martes, 13 de agosto de 2024

109.THE CRADLE/ Mohamad Hasan Sweidan/Juegos mentales: la guerra cognitiva del Eje de la Resistencia contra Israel: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

Publicado originalmente
en THE CRADLE
(Revista de noticias en línea. Cubre desde 2021 la geopolítica de Asia Occidental desde la región).
el 28/07/2024
Versión al español Zyanya Mariana





Photo: The Cradle


Juegos mentales: la guerra cognitiva del Eje de la Resistencia contra Israel


Los adversarios de Israel están fuertemente involucrados en una guerra psicológica contra el estado de ocupación, con el objetivo de exacerbar las grietas en su sociedad y minar la moral pública para apuntalar las campañas militares convencionales del Eje de la Resistencia.


El arte supremo de la guerra
es someter al enemigo sin luchar.


: Sun Tzu
(El arte de la guerra)


Una guerra exitosa es aquella que lleva a derrotar al enemigo sin tener que luchar. Este concepto, destacado por Sun Tzu en su obra atemporal El arte de la guerra, subraya la esencia de la guerra cognitiva, una rama de la guerra psicológica. La guerra cognitiva, junto con otras estrategias no militares, tiene como objetivo lograr la victoria desmantelando la determinación y la capacidad de resistencia del enemigo.

Un ejemplo israelí de este tipo de manipulación cognitiva tuvo lugar el sábado pasado después de que un proyectil desconocido matara a 12 civiles en la ciudad de Majd al-Shams, en los Altos del Golán. Aunque los testigos locales afirman que las muertes fueron causadas por un misil israelí de la Cúpula de Hierro que cayó en un campo de fútbol, ​​Tel Aviv acusó al Hezbolá libanés de atacar el lugar y ha aprovechado esta desinformación para lanzar una campaña para impactar a los civiles libaneses en general, anunciando ataques inminentes y progresivos contra el Líbano.

Esto es parte integral de la guerra de percepciones entre Israel y el Eje de Resistencia de la región, que se ha practicado durante años y que tiende a intensificarse dramáticamente en tiempos de conflicto.

Sembrando discordia interna

Pero Tel Aviv ya no domina el campo. Cada acción, militar o no militar, emprendida por el Eje de Resistencia de Asia Occidental contra el estado de ocupación israelí posee inherentemente una dimensión cognitiva que impacta la psiquis de los israelíes.

La cognición involucra cómo los individuos absorben, interpretan y almacenan información, influenciados por sus experiencias, conocimientos y expectativas. Este proceso de percepción afecta directamente la toma de decisiones, reflejando las elecciones hechas por los individuos.

La guerra cognitiva abarca actividades destinadas a influir en la conciencia de la otra parte. La mente humana se convierte en el campo de batalla, con el objetivo de cambiar los pensamientos y remodelar los patrones de pensamiento para influir en las acciones y decisiones. Esta forma de guerra a menudo supone una carga significativa para el frente interno, particularmente para los civiles.

Según un documento de la OTAN, la guerra cognitiva apunta al segundo paso en el modelo de toma de decisiones —desarrollado por el estratega militar y coronel de la Fuerza Aérea de los EE. UU. John Boyd, que es el ciclo de “observar, orientar, decidir y actuar” (OODA). Los errores en la fase de orientación pueden llevar a decisiones y acciones erróneas, lo que convierte a esta fase en un objetivo crítico para la guerra cognitiva.

La guerra cognitiva moderna no solo perturba la toma de decisiones, sino que también fomenta la destrucción interna del enemigo. Al influir en la conciencia de la población, la guerra cognitiva puede reconfigurar creencias y conductas para favorecer los objetivos del atacante, lo que puede fragmentar la sociedad y socavar la resistencia colectiva.

Esta fragmentación ya se está manifestando en el Estado de ocupación, donde las protestas que exigen la liberación de prisioneros de guerra refuerzan las profundas divisiones políticas entre los israelíes. Más recientemente, por los enfrentamientos entre la policía militar, las fuerzas de ocupación y la extrema derecha a raíz de un incidente que involucró la violación de cautivos palestinos en detención israelí.

