miércoles, 24 de junio de 2026

780b. MIDLE EAST EYE/ Ana Maria Monjardino/ De Gaza a Bogotá: Las elecciones que podrían redefinir la relación de Colombia con Israel: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A dos años de un genocidio anunciado 
992 días de tenogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 117: Ataque ilegal a Irán
Día 115: Invasión de Líbano
Holocaustos      


Publicado originalmente

en Midle East Eye
(periódico digital panárabe independiente, fundado en febrero de 2014 y con sede en Londres)
el 16/06/2026
versión al español Zyanya Mariana

El candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella habla con sus seguidores 
detrás de un cristal antibalas tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en el monumento Ventana al Mundo en Barranquilla, Colombia, el 31 de mayo de 2026 (AFP).



De Gaza a Bogotá: Las elecciones que podrían redefinir la relación de Colombia con Israel. 


La segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo enfrenta el legado de Petro con un candidato populista alineado con Estados Unidos.
 
Ana Maria Monjardino 

Mientras Colombia se prepara para las elecciones presidenciales del domingo, Iván Cepeda, senador y activista de derechos humanos, representa la apuesta de la izquierda por continuar el legado político del presidente Gustavo Petro.

Su oponente, Abelardo de la Espriella, abogado, empresario y populista de mano dura respaldado por Trump, busca, por su parte, "reconstruir la patria milagrosa" desde una perspectiva más punitiva y de derecha.

De la Espriella ganó la primera vuelta, celebrada el 31 de mayo, con el 43,7% de los votos frente al 40,9% de Cepeda.

Entre los principales problemas internos se encuentran un persistente conflicto armado, una corrupción política arraigada y desafíos en la economía y el medio ambiente. Además, como en muchas elecciones recientes en América Latina, Israel también está en juego.

Desde octubre de 2023, la ola política de solidaridad con Palestina ha impulsado una oleada de apoyo a Palestina en toda América Latina, pero Colombia se ha convertido en el crítico más acérrimo de Israel en las Américas, retirando a su embajador, suspendiendo la venta de armas, deteniendo las exportaciones de carbón, rompiendo relaciones diplomáticas y cofundando el Grupo de La Haya.


Geografía moral de la desigualdad
He aquí el mapa electoral de Colombia: vuelve a exhibir una fractura que viene de lejos. En morado aparecen muchas de las regiones históricamente marginadas, los territorios donde la pobreza, el abandono estatal y la violencia han sido parte de la vida cotidiana, son los que votaron por Iván Cepeda. Del otro lado, un sector que hoy celebra la victoria de Abelardo de la Espriella. Me pregunto entonces a qué proyecto de país aspira los vencedores. Espero que no sea a un país donde se normalice el lenguaje del exterminio, donde "destripar" al adversario, como llegó a decir el candidato ganador, se convierta en metáfora aceptable de la confrontación política. Resulta tan brutal esa persistencia de la muerte en nuestro vocabulario público, esa facilidad con la que la violencia regresa una y otra vez para nombrar el futuro. Como si después de tantas guerras, tantos desplazamientos y tantos muertos, aún nos costara imaginar una nación que no se construya contra alguien.
FUENTE


“Es difícil exagerar la importancia de la postura de Colombia a nivel internacional”, afirmó Francesca Emanuele, asociada sénior de política internacional del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR).

“Colombia contribuyó a crear un espacio político para que otros gobiernos adoptaran posturas más firmes sobre Gaza y contribuyó al creciente aislamiento internacional del gobierno de Netanyahu”, declaró a Middle East Eye.

Sin embargo, como lo demuestran las recientes elecciones en Chile, Bolivia y Honduras, la solidaridad es vulnerable a la reversión.


