lunes, 24 de agosto de 2026

841b. THE GUARDIAN/ Andrew Roth y Sufian Taha/ Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son acusadas de colaborar con los colonos tras el último ataque mortal en Cisjordania: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A casi tres años de un genocidio anunciado 
1051 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 177: Ataque ilegal a Irán
Día 175: Invasión de Líbano
Holocaustos       


Publicado originalmente
en THE GUARDIAN
(Diario británico fundado en 1821 como el Manchester Guardian, hasta su nombre actual en 1959)
el 21/07/2026 
versión al español Zyanya Mariana
 

Los cuerpos de Awda Abulrahim Farahneh y Ahmed Adil Abu Muhu, muertos en ataques israelíes en la aldea de Deir Jarir, fueron trasladados a un cementerio el lunes. 
Fotografía: Anadolu/Getty




Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son acusadas de colaborar con los colonos tras el último ataque mortal en Cisjordania.


Los residentes de Deir Jarir afirman que los ataques que causaron la muerte de dos palestinos el domingo por la noche forman parte de un patrón de violencia.


Incluso para los estándares de la brutal violencia de los colonos militantes en Cisjordania, el ataque a Deir Jarir la noche del domingo, en el que murieron dos palestinos y otro resultó herido de bala y fue hospitalizado, fue extremo.

Los palestinos de la localidad relataron que colonos de un puesto de avanzada cercano llegaron después de las 9 de la noche del domingo, alegando que buscaban ganado robado. Soldados y policías israelíes se unieron pronto a ellos, protegiéndolos mientras intentaban llevarse por la fuerza las ovejas de varios aldeanos.

Pero cuando los aldeanos dieron la alarma y se congregó una multitud, los soldados dispararon contra dos hombres, dando inicio a una noche de tres ataques consecutivos por parte de colonos de puestos de avanzada cercanos y soldados israelíes que se prolongaron hasta pasadas las 2 de la madrugada, según residentes palestinos de Deir Jarir.


La escalada de violencia de los colonos cuenta con el apoyo de las FDI en Cisjordania. Estos asesinatos atroces ocurridos el fin de semana en la aldea de Deir Jahir, a 24 km de Ramala, forman parte de una ofensiva coordinada para expulsar a los palestinos de sus tierras y reemplazarlas con asentamientos ilegales.



Saber Ajaj, familiar de una de las víctimas, Odeh Farajna, de 53 años, dijo que lo encontró momentos después de que le dispararan en el pecho. Farajna, miembro del consejo de la aldea, era dueño de una floristería y ayudaba con la cantería del cementerio local.

“En el momento en que lo metí en el coche supe que estaba muerto”, dijo Ajaj en una entrevista durante la recepción posterior al funeral. “Este tiroteo tenía la intención de matar”.

En entrevistas realizadas el lunes, durante el entierro de las dos víctimas, familiares y amigos de los palestinos fallecidos describieron varios ataques mensuales en los que, según ellos, colonos, con el apoyo de las fuerzas de seguridad, llegaban a las casas en las afueras del pueblo y robaban ganado.

“Es una alianza entre el ejército y los colonos”, dijo Adel Rashid, padre de la víctima más joven, Abdul Adel Rashid Abu Mukh, de 26 años.

Rashid dijo que el domingo, colonos locales le robaron 21 ovejas, mientras que otras 50 fueron sustraídas a otro miembro del pueblo. Un video del incidente del domingo mostró a un colono, protegido por cuatro soldados de las FDI con uniforme de camuflaje verde, sacando una oveja de una casa.

Estas incursiones forman parte de un panorama de creciente violencia por parte de los colonos en la región, a medida que los aliados de extrema derecha de Benjamin Netanyahu han acelerado la apropiación de tierras en la Cisjordania ocupada.

El funeral de Awda Abulrahim Farajna y Ahmed Adil Abu Muhu el lunes. 
Fotografía: Anadolu/Getty


Los controles arbitrarios y otras restricciones para aislar pueblos como Deir Jarir tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 se han visto reforzados por los planes del gobierno de respaldar nuevos asentamientos en Cisjordania antes de las elecciones nacionales, que podrían poner en entredicho el mandato del gobierno de Netanyahu.

