A dos años de un genocidio anunciado
775 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
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el 09/08/2025
| El historiador de la universidad de Exeter nacido en Haifa, Ilán Pappé. (Europa PRESS) |
«El día después del genocidio debe ser el de la justicia para los palestinos»
Profesor de Historia en la Universidad de Exeter, tras ejercer en
Haifa, Ilan Pappé (Haifa, 1954) es autor de numerosos libros sobre
Palestina y el conflicto palestino-israelí. Forma parte de Nuevos
Historiadores judíos que en los 80 plantearon una visión alternativa al
Estado sionista.
¿Cómo describiría la situación actual en Palestina?
Este es probablemente el peor momento de la historia de la
Palestina moderna. Y mira que Palestina ha conocido momentos muy malos,
como la Nakba de 1948, la ocupación de 1967, las violaciones diarias de
los derechos humanos y civiles, las masacres de Líbano, el cerco de Gaza
entre los años 2007 y 2023.
Pero creo que nada es comparable a la situación de los últimos 22 meses.
Creo que debemos centrarnos en el genocidio en todos los ámbitos, desde
las entrevistas, conferencias y reuniones hasta la vida diaria. Sabemos
lo que podemos y debemos hacer, y que deberíamos continuar haciéndolo,
porque los palestinos no pueden permitirse nuestra desesperanza. Y por
ellos necesitamos seguir haciendo lo que estamos haciendo, redoblando
nuestros esfuerzos.
Pero en algún momento tendrá que acabar el genocidio.
Sí, pero el genocidio no va a acabarse cuando cesen las acciones del
Ejército israelí. Desviarán la atención de amplios sectores de la
sociedad, que asumirán que la situación ha sido resuelta. Esto es lo que
los implicados en lo que obscenamente se denomina el proceso de paz
llamarán el día después, usando el viejo lenguaje de paz, el tipo de
lenguaje que se usaba antes del 7 de octubre del 2023 y que, en cierta
manera, contribuyó a lo que ocurrió aquel día y desde entonces. Por lo
tanto, es muy importante que nos comprometamos a crear un vocabulario
para el día después, un lenguaje que sea apropiado y refleje la
realidad.
¿A qué se refiere con lenguaje apropiado?
Es pensar en el mejor antídoto para el día después, como lo denominan en los medios, porque ese será el día para pensar en la justicia transicional como la única forma de progresar. No hay que hablar de paz o reconciliación en ese momento, sino de justicia transicional, que en los términos más simples incluye el derecho de retorno de los refugiados, la redistribución de la tierra, y los recursos naturales, cuestiones como los asentamientos que se han construido en Cisjordania.
Es fácil solucionar la cuestión de las pequeñas colonias, pero ¿qué haces con las pequeñas ciudades pobladas por colonos? Todo eso debe de ser estudiado, el tema de las cuestiones prácticas en torno al derecho al retorno, el proceso de descolonización en sí mismo, pero también la realidad posterior en Israel-Palestina.
No hablemos de «la única democracia en Oriente Medio», hablemos de un
Estado colonialista de apartheid, no hablemos de reconciliación a día
de hoy, hablamos de descolonización, no hablemos de Palestina como
ciertos puntos A, B y C en un mapa, sino que hablemos de los palestinos
como los residentes de Gaza y Cisjordania. Esto es esencial a la hora de
acabar con el colonialismo sionista en el futuro.
¿Qué opina de los llamados procesos de paz del pasado?
Desde la llegada del sionismo a Palestina, todos los procesos de paz tienen un elemento común: la premisa de no preguntar a los palestinos qué quieren. La de preguntar siempre a los israelíes qué es lo que quieren y tratar de vendérselo a los palestinos. Esa fue la realidad en Oslo y lo mismo ha ocurrido en los esfuerzos por lograr la paz tras Oslo y desde la famosa declaración de Balfour. Tenemos que insistir en que los palestinos se sienten al volante: ellos son los que nos deben dar su visión de futuro, cómo ven a los 8 millones de judíos que viven en Israel: tan solo el movimiento nacional palestino, independientemente de cómo lo definas o entiendas, puede hacerlo, porque es un error el acercarse al ‘supermercado europeo de ideas’ y pensar que ahí podemos encontrar la solución.
