A dos años de un genocidio anunciado
762 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Publicado originalmente
en El País
(periódico español fundado en 1976)
el 01/11/2025

(periódico español fundado en 1976)
el 01/11/2025
| Palestinos portan el cuerpo de un periodista asesinado en un ataque
israelí en la franja de Gaza el 26 de agosto. DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press) ARCHIVO Dos años de veto israelí a la entrada libre |
Israel
ha impedido el acceso libre a Gaza a la prensa extranjera desde el
ataque de Hamás y la consiguiente invasión de la Franja, en octubre de
2023. Se trata de una decisión inusual que dificulta notablemente la
cobertura y traslada un peso desproporcionado a los periodistas
palestinos en el terreno, de los que el ejército israelí ha matado al menos a 225,
una cifra inédita en zonas de conflicto. El ejército solo permite la
entrada a reporteros empotrados con las tropas, con criterios opacos de
selección, en recorridos estrictamente delimitados y con las grabaciones
revisadas por la censura militar, como a EL PAÍS el pasado martes.
Ante
esta situación, la Asociación de la Prensa Extranjera (FPA, en sus
siglas en inglés), que representa a más de 400 medios de 30 países,
llevó el asunto al Tribunal Supremo, que en un año ha concedido siete
prórrogas al Estado para presentar su posición. El pasado día 23, en una
esperada vista a la que asistió este periódico, le concedió 30 días
extra para actualizar sus argumentos, tomando en consideración que ahora
rige un alto el fuego. El ejército ha respondido, de momento,
aumentando los empotramientos.
El
veto supone para los periodistas extranjeros un constante sobreesfuerzo
desde hace dos años. Informar sobre Gaza implica comunicarse con las
fuentes siempre desde la distancia,
generalmente por WhatsApp y, por épocas, con frecuentes interrupciones
de las líneas. También dificulta la tarea de verificación, la obtención
de imágenes y la coordinación con corresponsales y colaboradores sobre
el terreno.
En
este contexto, los periodistas palestinos han cargado con un peso
desproporcionado, al convertirse en los ojos y oídos de los
telespectadores. Todo ello bajo un riesgo perpetuo: Israel ha matado de media a más de dos por semana desde octubre de 2023. En algunos casos, reconociendo que eran el objetivo.
En
la vista en el Supremo, Gilead Sher el abogado de la parte demandante,
la Asociación de la Prensa Extranjera, defendió que el Estado ha tenido
mucho tiempo para reevaluar su prohibición, con motivo de anteriores altos el fuego
o de reducción de los combates, pero ahora carece ya de “excusa alguna”
para seguir impidiendo el acceso a los periodistas extranjeros, porque
“la situación ha cambiado por completo” con el alto el fuego, iniciado
el día 10.
La
Asociación sustenta su petición en la importancia de la libertad de
información y de prensa, y en que los “cientos de millones” de lectores y
espectadores que suman en total sus medios tienen derecho a una
cobertura libre en el terreno, como recordó Sher en la vista.
Los
representantes políticos y militares de Israel defienden que la entrada
libre pondría en peligro tanto a los periodistas (algo que en otros
conflictos solo corresponde valorar a ellos mismos y a sus medios) como a
las tropas ocupantes, al desvelar sus posiciones. Entre los motivos,
también suelen mencionar la presencia de rehenes en Gaza. Volvió a
hacerlo Shosh Bedrosian, portavoz del primer ministro, Benjamín
Netanyahu, hace dos semanas, cuando solo quedaban ya cautivos sin vida
en el enclave palestino. En una rueda de prensa en Jerusalén, le
preguntaron cuándo podrán entrar los periodistas a Gaza. “No hay
información adicional. Todavía hay rehenes dentro”, respondió.
“Situación dinámica”
En
la vista del Supremo, el fiscal del Estado (que había presentado su
posición al tribunal en junio) pidió 30 días más para actualizarla.
Argumentó que “los cambios están todavía muy frescos” y la situación es “dinámica”.
Los tres jueces lo interrumpieron para subrayarle que, en efecto, las
circunstancias son distintas, pero admitieron la prórroga en su
totalidad, ante las quejas de Sher, que recordó que el veto dura ya dos
años y afecta “a los fundamentos de la libertad de expresión”.
