martes, 16 de diciembre de 2025

590b. Zyanya Mariana/ Fragmentos personales de un genocidio anunciado/ Entre Arios y Semitas, las raíces de Occidente: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A dos años de un genocidio anunciado
802 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada

Publicado originalmente en FB
el 29/11/2025
actualizado para TARIYATA

el 16/12/2025
"Este es Ahmed Mahmoud Kamil Abu-Sakr, quien perdió a su esposa y dos hijas en
la guerra/genocidio de Gaza, y ahora trabaja como payaso voluntario en Deir al-Balah
y en el campamento de desplazados donde vive. Hay algo en estas fotos
que me conmovió aún más.":  Michal Feldon


Entre Arios y Semitas, las raíces de Occidente


Ya he escrito en este mismo espacio que el concepto semita nace en la escuela de los orientalistas alemanes en el siglo XIX. Que la escuela alemana, opuesta a la escuela orientalista francesa, vigente desde la época de Luis XIV, clasificó algunas de las lenguas del este mediterráneo como semitas. Lo que no había dicho es que el término semita, tomado de Sem el hijo de Noé en la historia el Antiguo Testamento, nació en 1781 para clasificar las lenguas del este del mediterráneo (Europa, Asia y África) justo la zona en conflicto hoy, en oposición a la clasificación de lenguas indoeuropeas.

    Las lenguas semitas (Acadio: babilonio y asirio; Protocananeo:
ugarítico, arameo, fenicio, hebreo antiguo, árabe), pensaba el orientalista alemán Theodor Nöldeke, provenían de una lengua protesemítica de la que derivaban el hebreo antiguo y el árabe. Hoy se sabe que el tronco de esas lenguas afro-asiáticas es más antiguo. Se originan en África y se conocen como lenguas "camítico-semíticas". Pero durante todo el siglo XIX y XX, la cultura popular relacionaba lo semita con lo judío y lo árabe.

Por eso en Puebla al pan tipo árabe le llaman semita (Cemita) 

    La escuela francesa orientalista tuvo un lugar importante entre los ilustrados, quienes utilizaron, por ejemplo, los símbolos egipcios para alimentar las fantasmagorías de las sociedades secretas, como sucede aún hoy con los símbolos utilizados en la masonería. Sin embargo, para el siglo XIX, la escuela orientalista alemana se expande y gana los espacios culturales de élite (lo que hoy llamamos narrativa o propaganda) e impone lo que se conoce como "el modelo ario".





    Aunque ambas escuelas abrevan en el colonialismo y eliminan a los fenicios y demás pueblos semitas de la historia mediterránea, la escuela alemana en su devenir desembocará en la brutalidad de los campos de concentración y la shoa, pasando por blanquear a Nefertiti y a los linajes faraónicos egipcios.

    La escuela alemana tiene antecedentes en Francia. Antes de la revolución francesa, existía la creencia entre la nobleza de una superioridad racial basada en el linaje godo (sobre el celta) y la blancura de la piel, de ahí el horror a broncearse, pero fue después con Gobineau que la idea se difundió. Joseph Arthur, conde de Gobineau desarrolló en su libro Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1853-1855), una teoría, con afanes cientificistas, donde argumentaba la superioridad de los arios sobre los demás pueblos del mundo. No fue el único. La competencia de las potencias europeas por el control del mundo se reflejó en las ideas como expone Antonello Gerbi en La disputa del Nuevo Mundo, historia de una polémica 1750-1900. Ganaba el pensador, y por ende el país, que pudiera demostrar con mejores argumentos la inferioridad del mundo frente a Europa. Pienso en la inferioridad de la naturaleza americana argumentada por Buffon; en la degeneración natural del hombre americano  propuesta por Paw o en la dialéctica impotente del continente americano, que lo colocaba fuera de la historia según HegelTodas estas teorías demuestran que desde siempre los teóricos y la ciencia también trabajan para el dinero y el poder.

El artículo científico que se usaba para demostrar que el glisofato de Monsaato era inocuo a la salud,
ha sido denostado. Se demostró que los verdaderos autores del estudio eran empleados
de Monsanto. Lo que se ha convertido en un escándalo científico que vincula ciencia, revistas especializadas, universidades e intereses corporativos. Cabría recordar que la ciencia y los investigadores también se someten al dinero de las grandes multinacionales.