Guerra cognitiva contra Israel

En un artículo de 2017 titulado “La primera guerra cognitiva”, y publicado por el Instituto Israelí de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), se reconoció que la guerra cognitiva librada por los estados y actores no estatales es una amenaza significativa para Israel. El artículo recomendó que el ejército de ocupación invirtiera en la creación y desarrollo de herramientas de guerra cognitiva paralelas a la fuerza militar tradicional.

La mayor parte de las acciones están dirigidas a la psiquis de la gente, ya sea para persuadir a la comunidad internacional a actuar contra Israel o para incitar a individuos a cometer actos de terrorismo en solitario. Al mismo tiempo, los enemigos del país utilizan la red para una serie de fines, entre ellos promover el movimiento BDS, dañar el sistema legal israelí y socavar la libertad de acción de Israel y la legitimidad del Estado de Israel.


Un estudio reciente publicado en mayo por el Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén (JCPA, por sus siglas en inglés) sugiere que la guerra cognitiva de Irán contra Israel es más peligrosa que los misiles y los drones y apunta a influir en tres áreas principales:

En primer lugar el conflicto palestino-israelí —es un objetivo principal, ya que la guerra busca socavar la capacidad de Tel Aviv de anular la causa palestina. En segundo lugar, el objetivo es erosionar la confianza de la sociedad israelí en su gobierno y la ocupación. En tercer lugar, la guerra busca moldear la opinión pública internacional, especialmente en Occidente, obteniendo apoyo para la causa palestina y poniendo de relieve la brutalidad y la opresión de Israel.

Un ejemplo de ello son las imágenes virales de un aficionado al fútbol obligado a corear “Libertad, libertad a Palestina” por un provocador seguidor israelí que interrumpió su entrevista televisiva, posterior al partido en los Juegos Olímpicos de este año. Además de las banderas palestinas ondeadas en el estadio y el abucheo del himno nacional de Israel en los juegos.

El uso de la guerra híbrida por parte del Eje de la Resistencia

La guerra cognitiva también tiene como objetivo concientizar a los líderes enemigos y a los civiles respecto de los peligros de enfrentarse a las fuerzas del Eje de la Resistencia fuera de Palestina.

El Eje de la Resistencia emplea la guerra híbrida, combinando herramientas militares y no militares, incluidas actividades de guerra cognitiva, para influir en la conciencia israelí. Sus métodos incluyen la introducción y difusión de nuevas narrativas sobre la ocupación israelí que enfatizan las causas del Eje y el fortalecimiento de su presencia en las redes sociales para amplificar esta nueva perspectiva.

Además, el Eje transmite temas dentro de Israel en varios idiomas y produce videos y campañas mediáticas que resaltan las vulnerabilidades de Israel.

El Eje revela periódicamente sus nuevas capacidades militares y se dirige directamente al público israelí para difundir la incertidumbre sobre su seguridad y su futuro en el país. Estas variadas tácticas están diseñadas para influir en las percepciones y la moral de la población israelí.

Incluso las actividades militares, como la serie Abubilla, tienen dimensiones cognitivas. Estas actividades tienen como objetivo enfatizar los riesgos de una escalada con el Líbano e infundir temor sobre las capacidades militares de Hezbolá.

El colapso de la narrativa israelí

Mientras que el alcance y la eficacia de la información del Eje de la Resistencia han alcanzado nuevos cotos, la de Israel está en rápido declive.

Tel Aviv depende de la “descarga de información” como el componente principal de sus herramientas de guerra cognitiva contra sus adversarios. Este proceso implica difundir a través de megáfonos una avalancha de análisis, amenazas y propaganda de las narrativas cuidadosamente elaboradas por Israel. El objetivo es intimidar a sus enemigos o atraer y animar a la opinión pública de los países aliados.

El 23 de julio de 2014, el teniente coronel retirado Avital Leibovich, fundador de la Unidad de Medios Sociales del ejército de ocupación y entonces director del Comité Judío Estadounidense en Israel, dijo durante una entrevista con la CNBC:

Las redes sociales son una zona de guerra para nosotros aquí en Israel, es una forma de comunicarnos con una amplia variedad de audiencias en todo el mundo, sin la intervención de un editor y aquí podemos gestionar nuestras propias campañas, decidir cuál será el título y exactamente qué imágenes y metrajes subiremos y eso realmente nos empodera para llegar a millones y millones de personas que usan las redes sociales como su única fuente de información.


