martes, 30 de septiembre de 2025

513b. Ojarasca- LA JORNADA/ Alice Walker/ Llegando a Gaza: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

 724 días de genocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada



Publicado originalmente

en Ojarasca,
La Jornada 40 años

(periódico mexicano fundado el 19 de septiembre de 1984)  
15 mayo 2010
Traducción del inglés: Herman Bellinghausen

Ropa andrajosa cubierta de polvo y pies descalzos cubiertos de arena, mientras
un recipiente de plástico desgastado cuelga de una mano cansada, esperando a ser
llenado con agua. Al borde del camino polvoriento, forma una larga fila con otros,
cada uno con recipientes similares, una escena que captura la lucha diaria
por la supervivencia y la sed acuciante. Tras ellos, el mar en calma
se extiende interminablemente, pero lejos de ser una fuente de agua potable,
solo deja necesidad y una larga espera.
24 de septiembre de 2025
Foto de Ahmed Younes Ver menos
— en Nuseirat.


[Dejo aquí un texto de la  poeta y escritora afroestadunidense Alice Walker, un testimonio de lo que vió en la Palestina ocupada. Le sigue una entrevista honesta y humana a Rony Brauman, médico y miembro de Médicos Sin Fronteras nacido en Jerusalén. Su testimonio habla de la pérdida de humanidad de la sociedad israelí en general y el acecho y humillación a la población palestina desde hace décadas]


Llegando a Gaza

Alice Walker


La poeta y escritora afroestadunidense Alice Walker viajó a la Franja de Gaza después de los bombardeos israelíes a principios de 2009. En compañía de las activistas del grupo Codepink recorrió la región y convivió
con la población palestina, en su totalidad damnificada de guerra.
Hace unas cuántas semanas publicó su testimonio Recuperando el habla (Overcoming Speechlessness, Seven Stories Press, Nueva York, 2010), subtitulado “encuentros de una poeta con el horror en Ruanda, Congo Oriental y Palestina-Israel”, si bien la mayor parte del volumen se refiere a Gaza. Tras conocer el manuscrito, el historiador Howard Zinn, fallecido recientemente, expresó: “Quizá se necesita un poeta que alcance su propio corazón y el nuestro para romper el silencio y la desesperación y  decir la impronunciable verdad”.
Walker vuelve a las páginas de Ojarasca con este breve capítulo donde narra su arribo a la ciudad bombardeada.

 

Al entrar en Gaza me invadió la sensación de llegar a casa. Hay ahí un sabor a gueto. A bantustán. A rez (reservación india). A “sección de color”. En cierto modo, resultaba increíblemente tranquilizador. Porque tener conciencia es reconfortante. Quien te topes por las calles posee un conocimiento directo de lo que son la lucha y la resistencia. Lo encuentras en el hombre que conduce la carreta tirada por un burro. En el joven que acomoda alfombras en la banqueta o la muchacha que pone flores en un vaso.

Cuando yo vivía en la zona segregada de Eatonton, Georgia, sólo respiraba con normalidad en mi propio barrio, en la parte negra de la ciudad. Cualquier otro lugar resultaba muy peligroso. Un amigo mío fue golpeado y encarcelado por el atrevimiento de auxiliar a una niña blanca, en plena luz del día, a reparar la cadena de su bicicleta.

Pero este barrio en forma de astilla, muy propiamente llamado Franja de Gaza, no me pareció seguro. Acababa de ser bombardeado durante 22 días. Recordé que en Estados Unidos, el primero y quizás único bombardeo aéreo en suelo continental antes de 11 de septiembre de 2001 fue el ataque contra una comunidad negra en Tulsa, Oklahoma, en los años veinte del siglo pasado. Los negros que lo habitaban eran considerados demasiado prósperos y “presumidos” por los racistas blancos. La bombas destruyeron cuánto la comunidad había construido. A esto siguió la acusación, generalizada en toda la cultura blanca estadunidense, de que la población de color se negaba a “mejorar”.

En Gaza existen abundantes evidencias de que los palestinos nunca han cejado en sus esfuerzos por “mejorar”. Lo que años atrás nació como un campo de refugiados de guerra, con tiendas y toldos, evolucionó a una verdadera ciudad; sus edificios rivalizaban con los de cualquier otra ciudad de los países “en desarrollo”: casas, edificios de departamentos, escuelas, mezquitas, iglesias, bibliotecas, hospitales.

Mientras recorríamos sus calles y veíamos que muchas de estas construcciones se encontraban en ruinas, me percaté de que nunca antes fui de verdad conciente de lo que significa la palabra “escombros”. Es común la afirmación de que tal o cual cosa “quedó reducida a escombros”. Otra cosa es encontrarse con los edificios demolidos. Edificios de los cuales hubo que sacar centenares de cuerpos destrozados.


El desplazamiento de norte a sur continúa en condiciones extremadamente difíciles,
con miles de familias exhaustas que caminan largas distancias. Algunos llevan
a sus hijos a hombros, mientras que las mujeres transportan lo que queda
de sus pertenencias, y los ancianos luchan con todas sus fuerzas para
llegar a zonas más seguras.
Foto: Mahmoud Abu Hamda


Tan intenso trabajo han hecho los palestinos para retirar a sus muertos de los hogares aplastados que no queda ni el más mínimo rastro de olor a muerte. Asombra pensar lo que esa labor debió significarles física y psicológicamente. Pasamos por estaciones de policía sencillamente borradas del mapa, y cientos de jóvenes policías asesinados (casi todos los palestinos son jóvenes). Pasamos ministerios bombardeados sin piedad. Pasamos hospitales consumidos por las explosiones y el fuego.

Si no se está salvo en un hospital, al que uno llega cuando ya se siente enfermo y espantado, ¿en dónde se podría estarlo? Si los niños no están seguros mientras juegan en los patios de sus escuelas, ¿entonces dónde?


¿Dónde quedaron
los Padres de Todos los Niños del Mundo
los Cuidadores de Todos los Enfermos del Mundo?



Hay algo de abrumador en el intento de dar consuelo a alguien con los escombros hasta el cuello que apenas hace unas semanas enterró a su niño, asesinado mientras dormía. O a una mujer que perdió a 15 miembros de su familia, sus hijos, nietos, hermanos y hermanas, el marido. ¿Qué les puede uno decir a esas gentes cuyas familias salieron de sus tiroteadas casas agitando banderas blancas de rendición sólo para ser acribillados de cualquier manera? A las madres que ven a sus niños, en este momento, jugando entre escombros contaminados de fósforo que una vez en la piel nunca deja de arder. Realmente no hay nada que decir. Nada que decir a esos que allá en casa se niegan a escuchar estas noticias.

