lunes, 28 de septiembre de 2026

876b. CONFLICT FORUM_blog de AWC/ Alastair Warren Crooke/ Un mundo patas arriba: PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA

A casi tres años de un genocidio anunciado 
1086 días de tecnogenocidio en Gaza
y anexión de Cisjordania, Palestina ocupada
Día 212: Ataque ilegal a Irán
Día 210: Invasión de Líbano
Holocaustos  


Publicado originalmente
en CONFLICT FORUM_blog de AWC

A geo-political oracle 

(Alastair Warren Crooke (1949)  ex diplomático británico 
y fundador y director del Foro de Conflictos con sede en Beirut, organización que aboga por el compromiso entre el Islam político y Occidente. Fue una figura de alto rango tanto en la inteligencia británica (MI6) como en la diplomacia de la Unión Europea.)

el 15/09/2026

Versión al español Zyanya Mariana
 
 


Dialogue Works



Un mundo patas arriba

Alastair Crooke; Resumen de una charla impartida en la Escuela Superior de Economía de Moscú, 7 de septiembre de 2026

El futuro global suele plantearse como un mundo multipolar o multinodal, con la suposición implícita de que los estados se llevarían mejor y resolverían sus diferencias más fácilmente mediante el diálogo que mediante la guerra.

Este era un concepto muy extendido en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Se escribieron libros que sugerían que la guerra era imposible: el texto definitivo sobre este concepto, publicado originalmente en 1910 con el título de La Gran Ilusión, se convirtió en un éxito de ventas internacional.






Su autor, Norman Angell, argumentaba que, dado que las naciones dependían en gran medida de un sistema comercial global altamente interconectado, el coste económico de la guerra superaría drásticamente cualquier posible beneficio. Afirmaba que una nación victoriosa sufriría la misma ruina económica que la vencida, lo que hacía obsoleto el concepto tradicional de conquista militar. Su argumento se interpretó popularmente como una forma de hacer la guerra «imposible».

Su argumento resultó falaz; la Gran Guerra estalló, como era de esperar.

Hoy en día, persiste la idea de una interacción multipolar, pero la amenaza de guerra se mantiene y se ve agravada por la negativa de Occidente a escuchar —o comprender— lo que dicen los estados soberanos civilizatorios. Esta incapacidad para escuchar con empatía es la raíz de las catastróficas interpretaciones erróneas de la inteligencia occidental sobre Irán y Rusia, así como de la visión de China como algo tan ajeno que la convierte en un tema inaccesible para Occidente.




En su influyente libro de 1981, Tras la virtud, Alasdair MacIntyre argumentó que el proyecto de la Ilustración separó al hombre occidental de sus raíces en la tradición, pero no logró producir una moralidad vinculante basada únicamente en la razón. En consecuencia, muchos de quienes viven en Occidente viven en un mundo de «caos y fragmentación moral, en el que fuerzas caóticas y desintegradoras casi han borrado la verdadera indagación moral de la cultura europea».

Lo importante es comprender que el “caos moral y la fragmentación” de MacIntyre se fomentan deliberadamente para debilitar el apego nacional, comunitario y religioso, precisamente para atacar y debilitar la cohesión nacional y la soberanía civilizatoria.

El argumento de MacIntyre es que solo la tradición cultural, y sus relatos morales, proporcionan contexto a términos como bien, justicia y telos:

“En ausencia de tradiciones, el debate moral se desequilibra y se convierte en un teatro de ilusiones donde la simple indignación y la mera protesta ocupan el centro del escenario”.

“Las posturas se trazan rápidamente y los participantes se apresuran a tomar partido. Pero al tomar partido, parecen volverse incapaces de escuchar al otro… Todos sienten la presión, pero nadie ve la luz”, subraya MacIntyre.

Lo que poseemos hoy, sugiere MacIntyre, no son más que meros fragmentos de una tradición antigua (La sociedad heroica). Estos fragmentos son simplemente demasiado escasos, ya que nuestro discurso moral, que utiliza términos como bien, justicia y deber, ha sido despojado del contexto que lo haría inteligible. En otras palabras, sitúa la virtud del mundo heroico y homérico fuera del alcance occidental.

Se trazan líneas divisorias. Hay una prisa por tomar partido. Las fuerzas «caóticas» y desintegradoras de hoy casi han borrado la indagación moral de la cultura europea. La característica más llamativa de los debates morales es su tendencia a no llegar jamás a una resolución.