El presidente Gustavo Petro, le entrega a Abelardo de la Espriella un país con una vara 
extremadamente alta, y difícil de superar.
Hasta la fecha de hoy Colombia mantiene indicadores como inflación controlada, 
desempleo de un dígito, reducción de la pobreza, estabilidad cambiaria y crecimiento económico, 
el desafío de su gobierno no será rescatar al país, sino demostrar que puede superar 
los resultados del gobierno de Gustavo Petro.
Su principal problema será que gran parte de su discurso de campaña estuvo construido 
sobre promesas que requieren reformas legales e incluso constitucionales de enorme complejidad. 
Con un Congreso fragmentado, una oposición fuerte y unas cortes con agenda propia, 
muchas de esas propuestas se quedarán en meros anuncios.
Además, llega al poder después de una elección extraordinariamente cerrada, en 
un país profundamente dividido. Gobernar con la mitad de la población en desacuerdo 
con su proyecto político limitará su margen de maniobra y hará que cualquier reforma 
que intente encuentre resistencia social y política.
Su alineamiento con Washington y los compromisos asumidos con la administración Trump 
causarán repulsión en gran parte de la población, por no decir en la mayoría.
Mi pronóstico es que será un gobierno de alta confrontación política, con una narrativa permanente 
de orden y autoridad, ningún avance en materia de seguridad, por el contrario, 
crecera la conflictividad, y el desastre institucional. Lo que traerá enormes dificultades 
para materializar las transformaciones estructurales que prometió. Muchas de sus propuestas 
chocarán con los límites institucionales, presupuestales y constitucionales del Estado colombiano.
Si el llamado “gobierno petrolero” le entrega un país con indicadores macroeconómicos favorables, la pregunta no será si De la Espriella puede prometer más, sino si realmente puede gobernar mejor. 
Y superar una economía estable, reducir aún más la pobreza, mejorar el empleo y 
mantener la gobernabilidad en un país polarizado es mucho más difícil que ganar una elección. El balance final es que sus promesas terminan estrellándose contra la realidad del país.
FUENTE: Fiscal Angelica Monsalve


Conozca a los candidatos

En el centro de este momento político, BDS Colombia ha creado una herramienta digital llamada Sionistómetro, diseñada para rastrear las conexiones de cada candidato con Israel.

Comenzando con Cepeda, “no se encontraron vínculos económicos ni políticos con empresas o instituciones afiliadas al sionismo”, ni tampoco se descubrió ninguna afiliación con organizaciones sionistas ni con el propio Estado de Israel.

Sin embargo, si bien se ha comprometido a “oponerse con firmeza al genocidio” y ha expresado su “apoyo total a la valiente y coherente postura del presidente Gustavo Petro”, aún no ha presentado ninguna propuesta propia.

“El silencio sobre el tema es preocupante, dado que Colombia aún mantiene lazos de armas, comercio y cultura con Israel”, declaró BDS Colombia.

Con un tono más moderado y un perfil más bajo, y centrado históricamente en poner fin al conflicto interno que azota a Colombia desde hace décadas, no se espera necesariamente que Cepeda imite el activismo internacional de Petro.

“No creo que vaya a ser tan activo en el ámbito internacional como Petro”, afirmó Alexander Main, director de política internacional del CEPR. “Está a la sombra de Petro”, declaró Main a MEE, “y eso le dificulta diferenciarse”.

Su oponente, de la Espriella, es un caso aparte.

Durante una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, en diciembre, De La Espriella enfatizó “la urgente necesidad de que Colombia fortalezca sus lazos de amistad y cooperación con Israel”.

Además, “De La Espriella mantiene vínculos políticos y sociales con la Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC)”, una organización sionista, según el movimiento BDS.


Armas, armas sionistas, armas del complejo industrial de EU, armas para cometer genocidios, para bombardear países, para secuestrar presidentes en funciones, 
para intervenir elecciones... armas en Asia occidental donde se lleva a cabo un genocidio 
y varios holocaustos, armas para bombardear, intervenir y anexionarse América Latina... armas... ZM

Cambio de rumbo

De La Espriella ha convertido las relaciones con Israel en un pilar fundamental de su agenda de seguridad, mientras Colombia enfrenta “sus propios males”, según declaró tras su reunión con Sa'ar.

Más recientemente, esbozó un plan para “renovar” una “alianza estratégica” con Estados Unidos e Israel, que incluye el intercambio de “tecnología, armamento de última generación, drones e inteligencia artificial”.

“Una colaboración con Israel permitiría aplicar estos recursos directamente al combate contra las estructuras criminales dentro del territorio nacional”, rezaba el plan.