No queda sino ponerse a bailar

 

Pascal Boniface


 


Gaza: ¿Hasta dónde llegará el horror? Con Rony Brauman | Entrevistas de Géopo

Rony Brauman, nacido en Jerusalén, da testimonio con rigurosa verdad de lo que yo mismo presencié allí: el primitivismo general de las actitudes humanas dentro de la "raza elegida".

  • Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
    quien acuñara el término.


  • 513.AL JAZEERA/ ¿Cuáles son las zonas A, B y C de Cisjordania ocupada?: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

    724 días de genocidio en Gaza
    y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada

     

    Publicado originalmente
    en AL JAZEERA,
    «la península», en alusión a la península de Catar,
    (canal de televisión internacional fundada en 1996 por el Gobierno de Catar. Es el principal canal de noticias del mundo árabe y uno de los más importantes del mundo con una audiencia superior a los 270 millones de hogares)​

    el 11/09/2025
    versión al español Zyanya Mariana

    Un palestino observa la demolición de su casa desde el tejado de una granja
    al norte del valle del Jordán en Tubas, en la Cisjordania ocupada
    [Archivo: Nedal Eshtayah/Anadolu]



    ¿Cuáles son las zonas A, B y C
    de la Cisjordania ocupada?

    Tras la firma de los Acuerdos de Oslo por parte de Israel y la OLP, Cisjordania quedó dividida en tres zonas de control.

    La Cisjordania ocupada se dividió en tres zonas (A, B y C) como parte de los Acuerdos de Oslo, firmados por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) e Israel en 1993 y 1995.

    Los acuerdos condujeron al establecimiento de un gobierno palestino provisional, la Autoridad Palestina (AP), a la que se le otorgaron poderes limitados de gobierno en las zonas A y B.


    También pretendían impulsar futuras conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos, con la solución de dos Estados como objetivo deseado de las negociaciones.

    Sin embargo, los resultados de los Acuerdos de Oslo han dejado a Israel con el control total de la economía palestina, así como de sus asuntos civiles y de seguridad en más del 60 % de Cisjordania, designada como Área C.

    A pesar de otorgar al gobierno interino el control sobre asuntos administrativos y de seguridad interna en partes de Cisjordania, Israel mantiene el control militar sobre toda la zona.

    Los esfuerzos por alcanzar un acuerdo de paz integral a lo largo de los años han resultado infructuosos, dejando a los palestinos con una autoridad provisional de autogobierno que no ha podido impedir la expansión israelí.

    Promesa de anexión

    Desde entonces, Israel ha emprendido la expansión de los asentamientos en los territorios que ocupó en 1967, incluyendo partes de Jerusalén Oriental, que anexó poco después de la guerra que libró ese año con Egipto, Jordania y Siria.

    La ONU y grupos internacionales de derechos humanos han condenado el proyecto de expansión de los asentamientos, declarándolos ilegales según el derecho internacional.

    El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se ha comprometido recientemente a anexar partes del Área C: el Valle del Jordán y la región norte del Mar Muerto. Unos 65.000 palestinos y unos 11.000 colonos israelíes viven en esa región.

    El Valle del Jordán se considera la tierra más fértil de Cisjordania y ha resultado lucrativa para las empresas israelíes que han explotado durante mucho tiempo las tierras y los recursos de la zona.


    Cómo los asentamientos israelíes sofocan la economía palestina


    La anexión de asentamientos y de las aldeas palestinas circundantes podría significar el fin de cualquier esperanza de establecer un Estado palestino junto a Israel.

    Para comprender lo que implicaría una anexión formal, a continuación se presenta un desglose de las tres áreas que conforman Cisjordania:

    Áreas A, B y C
    Actualmente, el Área A constituye el 18 % de Cisjordania. La Autoridad Palestina controla la mayoría de los asuntos en esta área, incluida la seguridad interna.

    En el Área B, que abarca aproximadamente el 21 % de Cisjordania, la Autoridad Palestina controla la educación, la salud y la economía.
    En ambas áreas, las autoridades israelíes tienen pleno control de la seguridad externa.

    Esto significa que el ejército israelí se reserva el derecho de entrar en estas áreas en cualquier momento, generalmente para allanar viviendas o detener a personas con el pretexto de la seguridad.

    Alrededor de 2,8 millones de palestinos viven hacinados en las Áreas A y B, cuyas principales ciudades y pueblos palestinos son Hebrón, Ramala, Belén y Nablus.

    El Área C es la sección más extensa de Cisjordania y abarca aproximadamente el 60 % del territorio palestino.

    También alberga la gran mayoría de los más de 200 asentamientos judíos ilegales en Cisjordania, donde viven más de 400.000 colonos.
    Aunque el control de parte de esta área estaba previsto que se transfiriera a la Autoridad Palestina en 1999, según los Acuerdos de Oslo, la transferencia no se materializó, dejando la seguridad, la planificación y la construcción en manos de Israel.

    Bloqueo del desarrollo palestino
    B’Tselem, un grupo israelí de derechos humanos, afirma que Israel ha restringido la construcción, o incluso el acceso, de los palestinos en gran parte del terreno de la Zona C, denegando regularmente las solicitudes de permisos de construcción.

    Los palestinos que intentan construir en la zona están sujetos a órdenes de demolición de viviendas, lo que provoca desplazamientos y la interrupción de sus medios de vida, según ha declarado la ONU.
    El bloqueo israelí al desarrollo palestino en la zona también se lleva a cabo mediante la designación de grandes extensiones de tierra como tierras estatales, terrenos de reconocimiento, zonas de tiro, reservas naturales y parques nacionales, según el grupo de derechos humanos.

    Mientras tanto, a los asentamientos israelíes se les asignan grandes extensiones de tierra conectadas a infraestructura avanzada, como carreteras de circunvalación exclusivas para judíos que rodean las zonas palestinas.

    Además de enfrentarse a severas restricciones en materia de planificación y construcción, los palestinos también carecen de acceso a recursos básicos como el agua.

    El resultado final bien podría ser la expulsión indirecta de palestinos de una zona que actualmente se utiliza para fines israelíes.

    Según B’Tselem, el traslado forzoso de palestinos desde territorios ocupados se considera un crimen de guerra, ya sea ejecutado de forma directa o indirecta.




  • Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
    quien acuñara el término.


