sábado, 29 de noviembre de 2025

573. 972M/ Nissi Peli/ Cómo una campaña de pegatinas impulsó la maquinaria bélica de Israel: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A dos años de un genocidio anunciado
785 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada


Publicado originalmente
en +972 Magazine
(es una agencia de noticias israelí de izquierda fundada en 2010)
en colaboración con Local Call

el 12/11/2025
Versión al español Zyanya Mariana




Cómo una campaña de pegatinas impulsó la maquinaria bélica de Israel


Desde farolas hasta escaparates de cafeterías, los retratos de soldados caídos han saturado el espacio público, vinculando la pérdida personal con el afán de lograr una "victoria total" en Gaza.

Nissi Peli

Cada primavera, tres de las festividades nacionales no religiosas más importantes de Israel se celebran en una sola semana: Yom HaShoah (Día del Recuerdo del Holocausto), Yom HaZikarón (Día de Conmemoración de los Soldados Caídos de Israel y las Víctimas del Terrorismo) y, finalmente, el Día de la Independencia. Esta secuencia transmite una clara historia nacional: los judíos fueron masacrados por carecer de un Estado; triunfaron construyendo poder militar; y las vidas sacrificadas para establecer y defender ese Estado —y al propio colectivo judío— son lo que le da sentido.

Esta narrativa de transformación, de la condición de víctima indefensa a la ciudadanía militarizada, se inculca desde pequeños. En las escuelas israelíes, los estudiantes aprenden las supuestas últimas palabras del héroe sionista Joseph Trumpledor: «Es bueno morir por la patria» — y celebran ceremonias anuales del Día del Recuerdo en honor a los soldados caídos. Casi todos los estudiantes de undécimo grado viajan a los campos de concentración nazis en Polonia en excursiones escolares, justo cuando comienzan el proceso de selección militar.

Muro todo cubierto de pegatinas conmemorativas,
calle Jaffa, Jerusalén, octubre de 2025. (Nissi Peli)

El ataque liderado por Hamás el 7 de octubre y la posterior guerra en múltiples frentes encajan perfectamente en esta lógica. En los medios de comunicación y la política israelíes, el ataque fue descrito repetidamente como un "pogromo", evocando imágenes de la indefensión judía antes y durante el Holocausto. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha invocado la comparación una y otra vez, calificándolo como "el peor ataque contra judíos desde el Holocausto".


Pegatinas conmemorativas en la estación de tren HaShalom,
Tel Aviv, octubre de 2025.
(Nissi Peli)



A medida que se intensificaba la ofensiva terrestre del ejército israelí en Gaza y aumentaba el número de soldados muertos, el fenómeno se aceleró y pronto adquirió una forma estandarizada. La mayoría de las pegatinas presentan un retrato: un soldado sonriente uniformado, a menudo con un fusil en la mano o enmarcado contra un cielo brillante o un paisaje desértico. Muchas llevan insignias de la unidad, la bandera israelí o el logotipo de la "Guerra de las Espadas de Hierro".

Pegatina conmemorativa con el lema
«¡Hasta la victoria!»
en una señal de tráfico, Jerusalén,
septiembre de 2025. (Nissi Peli)

Debajo de cada nombre, aparece repetidamente un epitafio hebreo: HYD — "Que Dios vengue su sangre". Históricamente utilizada para honrar a los judíos asesinados por su condición de judíos, la frase se popularizó en Israel durante la guerra. Netanyahu, por ejemplo, la invocó tras anunciar la muerte de los rehenes Oded Lifshitz y los niños Bibas.


Las pegatinas suelen incluir una cita o frase que busca capturar el espíritu del fallecido. Algunas tienen un toque religioso: un versículo de los Salmos, una referencia a Jerusalén, una línea sobre santificar el nombre de Dios en la muerte. Otros reflejan la "cultura de unidad", con jerga cuartelaria y declaraciones de devoción a la unidad, junto con orgullo por el sacrificio y valentía ante la muerte.

