lunes, 25 de mayo de 2026

750. LA JORNADA/ Hermann Bellinghausen / Israel: la generación envenenada: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A dos años de un genocidio anunciado 
962 días de tenogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 87: Ataque ilegal a Irán
Día 85: Invasión de Líbano 


Publicado originalmente
en La Jornada
(periódico mexicano fundado el 19 de septiembre de 1984)
el 18/05/2026






Israel: la generación envenenada


Hermann Bellinghausen


La aberración histórica de Israel, evidenciada en los pasados dos años a escala global, lleva décadas en construcción y perfeccionamiento. Revela que, además del Estado criminal y sus atroces fuerzas armadas (FDI: “el ejército más moral del mundo”, se ha atrevido a decir Netanyahu), no sólo administran el destino de una religión y una identidad nacional sobre diseño, sino que mantienen controlada a su población (ese “pueblo de Dios” que se construyó con el exilio centroeuropeo a la tierra de Palestina) en una condición hipnótica que ya quisiera Corea del Norte.

Es desarmante ver o escuchar a los jóvenes, a veces niños, en las calles de Tel Aviv o entre “colonos” en Cisjordania o los bordes de Gaza, diciendo cómo la ven, o actuando directamente contra las mujeres y los niños palestinos. ¿Cómo puede una juventud estar tan eufóricamente enferma? El odio fanático lo traen integrado. Sus mayores realizaron una ingeniería pedagógica tan perversa como eficaz. Nacieron y han crecido en un “culto de muerte”, como lo describe Johnatan Cook, más cercano al Jemer Rojo o a las Juventudes Nazis que al judaísmo. Dos o tres generaciones adoctrinadas en el sionismo que finalmente se quitó sus máscaras y se muestra como lo que siempre fue: un proyecto supremacista, excluyente, racista, teocrático, expansionista, profundamente policiaco y militar.

Desde fuera intentamos entender que pasó con esa sociedad de matriz europea que parecía ilustrada, democrática (sobre los escombros de la Nakba, claro; lo mismo que Estados Unidos es democrático sobre los huesos de los nativos originarios), piadosa y cosmopolita. Nos engañaron. Allí se larvó uno de los monstruos sociales más feos y peligrosos de la modernidad.


En las antiguas calles de la Jerusalén ocupada, una imagen relata lo que cientos 
de informes han documentado año tras año.
Una monja católica camina bajo la protección de voluntarios palestinos y 
judíos de Standing Together, ataviados con sus chalecos morados, en pleno 
corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
No se trata de un simple paseo. Es una protección necesaria contra el acoso 
recurrente de los colonos, quienes gozan de total impunidad, protegidos 
sistemáticamente por la policía, las fuerzas militares, los jueces y 
los políticos israelíes, como lo documentan Amnistía Internacional, 
Human Rights Watch, B’Tselem y Yesh Din, pero que se oculta 
deliberadamente en Occidente.
Esta escena no es un incidente aislado.
Forma parte de un patrón documentado de violencia contra las comunidades 
cristianas y musulmanas en los territorios ocupados, en violación 
de los Convenios de Ginebra y de las obligaciones de la potencia ocupante 
de proteger a la población civil y preservar el statu quo histórico y religioso.
La historiografía del conflicto muestra cómo la prolongada ocupación 
ha erosionado la pluralidad que Jerusalén representó durante siglos, 
dando paso a un supremacismo intolerante.
Francesca Albanese ha denunciado esta realidad con rigor jurídico. 
Su obra, atacada precisamente por resultar incómoda, nos recuerda 
que el derecho internacional es obligatorio.
Esta fotografía es un documento histórico en tiempo real: 
testimonio de impunidad… y de resistencia civil.
La historia juzgará. La ley ya lo ha hecho.
FUENTE



Dice la analista israelí Avigail Abarbanel que a veces uno aprende sobre una sociedad de su humor, más que de las noticias. Parafraseándola, a veces uno conoce más de una sociedad leyendo a sus historiadores críticos y sus periodistas independientes, como la propia Abarbanel o Carolina Landsman, quien recientemente publicó un artículo en Haaretz (3/5/2026) que alcanzó gran repercusión, donde sostiene que Israel es un Estado condenado, y Netanyahu se irá, pero su legado no:

“Ha logrado destruirlo todo, todo lo bueno, claro. No queda nada. Absolutamente nada. Nuestra sociedad se ha desmoronado, el ejército se ha desintegrado, los jueces se mueren de miedo, los medios de comunicación se han convertido en un reality show, la Knesset en un manicomio y la oposición comparte la visión de la realidad de Netanyahu (Irán es una amenaza existencial; no hay solución para el problema palestino; solo los partidos sionistas deberían ocupar un puesto en el gabinete)”.







