A dos años de un genocidio anunciado
824 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Publicado originalmente
| Aitor
Zabakgogeazkoa, responsable de emergencias de Médicos Sin Fronteras
(MSF) en Gaza, en la sede de la ONG en Madrid, el 16 de diciembre de 2025. Andrea Comas ARCHIVO |
Aitor Zabalgogeazkoa, de Médicos Sin Fronteras: “El alto
el fuego ha servido para eliminar a Gaza de las prioridades y de las
primeras páginas”
El Coordinador de Emergencias de
la organización humanitaria asegura que Israel no está dejando entrar
ayuda humanitaria indispensable, desde aparatos para hacer ecografías
hasta piezas para arreglar un generador. Considera que la prioridad es
dar refugio y agua a una población muy debilitada
A los hospitales de Gaza ya no llegan diariamente decenas de heridos en los bombardeos, pero el sistema sanitario sigue hecho pedazos
y colapsado mientras emergen nuevos problemas de salud debido a la
falta de cuidados o a las “horripilantes” condiciones de vida, alerta
Aitor Zabalgogeazkoa (Bilbao, 1964), coordinador de emergencias de
Médicos Sin Fronteras (MSF), que salió de la Franja a mediados de
noviembre.
“La
gente solo piensa en la supervivencia diaria porque no puede pensar en
otra cosa. No hay más espacio mental”, asegura, en una entrevista con
este periódico en Madrid. Buscar leña y agua, reparar la tienda de
campaña, conseguir transporte, comprar zapatos para los niños o un
medicamento: esa supervivencia ocupa gran parte del día y, según
Zabalgogeazkoa, todo se complica debido a que Israel bloquea gran parte
de la ayuda humanitaria indispensable, desde aparatos para hacer ecografías hasta piezas para arreglar un generador.
“Es
sangrante ver la cantidad de camiones que hay fuera esperando la
autorización”, asegura, explicando que MSF tiene en este momento más de
200 palés bloqueados por Israel “porque hay algún ítem que no cumple las
condiciones”.
Pregunta. ¿Qué han significado estos más de dos meses de alto el fuego en Gaza?
Respuesta.
La gente lo necesitaba a cualquier precio porque no podían más, pero el
alto el fuego ha servido también para eliminar a Gaza de las
prioridades y de las primeras páginas. Está clarísimo que era el objetivo de algunas personas.
P. ¿Y qué ha representado desde el punto de vista médico?
R. Ya no llegan los heridos por decenas a los hospitales, pero todo lo demás está bastante paralizado.
Hay un montón de cosas que Israel no deja entrar argumentando que se
les puede dar un doble uso y utilizarlas militarmente, pero que son
imprescindibles. Por ejemplo, fijadores externos para traumatología,
aparatos para hacer una ecografía, partes de un generador y piezas para
los coches o para arreglar el ascensor del hospital Al Nasser, que tiene
siete pisos. Son cosas que rodean la prestación del servicio y que
están totalmente bloqueadas.
P. ¿MSF tiene en este momento material que no puede introducir en Gaza?
R.
Tenemos 221 palés que Israel ha echado para atrás porque hay algún ítem
que no cumple las condiciones. Sí hemos logrado hacer entrar, por
ejemplo, material para saneamiento de agua que estaba paralizado desde
hace varios meses. Yo creo que hay mucho caos y que todo es un poco
aleatorio, no puede ser tan sofisticadamente retorcido. Paralelamente,
en Gaza entran cosas superfluas, como Nutella.
P. El COGAT, el organismo israelí encargado de coordinar la ayuda humanitaria para Gaza, desmiente las informaciones de la ONU y asegura que en la Franja están entrando todos los alimentos necesarios.
R.
Es sangrante ver la cantidad de camiones que hay fuera esperando la
autorización. Israel dice ‘hemos dejado entrar tantas toneladas’, pero
son cargamentos que se quedan bloqueados al otro lado horas o días, a la
espera de una autorización o de que lleguen los camiones palestinos de
reparto. También dicen que están distribuyendo agua, pero se limitan a
llevarla hasta el otro lado de la valla, donde no funciona ni el bombeo
ni las canalizaciones. Igual ocurre con la electricidad. Son medias
verdades.
P. Su cargo es coordinador de emergencias, ¿cómo se puede coordinar una emergencia como Gaza?
R.
Como equipo hemos asumido unos riesgos que en otros lugares no
habríamos asumido. No sé si Gaza es peor o mejor que otros sitios, pero
el hecho de que sea un lugar muy pequeño y confinado, del que la gente
no puede salir, cambia la ecuación. Igual pasas más miedo en Sudán o en
la República Centroafricana, pero en Gaza hay que planificar mucho las
operaciones, con quien lo haces, y sobre todo cuesta que entren los
recursos, que entre la ayuda. Lo positivo de estos dos años ha sido el
entendimiento que ha habido entre todas las organizaciones.
