1051 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 177: Ataque ilegal a Irán
Día 175: Invasión de Líbano
Holocaustos
Publicado originalmente
en SIN EMBARGO MX
(medio digital mexicano de izquierda,
fundado por Jorge Zepeda Patterson en 2011)
el 19/08/2026
“Hay que matar a 40 por noche en Gaza”.
Cinismo israelí e idiotas útiles mexicanos
"Las verdaderas intenciones del sionismo
gobernante de Israel quedan claras cuando se destapa esa cloaca que es
la boca de sus integrantes".
La frase monstruosa que da título a esta videocolumna no es el diálogo brutal de una película de terror. No es un grito aislado de algún psicópata racista encerrado en un manicomio. No es la alocución vandálica encontrada en alguna pinta de pared de algún barrio violento; hecha por algún retorcido anónimo. No es alguna orden secreta encontrada en el diario póstumo de algún condenado en Núremberg.
Aunque esas plataformas alarmantes serían el nivel de esa frase, en realidad esa es la consigna sangrienta que excretó Itamar Ben Gvir, actualmente Ministro de Seguridad Nacional en Israel, el 16 de agosto pasado, en Jerusalén. Y con ella, este delincuente impune pretendió exponer los “disensos” que ha tenido con el Primer Ministro Benjamín Milekowski, cuyo currículum de sangre con casi cien mil asesinados en Gaza parece no serle suficiente a su colaborador, que al parecer considera moderado a su jefe.

DropSiteNews
Las fuerzas especiales israelíes arrestaron a al-Saadi en su casa de Jenin el 19 de septiembre de 2024, derribaron la puerta y lo golpearon antes de separarlo de su esposa y sus tres hijos pequeños. Estuvo detenido administrativamente en repetidas ocasiones.
Al-Saadi, un veterano reportero que cubría la actualidad de Jenin desde 2012, se encontraba cerca de la periodista de Al Jazeera, Shireen Abu Akleh, cuando un francotirador israelí la asesinó en 2022.
🎥 Al-Saadi se reúne con sus hijos y su padre enfermo tras su liberación.
En los tiempos de Mussolini, algunos personajes letrados, como
Gabriel D´Anunnzio o Giovanni Gentile, trataron de dotar de cierta
estética retórica y coherencia a las incoherencias violentas del
fascismo italiano. Pero todos sabían que detrás de esos petardos
verbales ampulosos, no había más que vulgar supremacismo acomplejado y
resentimiento; que encontraba voceros más claridosos y francos en la
horda de bestias analfabetas y psicópatas que integraban a los
escuadrones de la muerte del Duce, como Roberto Farinacci e ítalo Balbo,
fundadores de las “Camisas negras” fascistas.
Misma cuestión con los nazis alemanes; que en filósofos perdidos (como Heidegger, Alfred Rosemberg o Carl Schmitt) buscaron dotar de fondo a la oratoria demagógica de Adolfo Hitler; pero si en realidad querían saberse las verdaderas intenciones del Reich, había que escuchar los graznidos mentirosos y violentos de una lagartija renga como Joseph Goebbels; o los eufemismos asesinos con que el gnomo Himmler y la bestia rubia Reinhardt Heyndrich trataron de disimular sus asesinatos masivos.
Dicho de otro modo, varios fascistas del siglo pasado supieron
guardar un poco más las formas y pretendieron revestir de oropel el
cuerpo deforme y peligroso de sus rudimentarias ideas. Pero a pesar de
ese esfuerzo, siempre se contó con traductores involuntarios. Así, ante
cada enunciado engalanado y en apariencia inteligente de algún escritor
del fascismo, había que escuchar y observar a alguno de sus violentos y
asnales hombres de acción para saber lo que realmente quiso decir el
primero. Total, como dijo alguna vez Oswald Mosley, líder del fascismo
británico en 1932, el discurso fascista debe interpelar a los que
sienten, no a los que piensan.
| Middle East Eye |
Burnham, presionado para sancionar a Israel.