  • lunes, 29 de septiembre de 2025

    512b. HA'ARETZ/Lior Sheffer, Alon Yakter y Yael Shomer/ ¿Esa alarmante encuesta que muestra que el 82% de los israelíes apoya la expulsión de los gazatíes? Es errónea: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

    723 días de genocidio en Gaza
    y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada

     

    Publicado originalmente
    en Ha'aretz
    (La tierra, periódico israelí fundado en 1918).
    el 16/06/2025
    Versión al español Zyanya Mariana

    Una manifestación de derecha en Jerusalén. El cartel dice:
    «Solo un traslado traerá la paz». Crédito: Olivier Fitoussi
    ARCHIVO


    [Dos notas viejas desde Israel y un video contempóraneo para recordar que el genocidio israelí sobre los palestinos en Gaza y en Cisjordania ocupada, ha sido apoyado y alimentado por la gran mayoría de la sociedad —siento mucho afirmar esto frente a los pocos israelíes valientes que se oponen.  Los israelíes durante los últimos 20 años han perdido, en general, toda humanidad frente
    a los palestinos. La impunidad les ha hecho creer que son
    víctimas y que tienen derecho a defenderse cuando en realidad
    son una república colonial sostenida por las potencias
    occidentales, particularmente EU e Inglaterra.
    Por ello, los israelíes no  se percatan que han socavado el camino a la paz creando y alimentando a Hamás (Gaza), debilitando a la OLP (Cisjordania) y secuestrando o asesinando a todos los palestinos capaces de negociar un solución viable para ambos grupos (Qatar). Que su política de "cortar el césped" (como le llaman a administrar y fragmentar los territorios ocupados y de vez en vez bombardearlos) fomenta el resentimiento en las poblaciones humilladas y violentadas. A ello hay que sumarle
    la política de arrancar olivos (símbolos de paz y antigüedad), de envenenar pozos de agua o cerrarlos, de destruir casas y escuelas, de negarle futuro y esperanza a los palestinos constantemente humillados. Hecho que se ha exacerbado ahora con la hambre y la GHF, una institución planeada para generar hambruna y matar. Les disparan al llegar, les disparan al irse; hombres, niños y mujeres. Todo esto va sitiando a los palestinos, pero también pone en peligro a las personas de confesión judía que viven en la diáspora. Algunas de ellas tambiém muy valientes que se han negado a callar frente al genocidio en Gaza. ZM]


    Opinión | ¿Esa alarmante encuesta que muestra que el 82% de los israelíes apoya la expulsión de los gazatíes? Es errónea.


    Una reciente y alarmante encuesta sugería un apoyo abrumador a la expulsión de los gazatíes, pero un análisis más profundo de los datos revela una opinión pública mucho más compleja y dividida.

    Lior Sheffer, Alon Yakter y Yael Shomer

    Una encuesta reciente entre judíos israelíes, publicada en Haaretz, arrojó resultados verdaderamente impactantes: el 82 % de los encuestados apoyaba la expulsión forzosa de palestinos de Gaza, mientras que el 56 % apoyaba la expulsión de ciudadanos palestinos de Israel. La encuesta sugiere una realidad extrema y ha atraído mucha atención.

    Nosotros también nos alarmamos por estos resultados, por una razón adicional: creemos que son erróneos.

    Aproximadamente al mismo tiempo que se realizó esta encuesta, la Universidad de Tel Aviv realizó una encuesta exhaustiva a gran escala como parte de su proyecto de investigación en curso, Estudios Electorales Nacionales de Israel. En dicho estudio, se preguntó a los participantes si apoyarían una solución para Gaza que incluyera el traslado de su población a otro país o países. Entre los encuestados judíos, el acuerdo se situó en el 53 %, y entre toda la población israelí, incluidos los ciudadanos árabes, en el 45 %.

    En otras palabras, si bien el apoyo al traslado de población es, sin duda, alarmantemente alto, dista mucho de ser un consenso público. ¿Cómo, entonces, la encuesta publicada por Haaretz arrojó una cifra de apoyo a la expulsión casi un 30 % superior a la del estudio de la Universidad de Tel Aviv? La primera explicación reside en la propia muestra. Un análisis de los datos brutos (que los autores de la encuesta compartieron con total transparencia) reveló varios problemas de muestreo que, en gran medida, explican los niveles de apoyo inflados.

    Un problema fue la sobrerrepresentación de ciertos grupos demográficos de derecha, como los jóvenes y los votantes del Likud, más allá de su proporción real en la población general. Otro problema fue la inclusión de encuestados "sospechosos" que proporcionaron respuestas inverosímiles e incongruentes con su ideología. Por ejemplo, el 30 % de los encuestados que se identificaron como votantes del izquierdista Partido Laborista expresaron su apoyo al asesinato de toda la población de cualquier ciudad que el ejército pudiera ocupar.

    Otro factor que contribuyó a los resultados sesgados fue la redacción de las preguntas. A los encuestados no se les permitió responder "No sé" o "No estoy seguro". Obligar a los participantes a elegir un bando a menudo los lleva a adoptar una postura incluso cuando no la tienen realmente.

    Encuestas reiteradas muestran que las opiniones extremistas
    son comunes en Israel



    En cambio, una encuesta realizada en febrero por el Centro aChord también preguntó a los encuestados judíos sobre su opinión sobre la expulsión forzosa de los residentes de Gaza. En este estudio, aproximadamente una cuarta parte de los encuestados no expresó ninguna opinión. La falta de opinión es en sí misma una opinión significativa, y enmascararla infla artificialmente el apoyo activo.

    Más allá de estas consideraciones técnicas, creemos que la selección de preguntas de la encuesta no logró captar la profunda complejidad y confusión que actualmente configura la opinión pública israelí respecto al futuro del conflicto israelí-palestino.

    El ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, en la Marcha
    de la Bandera en Jerusalén a principios de este mes. La opinión pública
    se ve influenciada por los límites del discurso público. Crédito: Olivier Fitoussi


    Desde una perspectiva más amplia, muchos israelíes albergan un profundo resentimiento hacia los palestinos, un resentimiento que a menudo va acompañado de escepticismo y deshumanización. Estos sentimientos se han intensificado significativamente desde el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, al mismo tiempo, no ha habido una convergencia hacia la derecha en cuanto a las posibles soluciones al conflicto. De hecho, ningún plan cuenta actualmente con el apoyo mayoritario de la opinión pública israelí. Según un estudio de la Universidad de Tel Aviv, el 37 % de los israelíes apoya una solución de dos Estados, mientras que el 34 % está a favor de un Estado único sin igualdad de derechos para los palestinos.