Poco
después, en un comunicado, la Asociación se mostró “decepcionada” con
la decisión del Supremo y acusó a la defensa de recurrir “una vez más a
tácticas dilatorias”. El tribunal falló a favor del Estado en una
primera petición, en enero de 2024, al aceptar su argumento de que el
ingreso de periodistas a Gaza podía “poner en verdadero peligro” a las
tropas desplegadas.
Desde
la vista, el ejército ha aumentado los empotramientos —también para
periodistas extranjeros— al lado israelí de la denominada línea
amarilla. Es el 58% de la Franja al que permanecen replegados los
militares desde el inicio del alto el fuego
gestado por el presidente de EE UU, Donald Trump. El Estado informó
esta semana al Supremo de que va a reexaminar su política, como este le
había pedido, según medios locales. La corte le dio hasta el 23 de
noviembre para presentar su posición revisada.
Además
de impedir el ingreso libre, el ejército argumenta problemas de espacio
para empotrar con las tropas a periodistas extranjeros, pero no hay más
que encender la televisión israelí para ver la diferencia de acceso que
han obtenido estos dos años sus corresponsales militares. En cuanto a
los extranjeros, viene dando prioridad a medios anglosajones, agencias
de noticias y aquellos con posiciones editoriales más próximas a Israel.
Uno de ellos ha sido invitado a entrar hasta ocho veces. EL PAÍS, solo
esta semana, tras dos años de peticiones. El veto es responsabilidad del
Ministerio de Defensa y del ejército israelíes.
Tania
Kramer es la presidenta de la FPA desde 2023 y recuerda que “los
empotramientos nunca pueden reemplazar al acceso libre” y el trabajo de
los periodistas consiste en “estar en el terreno, ver y hablar directamente con la gente”.
“Es, básicamente, una petición muy simple para hacer nuestro trabajo”,
añade Kramer, corresponsal en Jerusalén desde hace una década de la
cadena alemana Deutsche Welle, en una entrevista en la ciudad.
La
presidenta de la FPA también critica la contradicción que contiene el
discurso de las autoridades israelíes. “Por una parte, dicen que toda la
información que sale de Gaza es parcial porque proviene de periodistas
palestinos. Por otra, no dejan a los periodistas extranjeros verlo por
sí mismos”, señala, antes de matizar: “No es que queramos entrar en Gaza
porque pensemos que podemos hacerlo mejor que nuestros colegas
palestinos, sino que todo el peso no puede recaer sobre sus hombros”.
Tras la vista, el abogado de la FPA se mostraba optimista. Consideraba que la corte reconoció implícitamente el derecho de los periodistas extranjeros a acceder a Gaza para informar, al “poner la carga de la prueba” en el Estado, y no en el demandante. “Es un tono ligeramente distinto decir que, a la luz de las nuevas circunstancias, el Estado no puede volver a la corte dentro de 30 días con la misma posición”.
Mijael Sfard, un conocido abogado de derechos humanos, también participó en la vista, porque representa a Reporteros sin Fronteras, que acaba de ser aceptado como amicus curiae. Aseguraba que Israel no abrirá Gaza a todos los periodistas por propia voluntad, dado que “uno de los principales rasgos de su ideología bélica” es “controlar el flujo informativo” en la medida de lo posible.
La portavocía de las Fuerzas Armadas de Israel ha dejado sin respuesta dos preguntas que le formuló este periódico: ¿Cuál es la justificación de la prohibición de libre acceso a periodistas extranjeros a Gaza?; si se trata de la seguridad de los periodistas, ¿por qué se permite el acceso a los israelíes con más frecuencia que a los extranjeros?
Mijael Sfard, un conocido abogado de derechos humanos, también participó en la vista, porque representa a Reporteros sin Fronteras, que acaba de ser aceptado como amicus curiae. Aseguraba que Israel no abrirá Gaza a todos los periodistas por propia voluntad, dado que “uno de los principales rasgos de su ideología bélica” es “controlar el flujo informativo” en la medida de lo posible.
La portavocía de las Fuerzas Armadas de Israel ha dejado sin respuesta dos preguntas que le formuló este periódico: ¿Cuál es la justificación de la prohibición de libre acceso a periodistas extranjeros a Gaza?; si se trata de la seguridad de los periodistas, ¿por qué se permite el acceso a los israelíes con más frecuencia que a los extranjeros?

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