La idea de que existían razas y civilizaciones superiores se consolidó con la colonización: Todos los pueblos del mundo éramos inferiores.

    Quien esto escribe es una canibalesa, peor aún ¡una pagana!

En el siglo XVI, los caníbales, hijos de canibalesas y brujas como Sycorax que nacieron (y nacimos) en el continente llamado América debían someterse a través de "guerras justas" y ofrecer su fuerza de trabajo al colonizador, dixit Shakespeare en La tempestad. En el XIX, los turcos, los persas o los chinos, imperios con historias milenarias, se convirtieron en civilizaciones inferiores pues, decían los europeos, estaban encabezados por tiranos afeminados por los harems. Las acusaciones de sodomía y afeminamiento fueron argumentos coloniales construidos a partir de parámetros de la cristiandad para imponer la cultura occidental (europea y cristiana) sobre el resto del mundo.






    En efecto, la idea de la superioridad goda, abreva de la cultura clerical de obispos mesiánicos que creían que el cristianismo medieval era un mejor monoteísmo que el monoteísmo hebraico y musulmán. Si bien figuras
como Avicena (Imperio Samánida, Persia 980-1037) y en el Al-Andalus pensadores como Averroes (1126-1198) o Maimonides (1125-1204) hicieron dialogar el Islam y el judaísmo con Aristóteles y el pensamiento griego. Fueron personajes del cristianismo que utilizaron a Aristóteles para señalar de equivocados e inferiores a los diferentes. 

    Cuando pienso en la Summa contra gentiles (cuyo título original es Liber de Veritate Catholicae Fidei contra errores infidelium), no dejo de imaginarme al panzón y jerárquico santo Tomás (1224-1274), por cierto de ascendencia germana pero nacido en calabria, comiendo y tratando de unir a Aristóteles y su idea de "pueblos que nacieron para gobernar y otros para obedecer" con las ideas mesiánicas y progresistas del cristianismo medieval.

¡Ni siquiera Aristóteles era perfecto!

    El alto clero no analizó el Islam con los mismos criterios. Le temía. Aunque monoteísta y fundado después del cristianismo, consideraban a los seguidores de Mahoma una afrenta política: en el sur con el los reinos del Al andalus, en el este con los otomanos.





    De hecho, el mismo Renacimiento fue un intento por eliminar lo semita en la cultura europea y abrazar lo griego. Las ciudades estado italianas utilizaron a los pintores y sus representaciones del Paraíso y del Jesús niño en brazos de mamá como instrumento para blanquear el Antiguo testamento, para imponer la cultura de mujer-virgen-madre y de paso
limitar el poder del Papa favoreciendo un cristianismo más estatal. Los pintores del Quattrocento, financiados por las ciudades estado italianas, enriquecidas gracias a su comercio con Asia y la ruta de la seda, pintaron a Adanes y Evas a su imagen y semejanza: blancos, rubios y europeos, y a vírgenes Marías con niños en brazos cual si fueran germanas... Posteriormente la escuela alemana convertiría a los griegos arios en la cuna de la humanidad.

Una mentira que hasta Mafalda creía.

Por todo ello, el concepto "semita-antisemita" vaciado de sus raíces y antecedentes, hoy no significa nada más allá que una instrumentalización del poder. Habría que decir que a partir del caso Dreyfus el término semita, usado en la linguística, se empezó a utilizar para los europeos de confesión judía. Pero fue hasta los diccionarios de los años 70, que el término transmutó completamente limitándose a los judíos europeos y utilizado como arma contra los críticos a las políticas coloniales del Estado de Israel.

Eso explica porque Los seres humanos con fe judía en Irán no conocen el concepto "semita-antisemita" en su historia, ellos siempre tuvieron, como otras religiones, un lugar y representación en el poder. Un lugar entre los pueblos y religiones que conformaban el imperio persa de ayer, hoy Irán.
ZM



Tareq Baconi es un escritor y académico palestino nacido en Jordania. Es autor de Hamas Contained (2018), un estudio sobre los movimientos de resistencia palestinos, y de Fire in Every Direction (2025), una autobiografía sobre «identidad queer, historia familiar y despertar político».






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