«Tenemos que insistir en que los palestinos se sienten al volante: ellos son los que nos deben dar su visión de futuro»
No es históricamente viable decir que se elegirá un periodo anterior
al colonialismo y al sionismo, y será reconstruido. Esa no es una
propuesta seria. Pero puede ser inspirado en ello por el hecho de que en
Palestina cristianos, musulmanes y judíos vivían juntos en los mismos
pueblos y calles. Inspirado por el hecho de la cultura que se producía
ya por el año 1750 en ciudades de todo el Oriente medio, del
Mediterráneo Este, en El Cairo, Bagdad, Jaffa y Beirut.
Pero la sociedad israelí parece inamovible…
La historia de otros conflictos nos enseña que se tienen que dar las
circunstancias adecuadas para que una situación que se antojaba
inamovible y permanente de repente se venga abajo. Ocurrió en la guerra
del Vietnam, o con el régimen del apartheid en Sudáfrica y otros lugares
donde los regímenes se desintegraron y colapsaron. El proceso estaba in
situ, pero la mayoría de la gente no se percató de su existencia hasta
que implosionaron. Fueron procesos muy rápidos cuando se dieron. Cuando
el régimen colapsa y el Estado se desintegra, pero no hay nada que ocupe
el espacio, se produce el caos. Un caos que puede dar lugar a largos
periodos de violencia. Hemos conocido casos en Libia, Yemen, Siria,
Irak… Hay que estar preparado para llenar el vacío de ideas, con visión e
imaginación, de manera que se transforme lo caído en algo mucho mejor.
¿Y si hablamos del caso de Palestina?
La primera parte del proceso supondría la implosión de Israel: la idea del judaísmo como nacionalismo no está funcionando. Para explicarlo de manera simple, es básicamente una guerra civil entre los judíos seculares, que se ven a sí mismos como liberales y progresistas, y aquellos judíos que se ven como más religiosos, teocráticos y mesiánicos. Desafortunadamente, estos grupos no tienen nada contra el apartheid del Estado de Israel, pero sí tienen una perspectiva diferente con respecto a lo que significa ser judío en Israel. En los años 60 y 70, el grupo con ideas más ‘occidentales’, el más ‘liberal’, era tan dominante que la gente no pensaba que hubiera alternativa alguna. Pero esto ha cambiado, y el otro grupo, que no solo es racista con los palestinos, sino también con los judíos no religiosos y teocráticos, están planteando la batalla para tomar el control de Israel.
La gente pensó que lo ocurrido el 7 de octubre y a partir de entonces
sería suficiente para unir a estos grupos, pero no se han creado las
bases comunes ante la aparición del llamado ‘peligro existencial’, al
que Israel dice enfrentarse desde aquel día o en su enfrentamiento con
Irán. Se estima en más de 500.000 los israelíes que han escapado, y
todos ellos son parte de la élite económica y académica. Ahora gente
mucho menos competente controla el Gobierno, el servicio secreto, el
Ejército y pronto, el sistema judicial. Otra circunstancia para la
implosión es el colapso de la economía: Israel en la actualidad es
totalmente dependiente económicamente de EEUU. Antes de 2023, Israel
recibía 2.000 millones de dólares al año en pagos directos. Ahora los
pagos directos ascienden a 14.000 millones y, como ya han dicho
públicamente los israelíes, no es suficiente, necesitan más. Y el actual
clima político en EEUU, donde los aislacionistas están tomando fuerza,
amenaza esta situación. A ello hay que añadir que la nueva generación de
judíos fuera de Israel, especialmente en EEUU, no quieren que se les
asocie con el sionismo, y se acercan al movimiento de solidaridad con
Palestina de forma numerosa, lo cual supone un problema para aquellos
que usan el antisemitismo como un arma arrojadiza para acallar el apoyo a
Palestina.
