miércoles, 29 de abril de 2026

724. The GRAYZONE/ Kit Klarenberg y Jonathan Urmeneta/ Drogas y chantaje sexual: una impactante carta de confesión expone la red de espionaje de la Media Luna Roja israelí: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

 A dos años de un genocidio anunciado 
936 días de tenogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 61: Ataque ilegal a Irán  


Publicado originalmente
en The GRAYZONE
(Sitio web y blog de noticias estadounidense. Fundado y editado por el periodista estadounidense Max Blumenthal).
el 25/03/2026
Versión al español Zyanya Mariana


Drogas y chantaje sexual: una impactante carta de confesión expone la red de espionaje de la Media Luna Roja israelí.


Una impactante carta de confesión obtenida por The Grayzone revela que la inteligencia israelí reclutó a un informante en la Media Luna Roja Palestina, quien admitió haber utilizado drogas y chantaje sexual para crear una red de informantes capaz de infiltrarse y destruir grupos de resistencia.


Kit Klarenberg y Jonathan Urmeneta

La confesión filtrada indica que la Media Luna Roja fue infiltrada por la inteligencia israelí, la cual explotó su red de colaboradores en los Territorios Palestinos Ocupados para participar en actividades delictivas, incluyendo narcotráfico, actos atroces de chantaje sexual y ejecuciones políticas.

The Grayzone obtuvo el documento y verificó su autenticidad a través de dos fuentes en Cisjordania con conocimiento del caso. Publicada originalmente por la Fiscalía del Estado de Palestina, la carta arroja luz sobre el funcionamiento interno de la red de espionaje de Tel Aviv en Cisjordania, revelando cómo se infiltran y vigilan los grupos de resistencia, mientras que los palestinos comunes son obligados a servir al Estado de apartheid.

La confesión relata la historia de un colaborador palestino de larga trayectoria dentro de la Media Luna Roja, quien fue reclutado originalmente por Israel en diciembre de 2004, tras "incidentes de seguridad" en Cisjordania durante el apogeo de la Segunda Intifada.

En ese momento, el palestino visitó un "centro de interrogatorios de campo" israelí establecido cerca de su casa. Con dificultades económicas como principal sostén de una familia sin padre, fue considerado un recluta ideal por los servicios de inteligencia israelíes. Grayzone ha omitido las identidades de los palestinos mencionados en la carta de confesión.

En la carta, el colaborador palestino relató haber hablado con un agente que se identificó como el "Capitán Ibrahim".

"Dado mi trabajo en asistencia médica, conocía a todos los activistas y personas buscadas, por lo que debía cooperar con él y la inteligencia israelí", escribió el colaborador acusado. Ibrahim parecía estar al tanto de su precaria situación económica y le ofreció una generosa recompensa a cambio de su cooperación.

Convencido por una combinación de "ganancias" y "conveniencias y beneficios", el palestino aceptó, a pesar de saber que sus acciones "no eran ni éticas ni patrióticas" y que constituirían una "colaboración traidora con los israelíes, algo que nada justifica".

Le dieron un teléfono "fantasma" para contactar al Capitán Ibrahim. Su tarea inicial era relativamente sencilla: "recopilar información sobre activistas de la resistencia palestina y sobre quienes disparan contra las fuerzas israelíes o cualquier persona que porte un arma de fuego". Recibía 500 séqueles por cada dato. Su puesto en la Media Luna Roja le proporcionaba un flujo constante de información invaluable, y “había una respuesta directa… del ejército israelí y su inteligencia” cada vez que alertaba al capitán Ibrahim.

“Como en ese momento era voluntario en labores de ayuda humanitaria y, al ser de la zona, conocía a muchos activistas de las facciones y podía seguirlos, la primera información que obtuve consistió en monitorear los lugares donde se reunían los activistas, sus actividades, sus identidades y sus movimientos”, testificó el agente. “Hubo… personas que me proporcionaron información de buena fe, sin conocer mis verdaderas intenciones; entre ellas, una mujer que vivía en una zona al este de Nablus donde frecuentemente se producen incidentes de seguridad”.

Debido a su éxito en “proporcionar información”, las responsabilidades del colaborador palestino comenzaron a aumentar. Después de cuatro meses, Ibrahim le presentó a una espía israelí con nombre en clave “Suzy”, quien “llevaba a cabo labores de inteligencia haciéndose pasar por coordinadora de voluntarios extranjeros que visitaban Nablus para brindar ayuda humanitaria”.

Una fuente cercana a "Suzy" ha informado a The Grayzone que es ciudadana estadounidense. Su encuentro con el agente palestino lo involucró en una larga conspiración para reclutar más informantes vulnerables, identificar objetivos de asesinato e incluso asesinar personalmente a combatientes de la resistencia.

El chantaje sexual facilita los asesinatos israelíes.

Durante su colaboración, el palestino guió a Suzy a los lugares donde se reunían activistas, sicarios y casas de personas buscadas por los israelíes, para que pudiera acompañar a las fuerzas israelíes en sus operaciones, incluyendo arrestos y asesinatos. Su papel en la Media Luna Roja, escribió, le proporcionaba la cobertura perfecta para el espionaje, permitiéndole entrar en los hogares de personas buscadas con el pretexto de brindarles asistencia a ellas y a sus familias.

