la historieta. Hoy, después del éxito de la serie, Milei intenta apropiarse de la imagen de El eternauta, sin éxito. Su contexto es otro.


 2 . Un escritor politizado
El eternauta aparece en 1957, dos años después de la guerra de Vietnam; dos años después del golpe de Estado al primer presidente elegido por sufragio universal, Juan Domingo Perón, y su proscripción que divide a la sociedad argentina en peronistas y no peronistas.

En 1969, dos años después del asesinato del Che Guevarra en Bolivia,  Osterheld empezó una nueva versión más política entintada por Alberto Breccia y publicada en la revista "Gente". Publicó además las biografías del Che Guevarra y Evita Perón editadas de manera clandestina. Ya para ese momento se había integrado formalmente a Montoneros (organización político militar peronista de izquierda) y participaba en el área de prensa y propaganda.
En los 70's, con dibujos de Solano radicado en España, escribe y publica en la clandestinidad El eternauta II donde narra como las grandes potencias mundiales entregaban a los países sudamericanos al invasor para ellas poder salvarse. ¡Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!
El eternauta II
, finaliza a la fuerza en 1977 cuando Osterheld fue secuestrado en la Plata por los militares.
Este contexto de golpes de Estado, represión y organizaciones políticas explicarían el diálogo entre líneas de la historieta con lo político. Sin embargo, mucho antes de la publicación de El eternauta, Osterheld (geólogo de formación) ya tenía mucha consciencia social y sabía de la importancia de crear contenido de calidad: “El chico común con una familia sin acceso a libros no tiene acceso a nada, entonces las historietas tienen que ser algo bien hecho, para que aprenda historia, ciencia, geografía, y estimule su imaginación”.

 

3. Desapariciones
El proceso de Reorganización Nacional en Argentina fue parte
del Plan cóndor, una política de terrorismo de Estado impuesta por los EU en América Latina para controlar el fantasma del comunismo en el contexto de la Guerra fría. En México ese período se recuerda como "la Guerra sucia". Y a pesar de nuestras heridas abiertas y de los muchos desaparecidos de esa época, el terrorismo de Estado en México no fue tan brutal y sistemático como el impuesto por los militares en el cono sur. Allá, las desapariciones fueron una ingeniera de muerte de gran alcance. Muchos escritores pasaron a la clandestinidad.
Lo desaparecieron en 1977, tenía 58 años. La última vez que lo vieron fue en el Centro de detención Campo de Mayo, en San Miguel, lugar donde se organiza la resistencia en la serie. Sus cuatro hijas, miembros del grupo montoneros, dos de ellas embarazadas también fueron desaparecidas. Al respecto su esposa escribiría: "“...soy la mujer de Héctor Germán Oesterheld. En la época trágica de este país desaparecieron a mis cuatro hijas, mi marido, mis dos yernos, otro yerno que no conocí, y dos nietitos que estaban en la panza. Diez personas desaparecidas en mi familia. Pero prefiero recordar los años en los que fui feliz”.

 