Los políticos y los medios de comunicación israelíes se han vuelto locos después 
de que @lamineyamal portara la bandera palestina durante las celebraciones 
del título de La Liga del Barcelona, ​​y el primer ministro español, 
@sanchezcastejon, ha salido en defensa de la superestrella de 18 años.
WEAR THE PEACE







Landsman apunta lo obvio: “El mundo odia a Israel, y el antisemitismo ha regresado a su cuna política. Ya no es la ‘nueva’ versión crítica de izquierda (que se centraba en la política israelí y los defectos del sionismo), sino la vieja versión asesina de derecha, que adopta con regocijo la retórica de los (apócrifos) Protocolos de los Sabios de Sion. La verdad es que, mientras nos volvíamos locos a nosotros mismos y al mundo con el Holocausto, mientras coreábamos ‘nunca más’ hasta la saciedad, Netanyahu ha llevado al mundo al borde de una repetición de la historia”. Para colmo, “la gente se engaña creyendo que aún hay una oportunidad: que él y el Estado son entidades separadas”.

Por su parte, Avigail Abarbanel, escribiendo sobre el “culto de muerte” que domina a su país, destaca “el modo en que la sociedad israelí adoctrina a sus miembros desde la cuna y re-traumatiza a los niños para garantizar su lealtad”. Este adoctrinamiento “produce con éxito una población capaz de cometer un genocido transmitido en vivo, atacar y desplazar poblaciones civiles de naciones soberanas y acelerar la limpieza étnica en Cisjordania, mientras se ve a sí misma como inocente víctima, amante de la paz”.

Refiere un episodio del popular programa cómico de la televisión israelí llamado Zehu Zé! (¡Eso es!), que ella recordaba ingenioso, familiar y suficientemente irreverente para pasar por progresista. Sus actores y personajes eran epítome de la “israelidad”. El 10 de marzo de este año el programa trató de una boda en un estacionamiento subterráneo. “No trataba de ser surrealista ni absurdo. Era la realidad ligeramente disfrazada de comedia: gente en un refugio, una boda desplazada a un búnker, haciéndolo chistoso”, describe.



El periodista de investigación David Sheen explica la educación que reciben los soldados israelíes en las principales academias militares de Israel.

En una conferencia impartida en 2019 en la Universidad de Zúrich, Sheen revela las enseñanzas racistas y extremistas de rabinos prominentes que dan conferencias a los soldados. Por ejemplo, el rabino Eliezer Kashtiel aboga por el retorno de la esclavitud y expresa opiniones discriminatorias contra los no judíos. Otro rabino, Giora Redler, minimiza el Holocausto y elogia a Adolf Hitler. El rabino Yosef Kelner condena a los judíos seculares, tachándolos de traidores que merecen la muerte. El rabino Yitzchak Ginsburgh, autor del libro «La Torá del Rey», afirma: «Hay justificación para matar bebés si está claro que crecerán para hacernos daño».



“Cuando una Sociedad ya no genera ninguna distancia entre su comedia y su crisis, no produce humor sino copia un ritual, la risa, si llega, es de auto reconocimiento, ‘sí, así vivimos ahora’, algo muy distinto de la diversión”. Para Abarbanel, “los judíos isrealíes enfrentan una disyuntiva: en vez de quejarse y tenerse lástima podrían frenar la orgía destructiva. Podrían abandonar su culto, la idea de un Estado étnicamente puro a expensas de la población originaria de Palestina, e intentar volver a la humanidad. No tienen derecho a llorar o hacerse las víctimas, cuando son quienes infligen destrucción y miseria a millones de personas”.




ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.







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