    El estudio también ofreció diversas opciones políticas para Gaza más allá de la expulsión. Cabe destacar que el 44 % de los encuestados apoyó la transferencia del control de Gaza a actores internacionales o gobiernos extranjeros, una cifra aproximadamente igual a la de quienes favorecían la expulsión. En contraste, solo el 15 % apoyó la reconstrucción de los asentamientos israelíes en Gaza.

    Incluso dentro del 45 % que expresó su apoyo a la expulsión de los gazatíes, el panorama era más complejo de lo que parece. Aproximadamente la mitad de estos encuestados también apoyaron la imposición de Gaza bajo control extranjero, y solo una cuarta parte apoyó el restablecimiento de los asentamientos.

    En cualquier caso, es innegable que estos hallazgos son alarmantes. Pero ¿reflejan creencias profundamente arraigadas o son una respuesta a los acontecimientos actuales? La demonización del enemigo, el apoyo a la matanza indiscriminada y la expulsión de la población son, lamentablemente, característicos de conflictos etnonacionales como el nuestro, especialmente durante períodos de combates activos. El miedo y la erosión de la esperanza alimentan estas actitudes.

    Y según el estudio de la Universidad de Tel Aviv, el miedo domina el pensamiento de los israelíes: revela que dos tercios de los israelíes creen que los palestinos, en última instancia, buscan conquistar Israel y destruir a una parte significativa de la población judía. Este miedo debe tenerse en cuenta al interpretar las tendencias actuales, y debemos ser cautelosos al asumir que se mantendrán iguales cuando cesen los combates.

    Igualmente crucial es el hecho de que el apoyo a diferentes tipos de soluciones se ve influenciado por la gama de opciones políticas que nos ofrecen nuestros líderes. Cuando miembros del gobierno de Netanyahu promueven "soluciones" extremistas como la expulsión de población —acciones que constituyen crímenes de guerra— sin encontrar una fuerte oposición de sus rivales políticos, y cuando el presidente de la nación más poderosa del mundo legitima tales ideas con su propia voz, estas adquieren una peligrosa fuerza normativa. Cuando los líderes de la oposición israelí no presentan una visión alternativa clara, dejan el campo abierto para que arraiguen ideas radicales.

    Benny Gantz, líder del partido Azul y Blanco, en la Knéset.
    El apoyo a diversas soluciones se ve influenciado por la variedad de opciones políticas
    presentadas por los líderes nacionales. Crédito: Danny Shem-Tov / Knéset


    En otras palabras, la opinión pública responde a los límites cambiantes del discurso público. Y la historia demuestra que la opinión también puede moverse en la dirección opuesta. En la década de 1980 y principios de la de 1990, dos tercios de los israelíes apoyaron que se animara a los árabes a emigrar de Israel. En tan solo unos años, tras los Acuerdos de Oslo de 1993 y la creación de la Autoridad Palestina, el apoyo a la anexión de Cisjordania y Gaza y la delimitación de sus poblaciones se situó en tan solo el 11 %. Asimismo, el apoyo a un Estado palestino, que se situaba por debajo del 10 % en la década de 1980, pronto se convirtió en la solución preferida por la mitad de los israelíes.

    En resumen, el apoyo actual al traslado de población, e incluso a atrocidades como la aniquilación, es considerablemente menor de lo que sugieren las cifras de la encuesta de Haaretz. Que casi la mitad de la población israelí apoye la expulsión de los palestinos de Gaza es un hallazgo espantoso y aterrador en sí mismo. Sin embargo, los datos indican que este apoyo no se basa necesariamente en una firme convicción ideológica.

    Además, es dudoso que tales opiniones reflejen la influencia de figuras como el rabino Yitzchak Ginsburgh, a quien el artículo de Haaretz identificó como una fuente clave de estas ideas. No hay pruebas convincentes de que sus bárbaras enseñanzas hayan cobrado una importancia significativa entre la mayoría de los israelíes. En realidad, el apoyo a la expulsión existe junto con la apertura a otras posibles soluciones, y su persistencia dependerá del clima político y de la evolución del espacio de legitimidad en el discurso público israelí.

    Creemos que existe un potencial real para generar un amplio apoyo entre los israelíes a favor de soluciones humanas y sostenibles tanto para el conflicto israelo-palestino en su conjunto como para la guerra actual. Pero para que esto suceda, necesitamos líderes políticos y figuras públicas que luchen por estas ideas con valentía, determinación y una visión alternativa clara para lo que vendrá después de la guerra.

    Lior Sheffer, Alon Yakter y Yael Shomer son profesores de la Facultad de Ciencias Políticas, Gobierno y Asuntos Internacionales de la Universidad de Tel Aviv.



  • Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
    quien acuñara el término.









  • 512. The Times of Israel/Sam Sokol/el líder del partido opositor Golan afirma que Israel "mata bebés como pasatiempo" en Gaza: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

    723 días de genocidio en Gaza
    y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada

    Publicado originalmente

    en The Times of Israel

    (Agencia de noticias con sede en Jerusalén especializada en los acontecimientos en Israel, Oriente Medio y el "mundo judío" fundada en 2012)
    el 20/05/2025
    Versión al español Zyanya Mariana

    El líder del partido Demócrata, Yair Golan, quien preside una reunión de facción
    en la Knesset en Jerusalén
    dijo: “Un país sano no lucha contra civiles,
    no mata bebés como pasatiempo y no se propone expulsar a una población”,
    dijo Golan a la radio Reshet Bet.
     (Oren Ben Hakoon/Flash90)



    [Esta nota es vieja, pero revela las voces lúcidas dentro de la sociedad israelí. Según las encuestas, una  sociedad que en su mayoría está totalmente deshumanizada. ZM]

    Político de izquierdas expulsado de la conferencia del Congreso Judío Mundial.


    Indignación: el líder del partido opositor Golan afirma que Israel "mata bebés como pasatiempo" en Gaza.



    Exgeneral afirma que Israel se está convirtiendo en un "estado paria"; el primer ministro lo acusa de "libelo de sangre antisemita"; el jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel condena un comentario que pone en duda la moralidad de los soldados. Lapid: "Un regalo para nuestros enemigos".


    Sam Sokol


    El político de izquierda Yair Golan enfrentó una ola de críticas el martes desde todo el espectro político tras acusar a Israel de matar bebés en Gaza "como pasatiempo".