P. ¿Cuál es la prioridad ahora?
R.
El refugio. Intentar que entre el máximo de material de cara al
invierno. Y también el agua. La ausencia de estas dos cosas puede
generar muchos otros problemas sanitarios. Cuando salí de Gaza en
noviembre había bloqueadas 85.000 tiendas de campaña porque Israel las
había echado para atrás por unas simples piezas metálicas. En total, en
Gaza hacen falta 300.000 tiendas. Creo que las imágenes de esta semana
de la lluvia y la tempestad han mostrado cómo está viviendo la gente. Y
aún queda mucho invierno por delante. Hay personas que están durmiendo
en una alfombra, solo protegidas con cortinas y plásticos.
P. En medio de esta incertidumbre, ¿cómo se prevé la asistencia humanitaria para los próximos meses?
R.
Vamos mes a mes porque no podemos mirar más lejos. Y la gente también
solo piensa en la supervivencia diaria porque no puede pensar en otra
cosa, no hay espacio mental. En esas tiendas de campaña hay abogados,
profesores, comerciantes... gente que nunca ha cocinado en leña y que no
saben asegurar bien la tienda de campaña porque no han tenido que pasar
por esto antes, como la mayoría de nosotros. La supervivencia les lleva
varias horas al día: ir al mercado, buscar leña, encontrar un
vehículo... Las condiciones de vida son horripilantes.
P. Otro tema urgente, según la OMS, son las evacuaciones de enfermos. La ONU calcula que más de 16.000 pacientes necesitan salir de Gaza, pero entre el 13 de octubre y el 1 de diciembre han salido 235 personas y sus acompañantes.
R.
Recibimos mucha gente que no podemos curar y que tienen que ser
evacuados. Algunas personas llevan meses esperando. Israel dice que
pueden salir, pero no es así. Hay muchas limitaciones, con los
vehículos, con los documentos... Y perdemos mucha gente en el camino.
Estamos hablando de casos muy complicados de oncología o de
traumatología y también de enfermos crónicos que no se han tratado desde
hace dos años, por ejemplo de diabetes. Muchos de ellos son personas
mayores, que no forman parte de los balances de víctimas ni de las
listas de evacuación.
P. ¿Cómo definiría el sistema sanitario en Gaza en este momento?
R.
Es un sistema totalmente desmontado. Al tener los hospitales
desbordados de heridos por los bombardeos, se van dejando de lado otras
cosas, como la salud materno-infantil o la desnutrición y todo eso está
saliendo ahora. Por ejemplo, MSF tiene dos centros de salud en el sur de
la Franja, en tiendas de campaña. Atendemos a entre 800 y 900 personas
al día. El sentimiento es que no hay personal suficiente, no hay lugar
para todos...
| Una
mujer y un niño intentan secar al sol sus pertenencias, empapadas por
la lluvia, en un campo de desplazados cercano a la Ciudad de Gaza, el 16
de diciembre de 2025. Abdel Kareem Hana (AP) |
P. Una mujer se pone de parto en Gaza hoy. ¿Vale la pena que vaya a un hospital? ¿La van a atender?
R.
Si consigue llegar, seguro la atenderán, pero probablemente sea una
mujer que no haya tenido revisiones previas y en el momento del parto
pueden aparecer problemas que la hagan terminar en un quirófano. Las
primeras indicaciones de desnutrición severa en Gaza
no las hemos visto en los niños, sino en las madres, que no se pueden
alimentar correctamente durante la gestación y esto puede dar lugar a
complicaciones. La declaración de hambruna en agosto se debió en gran parte a estas mujeres.
P. ¿Se ha descuidado especialmente la salud de las gazatíes?
R.
Si Gaza ha retrocedido 30 años desde 2023, las mujeres de Gaza han
retrocedido 40. Y la situación de hacinamiento, de falta de ayuda y de
total ausencia de higiene y de intimidad sigue siendo muy complicada y
muy delicada para muchas mujeres, desde muchos puntos de vista.
Si Gaza ha retrocedido 30 años desde 2023, las mujeres de Gaza han retrocedido 40
P. ¿La salud mental forma parte también de la lista de temas descuidados que emergen ahora?
R.
Es una gran incógnita. En MSF tenemos en este momento ocho o nueve
psicólogos. ¿Cuántos casos pueden gestionar? 20, 30... Y ven cuadros
clínicos muy preocupantes, frente a los que pueden hacer poco, porque el
detonante de ese trauma sigue ahí, presente. A mí me preocupan también
mucho los trabajadores sanitarios.
P. Quiere decir quién cuida al cuidador
R.
Exacto. Tenemos compañeros que no han cogido un solo día libre en dos
años, que no son capaces de quedarse descansando en su tienda de campaña
sabiendo todo lo que hay para hacer.
P. Escuchándole, la imagen de Gaza parece la de un barco que hace aguas por todas partes.
R. Por todas, aunque haya aspectos que hasta ahora estaban más enterrados.

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