En la colina que domina el pueblo se encuentra un asentamiento construido el año pasado que, al parecer, comparte infraestructura hídrica con una base militar israelí, según Dror Etkes, un israelí fundador de Kerem Navot, una organización que supervisa la política territorial israelí en la Palestina ocupada. Los residentes afirman que los colonos y los militares parecen haber coordinado el ataque.

Siete personas han muerto en el pueblo desde el 7 de octubre de 2023. Sus retratos, junto con la fecha de su fallecimiento, han sido pintados con aerosol en las paredes del pueblo.

“La matanza en Deir Jarir es un ejemplo de cómo Israel promueve la limpieza étnica en Cisjordania: los colonos invaden y roban, mientras que el ejército y la policía los acompañan y disparan contra los palestinos que intentan proteger sus hogares y propiedades”, declaró Yuli Novak, director ejecutivo de B’Tselem, una organización de derechos humanos con sede en Israel que documenta las violaciones cometidas por las fuerzas de seguridad.

Un análisis de The Guardian ha demostrado que Israel no ha procesado a sus ciudadanos por el asesinato de civiles palestinos en la Cisjordania ocupada desde principios de esta década, lo que genera impunidad para una campaña de violencia.

Los ataques en Cisjordania se están intensificando. Fadi Hamdallah al-Naasan, un joven de 17 años de la localidad de al-Mughayyir, al noreste de Ramala, falleció el sábado tras sucumbir a una herida de bala en la pierna durante una redada en su casa por parte del ejército israelí y colonos el 11 de julio.

Cerca de mil personas, en su mayoría hombres, se congregaron en Deir Jarir el lunes poco después del mediodía para el entierro. Marcharon desde la mezquita en el centro del pueblo, llevando los dos cuerpos hasta el antiguo cementerio.


En este episodio del podcast +972, Khalidi relata la conexión de su familia 
con este terreno en Jerusalén —que se remonta a mediados del siglo XVIII— 
y cómo se involucró por primera vez en la batalla legal contra 
la embajada hace casi 30 años. Como señala Khalidi, la construcción de 
un complejo permanente en el cuartel Allenby violaría no solo el derecho internacional, 
sino también sus derechos como ciudadano de Estados Unidos, país que defiende la inviolabilidad de la propiedad privada, «salvo cuando pertenece a palestinos».

La firma del acuerdo sobre la embajada se produce apenas unas semanas después de que Israel fuera excluido del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra, lo que Khalidi considera un punto de inflexión importante en la relación entre ambos países. Khalidi sugiere que el hecho de que el primer ministro Benjamin Netanyahu contribuyera a arrastrar al presidente Donald Trump a una guerra fallida y profundamente impopular solo perjudicará la posición de Israel en Estados Unidos.
Escúchalo aquí


En la carretera de acceso a la zona se alza una nueva verja en un puesto de control establecido después del 7 de octubre, que, según se dice, las fuerzas de seguridad abren o cierran arbitrariamente, aislando de hecho a las aldeas del mundo exterior.

«Cada vez que vienen a atacarnos, intentan hacernos la vida imposible», dijo Iyad Odah, de 56 años, miembro del consejo del pueblo y conocido de Farajna. Desde el 7 de octubre, explicó, las tierras de cultivo del pueblo, que antes ocupaban miles de hectáreas, son inaccesibles, ya que los colonos locales repelen a los agricultores que intentan acceder a sus huertos y pastos.

El lunes, el ejército israelí declaró que había acudido a Deir Jarir para escoltar a colonos israelíes que afirmaban que les habían robado su ganado y querían recuperarlo. El ejército afirmó que abrió fuego después de que los palestinos arrojaran piedras y bloques de hormigón contra las fuerzas de seguridad. No respondieron a las preguntas que buscaban aclarar por qué no utilizaron métodos no letales de control de multitudes en lugar de munición real.

En respuesta a la afirmación de las FDI de que habían sido atacados por "terroristas" en la aldea, Odah, miembro del consejo municipal, declaró: "Ellos son los verdaderos terroristas".



 
 
 


ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.





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