Al igual que en Honduras y Argentina, las políticas proisraelíes en América Latina están influenciadas, en parte, por narrativas teológicas distorsionadas. Impulsadas por grupos sionistas cristianos como la Fundación Aliados de Israel y Philos Latino, estas narrativas son utilizadas por políticos que buscan ganarse el voto de los evangélicos conservadores, entre quienes el sionismo cristiano es un movimiento en auge.

La promesa de De La Espriella de trasladar la embajada colombiana a Jerusalén parece tener como objetivo atraer a esta base evangélica, a la vez que demuestra su alineación con Trump, quien trasladó la embajada estadounidense allí en 2018 "por los evangélicos".

Además, De La Espriella está "profundamente arraigado en la política republicana del sur de Florida", declaró Main a MEE, señalando sus vínculos con republicanos floridanos como María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez. Ambos han expresado su apoyo a Israel en medio del genocidio en Gaza y, según el sitio web Track Aipac, han recibido financiación de grupos activistas proisraelíes.

Así, “existe una agenda común de la nueva derecha latinoamericana: una visión hiperproestadounidense, una política de seguridad extrema, una guerra común contra el narcoterrorismo y una adoración común a Israel, o a lo que representa”, afirmó Main.

De La Espriella “está adoptando todo ese discurso”.

Lazos sangrientos

En cierta medida, nada de esto es nuevo.

El nexo Israel-Colombia es “inseparable de los capítulos más oscuros de la historia reciente de Colombia”, explicó Emanuele.

Durante el apogeo del conflicto armado entre los sucesivos gobiernos colombianos y los grupos guerrilleros de izquierda, incluidas las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), “la cooperación israelí en materia de armas, entrenamiento y seguridad estuvo profundamente entrelazada con las fuerzas de seguridad del Estado durante un período marcado por violaciones generalizadas de los derechos humanos”, señaló Emanuele.

Netanyahu está muy feliz con el todavía no declarado legalmente "triunfo" 
de Abelardo de la Espriella en Colombia.
¡Y cómo no! El presidente Gustavo Petro denuncia la intervención israelí 
en la manipulación del conteo.
"Los amigos de Israel siguen ganando", dice Netanyahu, satisfecho por 
las interferencias de su país y de Trump en procesos electorales 
de Europa, África, Asia y América Latina.



La empresa estadounidense Drummond y la anglo-suiza Glencore, dos de las mayores mineras que operan en Colombia, han sido proveedores clave de Israel.

Glencore ha estado en el centro de múltiples disputas. Una investigación reciente de Raya Revista informó que representantes sindicales de la mina El Cerrejón de Glencore en La Guajira denunciaron que los trabajadores habían sido objeto de una campaña de presión para votar por de la Espriella.

“Los trabajadores fueron presuntamente obligados a asistir a reuniones donde se les instó a proteger sus empleos y votar por candidatos que apoyan la minería”, reveló el artículo.

Además, aunque Colombia ha suspendido las exportaciones de carbón a Israel, las operaciones de Glencore en las regiones norteñas de La Guajira y Cesar siguen afectando a comunidades indígenas, incluyendo a los Yukpa y Wayuu.

Mientras tanto, las protestas de solidaridad contra Glencore se han extendido desde Bogotá hasta Londres y Johannesburgo.

Sudáfrica, que ha desempeñado un papel protagónico en los procesos contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y cofundó el Grupo de La Haya, ha reemplazado a Colombia como principal proveedor de carbón de Israel.

Desde La Guajira hasta Gaza, “el territorio es la base material y espiritual del pueblo”, afirmó Javier Marín, sociólogo de la Asociación Minga, una organización colombiana de defensa de los derechos humanos.

Al señalar paralelismos entre los patrones de degradación territorial y las violaciones de derechos humanos, añadió: “Compartimos la misma condición histórica que el pueblo palestino”.

“Palestina ha estado en el centro de los movimientos populares en Colombia durante mucho tiempo”, declaró Marín a MEE.

En los últimos años, esa solidaridad se ha reflejado en la política del gobierno colombiano; sin embargo, su rumbo futuro parece cada vez más incierto.




ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.






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