Él y Suzy también crearon una red de informantes, atrayendo y reclutando a jóvenes, tanto hombres como mujeres, cuyas condiciones de vida eran precarias o que tenían inclinaciones sexuales. La pareja entabló relaciones sexuales con algunos y atrajo a otros con dinero. Según el hombre, Suzy habilitó un espacio en la sede de la Media Luna Roja en Nablus, equipado con cámaras de grabación, donde ella y el informante palestino mantenían relaciones sexuales con las víctimas.

Tras ser comprometidas, las víctimas “fueron obligadas a cooperar”, escribió el presunto colaborador. Quienes se negaron fueron “amenazados con exponerlos”, afirma la carta.

Juntos, el agente de la Media Luna Roja y Suzy “captaron o comprometieron a más de dieciséis jóvenes” de Nablus, Belén y Hebrón hasta 2019. “El resultado de estas operaciones de reclutamiento y captura fue la creación de una red considerable de jóvenes utilizados para proporcionar información o distribuir drogas en nombre de la inteligencia israelí”, declaró.

Una mujer de Nablus fue víctima de chantaje sexual “a través de comités de voluntarios”. El agente palestino “le brindó asistencia y entabló una relación sexual con ella”, grabando “llamadas telefónicas de contenido sexual entre ambos”. Esta relación resultó crucial para el suministro de inteligencia que facilitó la eliminación por parte de Israel de un comandante de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa en abril de 2007. «Gracias a su proximidad a su residencia y a su capacidad para vigilarlo de cerca sin levantar sospechas», la agente pudo proporcionar «información inmediata y actualizada sobre su escondite». (Medios occidentales informaron sobre la muerte de dos miembros de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa durante una redada en Nablus en abril de 2007).

El comandante «fue atacado por una fuerza terrestre y se produjo un enfrentamiento armado que le costó la vida». La agente recibió 9500 séqueles por su participación en la operación, equivalentes actualmente a unos 3000 dólares estadounidenses.

Más tarde ese mismo año, el colaborador palestino recibió una suma idéntica por una operación que culminó con la ejecución personal de dos combatientes palestinos, según escribió. Aunque «la misión comenzó con la recopilación de información sobre ellos y el seguimiento de sus movimientos», dio un giro ominoso cuando apareció un intermediario y le proporcionó un artefacto explosivo improvisado, junto con las instrucciones para su detonación.

Habiendo sabido «exactamente a qué hora» llegarían los objetivos de sus contactos israelíes, el colaborador depositó el IED —programado para detonar en 15 minutos— antes de regresar a casa.

Tras la explosión, declaró que corrió al lugar «con el pretexto de que era del barrio y voluntario de primeros auxilios». Los dos combatientes murieron junto con su séquito, afirmó el agente.

Los medios palestinos documentaron numerosos incidentes de disparos y bombardeos israelíes contra figuras de la resistencia palestina en Nablus a finales de 2007.

Financiamiento de salones de belleza palestinos para el tráfico de drogas

Las grabaciones obtenidas por The Grayzone revelan cómo la inteligencia israelí intentó comprometer y/o reclutar a “tantas dueñas de salones de belleza y peluquerías como fuera posible, e incluso a mujeres jóvenes”, con especial atención a “divorciadas, viudas y cualquier persona en situación de vulnerabilidad susceptible de ser explotada”. Para cultivar “una sólida y amplia red de inteligencia” dentro del sector local, Tel Aviv comenzó a organizar “cursos de capacitación” secretos para mujeres interesadas que trabajaban en hoteles y salones de belleza en los Territorios Ocupados.

Se organizaron desfiles de belleza y se distribuyeron ayudas y subvenciones para involucrar a más palestinas en el negocio. Finalmente, las mujeres presentadas a través de estas redes fueron reclutadas como informantes.

Como se escucha en la confesión, “el objetivo de este nuevo grupo” era obtener información de las clientas de los salones, mientras distribuían “sustancias prohibidas” —drogas— que eran “introducidas de contrabando desde Jordania”. El agente supervisó el traslado de estas sustancias ilícitas a través de la frontera entre Israel y Jordania, en coordinación con propietarios de salones de belleza jordanos, con la ayuda de los servicios de inteligencia de ambos países.

Colaborando con Israel por un paquete de cigarrillos

A lo largo de los años, las fuerzas de seguridad israelíes han reclutado a decenas de miles de palestinos de los territorios para que colaboren con ellos, utilizando diversos métodos que violan el derecho internacional, como la extorsión y el chantaje. En su objetivo a los palestinos que dependen de los servicios sociales ofrecidos por la ocupación, las autoridades israelíes pusieron sus ojos en un palestino de Nablus llamado Zouheir Ghalit.