Quizá eso lo ha recuperado muy bien el fascismo del siglo XXI, cuyos exponentes actuales tienen la claridad, entendida aquí claridad como descaro y no como disciplina conceptual, no sólo de mostrarse tal cual son, sino de prescindir de pensadores que brinden cierto disimulo intelectual a su cháchara supremacista.
Si observamos a Donald Trump, difícilmente vamos a poder pensar en la existencia de algún escritor, pensador o filósofo del trumpismo y quizá sólo emerja en ese sentido la figura de ese billonario con alma de perdedor de secundaria que es Elon Musk. Si pensamos en Javier Milei, resaltarán acaso como sus ideólogos esos pubertos tardíos que son Agustín Laje o el Gordo Dan. En otras palabras, el fascismo del siglo XX al menos tenía ciertos escritores; hoy tiene tuiteros, youtubers o influencers; que ni siquiera respetan la cancha donde juegan porque la ensucian y la acaparan. Literalmente, en el caso de Musk como dueño de X.
Hoy ya no. Trump y los que se le quieren parecer tienen la cortesía de mostrarse tan vacíos de inteligencia y pletóricos de perversidad como en realidad son. Lo peor del caso es que, con el poder que tienen, eso no se ha convertido en una desventaja para ellos sino en una amenaza contra la humanidad.
En esa galería de personajes retorcidos es donde navega con bandera transparente el Ministro de Seguridad israelí Itamar Ben Gvir, quien apenas estos días hace llamados a matar de manera indiscriminada a 30 o 40 gazatíes por noche; incluso a aquellos que no representan una amenaza inmediata, porque, según él, no merecen vivir ni ser considerados humanos.
| SinEmbargo Al Aire |
Con ese mismo cinismo, expone la verdadera intención de su jefe Mileikowski desde octubre de 2023, cuando señala que “toda Gaza es nuestra; toda la franja, y hay que fomentar la mayor emigración posible, enviando a los gazatíes a sus países de origen”, como reportó el diario Deutche Welle. He ahí las entrañas de las acciones criminales de Israel, que hoy representan, sin atenuantes de ningún tipo, el nazismo del siglo XXI.
Es por eso que las verdaderas intenciones del sionismo gobernante de
Israel quedan claras cuando se destapa esa cloaca que es la boca de sus
integrantes. Nadie necesita leer entre líneas a Ben Gvir, como tampoco a
Gallant o Smotrich o al propio Mileikowski, cuya retórica abiertamente
racista va acompañada de acciones militares genocidas en ese sentido;
donde en los casi cien mil asesinados por su ejército invasor hay un 80
por ciento de mujeres, adultos mayores y niños. Hay que decirlo hasta el
cansancio: los criminales de guerra que hoy gobiernan Israel son una
vergüenza para la humanidad y le escupen en la cara a la historia del
pueblo judío.
Ante la claridad meridiana en las exterminadoras y supremacistas intenciones del gobierno israelí, es que da una mezcla de asco y lástima la serie de idiotas útiles que tratan de manipular y engañar al publicar tonterías donde ponen en duda el genocidio del que es víctima el pueblo palestino. Aunque hay que decirlo: cuando el señor Ezra Shabot trató en México de hacer eso en un libelo publicado recientemente en la revista Nexos, no fue exitoso al tratar de envolver su perversidad malsana en una retórica de calidad, porque con su redacción sombría y sus lapsus supremacistas, hasta en eso su texto fue miserable.
Hoy, no importa cuántos panfletos manipuladores publique Shabot para negar el genocidio. No importa cuántas salmodias lloricas escupa Enrique Krauze para restarle gravedad al crimen que padece Palestina a manos de Israel; no importa cuántas omisiones y tretas eufemísticas intenten Julio Patán, Jorge Castañeda, Aguilar Camín o el monigotero Francisco Calderón para tratar de ocultar lo que pasa en Gaza.
A todos ellos los desmiente con sus palabras y con sus acciones una bestia como Ben Gvir, que, a diferencia de los tontos útiles hipócritas del mundo que niegan el genocidio en Palestina, al menos tiene la honestidad de mostrarse tan miserable, sanguinario y criminal como él y su gobierno realmente son.
ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
![]() |
| Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, quien acuñara el término. |

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