4 Un apocalipsis planetario y un héroe colectivo.
Pensar un apocalipsis es propio de la tradición occidental. Los "elegidos por dios" o las "religiones verdaderas" creen que las desgracias son singulares, que sólo le suceden a ellos ("por qué a mí, señor"), una especie de mesianismo autodestructivo. En ese sentido Osterheld le hace honor a su origen cristiano y alemán. Sin embargo, hoy en día, es común y global pensar y representar el fin del mundo como solución al capitalismo. Como si pensar la destrucción fuera más fácil que organizarse para empujar los cambios posibles. Pienso en la serie surcoreana Kingdom (Corea 2019) o en la estadounidense Avengers: Infinity War (EU 2018) que representan situaciones apocalípticas con príncipes heroicos y superhéroes en acción que salvan un reino determinado (Joseon o Nueva York) y se centran en un tipo de población elitista. ¿Cuál sería entonces la diferencia con la historia de El eternauta? Quizás dos elementos que no son menores: la idea de lo planetario y lo colectivo.
Si bien la historia habla de un apocalipsis, lo hace en un sentido planetario. Sabemos en la historieta y en la serie que algo está pasando en el planeta, que la nieve que cae sobre la tierra está matando y aislando a los seres humanos. El punto de vista es porteño, humano (Juan Salvo, su esposa e hija y sus amigos Favalli, Lucas y Polsky), pero el apocalipsis sucede en el mundo.
Por otra parte, Juan Salvo (que en el nombre lleva su cruz) no es un héroe solitario sino un líder colectivo. Por ello la frase “Nadie se salva solo”, utilizada como eslogan por la propia plataforma de Netflix, reivindica un héroe colectivo integrado por vecinos y desconocidos que, organizados, enfrentan la amenaza externa y deshumanizante. No se trata de un príncipe heredero o de superhéroes con poderes, sino de gente común organizada que, bajo la nieve y detrás de la máscara, son todos iguales. "Todos parecían curiosamente anónimos detrás de las máscaras. Algunos serían hombres de negocios, otros serían obreros, otros jubilados". Las máscaras borran la identidad individual y nos vuelven colectivos.



 

5 La metáfora del poder

La combinación de un mesianismo cristiano (apocalipsis), con la historia de América latina, en general, y de Argentina en particular singulariza la historia de El eternauta. Como en el thriller asiático, a diferencia del norteamericano, el poder se revela como una estructura en disputa. El dealer de barrio que atrapa el policía, tiene contactos con la mafia y con otros policías de mayor rango, estos están financiados por alguien del gobierno que tiene vínculos con poderes extranjeros (políticos o empresarios dueños de la industria armamentista). Una especie de corte transversal donde todos están unidos por alianzas o rivalidades.
Lo mismo sucede en El eternauta. La lucha no es maniqueísta (buenos contra malos) o trágica (buenos contra un mal absoluto o monolítico), ni siquiera hablamos de la banalidad del mal, sino de una estructura porosa; de un mal barroco construido con muchas capas.
La nieve asesina, los cascarudos —que me recuerdan la Metamorfosis de Kafka y a Ra, los escarabajos sagrados de los faraones egipcios— los hombres-robot y los gurbos están controlados por los Manos, seres ambiguos que a veces ayudan a los humanos en resistencia. A su vez, los Manos están sometidos por los Ellos, seres sin piedad y con una ambición sin límites.
Esta estructura ficticia de la historieta revela las diferentes capas del mal durante la dictadura: gente que desaparecía o moría (nieve), una sociedad indiferente o cómplice (los hombres robots), soldados involucrados (cascarudos y gurbos) controlados por una junta militar (Los manos), a su vez sometidos por el pensamiento de los Chicago boys, los EU y los poderes fácticos (Manos y Ellos). La serie hace lo mismo y revela nuestra época turbulenta.
La nieve asesina puede ser la metáfora de un virus creado en laboratorio y un deseo de la oligarquía por desaparecer a la población para poder conservar su modo de vida. Pero la nieve es también una metáfora de las bombas que caen sobre Gaza, de un ejército de jóvenes israelíes (cascarudos y gurbos) controlados por los poderes israelís (las Manos), a su vez controlados por los intereses ocultos como un gasoducto y el proyecto del IMEC (los Ellos).
Esta estructura sólo puede ser vencida en lo colectivo, todos participan en la resistencia, aunque vayan cayendo, incluso los Manos. Pero la esperanza no está en el tiempo lineal, apocalíptico o  mesiánico, sino en los bucles del tiempo. No hay un vencedor (como en las guerras fílmicas de EU), sino un juego temporal donde la memoria, representada por los escritores (Mosca-el historiador y el meta-guionista) y el tiempo podrían ser la solución y los verdaderos protagonistas de la historia.  

