698 días de genocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Publicado originalmente
en SPANISH REVOLUTION
(Medio
audiovisual y periódico digital creado
durante las protestas de 2011-2015 en España, denominadas inicialmente
Movimiento 15-M
e Indignados. El
movimiento creció y derivó en un periódico digital fundado en marzo del
2019)
el 28/08/2025
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EL ASESINATO COMO POLÍTICA
DE ESTADO
La propaganda convierte la masacre en espectáculo y borra del mapa el derecho a informar
Javier F. Ferrero
“Hizo bien en eliminarlos”. Así, sin disfraz ni vergüenza, presentadores y tertulianos de la televisión israelí justifican el asesinato de 247 periodistas palestinos en apenas 23 meses de genocidio. No son daños colaterales. No son errores de cálculo. Son ejecuciones premeditadas contra quienes narran la barbarie. La censura se ejerce con bombas, no con tijeras.
En diciembre de 2023, un colono israelí y periodista de Cisjordania llegó a decir en directo que las Fuerzas de Defensa de Israel tendrían que haber empezado con 100.000 muertos de golpe. La frase no generó escándalo, sino aplausos. Israel ha normalizado el exterminio como si fuera una opción política legítima.
Mientras tanto, la población de Gaza muere de hambre. Desde octubre de 2023, más de 300 personas han fallecido oficialmente por inanición, porque el gobierno de Netanyahu bloquea la entrada de ayuda humanitaria. Sin embargo, en los televisores israelíes no aparecen cadáveres famélicos ni hospitales reducidos a polvo. En su lugar, series patrióticas que humanizan a soldados y tertulias que repiten como papagayos la propaganda oficial.
La televisión israelí aplaude el asesinato de periodistas palestinos: «Es un deber moral eliminarlos de raíz y no tener compasión»
TELEVISIÓN QUE BORRA A LAS VÍCTIMAS
Según el periódico Haaretz, reporteros de los principales medios reconocen que tienen prohibido mostrar el sufrimiento palestino. En los platós no se habla de niñas muertas bajo los escombros, sino de “escoria”, “infrahumanos” y “gente que no tiene derecho a existir”. El genocidio se retransmite como una gesta de venganza. El 20 de mayo de 2025, mientras la comunidad internacional veía cómo Gaza se hundía en la hambruna y la ONU denunciaba el bloqueo de camiones de ayuda humanitaria, la televisión israelí mostraba una versión edulcorada. Nada sobre el hambre, nada sobre el asedio. Solo entrevistas a soldados que son presentados como héroes y ciudadanos que piden “fumigar Gaza con gasolina”.
La omisión es tan brutal como la bala. El relato oficial no solo silencia a las víctimas, sino que da voz a quienes celebran su exterminio. Israel no solo mata, sino que blanquea y televisa el asesinato.
Netanyahu gobierna con un aparato mediático entregado al odio. Los canales más vistos del país se convierten en correa de transmisión de una doctrina que define a todo un pueblo como desechable. Periodistas, médicos, maestras y niños son borrados del mapa televisivo para ser convertidos en enemigos a exterminar.
El periodismo israelí, en lugar de cuestionar el poder, ha aceptado ser su maquinaria de propaganda. La censura se ha interiorizado hasta el punto de que no mostrar la verdad se considera patriotismo. La mentira se viste de deber nacional.
Y mientras tanto, los periodistas palestinos son cazados uno a uno. Cada cámara destruida es un testimonio menos del horror. Cada voz silenciada es un crimen que queda impune. La televisión israelí no solo no lo denuncia, sino que lo celebra.
Matar al mensajero se ha convertido en política de Estado.

LA (OTRA) GUERRA DE ISRAEL:
SILENCIAR A PERIODISTAS
Con acusaciones y falsas afirmaciones de que los periodistas atacados eran combatientes encubiertos de Hamás, el brutal ataque de Islael contra un hospital civil en Khan Younis el lunes 25 de agosto se cobró la vida de otros cinco periodistas, junto con rescatistas de defensa civil y personal médico que ayudaba en el lugar, con un total de 20 civiles asesinados.Mientras que a los reporteros y periodistas internacionales se les prohíbe el acceso para informar en Gaza —unos pocos han podido entrar bajo escolta militar israelí—, los periodistas visuales que documentan la hambruna, las matanzas masivas y la limpieza étnica son blanco deliberado del ejército israelí.
Ninguna ley ni convención internacional puede hoy proteger a los periodistas que informan sobre el exterminio de civiles a manos del ejército israelí en Gaza. Esto deja claro que la guerra de Israel no solo busca el control total de la Franja de Gaza, sino también controlar la narrativa completa de lo que está sucediendo allí. Sin duda, el lugar más peligroso del mundo para ejercer como periodista hoy en día es Gaza: 192 periodistas palestinos han sido asesinados (CPJ) y 274 periodistas en total, según diferentes fuentes (ONU).
“Israel está llevando a cabo el intento más mortífero y deliberado de asesinar y silenciar a periodistas que el CPJ haya documentado jamás. Los periodistas palestinos están siendo amenazados, atacados directamente y asesinados por las fuerzas israelíes, y son detenidos arbitrariamente y torturados en represalia por su trabajo. La infraestructura mediática en Gaza es destruida sistemáticamente y la censura se ha endurecido en Cisjordania e Israel.” (Declaración en la portada del sitio web del Comité para la Protección de los Periodistas).
Entre los cinco periodistas asesinados se encontraban:
• Mariam Abu Dagga, periodista visual independiente de 33 años que colaboraba frecuentemente con Associated Press y otros medios. Conocida por su narrativa profundamente humana, Dagga arrojó luz sobre la desnutrición infantil y el sufrimiento humanitario.
• Hussam al-Masri, camarógrafo que trabajaba como contratista de Reuters. Murió cerca de una estación de transmisión en vivo en la planta superior del hospital.
• Mohammed Salama, fotoperiodista de Al Jazeera.
• Moaz Abu Taha, reportero independiente que colaboró con varias organizaciones de noticias, incluyendo Reuters.
• Ahmed Abu Aziz, periodista independiente que cubría el conflicto.
Un sexto periodista, Hatem Khaled —también fotógrafo de Reuters—, resultó herido en el ataque.
El mito de "la única democracia en Oriente Medio" parece estar derrumbándose bajo sus campañas militares.
FUENTE
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Esta jovencita se llama Rivka Lafair, es profesora de yoga y postea en Instagram frases de "espiritualidad barata y amor sin consecuencias". En este video agradece a los militares por haber bombardeado el hospital en Gaza y haber matado a periodistas de Reuters, de AFP y más de 240 civiles...
Concluye su agradecimiento diciendo que Gaza será de "ellos", los israelíes, el "pueblo elegido".
Me pregunto si han leído las tablas de la ley que Moisés bajó del monte Sinaí que dicen: "no matarás, no robarás, no mentirás..."
A ella, le preguntaría lo que solía decirles a mis alumnos al iniciar el curso de "Mito, religión y sociedad" que daba en la universidad: "Cuál es la mejor religión del mundo? La que nos haga mejor persona jóvenes... mejor ser humano."
Me queda claro que la catástrofe espiritual del judaísmo es irreversible, y la causa habrá que buscarla en el sionismo.
ZM



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