    Golan, exsubjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y actual líder del partido Demócratas, una fusión del Partido Laborista y Meretz, declaró en una entrevista con la emisora ​​pública Kan que "Israel va camino de convertirse en un estado paria, como lo fue Sudáfrica, si no volvemos a actuar como un país sensato".

    El líder político, quien no es miembro actual de la Knéset, añadió que "un país sensato no lucha contra civiles, no mata bebés como pasatiempo y no se propone expulsar poblaciones".

    Golan acusó al gobierno actual de estar “lleno de vengativos sin moral ni capacidad para gobernar un país en tiempos de crisis. Esto pone en peligro nuestra existencia”.

    El primer ministro, Benjamín Netanyahu, criticó duramente a Golan, calificando sus comentarios de “incitación salvaje” y “libelo de sangre”.

    Condeno con vehemencia la desaforada incitación de Yair Golan contra nuestros heroicos soldados y contra el Estado de Israel”, declaró Netanyahu. “Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son el ejército más moral del mundo, y nuestros soldados luchan en una guerra por nuestra existencia”.

    El primer ministro, Benjamín Netanyahu (derecha), estrecha la mano del subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mayor general Yair Golan, durante
    una ceremonia en honor a soldados destacados en el marco de las celebraciones
    del 68.º Día de la Independencia de Israel, en la residencia presidencial en Jerusalén,
    el 12 de mayo de 2016. (Yonatan Sindel/Flash90)



    El primer ministro añadió que “Golan, quien alentó la negativa a servir y comparó a Israel con los nazis mientras aún estaba en el ejército, ha caído en picado al afirmar que Israel está ‘matando bebés como pasatiempo’”.

    Netanyahu continuó: “En un momento en que libramos una guerra en múltiples frentes y lideramos complejas iniciativas diplomáticas para liberar a nuestros rehenes y derrotar a Hamás, Golan y sus aliados de la izquierda radical están profiriendo los más despreciables libelos de sangre antisemitas contra los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Estado de Israel. La decadencia moral no tiene límites”.

    El primer ministro se refería a un polémico discurso que Golan pronunció en 2016 como subjefe de las FDI, en el que calificó los cambios sociales que, según él, se estaban observando en Israel como "procesos horrorosos" comparables a los ocurridos en Europa en el período previo al Holocausto. Muchos atribuyeron el discurso a que Golan fue ignorado para convertirse en jefe de las FDI.

    En respuesta a los comentarios de Golan, sin mencionar su nombre, el Jefe del Estado Mayor de las FDI, Teniente General Eyal Zamir, declaró que "condenaba enérgicamente cualquier declaración que ponga en duda la integridad ética de las operaciones de las FDI y la moralidad de sus soldados".

    "Las FDI y sus soldados operan contra nuestros enemigos con lealtad a los valores de las FDI, la ley y el derecho internacional, a la vez que salvaguardan inflexiblemente la seguridad del Estado de Israel y sus ciudadanos", declaró el ejército en un comunicado. "Los soldados de las FDI operan, y continuarán operando, día y noche, en todos los frentes, con determinación y moralidad, como siempre lo han hecho".

    Aunque es una figura controvertida, Golan, de 63 años, emergió como un héroe de consenso durante un breve período inmediatamente después del ataque de Hamás del 7 de octubre, cuando se dirigió al frente y ayudó a rescatar a los asistentes a la fiesta que huían del ataque.


    Yair Golan (izquierda) visita una comunidad beduina y asesora sobre medidas de
    protección para las numerosas familias que carecen de alojamiento,
    14 de octubre de 2023. (Captura de pantalla de Kan TV, utilizada de conformidad
    con la cláusula 27a de la Ley de Derechos de Autor)



    Golan se retiró de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en 2018 tras 38 años de servicio militar activo. Ingresó a la política en 2019 como parte de la lista electoral de la izquierdista Unión Democrática, antes de unirse a Meretz antes de las elecciones de marzo de 2021. Posteriormente, ganó las primarias del Partido Laborista y se convirtió en su presidente en mayo de 2024, supervisando su fusión con Meretz para convertirse en el partido ahora conocido como Los Demócratas.

    Horas después de sus comentarios originales, Golan intentó defenderse de las críticas, elogiando a los combatientes de las FDI como "héroes" que luchan en nombre de un gobierno "corrupto".

    El significado de mis palabras fue claro: Esta guerra es la materialización de las fantasías de [el ministro de extrema derecha Itamar] Ben Gvir y [Bezalel] Smotrich, y si permitimos que las lleven a cabo, nos convertiremos en un estado paria”, escribió Golan.

    Añadió: “Los combatientes de las FDI son héroes; los ministros del gobierno son corruptos. Las FDI son éticas y el pueblo es recto; el gobierno es corrupto. Hay que poner fin a la guerra, devolver a los rehenes e Israel debe ser rehabilitado”.

    Poco después de sus comentarios originales, Golan fue eliminado de la agenda de la conferencia del Congreso Judío Mundial en Jerusalén, donde tenía previsto hablar en un foro a puerta cerrada de miembros del CJM sobre el tema de las relaciones entre Israel y la diáspora.

    Los comentarios del político fueron inmediatamente criticados por legisladores tanto de la oposición como de la coalición, quienes lo acusaron de aliarse con los enemigos de Israel y poner en peligro a los soldados de las FDI.

    El líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó que cualquier afirmación de que los soldados israelíes matan bebés es "un regalo a nuestros enemigos".

    "Apoyo a las FDI y a sus combatientes y condeno la declaración", declaró.

    El líder del partido Demócratas, Yair Golan; el líder del partido Unidad Nacional,
    Benny Gantz; el líder del partido Yesh Atid, Yair Lapid; y el líder del partido
    Israel Beytenu, Avigdor Liberman, ofrecen una conferencia de prensa conjunta
    en la Knesset, el 6 de noviembre de 2024. (Yonatan Sindel/Flash90)


    El presidente de Unidad Nacional, Benny Gantz, instó a Golan a retractarse y disculparse con las tropas por su declaración "escandalosa, falsa y extrema", que, según Gantz, "pone en peligro la libertad de nuestros heroicos combatientes" para operar en Gaza.

    El ministro de Justicia, Yariv Levin, instó a las Fuerzas de Defensa de Israel a revocar el grado militar de Golan tras sus comentarios.

