Publicado originalmente
en Midle East Eye
(periódico digital panárabe independiente, fundado en febrero de 2014 y con sede en Londres)
el 14/10/2024
versión al español Zyanya Mariana

Shaban
Ahmad Al-Dalu, quien fue quemado vivo ayer por las bombas que lanzó
Israel, había cumplido su sueño de ingresar a la escuela de medicina
un
mes antes de que estallara la guerra.

un mes antes de que estallara la guerra.
Ataque israelí al hospital Al-Aqsa quema a palestinos vivos
Imágenes del asalto muestran cuerpos atrapados entre escombros y restos de tiendas de campaña tras el ataque en el centro de Gaza
El ejército israelí atacó tiendas de campaña que albergaban a personas desplazadas en el Hospital Al-Aqsa, en el centro de Gaza, provocando un incendio que mató a cuatro personas y dejó heridas a decenas más.
Fuentes médicas citadas por la agencia de noticias Wafa dijeron que el incendio, que se desató tras un bombardeo israelí a primera hora de la mañana del lunes, también hirió a otras 70 personas en Deir al-Balah, en el centro de Gaza.
Las imágenes en las redes sociales mostraban tiendas de campaña en llamas y a gente intentando desesperadamente apagar las llamas y rescatar a las personas atrapadas en ellas.
"Estaba durmiendo en un edificio cercano, a unos 300 metros de distancia, y me desperté con el sonido del bombardeo", dijo a Middle East Eye Bilal Ezzat Khudari, originario de la ciudad de Gaza pero que ahora vive en Deir al-Balah.
"Corrí al hospital para ver qué había pasado y vi que el bombardeo había provocado un incendio, que luego hizo estallar los botes de gas utilizados por la gente y provocó un infierno aún mayor.
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Shaban Ahmad Al-Dalu escribió hace unos días:
“Nunca en mi vida he visto nada más aterrador que el pensamiento de una persona muerta, su desaparición en un solo momento, su huida repentina…
Y la imposibilidad de su retorno. La mente humana, con toda su vívida imaginación y capacidad de comprensión y creación, se encuentra indefensa ante esta ausencia. Si no fuera por la misericordia de Dios para con nosotros, por nuestra fe en que éste es su decreto y nuestra aceptación de él, seguramente perderíamos la cordura."
"El fuego tenía una altura de entre 10 y 15 metros. Era tan grande que la gente no podía ayudar. Se seguía extendiendo y de vez en cuando algo explotaba en el interior, empujando a los rescatistas hacia atrás".
Khudari dijo que vio a gente quemada viva en el interior del incendio.
"Vi al menos tres cuerpos carbonizados. Uno de ellos era un conserje. No tenía nada que ver con nada.
"Había un vendedor de falafel que trabajaba y dormía aquí. Su esposa y su hijo murieron en el incendio. Su hijo era un buen tipo, un ingeniero".
Según la oficina de prensa del gobierno palestino en Gaza, este fue el séptimo ataque de este tipo contra el complejo del Hospital Al-Aqsa.
El portavoz del ejército israelí, Avichay Adraee, confirmó que la fuerza aérea israelí había llevado a cabo el ataque y dijo que el hospital era un "centro de mando y control" utilizado por Hamás. No proporcionó ninguna prueba de esta afirmación.
Desde que comenzó la guerra, las autoridades israelíes han afirmado con frecuencia que Hamás estaba utilizando infraestructuras civiles como hospitales y escuelas como centros de mando y control, sin aportar ninguna prueba.
Maha al-Sarsak, una palestina desplazada de la ciudad de Gaza que se refugia en el Hospital Al-Aqsa, dijo que su madre había oído un dron en el cielo a la 1 de la madrugada.
"En cuanto nos acostamos, el fuego alcanzó el patio del hospital", dijo a MEE. "Unos siete minutos después se produjo un incendio".
Sarsak y su madre huyeron a toda prisa, pero dos miembros de la familia al-Dalou, dijo, no pudieron salir a tiempo.
"Salieron como esqueletos carbonizados", dijo entre lágrimas. "Vi la muerte con mis propios ojos. Fue aterrador".
"Vi algo ardiendo dentro del fuego y pensé que era un colchón, pero luego me di cuenta de que era una mujer".
"Que Dios te queme en el infierno, Netanyahu", añadió Sarsak, refiriéndose al primer ministro israelí.
"Todos aquí eran inocentes"
Mahmoud Wahi, que también buscaba refugio en el hospital, dijo que el ataque le había dado "escalofríos".
"Vi gente quemándose viva y no pude hacer nada para ayudar", dijo a MEE.
Wahi negó rotundamente las afirmaciones israelíes de que Hamás estaba operando en el hospital.
"Eso es mentira. No había tal cosa... Todos aquí eran inocentes", dijo. "Mi sobrina de dos años resultó herida. ¿Es una combatiente de la resistencia?"
El padre de Wahi dijo que no le quedaba "nada" debido al ataque israelí.
"No tenía ropa, ni tienda de campaña. No quedaba nada. Estaba dormido cuando ocurrió el bombardeo y corrimos tan pronto como ocurrió. Dejamos todo dentro", dijo Abo Mohammad Wadi a MEE.
Por otra parte, el domingo por la noche, la artillería israelí bombardeó una escuela utilizada como refugio para civiles palestinos en el campo de refugiados de Nuseirat, matando al menos a 22 personas, incluidos niños.
"Un ataque alcanzó el patio de un hospital, quemando las tiendas donde dormía la gente", dijo en X la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA.
"Justo antes de esto, una escuela de UNRWA que albergaba familias fue atacada en Nuseirat. Esa misma escuela iba a ser utilizada como un sitio de vacunación contra la polio hoy".
En el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de Gaza, el bombardeo israelí sobre un centro de distribución de alimentos mató a 10 solicitantes de ayuda palestinos el lunes.
Ibrahim Rabea, un residente de Jabalia, dijo a Middle East Eye que el ataque tenía como objetivo un grupo de personas que llegaron al centro para recoger la ayuda restante allí, después de que se quedaron sin alimentos en sus hogares.
Al menos 10 personas murieron y otras 40 resultaron heridas en el bombardeo, según las estimaciones iniciales.
Los muertos y heridos quedaron tirados en las calles "sin ambulancias, sin protección civil y sin nadie capaz de rescatarlos", dijo Rabea.
Jabalia ha estado bajo asedio israelí que bloquea la entrada de alimentos y agua durante nueve días.

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