A casi tres años de un genocidio anunciado
1035 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 161: Ataque ilegal a Irán
Día 159: Invasión de Líbano
Holocaustos
Publicado originalmente
en Ha'aretz
(La tierra, periódico israelí fundado en 1918).
el 26/07/2026
Versión al español Viento sur

Los colonos israelíes intensifican la escalada en Cisjordania mientras la contención palestina comienza a flaquear.
La población palestina de Cisjordania ha hecho gala y sigue
practicando una impresionante contención frente al creciente número de
ataques y paseosprovocadores de colonos por sus pueblos. Está
claro que una parte de esta contención se debe al puro miedo: ¿Quién no
se asustaría ante la presencia de bandas de hombres armados con bates y
armas de fuego, que no solo no temen a la policía, al ejército, a los
tribunales y a la opinión pública, sino que saben que de hecho podrán
contar con su apoyo?
Un efecto de esta situación es el hecho de que muchas casas situadas a
las afueras de las aldeas palestinas se han convertido en fortalezas.
Sus residentes las rodean de cercas de alambre de espino o muros,
instalan puertas de hierro con control remoto y protegen las ventanas
con malla metálica para que los atacantes no rompan los cristales a
pedradas. Cada una de estas casas cuenta con cámaras de vigilancia que
documentan lo que sucede en el exterior: del olivar o del huerto emergen
figuras con el atuendo habitual (sudadera y tzitzit, kipá y tirabuzones), merodean por los alrededores o simplemente pasean en
torno a la casa, si es que no intentan prenderle fuego. Las familias
residentes prohíben a los niños y niñas jugar fuera de la casa o salir a
las colinas del vecindario. Después de todo, en cualquier momento puede
aparecer un grupo de judíos armados de paseo por la zona y quién sabe
qué podría suceder entonces.
| Se corta el apoyo vital a Gaza: Israel revoca la autorización de 37 ONG. EUROMED |
El viernes, esta contención se resquebrajó en la aldea de Tell, después de que un grupo de residentes tratara de cerrar el paso a una banda de judíos armados e impedirles entrar en el poblado. Las grabaciones del incidente muestran que durante el enfrentamiento subsiguiente, uno de los palestinos agarró el arma de Benayahu Melet, un miembro de la brigada de seguridad del puesto avanzado de Havat Gilad, quien acompañaba a la banda. Más tarde, Melet murió por los disparos recibidos. En uno de los elogios que se le dedicaron se dijo que había “actuado sin cesar para conquistar la zona” y que era el “espíritu propulsor del foro, ‘luchando hasta por el último metro cuadrado’”.
Durante el enfrentamiento, soldados o colonos mataron a cuatro hombres de la familia Ramadan, que habían salido a proteger sus casas y a sus familias. Lo sorprendente no es la grieta abierta en la contención, sino el hecho de que haya durado tanto tiempo y por parte de tanta gente. Un componente importante de la contención palestina es la comprensión política de que los colonos y sus fieles representantes en el gobierno están esperando exactamente eso: otra ronda de desenfreno y disturbios incontrolados por parte de los colonos en tantas aldeas como sea posible.
Y eso en un periodo en que el propio ejército se dedica a atacar y menoscabar a tantos civiles palestinos como puede, mientras que los políticos responden legalizando más asentamientos judíos y explotaciones agrícolas. La población palestina sabe muy bien que el gobierno les ha provisto de armas de fuego y vehículos todoterreno, no para su seguridad, sino para impulsar una escalada.
Las provocaciones calculadas de los colonos, incluso en vísperas de un nuevo ciclo electoral, buscan resultados mucho más allá de las urnas. Cada incursión planeada entre los poblados y cada asentamiento masivo que se apodera de pastizales palestinos empujan a Israel a poner en práctica el llamado Plan Decisivo del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich. Este plan aspira a imponer la rendición de la población palestina, su emigración masiva, más asesinatos y la erosión de toda cohesión social.
