A dos años de un genocidio anunciado
781 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Publicado originalmente
en La Jornada 40 años
(periódico mexicano fundado el 19 de septiembre de 1984)
el 29/11/2025
Amin Maalouf recibe el Premio FIL Literatura en Lenguas Romances durante
la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025. Foto Arturo Campos Cedillo |
Amin Maalouf: sobre Palestina,
“hoy no veo una salida, aunque sigo esperando que algo cambie”
Daniel López Aguilar, enviado,
y Juan Carlos G. Partida, corresponsal
Guadalajara, Jal. Con esa serenidad que parece venirle de generaciones de narradores y de un mundo que ha visto cambiar demasiado rápido, el escritor y periodista Amin Maalouf (Beirut, Líbano, 1949), apenas tomó el micrófono, pronunció: “Nuestra especie ha hecho realidad, en las últimas décadas, sueños que acariciaba desde hace milenios”.
y Juan Carlos G. Partida, corresponsal
Guadalajara, Jal. Con esa serenidad que parece venirle de generaciones de narradores y de un mundo que ha visto cambiar demasiado rápido, el escritor y periodista Amin Maalouf (Beirut, Líbano, 1949), apenas tomó el micrófono, pronunció: “Nuestra especie ha hecho realidad, en las últimas décadas, sueños que acariciaba desde hace milenios”.
Su frase, luminosa y a la vez inquieta, acompañó el momento en que recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025
e inauguró ayer la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara,
en una jornada que desbordó de visitantes el auditorio Juan Rulfo de
Expo Guadalajara.
La sala llena contuvo el aliento mientras
Maalouf comenzaba a desgranar un discurso cálido y lúcido, un tejido de
melancolía del tiempo y de un asombro casi juvenil por lo que la
humanidad ha hecho posible.
“A principios de
septiembre, con inmensa alegría, recibí la noticia de que me habían
elegido ganador del premio. Siempre he tenido una gran admiración por
este prestigioso galardón, que celebra la literatura, la diversidad de
las lenguas y, de alguna manera, el parentesco entre todas las culturas
humanas”, dijo, y ese agradecimiento se sintió como un abrazo colectivo.
Entre
recuerdos familiares, las viejas imprentas de plomo donde trabajaba su
padre y advertencias sobre el futuro, Maalouf invitó a sostener dos
emociones contradictorias como brújula para habitar este siglo: la
inquietud y la fascinación.
| Arturo Campos Cedillo |
Celebró la posibilidad, hoy tan cotidiana, de
acceder desde un teléfono a lo que antes exigía bibliotecas y máquinas
pesadas. No obstante, dejó ver también la sombra que le preocupa: “jamás
habría imaginado que la guerra regresaría con tanta fuerza al centro de
la actualidad… que la voz de las organizaciones internacionales se
volvería casi inaudible ni que el universalismo retrocedería con el paso
de las décadas, en lugar de avanzar; ni que la democracia misma
llegaría a verse debilitada y amenazada, incluso en países donde parecía
definitivamente consolidada y a salvo de toda tentación tiránica”.
El
público escuchó con una atención casi tensa cuando señaló el riesgo
mayor: el avance tecnológico que no necesita el permiso humano para
seguir su curso. “Ningún Estado, por poderoso que sea, podría detener el
curso de la ciencia…, pero las mentalidades sí pueden retroceder”,
advirtió.
Y así llegó al corazón de su mensaje: "la literatura como herramienta ética en tiempos vertiginosos."
“Su
primera misión es hacernos conscientes de la complejidad del mundo. La
segunda, convencernos de que nuestro destino se ha vuelto común: o
sobrevivimos juntos o desaparecemos juntos. Y la tercera, arrojar luz
sobre los valores esenciales del ser humano."
“La literatura es hoy más indispensable que nunca: porque puede ayudarnos a reparar el presente e imaginar lo que viene.”
En
un encuentro posterior con representantes de la prensa, Amin Maalouf
profundizó en algunos de los temas que atraviesan su obra. A pregunta de
La Jornada sobre el conflicto entre Israel y Palestina, el autor
respondió con tristeza: “He visto varias veces acercarse una solución y
cada vez ha terminado en decepción. Hoy no veo una salida, aunque sigo
esperando que algo cambie”.
Sobre la importancia del silencio en su escritura, explicó que se trata de un territorio cada vez más escaso.
“Necesito
mucho silencio al momento de escribir y hoy es difícil encontrarlo.
Vivimos en un mundo ruidoso, saturado de información y redes. Es
esencial preservar un espacio donde podamos encontrarnos con nosotros
mismos.”
En cuanto a su giro hacia el ensayo
en los últimos años, puntualizó que responde a la necesidad de pensar
con precisión el mundo contemporáneo. “A veces la ficción no me basta
para expresar con claridad lo que quiero decir”.
El
aplauso final fue largo y cálido, como si el público agradeciera no
sólo las palabras, sino la claridad con que fueron dichas. Así arrancó
la primera jornada de la FIL: con un escritor que, desde la memoria
familiar y la mirada planetaria, trazó una ruta ética en medio de los
temores contemporáneos. Y con una imagen luminosa: cientos de personas
reunidas no para huir del mundo, sino para comprenderlo juntos, libro en
mano.
Cómo se olvida sistemáticamente la historia palestina (con Micaela Sahhar) | El informe de Chris Hedges
How Palestinian History Is Systemically Forgotten (w/ Micaela Sahhar) | The Chris Hedges Report
La biblioteca del juglar
También
durante la inauguración, en una salón dentro de Expo Guadalajara que
lució pletórico, el presidente de la FIL, Trinidad Padilla López,
anunció que la familia de Juan José Arreola decidió donar a la UdeG la
biblioteca personal del llamado juglar de la literatura mexicana,
institución educativa que a su vez administra la biblioteca pública de
Jalisco, la cual lleva el nombre del escritor nacido en Zapotlán el
Grande.
“Gracias a la generosidad de su
familia, que hoy nos acompaña, la biblioteca personal del gran escritor y
juglar jalisciense será donada a la UdeG y resguardada en la biblioteca
pública del estado que lleva su nombre. No se trata sólo de resguardar
libros, sino de preservar huellas del pensamiento”, señaló.
Jaime
Collboni Cuadrado, alcalde de Barcelona, ciudad invitada de honor este
año, afirmó que en esa capital catalana se produce en 80 por ciento de
todos los libros que se editan en España y dijo que nunca olvidarán que
México fue el único país que no reconoció a la dictadura franquista,
además de tender un puerto para la emigración de los republicanos
ibéricos.

Marcelo Ebrard, secretario de
Economía, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, no sólo
regresó al presidium de la FIL a integrantes de primer nivel del
gobierno federal, que estuvieron ausentes en cinco años de la
administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino que
también entregó una certificación a los organizadores de la feria. A la
inauguración también asistió Giovanni Azael Figueroa Mejía, ministro de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Dicha
certificación, de parte de la Presidenta, mencionó Ebrard, se entregó a
la rectora de la UdeG, Karla Planter, por “la perseverancia, excelencia
y compromiso” que la FIL ha demostrado a lo largo de casi cuatro
décadas desde su primera edición en 1987, logrando que Guadalajara se
consolide a nivel internacional como un referente mexicano de la
literatura, los libros, los negocios editoriales y la promoción
cultural.

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