Dialogue Works

El declive del dominio regional israelí | Alastair Crooke
19 septiembre 2026



Cuando todos los juicios morales —despojados de contexto— se convierten en poco más que expresiones de preferencia, actitud o sentimiento —emotivismo, en otras palabras— el debate se desequilibra; se transforma en un teatro de narrativas donde la indignación y la polarización ocupan un lugar central.

Pero, al tomar posiciones partidistas tan emotivas, los participantes se vuelven incapaces de escuchar al Otro. Los «otros», ya sean Rusia, Irán o China, se vuelven invisibles debido a las normas de este enfoque, puesto que sus maneras de orientar la atención humana hacia el mundo son muy distintas.

Así, podemos ser (y estamos siendo) conducidos a la guerra mediante mensajes narrativos diseñados específicamente para obligar a los seres humanos a espacializar el mundo de una manera determinada, sin que seamos conscientes de ello. Nos están llevando hacia un «mundo único» impulsado por la Ilustración, en el que toda «otredad» —ya sea rusa, iraní o china— se vuelve invisible debido a las normas, al modo de presencia, con el que nos acercamos a las «cosas».

En esta «guerra», el mundo se ha puesto patas arriba. La mayoría de la gente no espacializa activamente el mundo que les rodea, sino que parece haberse resignado a que se lo hagan por ellos. Las narrativas se amasan y se despliegan ante nuestros ojos. Así funciona la máquina. La mayoría de la gente en Occidente cree tener un dominio absoluto de la realidad: hechos, pruebas y conclusiones. Pero, en realidad, nos enfrentamos a una estructura que deliberadamente subvierte esa supuesta comprensión de la realidad.

En la máquina, la «espacialización» es inversa: primero, reciben el mensaje; luego, amasan y despliegan una narrativa de la «realidad» como si fuera masa, hasta que se ajusta al diseño. Y si es necesario, ponen la maquinaria mediática en reversa y amasan esa misma realidad en sentido contrario.

Entonces, ¿cómo pueden las civilizaciones soberanas escapar de la «trampa de MacIntyre»? ¿Pueden las civilizaciones reunir los fragmentos de conocimientos y perspectivas ancestrales para proporcionar el contexto necesario para que el discurso moral vuelva a ser inteligible?

Salir del espacio fustiano del pensamiento mecanicista y la narrativa manipulada no es fácil ni sencillo. Todo lo contrario. Pero observemos lo que requiere: un cambio en nuestra forma de presencia; cómo dirigimos nuestra atención hacia el mundo.

Como nos dice el neurólogo Iain McGilchrist, la forma en que dirigimos nuestra conciencia hacia el mundo es crucial: pues la manera en que lo hacemos altera y determina lo que encontraremos y comprenderemos. Y a medida que espacializamos el mundo que nos rodea de manera diferente, la percepción se amplía y la amplitud (hasta entonces oculta) de lo que yace más allá se hace visible.

Recuperar formas de pensamiento más antiguas —la forma de pensar «todo a la vez, todo junto» (pensar a través de la imagen) y otras fuentes de cognición— puede abrir un camino hacia la mediación entre las polaridades aparentemente opuestas de lo subjetivo y lo objetivo, que la racionalidad mecanicista a menudo deja endurecidas como impedimentos irresolubles. El enfoque apofático también puede suavizar las aristas del pensamiento conceptual al introducir la «intermediación», que encuentra su espacio entre los argumentos angulares y punzantes. Estas formas de pensamiento poseen una lógica propia que se distingue de las rigideces de la Ilustración.

Esta es la lección que Irán, con su redescubrimiento del pensamiento antiguo, ofrece al mundo actual.

Albert Einstein señaló en una ocasión: «La mente racional es una sirvienta; pero la mente intuitiva es un don precioso. Nuestro mundo, sin embargo, honra a la sirvienta, pero olvida [ignora] el don».


"Palestina libre" gritan entre diosas mexicas
México Tenochtitlán 
7 septiembre 2025

ÍNDICE:

PENSAR, REPENSAR Y DISENTIR EN
TIEMPOS DE GAZA BOMBARDEADA
Primer párrafo, capítulo IX "Genocidio" de Raphael Lemkin, 
quien acuñara el término.






















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