domingo, 7 de septiembre de 2025

PRESENTACIÓN: LA MUJER QUE AMABA LOS INSECTOS, Guadalajara septiembre 4 y 2025/ Mario Heredia

LA MUJER QUE AMABA LOS INSECTOS
Zyanya Mariana

Presentación Guadalajara
Septiembre 2025







LA MUJER QUE AMABA LOS INSECTOS
Zyanya Mariana


Mario Heredia
(Escritor)


Se ha vuelto un lugar común hablar del fin de los géneros dentro de la literatura. Basta preguntarse, ¿hasta qué punto importa que un texto guarde ciertas características que lo identifiquen como un cuento, un relato, un poema en prosa? Creo que la intención de una obra de arte es otra, y no importa mucho cómo sea catalogada, la cuestión es que conmueva, sorprenda, cambie nuestra forma de ver la vida. Aunque Borges decía que cuando se busca leer una novela, se quiere leer una novela, o un libro de cuentos o uno de ensayos, porque el lector se predispone a leer eso. Pero creo que, en esos casos, también, como dice Montalbetti, el efecto sorpresa puede ser fundamental para enamorarse de un libro.

Pienso que las artes plásticas han caminado más rápido en este sentido: el cuadro, como tal, la escultura, han dado paso, desde finales del siglo diecinueve, a nuevas formas de expresión. Algunas con resultados maravillosos y otras no tanto. Porque también existen peligros. Como siempre, la libertad puede ser peligrosa: Un plátano pegado con masking tape dentro de un museo o un panfleto que se esconde bajo algunas de las cientos de banderas que representan a las minorías que ahora pueblan nuestra sociedad. Minorías que se van haciendo cada vez más particulares hasta que lleguemos, afortunadamente, al individuo, único, de nuevo. 






Por eso es por lo que al Libro de Zyanya Mariana, La mujer que amaba los insectos, lo llamo solo libro. ¿Relatos, ensayos, crónicas, un grupo de textos autobiográficos? No, es algo más. Es la libertad de quien maneja las palabras con la fluidez que le da el oficio. Recuerdo a Quignard con libros como La barca silenciosa o El amor el mar, por nombrar solo dos, donde olvida por completo no solo el género sino hasta al lector para volverse completamente atemporal. Zyanya no llega a tanto, pero sí se acerca y construye voces que nos hacen olvidarnos de nosotros mismos (qué más pedir a un libro) y nos llevan a tiempos y espacios tan distintos, tan lejanos algunos, para, al final, reencontrarnos.

¿Un libro de mujeres? No, por favor, esta voz rebasa la intención para convertirse solo en condición humana. Porque la voz de la autora que no se esconde, al contrario, con gran valor, se deja escuchar. Son cinco historias: Magdalena, Marilyn, Hiparquía, Telefusa y, mi favorita, La mujer que amaba los insectos.

María Magdalena ¿La del evangelio? Sí, pero no. ¿Desaparecida en la ciudad de México? ¿provinciana? ¿prostituta? Más que eso. Misterio y alegoría, reinvención de la ciudad y sus oscuros recovecos. Deambular por las calles que uno ha conocido, pero que la autora reinventa, lo mismo que a María, a Pedro, personajes que nos confunden, nos abruman y nos dejan sentados, sin saber qué hacer, sin saber qué pensar, pero satisfechos. 








Lo mismo la voz de la actriz rubia, casi lugar común, pero que Zyanya asume y trata de redimir, de salvar, sabiendo, desde un principio que es algo imposible. A los muertos no se les puede salvar, con esfuerzo se les recuerda y se les perdona. Así la voz de la mujer que, de pronto, se convierte en una pluralidad que se refugia en la pesimista idea del destino. No hay por qué pensar demasiado, ni esforzarse, todo va hacia donde tiene que ir.

¿E Hiparquía?, ¿qué pensaría de su historia que sigue a la de la actriz de Hollywood? Aquí ella no habla, las piedras no hablan, se veneran o bien, se interpretan. ¿Entonces? Mejor usar la linealidad de la biografía, los datos para que, guardando la distancia, podamos sacar el corazón de la gran filósofa y acercarlo a nuestro tiempo. ¿Difícil? No tanto. Al ir leyendo olvidamos el tiempo, más que con la actriz de los cincuenta y podemos sonreír y venerar a la diosa.

A diferencia de "Hiparquía", "Telfusa, Apolo y Pitón" hablan en primera persona, cada uno tiene su momento, cada uno narra según a su conveniencia, como siempre sucede en la vida. ¿Qué es la verdad? Afinar el ruido, esa es la verdad, nos trata de convencer Ramón Andrés. Y con este juego, con estas tres voces la autora da su versión de los hechos. El zócalo es donde nace, y de ahí la mitología se transforma, se moderniza y se llena de agilidad. La sabiduría está, pero se narra de otra forma, nos acerca y nos deja pensando en lo que es un dios, una ninfa, una serpiente. ¿Podemos acercarnos aun al oráculo y preguntar? Dónde la envidia, dónde el poder, la fuerza. Dónde lo divino. 






La mujer que amaba los insectos, la que da título al libro y que, como un último bocado, dejo al final. Es, para mí, el más autobiográfico, el más conmovedor, deslumbrante en su sencillez. Esta relación con los insectos es el pretexto para que la autora haga un homenaje a los viejos (en especial a su abuela), la vida cotidiana, los olores, la lengua, el color. Y ¿por qué no? lo absurdo, la invasión de los insectos, que trunca la tranquila rutina en una gran ciudad donde, se supone, la naturaleza, como los seres humanos, está completamente domesticada. ¿Cómo reaccionar? Extrañas maneras, rutas toma esta historia, que nos sorprende y nos divierte, nos angustia y hace que los protagonistas muestren su terriblemente maravillosa condición humana. (la reunión que narra la autora es de antología)

Esa salvaje vida de los insectos de verdad que se parece mucho a nuestra sociedad. Aunque se haya dicho muchas veces quiero repetirlo, somos los seres más parecidos a los insectos, no a los chimpancés, no a los perros, ni a los gatos. A los insectos.

Este breve tratado sobre entomología, sobre historia, sobre filosofía, este relato tan bien contado, parece tener el único afán de sostener la forma en que esta autora tiene de mirar el mundo. Plagas ¿qué somos los seres humanos?

Enhorabuena 


La mujer que amaba los insectos

Presentación del libro en Guadalajara el jueves 4 de septiembre del 2025.

MARIO HEREDIA 





No hay comentarios:

Publicar un comentario