    Las terribles palabras de Yair Golan esta mañana son una calumnia vil y despreciable, fruto de la voluntad de los mayores detractores de Israel”, declaró Levin en un comunicado, calificando las declaraciones de Golan de “un punto bajo sin precedentes para el Partido Laborista”.


    Militar israelí presume en Instagram haber matado
    a 13 niños palestinos / Excélsior informa



    Este es también un momento de prueba para los líderes del ejército. Cualquiera que difunda semejante mentira sobre los soldados de las FDI ya no puede soportar el rango de general”, declaró Levin. “La revocación del rango es lo mínimo que se puede hacer para borrar la calumnia que se ha lanzado sobre nuestros seres queridos, quienes luchan ahora mismo en el campo de batalla por la liberación de los rehenes y la victoria sobre nuestros enemigos”.

    El ministro de Seguridad Nacional, de extrema derecha, Ben Gvir, afirmó que Golan aparentemente “tomó ejemplo del portavoz de Hamás”, mientras que el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, lo calificó de “terrorista” que está “saboteando los esfuerzos para lograr los objetivos de la guerra, la seguridad de los combatientes de las FDI y la democracia israelí”.

    El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, criticó duramente el “libelo de sangre contra el Estado de Israel” de Golan, y el ministro de Defensa, Israel Katz, dijo que debía ser “excluido de la vida pública”.



    El presidente del Partido Demócrata, Yair Golan, habla en una protesta antigubernamental frente a la residencia privada del primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén
    el 17 de abril de 2025. (Charlie Summers/Times of Israel)


    Los comentarios de Golan fueron respaldados por los miembros de la Knéset de la lista conjunta Hadash-Ta'al, de mayoría árabe, quienes elogiaron sus críticas a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

    El líder de la facción, Ayman Odeh, afirmó que sólo los comentarios de Golan lograron conmocionar a los vacíos líderes de la oposición, no la inimaginable matanza de 20.000 niños, ni el asedio, ni la hambruna, ni la destrucción de hogares, escuelas y hospitales.

    Ofer Cassif, el único abogado judío del partido, escribió en X que los comentarios de Golan eran "más vale tarde que nunca".

    A pesar de las diferencias políticas, las críticas a la actividad de las FDI se han considerado durante mucho tiempo un tabú entre los partidos sionistas de Israel, aunque en los últimos meses, el ex diputado del Likud Moshe Ya'alon, ex ministro de Defensa y ex jefe de las FDI, también ha adoptado un tono agudo, acusando a Israel de llevar a cabo una "limpieza étnica" y diciendo que los políticos estaban corrompiendo a los militares y saboteando su brújula moral.

    El humo se eleva hacia el norte mientras los palestinos
    se desplazan con sus pertenencias a través de Jabalia, huyendo
    del norte de la Franja de Gaza hacia la Ciudad de Gaza
    el 19 de mayo de 2025, en medio de las órdenes de evacuación israelíes y los continuos ataques. (Bashar TALEB / AFP)


    El Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, afirma que más de 53.000 personas en la Franja han muerto o se presume que han muerto en los combates hasta el momento, aunque el número de muertos no puede verificarse y no distingue entre civiles y combatientes.

    Las autoridades de la Franja, dirigidas por Hamás, afirman que la cifra incluye a miles de niños.

    Israel ha declarado que busca minimizar las muertes de civiles y subraya que Hamás utiliza a los civiles de Gaza como escudos humanos, combatiendo desde zonas civiles como viviendas, hospitales, escuelas y mezquitas.

    Emanuel Fabian contribuyó a este informe


    INDEPENDENT/ Israeli MP hits out at own country for ‘killing babies as a hobby’
  • Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
    quien acuñara el término.



  • domingo, 28 de septiembre de 2025

    511b. THE CRADLE/ Análisis corresponsal/El mito bíblico de Israel está enterrando Cisjordania: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

    722 días de genocidio en Gaza
    y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada

    Publicado originalmente
    en THE CRADLE
    (Revista de noticias en línea. Cubre desde 2021 la geopolítica de Asia Occidental desde la región)
    el 18/09/2025
    Versión al español Zyanya Mariana

    Crédito: The Cradle


    El mito bíblico de Israel está enterrando Cisjordania.

    Con el pleno respaldo occidental, Tel Aviv está consolidando un sistema de apartheid de un solo Estado y extinguiendo cualquier perspectiva de soberanía palestina.


    Una declaración reciente del embajador estadounidense en Tel Aviv puso de manifiesto la profunda alineación ideológica de Washington con el proyecto colonial de Israel.


    Mike Huckabee desestimó el término "Cisjordania" por considerarlo "impreciso" y "moderno", insistiendo en que el territorio debería llamarse "Judea y Samaria", nombres bíblicos utilizados en la mitología fundacional de Israel. Además, declaró que Jerusalén es "la capital indiscutible e indivisible del Estado judío".

    Cómo "Judea y Samaria" se convirtió en doctrina de Estado

    Estas declaraciones forman parte de una estrategia más amplia adoptada por Israel y sus aliados occidentales para imponer nuevos hechos sobre el terreno, legitimados mediante narrativas religiosas e históricas para justificar la anexión gradual de la Cisjordania ocupada. Durante años, Tel Aviv ha aplicado una agresiva política expansionista basada en la construcción ilegal de asentamientos, la anexión progresiva y la eliminación de la identidad geográfica y política del territorio palestino. Recientemente, las autoridades israelíes aprobaron un nuevo proyecto de asentamiento en el corazón de Hebrón (Al-Khalil), compuesto por cientos de viviendas junto a la Mezquita Ibrahimi, que ahora es en su mayor parte una sinagoga bajo control israelí.

    Israel ordenó la toma del techo del patio interior de la mezquita Ibrahimi de Hebrón.



    La estrategia de Israel en la Cisjordania ocupada es compleja y multifacética, y excede con creces los parámetros de una administración militar temporal. Se trata de un plan a largo plazo para una anexión de facto, lo que podría denominarse una "anexión progresiva". Mediante la guerra legal, la arqueología, la expansión de los asentamientos y la ingeniería política, Tel Aviv está rediseñando la geografía y la demografía de la región para eliminar cualquier posibilidad de soberanía palestina. El objetivo es imponer hechos irreversibles sobre el terreno y absorber el territorio en la llamada "Tierra Bíblica de Israel", una estrategia supremacista que busca desmembrar el proyecto nacional palestino y consolidar el control permanente judeo-israelí.