Como ejemplo, al inicio del genocidio de Gaza y casi una semana después del inicio de la 'Operación Inundación de Al-Aqsa' el 7 de octubre, 30 anuncios difamando a Hamás, publicados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, fueron vistos más de cuatro millones de veces en la plataforma X.

Los videos e imágenes de pago que comenzaron a aparecer el 12 de octubre estaban dirigidos a adultos mayores de 25 años en Bruselas, París, Munich y La Haya. En YouTube, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel lanzó más de 75 anuncios diferentes dirigidos a espectadores de países occidentales, incluidos Francia, Alemania, Estados Unidos y el Reino Unido.

El objetivo israelí era conseguir el apoyo de la opinión pública occidental al brutal ataque de Tel Aviv contra Gaza y lograr que esa población viera a Hamás como un movimiento terrorista. La campaña “Hamás=ISIS” fue un ejemplo de ello.

Pero diez meses después de que Israel lanzara su guerra contra Gaza, el genocidio transmitido en vivo y amplificado en las redes sociales ha cambiado las percepciones globales en la dirección opuesta. Tel Aviv se encuentra en desventaja narrativa, ensartada en la corte de la opinión pública y, posiblemente, por primera vez, incapaz de hacer que sus declaraciones y narrativas se mantengan.

Ni siquiera los israelíes creen ya en su gobierno, mucho menos en las masas globales atónitas por la disonancia cognitiva de Israel cuando sigue proclamándose “el ejército más moral del mundo”, mientras
todo el mundo observa, en alta definición, la masacre de mujeres y niños palestinos.

Someter al enemigo sin luchar

La “Declaración de Independencia” de Israel idealiza la creación de un estado seguro para los judíos con el fin de atraer la inmigración de la comunidad judía mundial. Sin embargo, el creciente número de israelíes que emigraron y residieron en el extranjero a finales de 2020 indica que Tel Aviv no ha logrado mantener esta percepción entre los judíos.

Una encuesta realizada en marzo por la Universidad Hebrea y la Organización Sionista Mundial reveló que el 80 por ciento de los israelíes que viven en el extranjero no tiene ninguna intención de regresar.

Una encuesta de Channel 1 de 2023 reveló que el 28 por ciento de los israelíes están considerando la emigración. Una encuesta del Instituto de Democracia de Israel que rastrea los datos de 2022-2024 mostró que solo el 35 por ciento de los israelíes eran optimistas acerca de la gobernanza democrática y el 34 por ciento acerca de la seguridad nacional. La seguridad, que es una justificación fundamental para la creación del Estado de Israel, es una preocupación crítica. En marzo de 2023, el optimismo sobre la seguridad nacional cayó a un 30 por ciento, y la democracia ligeramente más alta, a un 32 por ciento.

Esta erosión de la confianza es resultado de las campañas psicológicas del Eje de la Resistencia, que exacerban los riesgos para la seguridad nacional. La percepción de amenazas inminentes por parte de grupos como Hezbolá y las fuerzas armadas yemeníes alineadas con Ansarallah afecta profundamente a los israelíes de hoy.

Esto también se puede ver anecdóticamente dentro de la población israelí. En un ejemplo de ello, Efrat Eldan Shechter, una colona israelí en el norte de Galilea, expresó su temor a la BBC, diciendo: “Lo que más tememos es que no se haga nada porque Hezbolá está esperando allí en la frontera para entrar e invadir Israel… No puedo dormir en paz”.

Se podría decir que el Eje de la Resistencia ha alcanzado el dominio de Sun Tzu de la guerra cognitiva. Esta sofisticada estrategia socavó la voluntad y la capacidad del estado de ocupación para resistir, alineándose perfectamente con el principio de Sun Tzu de someter al enemigo sin luchar.




ÍNDICE:
PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR
EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA


Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan las de The Cradle o de Tariyata.




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