 

6 Adaptación y contexto actual

Durante décadas, llevar El eternauta a la pantalla fue un "proyecto imposible". Lo intentaron varios, incluso Lucrecia Martel, con la productora de Almódovar, pero la complejidad visual, el trasfondo político y el respeto que genera la obra original convirtieron cada intento en un callejón sin salida. Se necesitaba, quizás, un contexto paralelo al de la historieta (Guerra Fría, temor nuclear, represión de las dictaduras), como el de hoy donde el miedo al otro, la incertidumbre ante un enemigo invisible (virus), el ascenso de los fascismos, el control tecnológico y el cambio geopolítico que mira hacia China y al océano pacífico nos están convulsionando. Como si el tiempo, como bucle, regresara para darnos respuestas y series.

En todo caso Bruno Stagnaro (el mismo que con "Okupas" renovó la televisión a principios de los 2000 en Argentina) lo logró. La serie demandó dos años de desarrollo de guiones, 4 meses de preproducción, 148 jornadas de rodaje y un año y medio de postproducción. La elección de Darín (hombre mayor que sabe disparar porque estuvo en la guerra de las Malvinas y le molesta estar en Campo de Mayo, como si realmente fuera la reencarnación de Osterheld) fue un acierto, así como la aparición de un asiático. Hoy, no se puede entender la Argentina sin las Malvinas y BA sin las "tiendas de chinos".

La serie es una superproducción. Se filmó en más de 50 locaciones reales de Buenos Aires (El Estadio Monumental de River, el quiosco de Belgrano, la torre Dorrego en Palermo, la plaza de Congreso y la avenida Paz que divide BS capital del Gran Buenos Aires donde se encuentra el barrio Vicente López, protagonista de la serie y donde inicia la historieta original. La casa de Favalli, como la de Osterheld, están en ese barrio, así como la avenida Maipú, la calle blanca y silenciosa por donde Juan Salvo camina por primera vez bajo la nieve. Esta enumeración de lugares sólo me sirve para reafirmar que lo íntimo y local, también es universal.


6 Las Malvinas y las traducciones mundiales

 En la serie, la nieve asesina tiene efectos inmediatos sobre lo nuevo (las jóvenes, la tecnología, los celulares o los coches con computadoras), pero lo viejo se preserva. Los coches viejos y los seres humanos que saben vivir sin tecnología y estuvieron en las Malvinas son los protagonistas. Recuerdo que cuando nos conocimos el papá argentino de mi hija, me regaló una calcomanía que decía. "Las Malvinas Argentinas".  Y es que no se puede entender la identidad argentina sin las Malvinas. Quizás por ello, el personaje Juan salvo que tiene alucinaciones estuvo en las Malvinas. En las traducciones se respetó el nombre de Malvinas y no Falkland island (nosotros ahora entendemos la importancia de los nombres en las geografías: Golfo de México versus Golfo de América). Malvinas representa no sólo un pedazo de la memoria; de la herida colonial y el conflicto con los británicos, sino un recordatorio de la venta que ha hecho Milei del territorio argentino (tal cual los militares durante la dictadura).


 


7 El quehacer de la escritura y la memoria

Juan salvo nunca está solo, le acompañan sus vecinos, su familia, los otros. Más tarde, conoce a un historiador que escribe los sucesos para que nadie los olvide y al final conoce al guionista del pasado, Osterheld hecho personaje. La escritura con identidad, argentinísima, en ningún caso es estéril, permite que la memoria de un colectivo se alumbre y Juan salvo regrese con su familia. Me pregunto ¿Acaso la escritura y la memoria es una manera de salvarnos? No lo sé, pero me uno a lo que un personaje en la historieta pregunta: "¿Por qué esperarlo todo de afuera? ¿Acaso no podemos socorrernos a nosotros mismos?". Un mensaje que se resignifica en 2025 para todos y todas, no sólo para los argentinos... salvarnos desde dentro, desde nuestra memoria, desde nosotros mismos, desde nuestra cultura...

 
1. Osvaldo Lamborghini también colaboró, entre julio de 1971 y mayo de 1972,  en la revista mensual Top! Maxi- historietas con su personaje Marc, y dibujos de Gustavo Trigo












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