    En el corazón de la estrategia de colonización de Israel se encuentra el mito fundacional de que "Judea y Samaria" son el antiguo derecho de nacimiento del pueblo judío. Esta narrativa religioso-nacionalista, central para el proyecto sionista y defendida por facciones colonizadoras y de extrema derecha, es el motor ideológico que impulsa el robo de tierras por parte de Israel. En esta visión distorsionada del mundo, la confiscación de territorio palestino se considera una reclamación justa en lugar de una ocupación, justificada como un "retorno" divinamente sancionado que encubre una empresa colonial de asentamiento con lenguaje bíblico y un patrimonio inventado.

    Sin embargo, incluso dentro de los círculos académicos israelíes, esta afirmación ideológica se enfrenta a un serio escrutinio. El reconocido arqueólogo israelí, profesor Rafi Greenberg, de la Universidad de Tel Aviv, critica duramente lo que él llama "la instrumentalización de la arqueología". Señala que el registro arqueológico en Palestina no ofrece evidencia exclusiva de la reivindicación histórica de un solo grupo.

    Por el contrario, revela un entramado de civilizaciones y culturas —cananea, romana, bizantina, cristiana e islámica— que han prosperado y coexistido en esta tierra. Greenberg afirma que «la arqueología, en su esencia, no proporciona la certeza y pureza que los ministros etnocráticos de derechas desearían. Por lo tanto, tienen que inventarla». Según él, la idea de una cultura homogénea durante cualquier período histórico es pura invención.

    Esta contradicción expone la verdadera función de la narrativa bíblica: una excusa para legitimar un proyecto de asentamiento político. Transforma el conflicto, de una lucha política por la tierra y los recursos, en una batalla existencial que se libra a través de la mitología, la historia y la memoria, permitiendo que los palestinos sean retratados como forasteros sin conexión histórica ni derechos nacionales sobre la tierra.



    Zonas delimitadas por el ejército israelí el 9 de septiembre 2025, imponiendo desplazamiento forzado





    La evolución del control israelí

    La estrategia de Israel hacia la Cisjordania ocupada ha evolucionado a través de distintas fases en respuesta a los acontecimientos políticos y de seguridad sobre el terreno.

    Desde 1948 hasta los Acuerdos de Oslo en la década de 1990, la política israelí evolucionó de la observación cautelosa al control directo, y posteriormente a los intentos de crear una nueva realidad política que garantizara sus intereses demográficos y de seguridad a largo plazo. Esta trayectoria puede dividirse en etapas clave, cada una con su propia estrategia y herramientas.

    Tras la Nakba de 1948 y la posterior partición de Palestina, la Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental ocupada quedaron bajo control jordano. Durante este período, la estrategia israelí hacia la zona fue principalmente defensiva, impulsada por la preocupación por la seguridad. Israel consideraba la Cisjordania ocupada como una posible plataforma de lanzamiento para ataques desde el este, y la estrecha franja costera que separa la Cisjordania ocupada del mar Mediterráneo, la llamada "cintura estrecha" de Israel, se consideraba una importante vulnerabilidad estratégica.

    La guerra de 1967 marcó un punto de inflexión drástico. Con la "Naksa" (Retroceso), que supuso la ocupación de Cisjordania, Israel se encontró repentinamente gobernando a más de un millón de palestinos, lo que planteó un dilema fundamental sobre cómo controlar el territorio sin integrar completamente a su población en el Estado judío y, al mismo tiempo, mantener la seguridad.

    El arquitecto de la política israelí en aquel momento era el ministro de Defensa Moshe Dayan, quien desarrolló una estrategia dual conocida como la "política de puentes abiertos". Este enfoque buscaba una intervención limitada o una ocupación invisible siempre que fuera posible.

    Israel permitió la circulación continua de personas y mercancías a través del río Jordán mediante los puentes Allenby y Damia. El objetivo era prevenir el colapso de la economía palestina, evitar que asumieran la carga de la vida cotidiana y permitir que los palestinos mantuvieran vínculos familiares, sociales y económicos con el mundo árabe a través de Jordania. El objetivo era normalizar la vida bajo la ocupación, al tiempo que se fomentaba discretamente la emigración palestina "voluntaria" como solución demográfica a largo plazo. Paralelamente, se inició un cauteloso proyecto de asentamiento, centrado inicialmente en zonas de interés estratégico para la seguridad, como el valle del Jordán y el perímetro de Jerusalén, de acuerdo con el “Plan Allon”, que preveía la anexión de esas regiones y la devolución de zonas densamente pobladas a Jordania en el marco de un futuro asentamiento.

    Mapa del plan de anexión israelí propuesto en la Cisjordania ocupada
    ("Plan Allon")





    Con el auge de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y su reconocimiento por la Liga Árabe en 1974 como única representante legítima del pueblo palestino, la inquietud en Israel aumentó. Sus intentos de colaborar con los líderes municipales tradicionales, elegidos en las elecciones locales de 1976 y mayoritariamente afiliados a la OLP, habían fracasado. En respuesta, el gobierno israelí del Likud, bajo el liderazgo de Menachem Begin, a finales de la década de 1970 adoptó una nueva estrategia: la creación de las "Ligas de Aldeas". Estas eran entidades administrativas locales compuestas por figuras palestinas tribales y rurales.

    Los líderes palestinos fueron seleccionados, armados y apoyados por la administración civil israelí para servir como un liderazgo alternativo "moderado" dispuesto a cooperar con Tel Aviv. La idea era eludir a la OLP y a su liderazgo nacionalista urbano y promover un modelo limitado de "autogobierno" propuesto en los Acuerdos de Camp David, que otorgaba a los palestinos el control administrativo civil, mientras que la seguridad y la tierra permanecían bajo la autoridad israelí. Sin embargo, el experimento de las Ligas de Aldeas fracasó estrepitosamente. La mayoría de los palestinos consideraban a sus miembros colaboradores y traidores, y estos organismos carecían de legitimidad popular antes de su colapso total con el estallido de la Primera Intifada en 1987.

    El colapso de esta estrategia, sumado a cambios internacionales como el fin de la Guerra Fría y la Primera Guerra del Golfo Pérsico, empujó a los actores israelíes y palestinos a negociaciones secretas en Oslo. Los Acuerdos de Oslo, firmados entre 1993 y 1995, marcaron la culminación de esta fase y reflejaron la nueva estrategia israelí de separación y redespliegue. En lugar de ejercer control directo sobre cada centímetro de tierra y todos los aspectos de la vida palestina, Israel buscó liberarse de la carga de la gestión de los centros de población palestinos, manteniendo al mismo tiempo un control exhaustivo sobre la seguridad, las fronteras, los asentamientos y los recursos.