El ejercito israelí y el servicio de seguridad interna Shin Bet se
apresuraron a calificar la muerte no planeada de Melet de ataque
terrorista. Con ello dan a entender que se proponen aprovechar la
oportunidad que les ofrecen los colonos y, siguiendo la tradición de
Israel, castigar a los agredidos. En efecto, esto es lo que ha ocurrido
desde el mediodía del viernes. El ejército ha intervenido en aldeas y
ciudades, irrumpido en casas particulares, arrancado olivos, sitiado
Nablus, aislado distritos cisjordanos, cortado carreteras entre poblados
y detenido a gente.
| Infografía | Sin hogares a los que regresar: Gaza, dos meses después del acuerdo de alto el fuego EUROMED |
El ejército está preocupado con los 70 grupos de autodefensa que se han formado en aldeas de Cisjordania. A falta de una palabra mejor para escribir esta inquietud, la llamamos chutzpa1. Como fuerza ocupante, se supone que el ejército, que es globalmente responsable de la seguridad en toda Cisjordania, debería impedir desde hace décadas que los judíos ataquen a civiles palestinos. Sin embargo, no solo no lo ha hecho en el pasado ni lo hace ahora, sino que ayuda activamente a los asaltantes judíos y después detiene a gente que defiende sus casas y familias.
No hace falta mucha imaginación para adivinar que sucedería si jóvenes palestinos, con kufiyas alrededor del cuello, aparecieran en el asentamiento de Ariel, por ejemplo, o simplemente fueran a pasear al oeste de la barrera de separación en tierras vedadas para sus propietarios palestinos. Si un judío disparara y matara a estos palestinos, no lo calificarían de acto terrorista. Es más, si tan solo uno de esos palestinos estuviera armado, cualquier judío que se lanzara a matar a los paseantes habría sido proclamado un héroe. Una ocupación militar que ya dura 60 años implica la fabricación de dobles o triples raseros al tiempo que niega totalmente su existencia.
También en este aspecto hace falta una gran contención constante por parte de la población palestina ocupada, a fin de no estallar de rabia y odio todos los días. Imponen el castigo a las víctimas sobre una población civil que ya se ha visto significativamente debilitada por las políticas asfixiantes del gobierno israelí. La mayor parte de la población palestina ha caído en la pobreza debido a la confiscación de los ingresos de la Autoridad Palestina por el ministerio de Finanzas y la prohibición de trabajar en Israel.
La expansión de puestos avanzados y zonas militares cerradas eliminan fuentes de subsistencia como pastos y campos de cultivo. El sistema sanitario palestino está prácticamente fuera de servicio y la situación de las personas con enfermedades crónicas se deteriora debido a la falta de medicamentos. Además, el paso fronterizo de Karameh (Allenby), el único paso internacional disponible para la población palestina, solo abre en horario limitado y los sábados está cerrado. Esta realidad no solo permite que florezca una industria de la extorsión, sino que hace que toda entrada o salida de Cisjordania se convierta en una saga de agonía.
| El escolacidio en Gaza: cómo Israel está negando la educación a toda una generación. EUROMED |
Ninguna persona palestina espera una catástrofe inminente, pues ya la está viviendo plenamente y sabe que la Franja de Gaza destruida es el último modelo ideado por el régimen israelí. La dirección de la Autoridad Palestina aparece más patética y desfasada que nunca. Condena, previene y llama al mundo a intervenir, como si fuera una organización no gubernamental y no un organismo que se declara única representante del pueblo palestino. No emprende ni planea políticas contundentes que la liberen del punto muerto impuesto por los Acuerdos de Oslo, que Israel viola desde hace mucho tiempo.
La Autoridad Palestina no despliega miles de sus fuerzas de seguridad para proteger a la gente atacada, debido a que el acuerdo le prohíbe hacerlo. Ni siquiera en los hogares de seguidores veteranos de Al Fatáh la gente oculta la rabia e indignación que siente hacia la Autoridad Palestina. No por su debilidad, sino por utilizar su debilidad como excusa para la inacción e inconsciencia. El público está convencido de que los altos cargos están preocupados por la pérdida de sus pequeños privilegios concedidos por Israel y las ventajas económicas derivadas de su posición.
La gente se muestra contenida también en este aspecto, tanto por temor a las fuerzas de seguridad de la propia autoridad como por la certeza de que la derecha israelí dominante recibe con agrado cualquier tensión interna entre palestinos y espera que se estalle una lucha fratricida.
Amira Hass, nacida en una familia judía disidente en Jerusalem, es una periodista y escritora afincada en Ramala, Palestina.
ÍNDICE: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
|

No hay comentarios:
Publicar un comentario