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| Ilan Pappé, en una charla en Irlanda. (Iñaki IRIGOIEN) |
¿Qué rol considera que jugarán los palestinos que viven en Israel?
Para mí, los árabes del 48, los palestinos que se quedaron, los
palestinos ciudadanos de Israel, son un grupo muy importante cuya
presencia política es exclusivamente en Israel. Creo que en el proceso
que se dará, estos jugarán un papel progresivamente más importante en la
política palestina y no en la israelí. Si ello ocurre, su impacto será
de gran interés, porque es el único grupo de palestinos que conoce a los
israelíes no solo como soldados y colonos, sino también como personas. Y
eso, por sí mismo, puede definir cómo el movimiento nacional palestino
tratará el tema de la descolonización.
¿Cuál cree que será la actitud de los ciudadanos judíos en una Palestina descolonizada?
Un alto número de israelíes optará por marcharse, diciendo ‘no quiero
vivir en un país que no es supremacista’; algunos se quedarán y se
acostumbrarán. Recuerdo mi primera visita a Sudáfrica en 2014. Todos los
blancos me decían que habían luchado contra el apartheid.
¿Conoce
el proyecto de ampliación del tranvía en Jerusalén en el que participa
la empresa vasca CAF? ¿Qué les diría a sus trabajadores?
Necesitan tomar una posición valiente y enrolarse en el movimiento de
sanciones y boicot, salvarían a mucha gente y, en última instancia,
contribuiría a la reconciliación y libertad para todos. La labor de los
sindicatos debería ser la de defender los derechos de los trabajadores a
no verse envueltos en actividades que ayudan al genocidio, apartheid y
colonización.
¿Deberíamos apoyar la iniciativa de los países europeos de reconocer el Estado de Palestina?
A veces los políticos apuntan a algo, pero nosotros lo podemos ver
como parte de un recorrido más largo, y este es tan solo un paso. Creo
que es importante seguir hablando con ellos, continuar explicándoles que
son pasos muy pequeños, que no es suficiente para cambiar la realidad,
Pero, como en el caso de las críticas a la legislación internacional (de
la que somos críticos porque nos ha fallado), somos conscientes de que
es importante. Yo no me he encontrado un político europeo que no me haya
admitido que la solución de los dos Estados está acabada. Pero los
Gobiernos todavía piensan que es el camino correcto y, además,
consideran que no pueden ir en contra de la Autoridad Palestina (ANP).
En ese contexto, puedo apreciar la complejidad de la situación, pero
asegurándonos de que no nos olvidamos del contexto.
ISRAEL:
Por qué Israel se está desintegrando. El fin del sionismo - Ilan Pappé con Mehdi Hasan
Por qué Israel se está desintegrando.
El fin del sionismo
Ilan Pappé con Mehdi Hasan
en ZETEO
«Israel se está desintegrando desde dentro», afirma Ilan Pappé. En una conversación con Mehdi Hasan y una audiencia de suscriptores de pago de Zeteo a través de Zoom, el aclamado historiador israelí-británico Ilan Pappé explica por qué el sionismo se está desmoronando. En una conversación fascinante, ambos abordaron una amplia gama de temas, entre ellos:
- La visión de Pappé de un estado descolonizado tanto para palestinos como para israelíes, tal como se analiza en su nuevo libro, 'Israel al borde del abismo: Ocho revoluciones que podrían conducir a la descolonización y la coexistencia'.
- Sionismo light (“No se puede ser un colonizador progresista, ni un genocida socialista.”)
- Si cree que el popular líder palestino Marwan Barghouti será liberado de la prisión israelí
- Israel como proyecto colonial de asentamiento (“Si los judíos son indígenas de Palestina, entonces también lo son todos los cristianos y los musulmanes del mundo.”)
- Además, lo que realmente quieren los palestinos, modelos para la descolonización no violenta, las consecuencias de la política basada en el machismo, la lucha contra la negación de la Nakba y mucho más.
En
esta sesión de preguntas y respuestas por Zoom, Pappé y Mehdi
respondieron a las preguntas de los suscriptores de pago de Zeteo.


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