En un vídeo filtrado, Ghalit reveló cómo la inteligencia israelí lo reclutó y lo utilizó como informante y agente operativo:

 

Video de la entrevista en el enlace original


 

Zouheir Ghalit: "Me llamo Zouheir Khalil Zouheir Ghalit y soy de la Ciudad Vieja de Nablus. Me contactaron con israelíes por videoconferencia. Me pidieron que fuera a Huwara para una entrevista. Fui a Huwara y me comuniqué con el capitán, que se llama Anwar. Me acerqué a él y me dijo que tenía una misión. Mi primera misión. "¿Cuál es la misión?", pregunté. Hablamos un rato.

"Me explicó que debía localizar y espiar a El Checheno, y a los hombres de Al Dakhil y Ashraf. Su objetivo principal era El Checheno [un aparente combatiente de la resistencia de Nablus]. Dónde iba y dónde se alojaba. Lo seguí muchas veces. La última vez estaba en la Gran Mezquita, junto a la fuente. Llamé al oficial y le informé de su paradero. Me recompensó con un paquete de cigarrillos. Alguien me llamó y me dijo que fuera a Israel. Dije que iría a buscar trabajo y me fui.

“Me reuní con el oficial y me explicó que tenía una segunda misión. Me dijo que tenía que localizar el recorrido de Saleh Al Azizi. Averiguar con quién se movía por el barrio y adónde iba. Espía según las instrucciones. Vigilaba puertas, ventanas, callejones y cámaras de seguridad. Observaba las puertas y ventanas para ver quién entraba y salía. Hice eso durante dos semanas.”

“Me pidieron que fuera a Israel una vez más. Me llevaron a la base militar de Huwara. Allí me informaron de mi nueva misión: infiltrarme en la casa de Saleh Al Azizi. Que en paz descanse. Fuimos a una zona desierta. Llegaron los de las FDI y me vendaron los ojos. Me metieron en un jeep y me llevaron a la base militar de Huwara. Pasó un tiempo. Luego allanaron el barrio de Saleh Al Azizi. Me hicieron ponerme su mismo uniforme de las fuerzas especiales.”

“Su misión era eliminar a Abu Saleh Al Azizi y a Aboud Sobh. Mi misión era identificar sus objetivos.” Me capturaron, me metieron en un congelador y allanaron el vecindario. Salí cuando empezaron a atacarme. Pude identificarme a través de las ventanas y las puertas. Me identifiqué con detalle y luego me devolvieron al Jeep. Me mantuvieron allí dos o tres horas mientras terminaban de atacarme y neutralizaban a los objetivos. Me sacaron del Jeep y me llevaron a la casa. Me dieron un teléfono y algunos de los objetos que habían confiscado. Y luego, de vuelta al Jeep.

Interrogador: ¿Le hicieron buscar los objetos en la casa?

Zouheir Ghalit: Me hicieron buscar entre los sofás de la casa.

Interrogador: ¿Qué hizo con los objetos?

Zouheir Ghalit: Me dieron dos teléfonos y [ininteligible]. Me llevaron de vuelta al Jeep y regresamos a la base militar. Estaban riendo, bromeando y bebiendo. Mi única misión era identificar a los objetivos. Una vez cumplida su misión, me dieron 500 séqueles y un paquete de cigarrillos Marlboro, y mi misión terminó.

Destrucción de la sociedad palestina desde dentro

Según un informe de 1994 del grupo israelí de derechos humanos B’tselem, «los colaboradores, especialmente los armados, usaban con frecuencia la violencia contra otros palestinos, ya fuera como parte de sus deberes como colaboradores o por motivos personales».

Muchas de las prácticas empleadas por las fuerzas de seguridad israelíes para «reclutar colaboradores, como la presión, las amenazas, la extorsión y la concesión de servicios o permisos a cambio de asistencia a las autoridades», están prohibidas por el derecho internacional y constituyen violaciones de los derechos humanos. Lo mismo puede decirse de las acciones llevadas a cabo por los «agentes del Estado».

Desde su ocupación de Palestina en 1948, la inteligencia israelí ha explotado cualquier posible debilidad entre la población local. Para el Shin Bet y otras agencias israelíes, los objetivos más fáciles han sido los palestinos con dificultades económicas, aquellos que necesitan urgentemente permisos para viajar al extranjero por motivos médicos o quienes son descubiertos como homosexuales.

En Gaza y Cisjordania ocupada, quienes colaboran con Israel suelen ser castigados con rapidez, y en ocasiones, con la pena de muerte.

The Grayzone contactó con una fuente de Cisjordania que indicó que el colaborador anónimo que redactó la confesión se encuentra actualmente detenido por la Autoridad Palestina. Otra fuente afirmó que el otro colaborador acusado, Zouheir Ghalit, ya no vive. The Grayzone no pudo confirmar el paradero de ninguno de los dos.



DEJA QUE LLEVE TU VOZ #5: Brian Cox, Cynthia Nixon, Nan Goldin, Carice Van Houten, Tatiana Maslany



DEJA QUE LLEVE TU VOZ #4: Mahershala Ali, Denise Gough, Sepideh Moafi, Motaz Malhees.




DEJA QUE LLEVE TU VOZ #3: 
Susan Sarandon, Yorgos Lánthimos, Saleh Bakri, Morgan Spector





ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.




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