Algunos adoptan un tono más ligero y sentimental, ofreciendo destellos de una juventud abruptamente truncada. Una pegatina, que ejemplifica el kitsch conmemorativo en su forma más pura, dice: "Donde la cerveza se sirve caliente, disfrútala caliente". De vez en cuando, una pegatina señala su propio absurdo. "No quiero una pegatina", dice una. Otra proclama: "¡Mamá, estoy pisando la historia!".


Pegatinas conmemorativas cubren un banco público,
Tel Aviv, septiembre de 2025. (Nissi Peli)



A primera vista, estas pegatinas parecen expresiones inocentes y apolíticas de dolor. Pero en Israel, donde el duelo nunca ha sido un asunto completamente privado y donde el militarismo está tan arraigado en la sociedad y la cultura que su espectáculo a menudo pasa desapercibido, cumplen una función diferente. Su proliferación y uniformidad visual las transforman en representaciones de la memoria colectiva politizada y el trauma, proyectando una narrativa pública de sacrificio y deber que santifica el esfuerzo bélico y contribuye a su mantenimiento.
Movilizando a los muertos

Una pared cubierta con pegatinas conmemorativas
junto a fotografías de rehenes israelíes
retenidos en Gaza, calle Jaffa, Jerusalén,
octubre de 2025. (Nissi Peli)
En el contexto de la guerra de Gaza, las pegatinas conmemorativas funcionan como herramientas de propaganda genocida, incorporando el propio dolor a la maquinaria de una guerra perpetua. Los soldados mueren; sus muertes justifican la continuación de la lucha; mueren más soldados. «No debemos detenernos», declara un lema recurrente. Otro promete no volver atrás, «pase lo que pase».


La proximidad de las pegatinas a los carteles de rehenes israelíes refuerza esta lógica. Los rostros de los cautivos israelíes vivos, vistos junto a los de los soldados caídos, crearon una continuidad de obligación, un argumento visual de que las pérdidas ya sufridas exigen luchar "hasta la victoria".

En los meses previos al alto el fuego, una campaña similar, iniciada por Forum HaGvura (Foro del Heroísmo, una ONG israelí con estrechos vínculos con el gobierno, compuesta por familiares de soldados en duelo), apareció con ese mismo título —"¡Hasta la Victoria!"—, que combinaba las fotos de los soldados caídos con el lema. Los muertos, en estas pegatinas, son exhortaciones silenciosas y sonrientes para terminar la misión que no vivieron para ver completada.


Pegatinas conmemorativas cubren las paredes de la Puerta de Jaffa, en la Ciudad
Vieja de Jerusalén, octubre de 2025. (Nissi Peli)


Aunque la proporción de muertes de civiles y militares israelíes desde la mañana del 7 de octubre ha sido prácticamente igual, casi todos los retratos en las pegatinas representan a soldados en lugar de civiles. Este desequilibrio refleja en parte la realidad de que, desde ese día, las campañas de Israel en Gaza y el Líbano han sufrido casi exclusivamente bajas militares. Pero también refleja la cultura israelí del duelo, en la que el dolor se nacionaliza y estratifica, exaltando la muerte militar como la forma más alta de sacrificio. Las pegatinas traducen esa jerarquía en forma visual.


Para 2025, el gobierno había formalizado esta lógica. La Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel (IGAA) lanzó la campaña "Segundo Aniversario del 7 de Octubre", declarando la conmemoración "un acto comunitario y nacional". Una iniciativa buscó convertir las pegatinas conmemorativas en un símbolo nacional unificado. Una canción, compuesta íntegramente por frases recopiladas en pegatinas y grabada por la cantante pop Shlomi Shabat, concluía con el verso: "Hasta la victoria, tu sonrisa siempre estará conmigo". Como parte de la iniciativa “Y recordarás” de la IGAA, se subieron miles de pegatinas a un sitio web del gobierno y se colocaron en un muro conmemorativo virtual.





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