    Guerra legal y excavadoras

    La Cisjordania ocupada se dividió administrativa y de seguridad en tres zonas.

    El Área A, que abarcaba aproximadamente el 18 % de Cisjordania y que abarcaba las principales ciudades, quedó bajo pleno control civil y de seguridad palestino.

    El Área B, que abarcaba alrededor del 21% y abarcaba pueblos y aldeas que rodeaban las ciudades, quedó bajo control civil palestino y supervisión de seguridad conjunta israelí-palestina, aunque Israel mantuvo la autoridad máxima.

    El Área C, que abarcaba más del 60% de Cisjordania, incluía asentamientos israelíes, zonas fronterizas como el Valle del Jordán, carreteras de circunvalación, la mayoría de las tierras agrícolas y recursos hídricos. Esta área permaneció bajo pleno control civil y de seguridad israelí.

    Los Acuerdos de Oslo crearon una nueva realidad. El enfoque de Israel pasó de la gestión de los centros de población palestinos a consolidar el control permanente sobre vastas extensiones de tierra, especialmente el Área C. Para lograrlo, Israel comenzó a utilizar medios más legales y científicos para imponer su voluntad y judaizar el territorio. Quizás el avance más alarmante sea el uso por parte de Israel de instrumentos legales para extender formalmente su soberanía sobre la Cisjordania ocupada. Un ejemplo de ello es la propuesta de enmienda a la Ley de Antigüedades de 1978 presentada por el miembro del Likud en la Knéset, Amit Halevi.

    Arqueología y patrimonio cultural y natural: una herramienta para la apropiación de tierras para la colonización y la expropiación en Cisjordania (paper 16 hojas)



    La enmienda busca extender la jurisdicción de la Autoridad de Antigüedades de Israel al Área C. Aunque se presenta como una medida técnica, constituye un paso flagrante hacia la anexión formal y la imposición del derecho civil israelí sobre las tierras ocupadas, en violación directa del derecho internacional, que limita a las potencias ocupantes a preservar el patrimonio en beneficio de las poblaciones locales. Israel promueve esta ley con el pretexto de proteger el patrimonio judío de una supuesta destrucción sistemática, creando una falsa sensación de emergencia arqueológica. Sin embargo, en la práctica, esta ley se convierte en una poderosa herramienta para la confiscación de tierras.

    Una vez que un sitio es declarado arqueológico, se impone protección militar, impidiendo a los palestinos acceder o utilizar la tierra, deteniendo el desarrollo y desplazando forzosamente a los residentes, allanando el camino para la confiscación de tierras y propiedades.

    Este enfoque es una réplica del modelo Elad utilizado en Silwan, Jerusalén Oriental ocupada, donde la organización de colonos Elad combinó la ocupación de viviendas con excavaciones arqueológicas para eliminar la presencia palestina. Este modelo se está exportando ahora a las zonas más profundas de Cisjordania ocupada, como en el caso de Sebastia, al norte de Nablus, donde las excavaciones pretenden separar el sitio de su ciudad palestina y convertirlo en un parque nacional israelí.

    Aplastando la alternativa: Por qué la Autoridad Palestina nunca estuvo destinada a gobernar

    El control territorial es incompleto sin el control, o más precisamente, la expulsión, de su población. Israel utiliza una estrategia de presión multifacética para obligar a los palestinos, especialmente en el Área C, a abandonar el territorio.

    En los últimos meses, las incursiones militares israelíes se han intensificado en aldeas, pueblos y campos de refugiados palestinos, en particular en el triángulo norte de Cisjordania ocupada, acompañadas de una destrucción a gran escala de infraestructuras. Al mismo tiempo, se ha desatado la presencia de colonos para sembrar el caos en aldeas y pueblos palestinos, a menudo bajo la protección del ejército israelí. Esto crea un clima de terror diseñado para hacer insoportable la vida palestina y ya ha provocado el desplazamiento de miles de personas.

    La estrategia de anexión se completa debilitando sistemáticamente cualquier liderazgo político palestino unificado capaz de representar el proyecto nacional. Israel trabaja para desmantelar la Autoridad Palestina (AP) sin permitir su colapso total, para evitar tener que administrar directamente a la población. Esto se logra mediante la retención de ingresos fiscales para debilitar financieramente a la Autoridad Palestina, obstruyendo la circulación de sus funcionarios y socavando cualquier atisbo de soberanía, reduciendo así a la Autoridad Palestina a un subcontratista de la seguridad y la coordinación administrativa en zonas palestinas aisladas, carentes de autoridad política real o control territorial.

    En su intento por eludir y desmantelar la representación palestina unificada, Israel está reconsiderando su antigua estrategia de crear un liderazgo local por delegación. Esto incluye tratos directos con estructuras tradicionales como líderes de clanes, consejos de aldeas y ancianos tribales, con el fin de establecer organismos independientes subordinados a la ocupación. Con reminiscencias del fallido proyecto de las Ligas de Aldeas de la década de 1980, el objetivo es fragmentar la sociedad palestina y establecer socios locales a través de los cuales se pueda gestionar a la población sin interactuar con un liderazgo nacional. Propuestas recientes, como el Emirato de Hebrón o los planes para imponer administraciones lideradas por caudillos de la guerra en Gaza después de la guerra, son experimentos en esta dirección. Israel presenta estas políticas en la Cisjordania ocupada como una serie de medidas de seguridad reactivas, cuando en realidad son componentes interrelacionados de una estrategia deliberada y a largo plazo de anexión progresiva.

    Al instrumentalizar la ley, la arqueología, los asentamientos, la presión demográfica, la represión política y la fragmentación social, Israel está desmantelando sistemáticamente la posibilidad de un Estado palestino viable, en un momento de creciente impulso hacia el reconocimiento internacional. El resultado es una realidad de un solo Estado entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, una realidad que no se basa en la igualdad ni la ciudadanía, sino en un arraigado sistema de dominación de un grupo sobre otro. Una realidad que numerosos analistas y organizaciones de derechos humanos, incluidas las israelíes, han descrito como apartheid. El futuro cercano promete un mayor afianzamiento de este trágico statu quo, haciendo prácticamente inviable la llamada solución de dos Estados en medio de la incesante expansión de los asentamientos, la fragmentación territorial y la transformación de la Cisjordania ocupada en cantones aislados, desprovistos de cualquier atisbo de soberanía.


  • Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
    quien acuñara el término.